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noviembre 2018

El método del Profe Ortega en el Atlético de Madrid

en METODOLOGÍA DE TRABAJO
el profe ortega y la preparacion física

Ya hemos analizado en otras ocasiones otras metodologías de trabajo, como El microciclo Estructurado o la metodología de Pep Guardiola. 

En este caso ahondaremos en la metodología de Oscar Ortega, más conocido por el profe Ortega y su trabajo en el Atlético de Madrid. 

La  metodología del Atlético de Madrid del Cholo Simeone y particularmente la del Profe Ortega  han sido una de las mas llamativas junto a algunas como las del preparador de Richino en el Valencia CF o Pintus en el Real Madrid, sobre todo por su popularidad en la prensa. 

Al margen de lo que esta prensa pueda sacar, es bien cierto que la buena labor en los últimos años del Atlético ha dado la razón a los métodos utilizados en lo que se refiere a la parte condicional y física del equipo, llevada a cabo por el profe Ortega. 

Siempre resulta agradable a ojos de la prensa y del aficionado ver como sus jugadores se machacan y dan el 100% en cada entrenamiento, lo que generalmente supone que tienen que estar corriendo y sudando hasta desvanecerse. 

El problema que esto crea una imagen distorsionada de la realidad, o una foto concreta de un momento concreto, lo que produce que a ojos de cualquiera que no se pregunte mas allá de lo que ve, entenderá que el profe ortega es un preparador físico chapado a la antigua y con métodos mayormente convencionales. 

Por eso hemos decidido indagar mas allá de lo que se ve, para poder seguir avanzando en el conocimiento y poder entender en que contexto se encuentra cada herramienta de trabajo del preparador del Atlético de Madrid. 

METODOLOGÍA Y PLANIFICACIÓN

Lo primero que debemos entender es que un ejercicio en concreto, sea del tipo que sea no debe entenderse sin su contexto. Esto quiere decir, que los ejercicios son herramientas para poder llevar a cabo una metodología y una planificación, y que en si un ejercicio de carrera o de rondos no va a ser mejor o peor si se ve en un contexto aislado. 

Para el profe Ortega, Periodizar es el arte de dominar las cargas de los futbolistas. 

Esta planificación debe estar regida por el el calendario y por los objetivos del club, por lo que cada planificación será diferente en cada equipo. 

De esta manera, periodizar de trata de poner en orden y crear una hoja de ruta que nos muestre el camino a lo largo de la temporada, buscando un objetivo concreto, pero que a la vez sea flexible y moldeable a las circunstancias del tiempo. Dentro de la planificación, es donde entran las tareas, de manera que en la metodología del profe ortega, cada tarea cumple una función, desde los periodos de introducción con tareas de acondicionamiento, hasta las fases de carga, donde se mezclan tareas de carácter general como carrera con ejercicios integrados. 

Como hemos comentado anteriormente, esta planificación será diferente cada año, ya que dependerá mayormente del calendario del partido. 

Dentro de la metodología del atlético, se programan  diversos períodos dentro de la temporada, donde generalmente utilizan una adaptación del método ATR, de Acumulación, Transformación y Realización. 

La fase de acumulación es aquella en la que se acumulan las cargas de trabajo de manera gradual, para posteriormente poder bajar el volumen y subir la intensidad en la fase de transformación.

Dentro del fútbol esta metodología no tiene mucho sentido, ya que a los equipos les interesa tener un rendimiento estable todas las semanas. Por eso, para el profe Ortega, esta fases de adaptan al calendario de competición, de manera que en función de los partidos (sobre todo en los primeros partidos de liga) se adecue la carga al tipo de partido que se va a jugar, de manera que si el rival es de menor nivel, las cargas de trabajo no se disminuirán tanto, mientras que en competiciones contra el Barcelona o el Real Madrid por ejemplo las cargas se bajarán para estar frescos en estos partidos. 

En palabras del propio Profesor:

‘’PERIODIZAR ES LO MÁS DIFÍCIL, EL PARTIDO A PARTIDO ESTA MUY BIEN. NOS DA CARACTERÍSTICAS DE CÓMO JUGAREMOS Y CONDICIONA LA SEMANA DE TRABAJO(EL RIVAL). DENTRO DE LA RESPONSABILIDAD DE LLEVAR LA PLANIFICACIÓN, DEBEMOS RESPETAR EL CALENDARIO Y JUGAR CON LOS ESTADOS DE FORMA.’’

Se trata de Buscar el equilibrio entre la carga y la descarga, teniendo en cuenta calendario cargas y rival. 

Por lo tanto vemos que la metodología del profesor se basa en dotar al equipo de un estado de forma particular, que sean capaces de mantener a lo largo de toda la temporada de manera regular y siempre teniendo en cuenta el calendario de competición para poder organizar estas cargas de trabajo. 

Normalmente, en su metodología, estos períodos duran 6 semanas en torneo. 

LOS PERÍODOS DE INTRODUCCIÓN

Dentro de las pretemporadas, el profe ortega siempre prioriza un periodo fundamental, que es el periodo de introducción o de acondicionamiento muscular y articular. 

Se trata de un Microciclo de ajuste para evitar lesiones de la musculatura blanda y semitendinosa, de manera que esta no tenga problemas para repetir esfuerzos. 

En este periodo que suele durar alrededor de los 7 días, el objetivo principal es preparar a los jugadores para el período de pretemporada y a la carga que recibirán en esta y posteriormente en la competición. 

Este periodo se busca principalmente que la musculatura y las articulaciones estén bien engrasadas y activadas de forma correcta, pero evitar que al aplicar las cargas de trabajo se produzcan lesiones por sobreuso o o descompensaciones que den problemas. 

Este período es fundamental, ya que se ponen en común a todo el grupo, sobre todo después de un tiempo de vacaciones donde cada jugador procede de diferentes contextos (mundiales, descanso, amistosos) y será necesario hacer una adecuación grupal e individual para posteriormente trabajar con los períodos de acumulación.

Las tareas que se utilizan activaciones de core, trabajo de movilidad articular, así como estímulos aeróbicos de baja intensidad para capilarizar el músculo. 

LA EFICIENCIA SIEMPRE ES BUENA 

Una de las máxima del profesor es que la eficiencia siempre es buena. El jugador de futbol debe ser eficiente, de manera que el jugador domine el área funcional. 

Para el preparador, un futbolista es completo cuando tiene mucho parte cognitiva del juego, cuando sabe suplir errores y cuando esta estable en todas las condiciones. 

De manera que requiere que todas sus futbolistas sean eficaces en todas la capacidades bajas, tanto de fuerza como de resistencia, ya que ser eficientes en estas capacidades, proveerán de un combustible estable y fiable durante toda la temporada. 

NO DEJAR FUGAZ Y UTILIZAR EL CAJÓN DE HERRAMIENTAS 

Por ultimo, uno de los conceptos más interesantes y que mencionamos en el inicio del articulo es acerca de lo métodos que utiliza. 

En este caso, el profe Ortega, junto con sus ayudantes, programan una carga adaptada al equipo, de manera que a través de una metodología general e integrada, las capacidades físicas del grupo estén a la altura del modelo de juego que el Cholo demanda. 

Por eso, para ellos, las tareas no son más que herramientas, que sirven para evitar fugaz del jugador. En este caso, si un jugador no esta llegando a a lo niveles que se requieren de resistencia aeróbica o de fuerza, a través de las tareas generales, será necesario trabajar con ellos de manera individualizada  utilizando la herramienta adecuada para que ese jugador no tenga fugaz y se encuentre al nivel de todo el grupo. 

Lo mismo ocurre con aquellos jugadores que llegan nuevos al equipo y necesitan una adaptación progresiva al equipo, como por ejemplo en el caso de Diego Costa.

Básicamente se trata de controlar y controlar las fugaz para compensar a los futbolista de manera específica las carencias que puede tener. 

Un resumen de esto lo da uno de sus ayudante, Carlos Menéndez:

‘’LOS TRABAJOS SON SIEMPRE LOS MISMO, EL EJERCICIO ES EL QUE ES. LA DIFERENCIA ESTA EN COMO Y CUANDO APLICARLO. SE TRATA DE SER CAPACES DE COMBINAR TOTALMENTE INTEGRADA, TIENE CIERTAS FUGAZ QUE NO PUEDES CONTROLAR.’’

En resumen podemos decir que gran parte del éxito del atlético de Madrid en los ultimo años es atribuible a los métodos de trabajo del profe ortega y de sus ayudante, donde vemos que su metodología va mas allá de lo que encontramos en videos sueltos o en noticias de prensa. 

La metodología de profe Ortega nos da otro punto de vista más global acerca de la preparación de un equipo, sin caer excesivamente en tareas integradas y cuidando mayormente al futbolista.

LOS 4 FACTORES CLAVES EN EL CANSANCIO DEL FUTBOLISTA

en METODOLOGÍA DE TRABAJO/PREVENCIÓN DE LESIONES
CANSANCIO Y BAJADA DE RENDIMIENTO EN FÚTBOL

En el fútbol de élite, el número de partidos competitivos por temporada, incluidos los partidos nacionales, continentales e internacionales, es muy alto y ya solo la participación en un solo partido conduce a una fatiga aguda ( cansancio ) caracterizada por una disminución en el rendimiento físico en las siguientes horas y días.

Durante la temporada 2009-10 que finalizó con la Copa Mundial de la FIFA en Sudáfrica, varios jugadores españoles jugaron hasta 70 partidos competitivos a lo largo de la temporada, un quebradero de cabeza para el personal de los clubes que trabajan en la recuperación del futbolista y para el mismo futbolista que arrastra síntomas de fatiga en muchos momentos de la temporada.  Varios estudios informaron que se requieren más de 72 horas para alcanzar los valores previos al partido para el rendimiento físico, así como la normalización del daño muscular y la inflamación entre jugadores de élite de primera y segunda división.

Si hablamos de jugadores profesionales en los que su calendario competitivo está particularmente congestionado,  el tiempo de recuperación entre partidos dura 3-4 días, lo que puede ser insuficiente para restaurar la homeostasis normal en sus físicos. Como resultado, los jugadores pueden experimentar fatiga aguda y crónica que puede llevar a bajo rendimiento y / o lesiones. Varios estudios informaron sobre una tasa de lesiones 6,2 veces mayor en jugadores que jugaron dos partidos por semana en comparación con aquellos que jugaron solo un partido por semana.

Un partido de fútbol conduce a una disminución del rendimiento físico asociada con la alteración de los parámetros psicofisiológicos que progresivamente regresan a los valores iniciales durante el proceso de recuperación. En este post intentaremos esclarecer los parámetros que afectan a la disminución del rendimiento físico observada al final del partido y que involucran mecanismos del sistema nervioso central, sistema muscular y producción de energía.

1. Agotamiento de glucógeno. 

En un jugador de fútbol, el glucógeno muscular es probablemente el sustrato más importante, junto a la fosfocreatina para la producción de energía a alta intensidad, acciones características de un deporte intermitente como el fútbol. Se ha reportado que el sprint y la actividad de alta intensidad en el fútbol representan el 8-12% de la distancia de carrera total de un partido y son determinantes en el rendimiento y el objetivo del equipo, además la distancia cubierta en la segunda mitad es 5-10% menor que la cubierta en la primera mitad. Adicionalmente existe una disminución de distancia y acciones de alta intensidad al final de un partido que puede estar relacionada con el agotamiento de glucógeno en algunas fibras musculares. El tiempo que se necesita para la repleción de glucógeno muscular después de un partido de fútbol de alto nivel es de entre 2 y 3 días. La nutrición tiene un papel fundamental en la repleción de este glucógeno muscular, si quieres saber como repleciar estos depósitos visita el articulo de ingesta de carbohidratos en el futbolista  o el porque la nutrición potencia el rendimiento en el fútbol

2. Deshidratación 

El nivel de deshidratación depende de las condiciones climáticas y atmosféricas (clima, viento, temperatura, humedad y altitud).  Un balance de fluidos negativo es una característica común observada después de los partidos de fútbol provocando la pérdida de más del 2% de la masa corporal inicial. Aunque la deshidratación moderada no afecta el rendimiento anaeróbico, la capacidad técnica o el rendimiento cognitivo, la rehidratación parece ser un factor determinante durante el proceso de recuperación posterior al partido, ya que la pérdida de volumen de fluido intracelular reduce las tasas de síntesis de glucógeno y proteína, procesos que si afectan a la recuperación del futbolista.

Días de mucho calor y/o humedad pueden provocar una perdida mayor del 2% de la masa corporal pudiendo afectar directamente al rendimiento aeróbico y anaeróbico en el futbolista, por lo que la hidratación en estos días seria un factor clave durante y post partido para evitar la fatiga.

3. Daño muscular

Durante un partido de fútbol, las actividades intensas, como los sprints con distancias cortas, la desaceleración para detenerse o cambiar de dirección, disparar, saltar etc… se realizan repetitivamente. Estas actividades involucran muchas contracciones musculares excéntricas y tienen el potencial de inducir daño muscular. De hecho, los cambios en la dirección, las aceleraciones y las desaceleraciones son particularmente perjudiciales para los músculos.

El daño muscular se caracteriza por una disminución temporal de la función muscular, un aumento de las proteínas intracelulares en la sangre, un aumento del dolor muscular y un aumento de la hinchazón del grupo muscular involucrado. En consecuencia, los siguientes marcadores principales se utilizan actualmente para estudiar el daño muscular: fuerza máxima de contracción voluntaria, marcadores sanguíneos como la creatina quinasa (CK) y las concentraciones de mioglobina, reducción del rango de movimiento e hinchazón.

En resumen, la repetición de cambios de dirección, aceleraciones y deceleraciones a lo largo de un partido de fútbol induce daño muscular que conduce a una marcada respuesta inflamatoria y estrés oxidativo regulado al alza durante la recuperación. Cualquier retraso en la reparación del daño muscular puede afectar adicionalmente el resultado de varios mecanismos que tienen lugar durante la recuperación. Como consecuencia, es probable que el daño muscular sea un factor importante a considerar en un intento de explicar la fatiga del partido post-fútbol.

4.Fatiga mental 

Participar en un partido de fútbol conduce a una perturbación fisiológica pero también induce estrés psicológico en los jugadores debido a la necesidad de concentración sostenida, habilidades perceptivas y toma de decisiones combinadas con la presión del oponente durante el partido. El entorno de juego cambia constantemente, los jugadores deben recoger información sobre el balón, sus compañeros y oponentes antes de decidir sobre una respuesta adecuada basada en los objetivos actuales (por ejemplo, estrategia, táctica) y las limitaciones de acción (por ejemplo, habilidad técnica). , capacidad física). Trabajar en tareas cognitivamente exigentes durante un tiempo considerable a menudo conduce a la fatiga mental, que puede afectar el rendimiento.

El inconveniente y el estrés del viaje es otro factor que puede aumentar la fatiga mental en los jugadores. Los efectos perjudiciales reportados del viaje en el rendimiento deportivo en equipo pueden explicarse por la interrupción de los ritmos circadianos (desfase horario o llegada durante la noche) y / o el proceso de viaje, junto con el estrés asociado, movimiento restringido, entorno para dormir desconocido. llevando a trastornos del sueño. Cuando la lista de partidos competitivos está congestionada, puede que no haya suficiente tiempo entre partidos para que los participantes recuperen sus recursos psicológicos, lo que puede conducir a la falta de motivación y agotamiento mental.  El resultado del partido (ganar contra perder) también puede influir en el estado de ánimo y afectar la fatiga mental después del partido.

No obstante, se necesita ahondar un poco más en estudios más específicos, sobre la fatiga mental y el rendimiento en el futbolista.

En resumen:

La fatiga post-partido tiene muchas causas potenciales: deshidratación, agotamiento de glucógeno, daño muscular, fatiga mental en el siguiente post sobre la fatiga en el futbolista intentaremos revisar las estrategias físicas pueden aplicar en el equipo para reducir la fatiga y mejorar su recuperación.

Fuente:

1. Ranchordas MK, Dawson JT, Russell M. Practical nutritional recovery strategies for elite soccer players when limited time separates repeated matches. J Int Soc Sports Nutr. 2017;14(1):1–14.

2. Mccall A, Carling C, Legall F, Berthoin S, Dupont G. Recovery in Soccer. 2012;

3. Mccall A, Carling C, Ne M, Legall F, Berthoin S, Dupont G. Recovery in Soccer. 2013;9–22.

4. Dupont G, Nédélec M, Mccall A, Berthoin S, Maffiuletti NA. FOOTBALL RECOVERY STRATEGIES. :20–7.

5. Barcala-furelos R, Casamichana D, Rey E, Padro A. Practical Active and Passive Recovery Strategies for Soccer Players. 2016;(June 2018).

Prendas de Compresión en Fútbol ¿Ayudan en la recuperación del futbolista?

en METODOLOGÍA DE TRABAJO/PREVENCIÓN DE LESIONES

Prendas de Compresión en Fútbol ¿Ayudan en la recuperación del futbolista?

prendas de compresión futbol

Gabi Penelas

Las prendas compresivas en fútbol pueden ayudar a mejorar la recuperación en fútbol. O no. Lo analizamos en este artículo.

En el fútbol de élite, el número de partidos competitivos por temporada, incluidos los partidos nacionales, continentales e internacionales, es muy alto. Durante la temporada 2009-10 que finalizó con la Copa Mundial de la Federación Internacional de Fútbol Federada (FIFA) en Sudáfrica, varios jugadores españoles jugaron hasta 70 partidos competitivos. La participación en un solo partido conduce a una fatiga aguda caracterizada por una disminución en el rendimiento físico en las siguientes horas y días. Varios estudios informaron que se requieren más de 72 horas para alcanzar los valores previos al partido para el rendimiento físico, así como la normalización del daño muscular y la inflamación entre jugadores de élite. Durante los períodos en que el calendario está particularmente congestionado (es decir, dos partidos por semana en varios semanas), el tiempo de recuperación permitido entre dos partidos sucesivos dura 3-4 días, lo que puede ser insuficiente para restaurar la homeostasis normal en los jugadores. Como resultado, los jugadores pueden experimentar fatiga aguda y crónica que puede llevar a bajo rendimiento y / o lesiones. (Artículo).

La recuperación en el fútbol

Un partido de fútbol conduce a una disminución del rendimiento físico (artículoasociada con la alteración de los parámetros psicofisiológicos, concretamente a mecanismos del sistema nervioso central. sistema muscular y producción de energía que progresivamente regresan a los valores iniciales durante el proceso de recuperación. Por tanto, la posibilidad de implementar estrategias que aceleren la recuperación, permitirá al jugador y al equipo rendir al máximo nivel durante la temporada y aguantar la alta exigencia de la competición a largo plazo.

Las prendas de compresión como recuperador

Una de estas estrategias es el uso de las prendas de compresión. Las prendas de compresión funcionan aplicando una presión sobre las extremidades inferiores para aumentar el flujo sanguíneo femoral. El principio es aumentar la presión sobre el tobillo y disminuirlo en la mitad del muslo para mejorar el retorno venoso y así reducir la estasis venosa en las extremidades inferiores.

Las prendas de compresión en fútbol, especialmente para la parte inferior del cuerpo, se han vuelto cada vez más populares entre los practicantes de fútbol aplicados en un intento de acelerar la recuperación del entrenamiento y la competición.

El veintidós por ciento de los equipos profesionales de fútbol franceses integran actualmente prendas de compresión en su protocolo de recuperación.

En un estudio reciente se ha encontrado (articulo) una reducción en la cantidad y la gravedad del daño histológico muscular debido a la disminución de la oscilación muscular, al efecto directo de la compresión en el músculo u otros factores (efecto térmico y retorno venoso)  Se demostró que las medias de compresión utilizadas antes del ejercicio, durante el ejercicio y después del ejercicio no tienen un efecto sobre los niveles de lactato en sangre, además de no mejorar la recuperación de la fuerza en los primeros 30 minutos. ( Articulo). Otro estudio tuvo como objetivo identificar los efectos de las prendas de compresión aplicadas después del ejercicio excéntrico, ( ejercicio predominante sobre las fibras musculares en fútbol ) sobre las DOMS ( dolor muscular de origen tardío ) y los marcadores inflamatorios. Este estudio mostró que las prendas de compresión reducían eficazmente las DOMS y mejoraban la función muscular. Sin embargo, los efectos de las prendas de compresión sobre la actividad de CK y los niveles de TNF-ɑ ( marcadores inflamatorios clave en el recuperación) no fueron estadísticamente significativos.

Resumen

  • Las prendas de compresión se use para acelerar la recuperación del dolor muscular después de los ejercicios con sesgos excéntricos ( entrenamientos y partidos ) en los jugadores de fútbol, sobre todo en combinación con una intervención holística en la recuperación. 
  • Además, el uso de esta ropa es sencilla y no afecta la rutina de entrenamiento pudiendo ser implementada fácilmente después del entrenamiento, he incluso en el bus o avión en la vuelta a casa después de la competición. La reducción del dolor puede ser beneficiosa para mejorar la calidad del entrenamiento mediante el aumento de la carga y la reducción de riesgo de lesión.
  • Se requiere más investigación para demostrar los beneficios ergogénicos y tener una mayor evidencia científica.

Fuente:

Rey, Ezequiel & Padrón Cabo, Alexis & Barcala Furelos, Roberto & Casamichana, David & Romo-Perez, Vicente. (2016). Practical Active and Passive Recovery Strategies for Soccer Players. Strength and Conditioning Journal. 40. 1. 10.1519/SSC.0000000000000247.

Erten YT, Sahinkaya T, Dinc E, Kilinc BE, Bayraktar B, Kurtoglu M. The effects of compression garments and electrostimulation on athletes ’ muscle soreness and recovery. 2016;12(4):308–13.

Valle X, Til L, Drobnic F, Turmo A, Montoro JB, Valero O, et al. Compression garments to prevent delayed onset muscle soreness in soccer players. 2013;3(4):295–302.

Kim J, Kim J, Lee J. Effect of compression garments on delayed-onset muscle soreness and blood inflammatory markers after eccentric exercise : a randomized controlled trial. 2017;13(5):541–5.

Ccc A, Fy N, Sp R, Kobal R, Gil S, La P, et al. Effects of far infrared rays emitting clothing on recovery after an intense plyometric exercise bout applied to elite soccer players : a randomized. 2016;277–83.

¿ Por qué la nutrición es un factor potenciador del rendimiento en un equipo de fútbol ?

en NUTRICIÓN DEPORTIVA

¿ Por qué la nutrición es un factor potenciador del rendimiento en un equipo de fútbol ?

Gabi Penelas

En una TED talk titulada «Cómo vivir más de cien años», el escritor estadounidense Dan Buettner hablo de formulas y valores para la buena salud y la longevidad. La charla de Buettner ha sido vista más de tres millones de veces. Buettner explica los estilos de vida de cinco lugares del mundo, cuya población es más longeva. Cada «zona azul», como las llama Buettner, tiene una cultura propia y tradiciones que contribuyen a la longevidad. Son las siguientes: Okinawa (Japón), Cerdeña (Italia), Nicoya (Costa Rica), Icaria (Grecia) y la comunidad de Adventistas del Séptimo Día de Loma Linda (California). De todas ellas, la de Okinawa es la de mayor esperanza de vida. Okinawa es una cadena de islas de la zona más meridional del archipiélago japonés. Allí se jactan de tener un montón de centenarios. En conjunto, estas sencillas opciones de estilo de vida dan pistas sobre longevidad:  sentido de comunidad, dieta equilibrada y conciencia de la espiritualidad.  ( libro ) Esta historia justifica la evidencia de que la nutrición es una parte muy importante del ser humano y más concretamente en un equipo de futbol en la salud y el rendimiento.

Como bien se sabe los sprints en el fútbol tienen una duración que no suele superar los 3-4 segundos, pero éstos se suceden constantemente  durante la competición. Durante los esfuerzos de alta intensidad el metabolismo fundamental será el proveniente de los fosfágenos de alta energía y el glucolítico ( la utilización  de fosfocreatina y de glucógeno respectivamente ) sin embargo, durante los períodos de recuperación y de baja intensidad en los que los jugadores recuperan la posición o están lejos de la zona de juego en ese momento predominaran los procesos oxidativos( es decir la utilización de grasas ). Por tanto, el fútbol es un deporte que requere de un alto desarrollo de los procesos metabólicos tanto oxidativos como no oxidativos. Ante este derroche de energía, una reposición de esta será clave en el rendimiento del jugador para evitar la fatiga y su pertinente bajada del rendimiento. ( Artículo )

Un claro ejemplo de esto es que en la segunda parte de un partido se ha comprobado que existe un menor número de sprints y de acciones de alta intensidad. Además de la pérdida de velocidad, se ha comprobado que existe una pérdida de la distancia total recorrida durante la segunda parte de los partidos, así como un aumento de las lesiones deportivas. De hecho, el 25% del total de lesiones que tienen lugar en el fútbol se ubican en los últimos 15 minutos de un partido. 

Esto es debido ademâs de las contracciones excéntricas ( articulo ) a que se produce un descenso de los depósitos de glucógeno y de la glucosa en sangre que altera la función de los neurotrasmisores cerebrales y por tanto se produce una bajada de rendimiento del sistema nervioso, disminuyendo la capacidad contractil de las fibras musculares, la atención y la toma de decisiones.  ( Artículo ) 

La importancia de los hidratos de carbono en el rendimiento del equipo. 

  • Una dieta elevada en carbohidratos aumenta el rendimiento por medio de la realización de un 30% más de sprints además de una distancia recorrida de total de un 5,6% durante el partido. ( Artículo )
  • Ademas el uso de bebidas de hidratos de carbono con una concentración del 6% durante el esfuerzo en una situación de depleción de glucógeno muscular disminuyó el número de pases fallados con respecto al grupo del estudio que no tomo la bebida ( 3% vs 14% )

Estos y otros muchos beneficios explicados anteriormente en el blog( aquí )sobre la ingesta de carbohidratos en el futbolista no hacen si no resaltar la importancia de como la nutrición puede afectar al rendimiento físico en la mejora de este, pero también en la prevención de lesiones. ( Artículo ) Además a nivel cognitivo se ha demostrado su importancia tanto a nivel emocional como en el desempeño de las habilidades cognitivas de este deporte.  Hoy en día ya se considera una desventaja no tener en el equipo un nutricionista como miembro de un plantel interdisciplinar que pueda resolver los conflictos a nivel nutricional y fisiológico que puedan surgir en el fútbol de élite en los distintos momentos del partido y en general de la temporada.  

Mogi, Ken. Ikigai esencial: La sabiduría milenaria japonesa que dará sentido a cada día de tu vida (Spanish Edition). Penguin Random House Grupo Editorial España. Edición de Kindle. (enlace

Domínguez, Raul. Nutrición aplicada a los deportes de dinámica intermitente: Fútbol. Master internacional en nutrición clínica y nutrición deportiva. Universidad Isabel I. 2016/2017

Los diferentes estilos de liderazgo de un entrenador de fútbol

en COACHING/LIDERAZGO
liderazgo en el entrenador de futbol

Gabi Penelas

Llevar el timón del barco del equipo no es fácil. Los estilos personales de los líderes/entrenadores extraordinarios pueden variar mucho: los hay contenidos y analíticos, y los hay que gritan sus edictos a voz en grito. Y, lo que es igual de importante, las distintas situaciones también requieren distintos tipos de liderazgo en el fútbol. En las fusiones suele hacer falta un negociador sensible que lleve el timón, mientras que para un dar un golpe de timón lo habitual es que se requiera una autoridad más contundente. No obstante, los líderes más eficientes coinciden en un aspecto fundamental: todos poseen un gran nivel de lo que ha dado en llamarse inteligencia emocional.

Esta inteligencia emocional permitirá al entrenador adaptarse a las distintas situaciones que se presenten en el equipo e influir en el clima general. Por tanto existirán diferentes estilos de liderazgo que el entrenador va a tener que usar si quiere llevar firme el timón del barco a buen puerto, incluso cuando tenga que dar un giro brusco al timón será necesario utilizar el liderazgo. Después de haber estudiado factores del buen líder. Hoy estudiamos los distintos tipos de liderazgo son: 

El estilo autoritario

La investigación indica que de los seis estilos de liderazgo el autoritario es el más eficaz, ya que mejora todos los aspectos del clima. Pensemos en la claridad. El líder autoritario tiene visión de futuro y motiva a los jugadores, dejándoles claro cómo encaja su función en la visión general del club. Los subordinados de ese tipo de líderes comprenden que su actividad tiene importancia y por qué.

Además, el liderazgo autoritario potencia al máximo el compromiso con los objetivos y la estrategia del equipo. Al enmarcar las tareas individuales en una visión global, el líder autoritario marca unos niveles de calidad que giran en torno a esa visión. Cuando comunica sus reacciones ante el rendimiento (sean positivas o negativas), el único criterio es si ese rendimiento promueve la visión. 

Por último, conviene tener en cuenta el efecto del estilo en la flexibilidad. Un líder autoritario señala el objetivo, pero por lo general deja mucho margen de acción que se debe desempeñar por parte de los jugadores. 

El estilo coach

Los líderes coach ayudan a sus jugadores a identificar sus puntos fuertes y débiles particulares y los vinculan a sus aspiraciones personales y profesionales. Animan a los trabajadores a marcarse objetivos de desarrollo a largo plazo y a conceptualizar un plan para alcanzarlos. Llegan a acuerdos con ellos sobre su función y sus responsabilidades en la consecución de los planes de desarrollo y ofrecen gran cantidad de instrucciones y comentarios.

El estilo conciliador

 Este estilo de liderazgo se centra en la gente: sus defensores valoran a los individuos y sus emociones por encima de las tareas y los objetivos. El líder conciliador busca que los trabajadores estén contentos y exista armonía entre ellos. Su forma de gestionar consiste en crear fuertes vínculos emocionales y luego recoger los frutos de ese planteamiento.

El estilo democrático

Al dedicar tiempo a recoger las ideas y el respaldo de los demás, el responsable de un equipo consigue confianza, respeto y compromiso. Al permitir que el entorno de su opinión sobre decisiones que afectan a sus objetivos y a su forma de proceder, el líder democrático fomenta la flexibilidad y la responsabilidad. Y al escuchar las preocupaciones de los demás descubre qué hacer para mantener alta la moral..

¿Cuándo funciona mejor este estilo? Es ideal cuando el líder no tiene muy claro qué rumbo tomar y necesita opiniones y aportaciones de jugadores y staff competentes. También, aunque tenga las ideas claras, el estilo democrático puede funcionarle para generar nuevas propuestas de cara a la ejecución de esa visión. Por descontado, este estilo tiene mucho menos sentido cuando los staff y jugadores no están lo bastante preparados o informados para ofrecer buenos consejos. Y prácticamente no hay que decir que buscar el consenso es mala idea en tiempos de crisis tanto deportiva, como institucional 

El estilo ejemplarizante

El estilo ejemplarizante tiene un lugar en el repertorio del líder, pero debe utilizarse con moderación. Sus características son a priori admirables. El líder establece unos niveles de rendimiento altísimos y los ilustra personalmente. Demuestra una obsesión por hacer las cosas mejor y más rápido y pide lo mismo de todos los que lo rodean. Enseguida identifica a quienes rinden poco y les exige más. Si no se ponen a la altura necesaria, los sustituye por alguien que sí sea capaz de ello. A simple vista parece que un planteamiento así debería mejorar los resultados, pero no es cierto. En realidad, el estilo ejemplarizante destruye el clima. Muchos miembros del staff y jugadores se sienten abrumados por las exigencias de alto rendimiento del líder ejemplarizante y se desmoralizan.

El estilo coercitivo

Paradojimante este estilo es uno de los mas utilizados todavía y el que peor resultados obtiene. Es fácil comprender por qué de todos los estilos de liderazgo el coercitivo es el menos eficaz en la mayoría de situaciones. Pensemos en sus consecuencias para el clima. La flexibilidad es lo que más se resiente. La toma de decisiones del líder, completamente vertical, mata las nuevas ideas e iniciativas de raíz. La gente se siente tan humillada que piensa: «¿Para qué voy a aportar nuevas ideas, si seguro que las rechaza?» Del mismo modo, el sentido de la responsabilidad se debilita mucho: al no poder actuar por iniciativa propia, los trabajadores no se implican y se sienten poco responsables de su rendimiento. Algunos acaban tan resentidos que se dicen: «Me niego a ayudar a ese cabrón.» El liderazgo coercitivo también tiene un efecto perjudicial sobre el sistema de recompensas. Casi todos los profesionales con un alto rendimiento están motivados por algo más que el dinero: persiguen la satisfacción del trabajo bien hecho. El estilo coercitivo merma ese orgullo.

Conclusiones  

Asi pues numerosos estudios, han demostrado que es mejor que un líder emplee un amplio repertorio de estilos. Los que dominan cuatro o más (en especial el autoritario, el democrático, el conciliador y el coach) logran el mejor clima laboral y el mejor rendimiento. Por descontado, pocos líderes cuentan con los seis estilos en su repertorio y menos aún saben cuándo y cómo aplicarlos. Esas impresiones son comprensibles y en algunos casos el antídoto es relativamente sencillo. El líder puede crear un equipo con miembros que apliquen los estilos que él no tiene por la mano. Otra posibilidad, que yo recomendaría más, es que los líderes amplíen su repertorio. Para ello primero deben entender en qué competencias de la inteligencia emocional se basan los estilos de liderazgo que no aplican. Por lo tanto, un entrenador que amplia su faceta emocional, alcanzará un mayor grado de rendimiento en el equipo donde trabaja. 

Fuente adaptada a fútbol: 

Goleman, Daniel. Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional (Spanish Edition). Penguin Random House Grupo Editorial España. Edición de Kindle. (enlace

 

 

Entrenamiento Excéntrico en Fútbol. Concepto y ejercicios avanzados para trabajarlo.

en METODOLOGÍA DE TRABAJO/PREVENCIÓN DE LESIONES
ejercicios excéntricos en futbol

Matías Rodríguez 

Hemos hablado en otras ocasiones sobre las manifestaciones de fuerza que se manifiestan en el fútbol (artículo), y como el trabajo correcto de esta capacidad, adecuando dicha manifestación a la especificidad del deporte, será un requisito fundamental para mejorar las capacidades de los jugadores y prevenir lesiones. 

En este articulo hablaremos más en concreto sobre una de estas manifestaciones de la fuerza. La fuerza excéntrica. 

Definiendo la fuerza excéntrica en fútbol

Haciendo un recordatorio, definimos el entrenamiento de la fuerza excéntrica como aquel en el cual se favorecen acciones de contracción excéntrica por parte del músculo, es decir, buscando alagar del músculo en contra de un movimiento. Este tipo de movimiento se dan por ejemplo, en acciones  de frenado de un salto, en el cuádriceps, donde este músculo tiene que frenar la acción de recepción del salto. Otra acción característica se da al golpear un balón, donde los isquiotibiales deben frenar el avance hacia delante de la tibia. 

Este tipo de acciones producen un mayor daño muscular, y en las lesiones musculares, el músculo, en un acción excéntrica suele ser sobreestirado por encima de sus límites. 

Siguiendo el libro de Julio Tous, experto en fuerza aplicada a deportes de fuerza, podemos decir que las acciones de carácter excéntrico generan mayores niveles de fuerza con una menor activación muscular. Además, requieren de un coste metabólico menor y producen un mayor daño muscular que las acciones concéntricas, lo que favorece la supercompensación del músculo durante la recuperación, lo que provoca que este se repare haciéndose mas fuerte ante un mismo estímulo. 

Tras una sesión de entrenamiento excéntrico con personas no acostumbradas a entrenar de esta manera, se ha evidenciado como en las sesiones posteriores, el daño causado en el músculo es mucho menor, lo que se produce debido a que el umbral de rotura del músculo aumenta  y por tanto la capacidad de absorber cargas por parte del músculo mejora.  

Efectos del entrenamiento de fuerza excéntrica

Para Tous los mecanismos por los que se ve afectado las acciones excéntricas no están del todo claros, pero se puede plantear que afecta a nivel:

–              Neural, donde se ha observado que al entrenar un solo miembro, (una pierna o un brazo), se produce un efecto cruzado en el miembro no entrenado, lo que puede ser consecuencia de una mayor activación del Sistema Nervioso Central. 

–               A nivel mecánico, el stiffness o rigidez del músculo también aumenta de manera que la arquitectura y el ángulo de peneación del músculo se ven afectados, con un mayor sección transversal y un mayor ángulo. En este artículo se concluye que el entrenamiento excéntrico es un potente estimulo para producir cambios a nivel mecánico en el músculo, en la unidad musculotendinosa y en la estructura del músculo. Los autores también concluyen que parece ser superior al entrenamiento tradicional concéntrico en mejorar variables relacionadas con la fuerza, la potencia y la velocidad. 

–              Por último, a nivel celular, las capacidades contráctiles y la masa muscular parecen aumentar en mayor medida y en menor tiempo que con el entrenamiento concéntrico. 

A nivel lesional, muchos son los estudios que evidencian como el entrenamiento excéntrico previene lesiones, sobre todo del tipo muscular, pero también lesiones de carácter grave como las de Ligamento Cruzado Anterior.

En este   estudio  se detallan  como tras 10 semanas de entrenamiento excéntrico en isquiotibiales,  la fuerza máxima de estos aumento con respecto a un entrenamiento de fuerza concéntrico. Este entrenamiento estuvo basado en el Nordic Curl. Este otro estudio también evaluó como 10 semanas de entrenamiento de ejercicio excéntrico mejoraba los ratios de lesiones en jugadores de fútbol. 

Además de prevenir lesiones, este tipo de entrenamiento muestra mejoras significativas en acciones propias del fútbol, como detallan en este artículo donde un entrenamiento llevado a cabo con maquinas isoinerciales, se reducía el número de lesiones y se muestra como acciones comunes en fútbol como saltar o la velocidad en carreras de sprines lineales mejoran. 

En la misma línea, Tous y colaboradores también demuestra como entrenamiento excéntrico con maquinas isoinerciales y plataformas vibratorias, mejoran  la velocidad lineal y la reactividad en los saltos, así como una mejora en la ejecución de cambios de dirección en comparación con un programa clásico basado en saltos, salidas de velocidad y entrenamiento concéntrico (estudio). 

¿CUANTAS DOSIS Y CUANDO?

Las acciones excéntricas parecen mostrar un sistema de activación diferente con respecto a acciones concéntricas

La secuencia de activación de las motoneuronas es diferente en las acciones excéntricas. Las acciones excéntricas parece estar menos influenciadas por la fatiga en comparación con otras acciones de carácter concéntrico (Tous, 2010).

Algunos estudios muestran como se ven resultados con adaptaciones positivas, tras un bajo volumen de entrenamiento. 

A pesar de esto, en la dosis esta el veneno, y será necesario empezar con dosis bajas, entre las 6-10 repeticiones y 2 series, aumentando ligeramente la carga en función de las necesidades del deportista. 

Algunos estudios, como este, han estudiado en en que momento de la semana de trabajo resulta más conveniente introducir un trabajo preventivo, en el que se incluya en este caso, trabajo con sobrecarga excéntrica. De esta manera evaluaron a dos grupos, durante un microciclo de 6 días de entrenamiento, donde un grupo realizaba el entrenamiento preventivo el día posterior al partido y el otro 3 días después. El estudio concluye que se produjo una disminución de los factores que producen fatiga en el músculo tras la competición y se produjo una menor fatiga provocada por el entrenamiento excéntrico tras el día del partido, generalmente en el día de recuperación, en comparación con el tercer día de la semana, donde este grupo sufrió más molestias en los músculos implicados en los días posteriores. 

De todas formas, el estudio mencionado ha sido llevado a cabo con 18 jugadores y el entrenamiento preventivo no incluía trabajo de core, ni de movilidad, basándose únicamente en trabajo de miembro inferior y un solo ejercicio excéntrico (Nordic Curl), por lo que habría que evaluar en que medida un trabajo más completo de ejercicios excéntrico afectaría de la misma manera. 

MÉTODOS AVANZADOS PARA TRABAJAR LA FUERZA EXCÉNTRICA 

Algunos de los métodospara trabajar de manera excentrica ya los hemos detallado en artículos anteriores, como el trabajo con cinturón ruso y el nordic curl, por lo únicamente dejaremos referencia de ellos y nos centraremos en aquellos métodos más avanzados, que a pesar de ser más costosos, parecen ser más efectivos, como son las maquinas yo-yo y las poleas cónicas o VersaPulley. 

La tecnología yoyo

En este sistema el volante de inercia esta fijado a una estructura de soporte. Uno de los extremos esta fijado alrededor de dicho eje y el otro se fija a distintas piezas desde los cuales se puede ejercer tracción. 

Al tirar de la cincha en un sentido concéntrica, la rueda de inercia sigue girando al llegar al final lo que provoca de dicha rueda tire en sentido contrario a la realizada por el ejecutante. Esta tracción contraria, provoca que el deportistas tenga que realizar una acción excéntrica para contrarrestar el efecto de la fuerza ejercida por el tirante. 

Polea Cónica o Versapulley 

Siguiendo el concepto similar estos dispositivos incluyen un cono unido a una rueda de inercia fija a la que se pueden añadir pesos para variar el momento de inercia.

La cuerda que gira alrededor del cono gira y ofrece una resistencia variable, ofreciendo mayor resistencia en la parte más estrecha y mayor velocidad en la parte más ancha. 

Su diseño permite una gran diversidad de movimientos, y resulta realmente interesante para el trabajo especifico de salidas de velocidad y cambios de dirección que hemos analizado en otros artículos. 

Además su relativo tamaño, permite que sea transportable en diferentes lugares y en gran variedad de condiciones, lo que supone un a ventaja en aquellas desplazamientos de los equipos que realizan habitualmente concentraciones y preparaciones largas. 

La polea cónica, permite el desarrollo de altas velocidades excéntricas con niveles de fuerza moderados, pudiendo además cambiar la relación fuerza / velocidad mediante la modificación de una pequeña polea. 

RESUMEN 

El trabajo de fuerza excéntrico parece realmente necesario en actividades que demandan altos grados de cambios de dirección, saltos, y decelaciones durante la competición y el entrenamiento. Los métodos de trabajo excentrico parecen ser una alternativa viable en cuanto a la relación tiempo-trabajo, ya que con bajas dosis de trabajo parecen conseguirse buenos resultados, con una buena transferencia al fútbol. Se necesita un acondicionamiento previo, como una buena fuerza en el abdomen (fuerza de core) y una progresión adecuada en series y repeticiones, así com un tiempo razonable de descanso (48-72 horas) entre sesiones, para garantizar una buena recuperación del sistema nervioso. 

Habilidades de liderazgo en el entrenador de fútbol

en COACHING/LIDERAZGO
liderazgo en el futbol

En este siglo los clubes han sufrido una revolución radical que ha comportado también una transformación del panorama emocional. Hubo un largo período de dominio directivo de la jerarquía técnica en el que se recompensaba al entrenador manipulador que actuaba como si estuviera luchando en la selva, pero esa rígida jerarquía empezó a resquebrajarse en estos últimos años. El luchador de la selva simboliza el pasado de los técnicos; el especialista en relaciones interpersonales es su futuro.

Algunos de los motivos son muy evidentes. Pensemos en las consecuencias que tiene en un equipo el que una persona sea incapaz de contener ataques de ira o carezca de sensibilidad ante las emociones que provoca en quienes la rodean. Todos los efectos perjudiciales del atropellamiento mental se reflejan también en el entorno del equipo: cuando estamos alterados nos cuesta más recordar, prestar atención, aprender o tomar decisiones con claridad. Como señaló un consultor de dirección empresarial, «el estrés atonta a la gente». Desde una perspectiva positiva, pensemos en las ventajas de un buen dominio de las competencias emocionales básicas; es decir, estar en sintonía con los sentimientos de las personas con las que tratamos, ser capaz de manejar las diferencias de opinión para que no vayan a más y tener la capacidad de entrar en estados de flujo. El liderazgo no es sinónimo de dominación, sino el arte de convencer a la gente de que colabore para alcanzar un objetivo común. Además, centrándonos en la gestión de nuestra trayectoria personal, puede que no haya nada más fundamental que reconocer una profunda conexión emocional con nuestro cometido y saber qué cambios podrían provocarnos mayor satisfacción.

CARACTERÍSTICAS DE UN BUEN LÍDER. 

La autoconciencia

La autoconciencia es el primer componente de la inteligencia emocional. La autoconciencia implica comprender en profundidad las emociones, los puntos fuertes, las debilidades, las necesidades y los impulsos de uno mismo. La gente con una gran autoconciencia no es ni demasiado crítica ni excesivamente optimista, sino sincera consigo misma y con los demás. El individuo que posee un alto grado de autoconciencia reconoce cómo afectan sus sentimientos a él mismo, a los demás y a su rendimiento profesional.

Las decisiones de la gente autoconsciente concuerdan con sus valores; en consecuencia, a menudo el trabajo les resulta estimulante y serán más resilientes a la hora de perseguir una meta.

La autogestión

Los impulsos biológicos determinan nuestras emociones. No podemos prescindir de ellos, pero podemos hacer mucho para gestionarlos. La autorregulación, una especie de conversación interior continuada, es el componente de la inteligencia emocional que nos libera de la prisión en la que pueden encerrarnos nuestros propios sentimientos. La gente que entabla ese tipo de conversación tiene momentos de mal humor e impulsos emocionales como todo el mundo, pero encuentra formas de controlarlos e incluso de canalizarlos de forma útil. Imaginémos un entrenador en el que le ha cabreado la forma de jugar de su equipo en la primera mitad. Si el entrenador no sabe canalizar ese cabreo en forma de constructiva, ya sea transformándolo en correcciones tácticas acertadas, más motivación o incluso rebaja de la intensidad si considera que ha sido por un exceso de ímpetu el equipo no encontrará el estimulo para mejorar la situación . La autorregulación de las emociones, conlleva una apariencia externa, de nosotros depende lo que queramos mostrar en cada momento. Los indicadores de la autorregulación emocional son, por consiguiente, fáciles de ver: tendencia a reflexionar y a meditar, comodidad ante la ambigüedad y el cambio, y también integridad, es decir, capacidad de reprimir deseos impulsivos.

La capacidad social

La inteligencia social en el entrenador ha sido valorada en mayor profundidad anteriormente. Decir aquí que como componente de la inteligencia emocional, la capacidad social no es tan sencilla como puede parecer. No se trata de una simple cuestión de simpatía sino de una simpatía con un objetivo determinado: hacer avanzar a los demás en la dirección que deseamos.

Empatía

Hay que ser sensible. Hay que trabajar la empatía, tener en cuenta el efecto que lo que se dice y cómo se dice provocan en el receptor. Según Levinson, los líderes con escasa empatía son los más propensos a hacer comentarios hirientes; por ejemplo, con frases despectivas y fulminantes. El efecto de ese tipo de críticas es destructivo: en lugar de abrir un camino para mejorar las cosas, provocan una reacción emocional en contra que se concreta en resentimiento, amargura, actitud defensiva y distanciamiento. La empatía a la hora de hacer una critica a uno de nuestros jugadores es sin duda, una arma muy eficaz:

Situación de crítica a un jugador. 

Todos los entrenadores y líderes de equipo han pasado por algún momento una situación en la que es necesario realizar una corrección a un jugador por el bien del equipo e incluso del propio jugador. Una crítica planteada con mano izquierda se centra en lo que ha hecho el individuo y en lo que puede hacer, en lugar de atribuir una mala actuación a un rasgo de su personalidad.

Hay que ofrecer una solución. La crítica, como todo comentario útil, debe apuntar a una forma de resolver el problema. En caso contrario deja al receptor frustrado, desmoralizado o desmotivado. La crítica puede abrir la puerta a posibilidades y alternativas que el individuo no había visto, o sencillamente sensibilizarlo sobre deficiencias que requieren atención, pero en todo caso debe incluir sugerencias sobre la forma de abordar los problemas. Hay que estar presente. Las críticas, lo mismo que los elogios, son más eficaces cuando se transmiten cara a cara y en privado.

Por tanto, si un entrenador quiere que su barco se vaya a pique y se hunda en el fondo del mar sin conseguir llegar a puerto, este entrenador no debería desarrollar sus habilidades de liderazgo. Volvemos a ver otra vez, como componentes de la inteligencia emocional vuelven a ser determinantes y se unen a los factores tradicionales de rendimiento de un equipo de fútbol. Sigue pareciendo por tanto, acertada la teoría de un profesional y un líder  integral que sepa conectar las diferentes areas del rendimiento como forma más eficaz de rendimiento. 

Fuente:

Adaptación a fútbol de:

Goleman, Daniel. Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional (Spanish Edition). Penguin Random House Grupo Editorial España. Edición de Kindle.

La inteligencia social en el fútbol: Un profesional integral

en COACHING/LIDERAZGO

El descubrimiento más importante de la neurociencia es que nuestro sistema neuronal está programado para conectar con los demás, ya que el mismo diseño del cerebro nos torna sociables y establece inexorablemente un vínculo intercerebral con las personas con las que nos relacionamos. Ese puente neuronal nos deja a merced del efecto que los demás provocan en nuestro cerebro –y, a través de él, en nuestro cuerpo–, y viceversa. Incluso los encuentros más rutinarios actúan como reguladores cerebrales que prefiguran, en un sentido tanto positivo como negativo, nuestra respuesta emocional. Cuanto mayor es el vínculo emocional que nos une a alguien, mayor es también el efecto de su impacto. Por este motivo, los intercambios más intensos son los que tienen que ver con las personas con las que pasamos día tras día y año tras año.

El entrenador convivirá con ese grupo de individuos que residen en el vestuario es con el que pasamos como mínimo un año de nuestra vida, viéndonos una media de 3 días a la semana e incluso en el futbol profesional, 6 días a la semana. Por tanto parece claro que existirá una relación multidireccional de influencia entre entrenador- jugadores y a su vez entre jugadores. Tanto si somos entrenadores, como si somos jugadores tenemos una responsabilidad de influirnos positivamente y gestionar adecuadamente estas relaciones. Desde el punto de vista del entrenador convendría, por tanto, considerar la “inteligencia social” en un sentido más amplio, como una aptitud que no sólo implica el conocimiento del funcionamiento de las relaciones, sino comportarse también inteligentemente en ellas.

inteligencia social en el futbol

En una era en que la tecnología se apodera de la atención de las personas y la desvía hacia una realidad virtual, ésta acaba insensibilizándolas, con lo que el autismo social acaba convirtiéndose en una más de las imprevistas consecuencias de la invasión permanente de la tecnología en nuestra vida cotidiana. Aquí es donde el papel del entrenador adquiere relevancia como educador social y el control de las interacciones sociales. 

Estas interacciones sociales influyen sobre los estados de ánimo. Estas interacciones conducen a lo que podemos considerar como una especie de economía emocional, es decir, el balance de ganancias y pérdidas internas que experimentamos en una determinada conversación, con una determinada persona o en un determinado día. Por eso, el saldo de sentimientos que hayamos intercambiado determina, al caer la noche, la clase de día –“bueno” o

“malo”– que hayamos tenido. Esta economía interpersonal impregna cualquier interacción social que vaya acompañada de una transferencia de sentimientos…, es decir, casi siempre. Son muchas las versiones que asume esta especie de judo interpersonal, pero todas ellas se reducen a la capacidad de transformar el estado de ánimo de los demás, y viceversa. Por tanto la primera premisa en las relaciones sociales es la de influir positivamente en el otro. En este caso como entrenador debemos estar atentos a influir positivamente en nuestros jugadores, pero también que los jugadores se influyan positivamente entre ellos.

Si alguna interacción se torna negativa y el jugador la siente como una situación dañina nuestro cerebro busca automáticamente indicios de peligro, provocando un estado de hipervigilancia generado sobre todo por la activación de la amígdala, una región en forma de almendra que se halla ubicada en el cerebro medio y desencadena las respuestas de lucha, huida o paralización ante el peligro.  El miedo es, de todo el espectro de sentimientos, el principal movilizador de la amígdala. Cuando la amígdala se ve activada, sus circuitos se apropian de ciertos puntos clave del cerebro, dirigiendo nuestro pensamiento, nuestra atención y nuestra percepción hacia lo que nos ha asustado. Por tanto si el jugador debido a una interacción negativa en la     que no es capaz del control de la emoción verá como su rendimiento disminuye entre otros factores por una bajada de atención en la tarea que esta realizando. Esta situación puede ser en un momento concreto, como un choque con otro jugador rival, o a través de un feedback negativo de parte del entrenador, o crónica, como la no adaptación al grupo social del vestuario.  Por tanto debemos estar preocupados de como influimos en nuestros jugadores (personas) y como estos interactúan entre si en el grupo. 

En su ensayo Masa y poder, Elias Canetti señala que lo que convierte a un conjunto de individuos en una masa es su sometimiento a “una pasión” compartida, una emoción que se contagia y acaba conduciendo a una acción colectiva. Y esta rápida generalización de los estados de ánimo sucede gracias a la sincronización fisiológica de sus subsistemas biológicos. Es muy probable que la velocidad de transmisión de los cambios de conducta de una masa se originen en la coordinación de las neuronas espejo y que la rapidez del proceso de toma de decisiones dependa del tiempo que necesiten las neuronas espejo para transmitir la sincronía de persona a persona (aunque ésta, por el momento, no deje de ser más que una mera conjetura). Este contagio grupal puede advertirse, de manera más reposada, en cualquier interpretación en la que los actores o los músicos generan un efecto de campo jugando con las emociones del público como si fueran instrumentos. En este sentido, las obras de teatro, los conciertos y el cine nos permiten acceder a un entorno emocional compartido con muchos desconocidos. Como suelen decir los psicólogos, resonar positivamente con los demás es “intrínsecamente reforzador” y hace que todo el mundo se sienta bien. El contagio grupal se produce incluso en el más pequeño de los grupos y basta, para ello, con que tres personas permanezcan sentadas frente a frente durante algunos minutos.

Los sentimientos que se mueven entre los miembros de un grupo pueden sesgar el modo en que procesan la información y llegar a influir, en consecuencia, en las decisiones que acaben tomando. Y esto implica que cualquier grupo que pretenda llegar a una decisión u objetivo conjunto haría bien en centrarse en las emociones compartidas. Esta convergencia sugiere la existencia de un magnetismo sutil e inexorable, un impulso que se asemeja a la gravedad y lleva a las personas que se hallan estrechamente relacionadas a pensar y sentir de manera parecida sobre ciertas cosas.

Como entrenadores y lideres la energía que aportemos al grupo será un factor determinante y poco tenido en cuenta en los factores de rendimiento de un equipo actualmente. Por tanto, debemos estar en completa actualización y con una apertura mental que permita la entrada de nuevas ideas en el liderazgo y en la gestión del grupo con el fin de la mejora del proceso en la consecución de un objetivo colectivo y en el fin en si mismo como la consecución de dicho objetivo.

Ya que en la actualidad el modelo de rendimiento integral empieza a parecer el más acertado, podría ser que el entrenador que más conocimiento tiene solo de factores técnicos no sea pues, el mejor entrenador, sino que será el que mejor conecte los diferentes factores que componen el rendimiento y el que más creatividad y objetividad tenga para seleccionarlos. 

Entrenamiento en Fútbol Femenino. Un modelo de entrenamiento específico para ellas

en METODOLOGÍA DE TRABAJO
entrenamiento en futbol femenino

Matías Rodríguez

El entrenamiento en fútbol femenino ha experimentado un auge significativo en los últimos años, fomentado por la mayor participación de la mujer en este deporte, asi como una (ligera) mayor difusión en los medios de comunicación.

Si bien en países como Estados Unidos o países del norte de Europa su popularidad y profesionalidad esta mucha más respetada, en otros países aun no es tan así y se necesita una mayor promoción de las condiciones de las jugadoras para poder equipararse a las condiciones que se tienen en el fútbol masculino.

¿Deberían entrenar igual mujeres y hombres?

Dentro  del fútbol masculino encontramos diferencias a la hora de programar cargas de trabajo con diferentes equipos y edades, incluso dentro de un mismo rango de edad y de nivel, las cargas físicas parecen ser diferentes, lo que evidencia que el trabajo debe ser totalmente especifico, sobre todo adaptado a las necesidades de los jugadores y de los modelos de juego de cada equipo.

Si entendemos que esto debe ser así, incluso para el fútbol femenino, no tiene razón de ser que con las características que este muestra, se entrena de la misma manera que los hombres. Son varias las diferencias que se encuentran, empezando por el mayor índice de lesiones, el complejo ciclo hormonal en mujeres, así como las características de resistencia y fuerza mostradas en mujeres.

Estas características, harán que a pesar de ser el mismo deporte, la práctica de este, exija unas condiciones diferentes. Por lo tanto, el modelo de entrenamiento será diferente, y al igual que el Barsa y Madrid no entrenan de la misma manera, los modelos de entrenamiento femeninos no pueden, y no deben ser una copia y pega del modelo masculino.

Dentro de este aríiculo haremos un análisis acerca del fútbol femenino en el cual intentaremos buscar las pautas sobre las que poder trabajar con eficacia y eficiencia.

Características físicas

Algunos estudios muestran como dentro del fútbol femenino, las distancias cubiertas oscilan alrededor de los 6 km y los 10 km por partido, (estudio) lo que se diferencia con las distancias cubiertas en el fútbol masculino, donde generalmente rondan entre 10 y 13 km por partido. Esta medición de distancia, parece aumentar cuando mayor es el nivel de la competencia (estudio).

Estas distancias cubiertas, se realizan con multitud movimientos, con acciones complejas, en las que intervienen acciones intermitentes y donde el metabolismo aeróbico y anaeróbico se mezclan, debido a acciones como saltar, driblar, así como se producen  carreras no lineales, aceleraciones y deceleraciones, todo esto con un componente decisional alto.

Dentro del fútbol femenino, las acciones de baja intensidad representan entre el 90-95% de las acciones, mientras que las acciones de alta intensidad representan entre el 10-5% (estudio).

Las diferencias principales entre el fútbol masculino y femenino parecen  venir determinadas por el nivel técnico-táctico y el componente condicional (estudio), si bien otros estudios, apuntan a que esta diferencia de nivel técnico, radica en una desigualdad en el proceso cultural, donde las mujeres tienen un acceso tardío a este deporte, a diferencia de los hombres.

Las acciones de alta intensidad, en deportistas de alto rendimiento en fútbol femenino, muestran una diferencia evidente con respecto a los hombres, donde dichos movimientos de alta intensidad parecen mostrar una intensidad máxima de 15 km por hora. Una de las razones en la diferencia de rendimiento entre hombres y mujeres parece provenir de la propia fisiología y biología entre ambos sexos. El mayor porcentaje de grasa, un menor porcentaje de masa musculas así como niveles de hemoglobina bajo en mujeres hace que las diferencias a la hora de rendir físicamente sean menores (estudio).

La influencia del ciclo menstrual 

El ciclo menstrual parece ser uno de los elementos más importantes a tener en cuenta en la programación del entrenamiento en mujeres, ya que influye a nivel de rendimiento y de la aparición de lesiones.

A nivel general muchos estudios (como este) evidencian que las mejoras en el rendimiento físico parecen darse en los días posteriores a la menstruación, aproximadamente en los 6 días posteriores a esta, mientras que otros estudios (estudio) muestran que las deportistas son más propensas a sufrir lesiones en la fase menstrual y en la ovulatoria que en la fase folicular

Por lo que como vemos, esto influye bastante en las jugadoras.

Este papel hormonal parece mostrarse influyente sobre todo a nivel lesional, donde a nivel muscular y ligamentoso parece influir sobre estos parámetros incrementando el riesgo de lesión. Existen suficientes evidencias respecto a una mayor laxitud de las mujeres en comparación con los hombres, debido a que durante el ciclo menstrual se producen cambios en los niveles hormonales. La consecuencia de estos cambios produce un incremento de la laxitud de la rodilla desde la función neuromuscular y biomecánica de la rodilla, que aumenta el riesgo de lesión en esta. Se describieron cambios a nivel biológico y morfológico en las propiedades del colágeno, que al alterar la laxitud del ligamento, altera las propiedades mecánicas del LCA cuando es expuesto a fluctuaciones hormonales. Se considera que esta afectación disminuye el colágeno del ligamento, haciendo más susceptible a fallar durante las cargas al ligamento (estudio).

Pero para poder entender los diferentes estados que ocurren en el ciclo menstrual de la mujer atenderemos al siguiente estudio publicado por la revista Nature y a la clasificación hecha por Marcos Vázquez  para poder entender lo que ocurre en cada fase:

Fases de la Menstruación y su relación con el rendimiento en la mujer

Fase Folicular (1-14 días) 

Se refiere a la fase después de la menstruación y en ella se pueden apreciar diferentes aspectos a tener en cuenta con la fisiología, donde se produce una mayor sensibilidad a la insulina, un mayor uso de glucógeno y una reducción del metabolismo durante estos días. Esto tiene como consecuencia que el consumo de carbohidrato sea tolerado mejor y que se utilicen un mayor porcentaje de glucógeno en comparación con las grasas.

Dentro de esta fase se produce una  mayor perdida de sangre y existe menor transporte de oxigeno en los músculos, por lo que a nivel de entrenamiento se deberían priorizar dos objetivos:

  1. Mayor ganancia de fuerza.
  2. Mejora del metabolismo dependiente de glucógeno con actividades de alta intensidad y poco tiempo de ejecución (HIIT).

Fase Ovulatoria y Fase Lutea (14-28 días)

Dentro de la fase ovulatoria  se aprecia una reducción del apetito, una elevación del metabolismo  y un incremento de los niveles de fuerza.

También existe un mayor riesgo de lesión por un empeoramiento de la técnica y de un menor control en las acciones deportivas.

Son muchos los estudios que evidencian una mayor tasa de lesiones de rodillas (entre 3-4 veces más) en mujeres futbolistas al compararlo con hombres (estudio).  Muchas veces por una mala técnica en las acciones deportivas, sobre todo en acciones de cambios de dirección y salto, donde se produce una menor flexión de rodilla y cadera lo que incrementa el estrés sobre la rodilla (estudio).

Hewett (2000) expone su teoría de que uno de los factores que elevan el riesgo de lesión en mujeres es el papel hormonal, y como afecta la fluctuación los estrógenos, progesterona y la relaxina en los sistemas neuromusculares y musculoesqueléticos. Según el autor, las evidencias demuestran que las hormonas sexuales femeninas tienen un efecto significativo en el sistema neuromuscular, donde algunos trabajos encontraron un incremento de la fuerza del cuádriceps y una desaceleración de los músculos durante la fase ovulatoria. Además las fluctuaciones de los niveles de estrógenos tuvieron efectos sobre las funciones de los músculos y sobre la fuerza de los tendones y ligamentos.

Dentro de la fase lútea, se encuentra la fase final del período, donde se produce un aumento del apetito, con una peor sensibilidad a la insulina y una mayor utilización de carbohidratos.

A nivel emocional, se producen algunos cambios, que pueden llevar a un peor humor e irritabilidad.

En el entrenamiento se deberían priorizar lo siguiente objetivos:

De cara al entrenamiento se deberían buscar principalmente los siguientes objetivos:

  1. Entrenamiento destinado a la prevención de lesiones.
  2. Entrenamiento de fuerza.
  3. Trabajo cardiovascular extensivo y menor trabajo de alta intensidad, buscando una mayor optimización de las grasas.

Dentro de la fase final de la fase lútea el entrenamiento debería estar orientado a tareas de descarga y con intensidad física menor, donde se puede aprovechar para trabajar aspectos más tácticos y que requieran mayor labor mental que física.

En busca de una propuesta de entrenamiento

Una vez entendido que la fisiología de la mujer no es igual que la del  hombre y que las propuestas de entrenamiento son diferentes, podemos llegar a concluir que lo ideal será trabajar las capacidades condicionales de las jugadoras en función de la fase menstrual de cada una de ellas, para poder obtener el máximo rendimiento con la mayor eficacia, es decir no forzar al cuerpo cuando el cuerpo no esta preparado a nivel hormonal para determinados esfuerzos. De esta forma cobra sentido que las programaciones semanales dentro del entrenamiento de fútbol sean vistos desde otro punto de vista, en el cual la individualización de cada jugadora, como de cada equipo sea el principal objetivo.

Obviamente el fútbol es un deporte de equipo, donde como proponemos en nuestras propuestas de entrenamiento, como en nuestro artículos sobre juegos reducidos, el entrenamiento debería estar supeditado al modelo de juego. Esto no implica que la individualización del entrenamiento sea un objetivo primordial y veremos a continuación como se puede abordar.

Pasos a seguir para programar

El primer paso que proponemos sería conocer a nivel interno, el ciclo menstrual de cada jugadora, para poder programar las cargas de trabajo en función de grupos de trabajo adaptados a las necesidades de cada una. Es difícil cuadrar un grupo homogéneo, pero varios es factible, de forma que estos subgrupos entrenen con tareas parecidas para optimizar el rendimiento. No todas las tareas podrán ser dividas en grupos guiados por el ciclo de cada jugadora, pero si al menos, aquellas en las que el objetivo sea trabajar el componente físico.

Podemos dividir el entrenamiento en diversas fases donde podemos encontrar los siguientes grupos de tareas:

–              Calentamiento: donde se debería dedicar tiempo a la prevención de lesiones y patrones de movimiento correctos, sobre todo en aquellos períodos de la fase ovulatoria donde es recomendable que se extienda algo más, haciendo hincapié en este trabajo preventivo.

–              Trabajo Táctico: en esta fase el objetivo de las tareas grupales será predominantemente táctico, donde se exija una máxima atención de las jugadoras, y donde la carga de trabajo se puede regular a través de las explicaciones del entrenador/a (existirán más parones). En los períodos de sangrado, donde tal vez la jugadoras experimenten mayor fatiga física, es posible que este tipo de tareas se pueda alargar.

–              Trabajo condicional- Táctico/técnico: dentro de estas tareas se engloban aquellas tareas focalizadas en trabajar aspectos condicionales, que se pueden trabajar con juegos reducidos con tareas más analíticas.

entrenamiento en fútbol femenino

Como regla general durante la temporada, proponemos que se subdividan a las jugadoras en función del momento de su ciclo menstrual a razón que:

–              Jugadoras que que encuentren en periodos de fase folicular realizan tareas de juego reducidos (por ejemplo) de mayor intensidad y menor duración, como por ejemplo juegos de posesión de 2×2, 3×3 e incluso 4×4 con 1-2 minutos de duración y poco tiempo de recuperación.

–              Por otro lado, jugadoras que se encuentren en periodos de fase lútea, el entrenamiento debería estar orientado más a la resistencia, buscando tareas como 5×5 o 7×7 donde el tiempo de trabajo sea entre 5-8 minutos y con tiempos de recuperación amplios.

La distribución de los grupos de estas actividades dependerá de cada equipo y de la capacidad organizativa de cada entrenador/a. Si bien no es posible conseguir la máxima especificad a nivel grupal, otra opción es compensar el trabajo físico de cada jugadora a nivel individual.

La nutrición cumple un papel fundamental en todos estos aspectos, ayudando a recuperar y potenciar las acciones fisiológicas del cuerpo antes y después del entrenamiento, por lo que que se recomienda tener controlado estas variables.

Resumen

Como vemos, el entrenamiento en mujeres resulta ciertamente diferente al de los hombres, y como consecuencia de esta diferencia, afecta al modo en que se desarrolla y se entrena un mismo deporte. La mayor incidencia de lesión, así como el papel del ciclo hormonal, juegan un papel fundamental en la preparación de las cargas de los equipos femeninos, por lo que recomendamos encarecidamente ser específicos en los métodos de trabajo, para poder trabajar con eficacia y buscar sobre todo, la optimización de la salud de las jugadoras de fútbol.

Nutrición en Fútbol. Estrategias nutricionales para la readaptación y recuperación de lesiones musculares

en NUTRICIÓN DEPORTIVA
nutrición en fútbol

Las lesiones son un aspecto inevitable de la participación en la actividades deportivas como el fútbol (Griffin et al., 2000). Ya hemos visto todo el proceso de la lesion muscular y sus fases de recuperación anteriormente y en el que conectaremos el proceso de recuperación y posibles estrategias nutricionales de intervención para mejorar el proceso. La nutrición en fútbol juega un papel fundamental en este proceso.

Inmediatamente después de la lesión, la cicatrización de heridas comienza con una respuesta inflamatoria como hemos visto en las 3 fases del proceso de recuperación de lesiones musculares (Järvinen et al., 2013). Medidas anti-inflamatorias excesivas pueden perjudicar la recuperación. Muchas lesiones desembocan en una inmovilización de la extremidad, por lo general en molde de yeso o abrazadera metálica (Grant., 2013).

Esto evita cualquier soporte de peso o la contracción muscular de los grupos musculares afectados en un período de desuso muscular.  La consiguiente degradación de proteínas musculares, promueven la pérdida de masa muscular y la disminución en la fuerza funcional (Kramer y Goodyear., 2007) (Grant., 2013). La pérdida de masa muscular es debido al aumento de los periodos de balance negativo de proteína muscular. La capacidad oxidativa del músculo también se reduce. Por ejemplo, una pérdida del 8% de la masa muscular del cuádriceps durante dos semanas inmovilización en hombres jóvenes saludables fue acompañado por una pérdida del 23% de la fuerza muscular (Wall., et al., 2013).

Esto se atribuye generalmente a alteraciones en el reclutamiento de unidades motoras que ocurre antes de la atrofia muscular. Las deficiencias de nutrientes y energía deben ser evitados. El gasto de energía puede reducirse durante la inmovilización, pero la inflamación y la cicatrización de heridas limitan esta reducción del gasto energético.

Consideraciones prácticas

La primera consideración práctica sería la forma de prescribir la ingesta energética total y la composición de macronutrientes de la dieta para intentar apaliar el disbalance energético de la inmovilización (reducción de gasto energético) y la inflamación/ cicatrización ( necesidades energéticas). Este es el motivo de preocupación cuando se intenta minimizar la pérdida de músculo. (Wall et al., 2015) también sería conveniente sopesar que un aporte excesivo de energía sería inútil ya que no hace atenuar aún más la pérdida de músculo, sino que se traduce en aumento de la deposición de grasa (Paddon-Jones et al., 2004), por lo que está claro que hay que hilar muy fino en la prescripción de requerimientos nutricionales.

El uso de la nutrición es un aspecto de la recuperación que a menudo se pasa por alto o es subestimado, por lo menos desde una perspectiva de investigación. Mucho ha sido escrito acerca de la nutrición para el deporte y las lesiones, pero sorprendentemente poco se basa en una metodología que investiga directamente estos temas.

Durante la rehabilitación y recuperación, el aumento de la actividad, en particular, el ejercicio de resistencia aumentará la síntesis de proteína muscular y restaurar la sensibilidad a los estímulos anabólicos. Una cantidad amplia, pero no excesiva de proteínas y energía deben ser consumidos para apoyar el crecimiento muscular, estudios con aminoácidos esenciales justifican estas afirmaciones. Además de aminoácidos esenciales, la creatina podría tener un efecto en el aumento de la masa muscular esquelética debido a una mayor actividad mitótica en células satélite.

También en línea con una relación entre la creatina y células satélite, se ha demostrado recientemente que creatina activa la diferenciación de células satélite en programas in vitro y ser capaz para activar vías de señalización de protección de células musculares contra la proteólisis (Aoki, Lima, Miyabara, Gouveia, y Moriscot., 2004). Otro tipo de macronutrientes pueden tener un papel importante en estas fases como los lípidos. Los ácidos grasos poliinsaturados son nutrientes esenciales con muchos potenciales beneficios para la salud. Principalmente el ácido eicosapentaenoico y el ácido docosahexaenoico ácido tienen propiedades anti-inflamatorias (Fetterman y Zdanowicz., 2009). A todo ello hay que sumar el aporte de micronutrientres.

Las vitaminas

Vitaminas como la C y E parecen predispuestas a jugar un papel fundamental en la recuperación de lesiones. Un efecto protector de la vitamina E para evitar la atrofia podría ser debido a la modulación de los genes relacionados con la proteólisis muscular en lugar de a su función antioxidante. Será necesario profundizar en la terapéutica de la atrofia muscular y avanzar en la comprensión de las vías de señalización que controlan masa muscular después de la administración de suplementos de vitamina E (Servais et al. 2007) . El Zinc, un micronutriente esencial, es un componente de varios enzimas y proteínas. El músculo esquelético es el deposito más grande de zinc, que contiene aproximadamente 57% de todo el zinc corporal  (Jackson., 1989)

Durante la rehabilitación y recuperación, las necesidades nutricionales son muy similares a los de cualquier atleta que desee el crecimiento muscular. En definitiva la nutrición es importante para la curación óptima de la herida. (Tipton, K. D,2011). En esta revisión bibliográfica centraremos la búsqueda en aquellas estrategias dietéticas que serán útiles para intervenir en alguna de las fases de la recuperación previamente vistas.

ESTRATEGIAS NUTRICIONALES

Existen evidencias científicas de que un estado nutricional deficiente dificulta la curación y la recuperación de una lesión. En particular, la escasez de proteínas e hidratos de carbono agrava la inflamación y la curación de heridas se ralentiza. (Demling., 2009) Esta revisión considerará la recuperación de lesiones en personas sanos y/o deportistas. Por lo tanto, es poco probable que sea un problema desnutrición en la mayoría de los casos y si una deficiencia en el aporte tanto de macro como micronutrientes en la dieta.

La mayoría de lesiones musculares producidas en el deporte, consideradas graves superarán desde su inicio 3 fases estudiadas por Järvinen et al. (2013). Sin embargo llevadas a la práctica diaria podríamos establecer 2 etapas principales; las dos potencialmente influenciables por la nutrición (Tipton, K. D., 2011).

INMOVILIZACIÓN / ATROFIA

La primera es la etapa de inmovilización / atrofia. El tipo y la gravedad de la lesión determinará el tiempo para la inmovilización. Durante este tiempo, los cambios metabólicos en los tejidos resultantes del desuso conducen a la pérdida de fuerza y la funcionalidad de estos (Jones et al., 2004). La segunda etapa engloba el retorno a la movilidad del segmento lesionado. La rehabilitación y aumento de la actividad en la extremidad lesionada produce un aumento de la hipertrofia muscular y el retorno de funcionalidad (Jones et al., 2004). Las estrategias nutricionales son a menudo similares para estas 2 fases, pero hay diferencias que deberían ser consideradas.

Refiriéndonos a la primera etapa (etapa de inmovilización) debemos sopesar que inmediatamente después de una lesión grave, se inicia una respuesta inflamatoria. La respuesta inflamatoria es necesaria para la curación adecuada de la lesión. Esta etapa puede durar unos pocos horas hasta varios días (Järvinen et al, 2005).A menudo se hacen recomendaciones para disminuir o incluso eliminar la respuesta inflamatoria. Sin embargo, dado que la inflamación es un componente crítico del proceso de recuperación, la eliminación de la inflamación no es recomendable en ningún caso.

Durante la inflamación se producen una serie de procesos destinados a la curación de la herida que requieren energía, también durante el proceso de remodelación , el tejido cicatricial formado como resultado de las primeras 2 fases se descompone y se sustituye por colágeno tipo I (Järvinen  et al, 2013). Por lo tanto, no sólo la síntesis de proteínas, sino también la degradación de proteínas juega un papel importante. El equilibrio entre la tasa de la síntesis de proteína muscular y degradación de proteínas musculares, es el mecanismo metabólico responsable de los cambios de la masa muscular (Phillips , Glover y Rennie., 2009). El balance proteico negativo alargado en el tiempo tiene como significado que la proteína muscular se reduce resultando en pérdida de masa muscular (Phillips et al. 2009).

La disminución de la síntesis de proteínas musculares es mayor que la disminución de la degradación de proteínas musculares, por tanto, el músculo está en balance proteico neto negativo. Claramente, la línea de intervención nutricional debe estar destinada a mejorar tanto como sea posible, la síntesis de proteínas musculares tales que los períodos negativos de balance proteico muscular se minimicen. Por lo tanto el aporte proteico será esencial para este proceso.

Un estudio con ratas macho demuestran que la proteína de bacalao -proteína de alta calidad que contiene altas cantidades de arginina, glicina, taurina, y aminoácidos esenciales-mejora la resolución de la inflamación y promueve la recuperación de la masa muscular esquelética y la recuperación de miofibras durante el proceso de regeneración después de la lesión.( Dort,  Sirois, Leblanc y Jacques, 2012) debido a que podría tener un impacto directo en el factor de crecimiento insulínico tipo 1 (IGF-1) que  estimula la activación de células satélite, aumenta la síntesis de la proteína y disminuye la degradación de proteínas durante el crecimiento . La segunda hipótesis es que la proteína de bacalao puede tener un efecto positivo en la recuperación muscular a través de las propiedades anti-inflamatorias de arginina, glicina y taurina.

Teniendo en cuenta que la regulación de la masa muscular es clave para el éxito del proceso de regeneración muscular, la suplementación con leucina, un agente ergogénico, representa una buena estrategia para maximizar la recuperación de la masa muscular después de varios eventos relacionados con trastornos musculares. El estudio de Pereira, et al. (2014) ha demostrado que  la suplementación con leucina que comenzó 3 días antes de producir la lesión, no protege el musculo contra la lesión, sin embargo, la leucina tuvo un efecto beneficioso en la reconstitución del componente de la matriz extracelular. La leucina fue capaz de reducir la infiltración de macrófagos a los 3 días posteriores a la lesión. Según Nicastro et al. (2012), los aminoácidos de cadena ramificada, que incluyen leucina, pueden influir en el estado inflamatorio de un tejido a través de la transaminación de glutamato con el fin de aumentar la síntesis de glutamina, un aminoácido altamente consumido por células inflamatorias bajo condiciones patológicas.

Por lo tanto, la regeneración muscular suplementada con leucina podría tener una aceleración del proceso inflamatorio así como mejorar la recuperación del tamaño y la función del músculo. En el estudio posterior de Pereira et al (2014) se demostró que la suplementación con leucina mejora la recuperación de la estructura muscular y función regenerativa en el día 10 después de la lesión. Aunque la suplementación con leucina no fue capaz de mejorar el tamaño de miofibras regeneradas, hubo una mejora presentada en el rendimiento contráctil de estas.

Los estudios futuros debería profundizar la investigación sobre los mecanismos moleculares mediada por leucina en el proceso inflamatorio. (Pereira et al, 2014). La suplementación con leucina ha sido estudiada con la combinación de aporte de polifenoles (antioxidantes) demostrando en este estudio que la dieta combinada de estos nutriientes puede acelerar la recuperación de la masa muscular en ratas adultas. Esta recuperación más rápida se explica por un aumento de la activación de las tasas de síntesis de proteínas durante todo el período de recuperación en los animales suplementados. Tales estrategias nutricionales pueden, por tanto, ser alternativas valiosas para favorecer la recuperación en los pacientes que no pueden realizar ejercicio físico. Existe una serie de patologías clínicas asociadas con atrofia muscular y estado catabólico. Las razones para esta atrofia tienen diversos orígenes, pero el reposo en cama es parcialmente responsable de esta condición.

Por lo tanto, el beneficio de antioxidantes / polifenoles combinado con la suplementación de leucina podría suponer nuevas terapias nutricionales para el período de recuperación de dichos pacientes catabólicos. (Savary-Auzeloux et al., 2013).La proteína de suero de leche, se digiere y se absorbe rápidamente por lo que se ha demostrado ser más anabólica que proteínas como la soja o la caseína (Pennings et al., 2011). Esto se puede atribuir al mayor contenido de leucina en el suero de leche en lugar de caseína. Una propiedad adicional de leucina es su tendencia de transaminación preferencial, tanto en el tejido muscular y hepático, para producir diversos derivados, uno de los cuales es β-hidroxi-β-metilbutirato (HMB) (Wall, Morton y Van Loon., 2015) la ingestión de este metabolito de la leucina acelera la síntesis de proteína muscular e inhibe la degradación de proteínas musculares. Otra alternativa es que el HMB podría promover una mayor activación de las células satélite en el proceso de curación de la lesión (Hao et al., 2011). También puede ofrecer efectos protectores sobre la masa muscular durante un período de reposo en cama en las personas mayores a través de una suplementación prolongada (Deutz et al., 2013).

El monohidrato de creatina (Cr) es uno de los suplementos más utilizados tomadas por los atletas, deportistas recreacionales, y las personas mayores y niños de ambos sexos. La creatina ha sido ampliamente estudiada debido a sus potenciales efectos ergogénicos en el rendimiento deportivo. Además, estudios han demostrado que la creatina puede mejorar la capacidad funcional muscular en pacientes con atrofia por desuso, o distrofias musculares (Louis et al., 2003).

El estudio posterior de Aoki et al. (2004) corrobora los efectos encontrados por Louis et al. (2003) en fase de inmovilización y expone que ese efecto está asociado con el incremento de contenido de creatina intramuscular. Sin embargo, en el estudio de Crassous et al.(2009), la suplementación oral de creatina fué capaz de aumentar Contenidos TCR (receptor de linfocitos T)  y PCr tanto en músculos sanos como en músculos regenerados post-lesión en ratas Wistar, pero fue ineficaz en la aceleración del tiempo de recuperación de la masa muscular esquelética después de una lesión extensa.

La glutamina, el aminoácido más abundante en el cuerpo, no esencial, participa en la mejora de los parámetros inmunológicos, disminuye el riesgo de infecciones y lo que nos interesa en esta revisión, mejora la sístesis proteica y modifica la respuesta inflamatoria del organismo (Newsholme, 2011), por lo que podría ser considerado como una estrategia nutricional a tener en cuenta en algunas de las fases de las recuperaciones de la lesión muscular.

Una consideración importante durante la inmovilización en la lesión es el consumo de energía apropiada. En primer lugar, esta bastante claro que durante el proceso de curación, el gasto energético se incrementa – particularmente desde el principio y si la lesión es grave – Hasta en un 20% aproximadamente. (Tipton, K. D,2011) por lo tanto un aporte energético con hidratos de carbono debería ser considerado ya que, durante la inmovilización también puede tener un impacto en la síntesis de proteínas del músculo.

El estudio de Paddon-Jones encontró que 40 g de proteínas de alta calidad combinado con glucosa (30 g) consumida tres veces todos los días fue capaz de atenuar la disminución de la masa magra de la pierna lesionada durante la inmovilización (Paddon-Jones et al., 2004), es decir, durante la fase de atrofia. El estudio de Stefan et al (2014) demostró que la coingesta de proteínas e hidratos de carbono mejoró aún más el aumento postprandial de la insulina circulante en sangre en jóvenes y en mayores sanos. Esto podría suponer el alcance de un estado anabólico más óptimo para la recuperación de la lesión muscular, sin embargo, la coingesta de hidratos de carbono con proteínas retrasa la digestión y la absorción de proteínas de la dieta y no mejora la acreción postprandial de proteína muscular en jóvenes o mayores sanos. Estos hallazgos indican que suplementación con proteínas de la dieta no requiere de una coingesta de grandes cantidades de hidratos de carbono para optimizar esa acreción postprandial. (Stefan et al., 2014).

Otro macronutriente esencial para la recuperación de lesiones serán los lípidos,Estudios han corroborado que la suplementación con aceite de pescado, rica en ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga omega 3 , ácido docosahexaenoico (2: 6) y ácido eicosapentaenoico (20: 5), tienen diversos funciones biológicas en el músculo esquelético, tales como la prevención de la señalización de resistencia a la insulina (Taouis et al. 2002), el estudio de You , Park, Song y Lee (2010)  comprobó que el aceite de pescado en la dieta,  es eficaz en la prevención de las deficiencias de señalización insulínica inducida por la inmovilización, además puede contrarrestar la atrofia muscular por desuso que se produce principalmente a través de una notable disminución en la síntesis de proteínas.

Otros estudios han demostrado que la suplementación con ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga en individuos sanos de 25-45 años de edad aumenta la señalización de mTOR (serina/treonina quinasa que participa en la traducción de proteína en respuesta a concentraciones intracelulares de aminoácidos y otros nutrientes esenciales)  y la respuesta anabólica de la síntesis de proteínas musculares,  lo que resultó en un aumento tamaño de la célula muscular y la concentración proteica. Además, estos resultados proporcionar una buena base para futuras investigaciones en relación con la la interacción entre la proteína muscular y el metabolismo de los lípidos. (Fetterman, y Zdanowicz., 2009).

Terminado el repaso a los macronutrientes como estrategias dietéticas para las fases iniciales de la recuperación de lesiones musculares, encontramos micronutrientes que han sido estudiados también como posibles recursos nutricionales. En este apartado se englobarían las vitaminas y los minerales. En cuanto a las vitaminas las más estudiadas en este ámbito han sido las antioxidantes. Sin embargo, la bibliografía no es del todo benevolente en el contexto de la suplementación ya que el estudio de Bailey et al. (2011)  No encontró en 6 semanas de seguimiento que hubiese un beneficio con la suplementación de vitaminas antioxidantes, concretamente C & E en relación con la mejora del proceso inflamatorio en el musculo esquelético. Incluso se ha puesto de manifiesto que la ingesta de suplementos con vitamina C durante largos períodos de tiempo puede tener efectos en el aumento de la inflamación (Childs et al., 2001). El estudio de Servais et al. (2007)  demuestra que la dosificación aguda de la vitamina E, antes y durante la descarga, en parte impide la atrofia del músculo sóleo en ratas wistar macho.

La vitamina E no pudo modificar los marcadores de estrés oxidativo sin embargo, un número de genes involucrado en la proteólisis (degradación de proteínas) muscular y ligasas relacionadas con la atrofia se redujeron por la suplementación con vitamina E. Estos resultados proporcionan una alternativa en el mecanismo de señalización para la comprensión de los efectos protectores de la vitamina E en el músculo durante la lesión, a través de genes relacionados con la proteólisis muscular. La vitamina E puede ser considerado como un adyuvante para proteger las células musculares de la atrofia. (Servais et al., 2007)

El zinc, micronutriente esencial, se sabe que juega un papel en la producción de IGF-1 hormona que que probablemente se produce localmente durante la hipertrofia muscular y puede inducir la proliferación de células satélite en la recuperación del músculo (Machida y Booth., 2004).

READAPTACIÓN E HIPERTROFIA

Una vez finalizado el período de inmovilización y por lo tanto de la atrofia del músculo lesionado comenzará una etapa de recuperación de la funcionalidad en la que será necesario una hipertrofia de las fibras musculares lesionadas y atrofiadas. Para esta fase las necesidades nutricionales serán muy similares a los de cualquier atleta que desee el crecimiento muscular (Tipton, K. D,2011). Por lo tanto parece claro que el aporte de proteínas centrará gran parte de los esfuerzos en las utilización de estrategias nutricionales para esta fase.

Según Urdampilleta, Martínez, López, Grueso y Guerrero (2011) para favorecer la hipertrofia muscular se recomienda tomar unas 400-500 calorías por encima de las necesidades diarias.  Principalmente las calorías aportadas deben de ser en forma de HC (60-70% de energía diaria), esto mejorará el equilibrio proteico. La cantidad de aporte de proteínas según Williams (2002) estará entre 1,2 a 2,0 g/kg/día para deportistas. Un consumo excesivo no solo podría sobrecargar riñones e hígado, también provocaría un aumento de la grasa corporal, la proteína que el cuerpo no es capaz a asimilar la transforma en energía ya sea en forma de carbohidrato o grasa según el déficit de los otros macronutrientes requeridos esencialmente por el cuerpo.

Esta situación no interesaría ya que el deportista en ningún caso busca un aumento de peso por deposición de grasa. Será importante también realizar consideraciones en concepto de temporalización en el aporte de nutrientes, es decir, el momento y la frecuencia de la ingestión de proteínas a lo largo del día también son de relevancia cuando se trabaja con el sujeto lesionado.

El aporte proteico repartido por igual en comidas en 4-5 comidas a lo largo del día favorecerá a la síntesis proteica en el músculo. Estudio con individuos alimentados siguiendo estas pautas de alimentación ( aporte proteico repartido por igual en 4-5 comidas) han confirmado que se mejora la síntesis proteica en comparación con individuos alimentados con equivalentes cantidades de proteína al día, pero con cantidades desigualmente repartidos en  tres comidas (Mamerow et al., 2014). Esto podría aplicarse de igual forma al individuo que este en una fase de recuperación de una lesión muscular.

CONCLUSIONES

1.     Durante las primeras fases de la lesión, se producen una serie de procesos para la curación que producen un desequilibrio proteico en el músculo, por lo tanto un aporte correcto de proteínas y aminoácidos esenciales debe ser fundamental para intentar sopesar el balance proteico negativo.

2.     La suplementación con leucina parece tener el mayor respaldo científico para la mejora de la recuperación de la lesión muscular.

3.     El uso del metabolito de la leucina β-hidroxi-β-metilbutirato como estrategia dietética acelera la síntesis de proteína muscular e inhibe la degradación de proteínas musculares.

4.     La creatina (Cr) acelera la recuperación funcional del músculo después de un periodo de inmovilización, es decir, de la atrofia más o menos severa del músculo lesionado. Aunque hay estudios que discuten este efecto por lo que su utilidad no es del todo concluyente.

5.     La suplementación con glutamina mejora la síntesis proteica y la respuesta inflamatoria por lo que en unas fases tempranas de la recuperación muscular sería interesante esta estrategia dietética.

6.     Una correcta cantidad de hidratos de carbono en combinación con proteínas en la dieta atenúa la disminución de la masa muscular durante la inmovilización en la lesión.

7.     Los ácidos grasos omega-3 son eficaces en la prevención de las deficiencias de señalización insulínica inducida por la inmovilización, por lo que es recomendable su aportación dietética para contrarrestar la atrofia muscular por desuso.

8.     La vitamina C no es recomendable según diversos estudios ya que su ingestión durante largos períodos de tiempo pueden tener efectos perniciosos como el aumento de la inflamación, algo que no nos interesa en el proceso de reparación de la lesión.

9.     La vitamina E no tienen unos efectos claros sobre la recuperación lesional a pesar de su función antioxidante, sin embargo, la suplementación con este micronutriente reduce la degradación de proteínas durante la atrofia a través de la inhibición de genes y ligasas que favorecen la proteólisis.

10.  La suplementación con Zinc es recomendable para la recuperación muscular ya que favorece la proliferación de células satélite en el músculo lesionado.

11.  Para favorecer una correcta recuperación de la funcionalidad y fuerza durante el periodo de readaptación el aporte de proteínas e hidratos de carbono en la dieta es fundamental

12.  Se recomienda el consumo total entre macro y micronutrientes de 500 calorías por encima de las necesidades de consumo diario. 60% en forma de hidratos de carbono y entre 1,2 y 2 g/kg/día en forma de proteína para deportistas. En sedentarios estos niveles se reducirían a 0,8 g/kg/día de proteína.

13.  Se recomienda la realización de pequeñas ingestas repartidas en 4-5 comidas con el mismo porcentaje de nutrientes en cada una de ellas.

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Programas de Prevención en Fútbol. Análisis y comparativa de su eficacia e implementación en el entrenamiento.

en PREVENCIÓN DE LESIONES

Continuamos analizando la modificación de los factores de riesgo en lesiones de Ligamento Cruzado Anterior (LCA). En la entrada anterior analizamos los factores de riesgo más importantes, mientras que en esta segunda parte del artículo, analizaremos las características y eficacia de los programas preventivos de fútbol.

A la hora de analizar los programas preventivos, dentro de los resultados encontramos diversos protocolos de prevención ya establecidos donde se comprueba su eficacia y la adherencia a los mismos y algunos en los únicamente se plantea un programa neuromuscular para modificar las lesiones dentro de cierta población.

PEP PROGRAM

Programa diseñado por expertos de Santa Monica Orthopedic and Sport Medicine Research Foundation en el año 1999, al que denominaron ‘’Prevent Injury and Enhance Performance (PEP) Program’’. El programa de calentamiento consistía en ejercicios de refuerzo muscular, estiramientos, ejercicios pliométricos y ejercicios de agilidad específicos del deporte. Estos ejercicios estaban destinados para prevenir déficits potenciales en la fuerza y en la coordinación muscular en  músculos estabilizadores de la rodilla. En total el programa estaba compuesto por 19 ejercicios que se realizaban en menos de 30 minutos y que no conllevaban la utilización de ningún material ni costo económico.

Si comparamos los diferentes estudios que analizaron la eficacia del PEP Program, vemos como los dos estudios planteados presentan diferencias significativas en los resultados, tanto desde los objetivos marcados, como de las metodologías utilizadas.

Por su parte, Mandelbaum et al. (2005) tuvo como resultado en su primer año de aplicación del programa una reducción del 88% y un 74% de lesión de LCA en el segundo año. Podemos ver como en el primer año se produjeron 2 lesiones en el grupo que realizo el programa por 32 lesiones de LCA en el grupo de intervención. Lo mismo ocurrió en el segundo año donde se produjeron 4 lesiones de LCA y 35 en el grupo control.

Analizando los resultados encontrados en Gilchrist et al. (2008), también podemos ver cómo en el grupo de intervención que llevó a cabo el programa se produjeron muchas menos lesiones con respecto al grupo control: en este caso 7 lesiones de LCA se encontraron en el grupo de intervención por 18 del grupo control, estableciendo una reducción del 41% en lesiones de LCA y del 70% en lesiones sin contacto de LCA.

En este caso,  dentro de las 6 primeras semanas, los ratios de lesión entre los dos grupos fueron similares, pero cambió a partir de esta semana, donde no se produjo ninguna lesión, lo que nos da un referencia de en qué momento se producen mejoras con el programa preventivo. Parece existir cierta evidencia de que un periodo de  6 semanas no produce cambios en la cinemática del miembro inferior tras un programa de entrenamiento( Hewett, Stroupe, Nance, & Noyes, 1996).

Además dentro de las diferentes muestras que manejaron dentro del estudio, observamos cómo existe un mayor número de jugadoras con historial de lesión de LCA dentro del grupo control (2 frente a 7) con respecto al de intervención, lo que pudo hacer que el número de lesiones en el grupo control fuera mayor, puesto que existe evidencia de un mayor riesgo de lesión en jugadoras con historial previo de lesión Hewett et al. (2005).

Ambos estudios analizaron los efectos dentro de una población similar, pero tal vez el mayor número en la muestra y el tiempo de seguimiento de Mandelbaum et al. (2005) de dos años hace que el porcentaje de reducción de lesiones sea mayor, puesto que la muestra de Gilchrist et al. (2008) fue seguida durante 12 semanas,  a diferencia de la temporada entera de Mandelbaum et al. (2005). Un mayor tiempo de seguimiento a partir de las doce semanas hubiera aumentado el número de lesiones en el grupo control y las lesiones en el grupo de intervención seguramente se hubieran mantenido, aumentando el tanto por ciento de eficacia del mismo.

FIFA 11+

Los estudios que midieron la eficacia del FIFA 11+ también son menos variados en la aplicación de la metodología y en la consecución de los resultados.

Junge et al. ( 2002), Steffen, Myklebust, Olsen, Holme, & Bahr, (2008), Soligard et al. (2008), Soligard et al., (2010), Kathrin Steffen et al. (2013), Grooms, Palmer, Onate, Myer, & Grindstaff (2013) y Units, Owoeye, Akinbo, Tella, & Olawale  (2014) estudiaron los efectos del programa de calentamiento FIFA 11+, usado como programa de prevención de lesiones en futbolistas femeninas jóvenes. Soligard et al., (2010) llevaron a cabo el mismo programa de entrenamiento neuromuscular para analizar el grado de adherencia y la efectividad del mismo en jugadoras de fútbol.

Las muestras utilizadas son bastante semejantes, y al igual que en los estudios que analizaban el PEP Program, los que estudian el +11 escogieron muestras en las que se incluían jugadoras jóvenes de entre 13 y 19 años, a excepción de Junge et al. (2002) y Units et al.   (2014)  que son unos de los pocos estudios que aplicaron  el programa sobre población masculina.

programas de prevención en fútbolComparación de la severidad y el número de lesiones durante el año, por ratio de jugador y por localización de las lesiones entre el grupo control y el de intervención Junge et al. (2002).

Los siete estudios analizaron los efectos del programa en periodos de 8-9 meses (una temporada) en función de la inclusión de eliminatorias de play-off o no.  Si establecemos una comparación con respecto a los estudios que evaluaron la eficacia del PEP Program, no observamos diferencias con Mandelbaum et al. (2005) y sí con Gilchrist et al. (2008) donde se evaluaron 12 semanas.

Junge et al. (2002)encontraron una reducción de un 20% de lesiones y de un 36% por ratio de jugador. En cuanto a lesiones de LCA, los autores exponen que las diferencias entre el grupo de intervención y el control no fueron significativas. Dividieron los grupos en jugadores con alta habilidad y baja habilidad a la hora de jugar al fútbol tanto dentro del grupo control como los de intervención. Entre los grupos con alta habilidad tanto del de intervención como del control se redujeron las lesiones en un 6%, mientras que en los grupos con baja habilidad se produjo una reducción del  37%.  La diferencia entre ambos grupos es notable,  de un 19%, lo que podría explicarse por un mayor efecto del programa en sujetos con menos habilidades técnicas,  que seguramente sean menos hábiles a nivel motor. En el grupo con alta habilidad las reducciones fueron menores, tal vez por un mayor nivel de habilidad motriz, tanto a la hora de practicar el deporte como de controlar el propio cuerpo en las acciones que implican factores de riesgo. A este respecto entienden que estas diferencias tal vez sean como consecuencia de los diferentes entrenamientos y de la diferencia en la educación tanto de los entrenadores como de los jugadores.

Steffen et al. (2008) no encontraron diferencias significativas entre los dos grupos, y atendiendo a las lesiones de LCA, estas fueron de 4 en el grupo de intervención y de 5 en el grupo control, por lo que no existen diferencias significativas a la hora de aplicar el programa entre ambos grupos. Si comparamos los resultados obtenidos en Junge et al. (2002) vemos como estos obtienen un 20% de reducción en comparación de la poca eficacia de que encontraron Steffen et al. (2008). Al analizar  las muestras utilizadas y la participación de ambos estudios, es posible que encontremos la causa de las diferencias, puesto que en Junge et al. (2002) la participación total fue de 194 personas que completaron el estudio, mientras que en Steffen et al. (2008) en los 1073 sujetos, únicamente obtuvieron una participación del 52%, lo que podría influir en la eficacia del programa y el número de lesiones que se obtuvieron dentro del grupo de intervención.

Soligard et al. (2008) en 2008 midieron la eficacia del programa sobre la incidencia de lesiones y en 2010 (Soligard et al., 2010) analizaron el nivel de adherencia de las jugadoras al programa y, dentro de esta adherencia, la eficacia del mismo en función de su participación en la tasa de lesiones. Los objetivos marcados en Soligard et al., (2010) difieren de los mostrados anteriormente, puesto que en este, el objetivo es medir la adherencia al programa contabilizando el número de sesiones realizadas. Dentro de esta adherencia los autores lo dividieron en alta, media y baja y no encontraron diferencias significativas entre los tres grupos en la tasa de nivel. Las diferencias se encuentran al comparar los tres grupos de manera aislada entre ellos, donde estiman un 35% de reducción en la tasa de lesión al comparar el grupo de alta participación con el grupo intermedio; al comparar el alto e intermedio sin incluir el grupo de baja participación la reducción de lesiones fue de un 39%. Uno de los problemas encontrados al analizar este estudio reside en el objetivo que tienen en relación a los demás estudios que analizan el F+11: siendo el objetivo el analizar la adherencia y el nivel de aceptación del programa, no analizan el número de lesiones de LCA ni de otras lesiones, y evalúan a nivel general el índice de lesiones que se produjeron tras la participación en el programa, por lo que no es posible comparar la tasa de lesiones de LCA con respecto a otros estudios que también utilizaron el F+11. Al comparar los resultados con el estudio anterior, observamos como el porcentaje de lesiones es parecido donde el 35% de reducción entre el grupo alto y el intermedio son iguales, y habiendo diferencias al comparar el grupo intermedio con el menor donde la reducción es de un 32%. En este trabajo, a diferencia del de 2010, sí que se detalla en mayor medida el número de lesiones de rodilla: 33 en el grupo de intervención y 47 en el control. En este caso aunque se detalla el número de lesiones de rodilla, no se especifica qué tipo de lesiones ocurrieron, por lo que existen dificultades para valorar el índice de lesiones de LCA.

Los estudio más actuales Kathrin Steffen et al. (2013), Grooms et al. (2013) y Units et al. (2014) son los que muestran resultados más claros y mayor porcentaje de lesiones en comparación con los presentados anteriormente.

Kathrin Steffen et al. (2013), en la muestra con jugadoras canadienses encontró una reducción del 57% entre los diferentes grupos en función de su adherencia al mismo.  Dicha reducción fue encontrada al comparar los grupos con alta adherencia frente a los de baja adherencia al mismo.

Grooms et al. (2013) y Units et al.  (2014)obtuvieron los resultados más altos en cuanto a reducción de lesiones: reportan un 72% y un 48% respectivamente en la reducción de lesiones del miembro inferior.

Uno de los problemas reside nuevamente en la especificación de las lesiones de LCA, puesto que solo en  Grooms et al. (2013)exponen que no se produjo ninguna lesión de LCA, y en Units et al.  (2014) solo se muestran los resultados en cuanto a lesiones de rodilla, siendo estas de 12 lesiones de rodilla en donde 7 ocurrieron sin contacto en el grupo de intervención, por lo que podemos intuir que parte de estas 7 lesiones incluyen lesiones de LCA.

Las reducciones de lesiones de rodilla de ambos estudios, al compararlos con los analizados anteriormente que evaluaron la eficacia del 11+, deben ser vistos con lupa, puestos que a excepción de Junge et al. ( 2002), los demás estudios sobrepasan los 1000 sujetos en los grupos de intervención, cosa que no hacen en Junge et al. ( 2002) donde se evaluaron a 194 sujetos, ni en Grooms et al. (2013) y   Units et al.  (2014), que tomaron como muestra de intervención a 34 atletas y 212 respectivamente.

Esta tal vez sea una de las razones por las cuales Grooms et al. (2013)  presenta una de las reducciones más altas, debido a quela muestra es muy limitada, el número de lesiones que se pueden producir es mucho menor.

Por último, cabe mencionar el papel que juega el género en el análisis de los trabajos. Units et al.  (2014) expone que tal vez los jugadores, en comparación con las jugadoras, no necesiten tantas sesiones de entrenamiento del programa preventivo para reducir el número de lesiones. En su estudio, los jugadoras realizaron durante seis meses un 60% de las sesiones totales, a diferencia de, por ejemplo, Soligard et al. (2010) que con un 77% de sesiones en 8 meses encontró mucha menos reducción de lesiones o de Kathrin Steffen et al. (2013) que encontró una reducción parecida a Units et al.  (2014) con un mayor número de sesiones por semana (2-3). Tal vez, esto venga explicado por el menor riesgo de lesión que tienen los hombres con respecto a las mujeres, ya que el ratio de rotura es  mayor  en mujeres que en hombres, reportándose  muchas veces ratios de 2 a 8 veces mayor dentro del mismo deporte y el mismo nivel de competición (Beynnon et al., 2014).

PROGRAMA NEUROMUSCULAR DE KIANI ET AL. (2010) Y KNAKONTROLL

Kiani et al. (2005) evaluó la eficacia de un programa neuromuscular consistente en 5 partes, que incluían calentamiento general, activación muscular, ejercicios de equilibrios y de fuerza y de la estabilidad de la zona media del cuerpo. Hägglund et al. (2009) y Hägglund, et al. (2013) midieron la eficacia de un protocolo de calentamiento ya diseñado, denominado Knakontroll (2005) y que contiene ejercicios de control de la rodilla y de la estabilidad del core (zona media), en los que se incluyen squats, lunges (zancadas) técnicas de salto y recepciones de las mismos.

Si analizamos los resultados obtenidos, Kiani et al. (2005)  establece un 77% de reducción de lesiones de rodilla y un 90% de reducción en lesiones de ligamento cruzado anterior. Dentro del grupo control se encontraron  11 lesiones que  ocurrieron sin contacto, con un total de 3 lesiones de LCA y 2 de LCA y menisco medial. En el grupo de intervención no se produjo ninguna lesión de LCA.

Los resultados del Knakontroll son un poco inferiores a los de Kiani et al. (2005), y podemos ver como Hägglund et al. (2009) establece un 64% de reducción en lesiones de LCA, mientras que  Hägglund, et al. (2013) obtuvo un 77% de reducción y un 88% en los grupos que tuvieron alta adherencia al programa.

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Tabla 11. Efectividad de las lesiones de LCA producidas entre el grupo de intervención y el grupo control extraída de Hägglund et al. (2013).

Comparando los resultados entre ambos estudios, en el estudio de Hägglund et al. (2009) se produjeron 21 lesiones de LCA, de las cuales 7 fueron en el grupo de intervención y 14 en el grupo control. Por su parte  Hägglund, et al. (2013) obtuvo resultados parecidos, produciéndose 7 lesiones de LCA entre las 47 lesiones de rodilla del grupo de intervención y 14 lesiones de LCA entre las 47 lesiones de rodilla del grupo control. A diferencia de Hägglund et al. (2009), también se midió el grado de adherencia al programa, reportándose  un reducción del 88% en el grupo de mayor adherencia al programa.

Si comparamos los tres estudios, vemos que los resultados son parecidos entre Kiani et al. (2005), Hägglund et al. (2009) y  Hägglund, et al. (2013), (77%, 64% y 77% respectivamente) lo que nos lleva  a analizar los métodos utilizados por estos. Al comparar las lesiones de LCA entre los tres estudios, Hägglund et al. (2009) y  Hägglund, et al. (2013) tuvieron 7 lesiones dentro del grupo de intervención, mientras que en Kiani et al. (2005) no se produjo ninguna lesión en este grupo. De esta forma vemos que antes casi 2000 sujetos más en la muestra en los estudios de Hägglund et al. (2009) y  Hägglund, et al. (2013) el número de lesiones aumentó casi en paralelo: 7 en ambos estudios (dentro del grupo de intervención) y 14 en el grupo control.

Los tres estudios obtuvieron una reducción importante dentro de sus respectivas muestras y, si comparamos el programa, podemos observar elementos comunes que se incluyen en estos:

·             Ejercicios neuromusculares de sentadillas, zancadas y técnicas de salto (saltos hacia adelantes, hacia atrás, laterales y saltos con las dos piernas).

·             Ejercicios para la zona central del cuerpo como planchas frontales isométricas o activación del glúteo mayor y medio mediante elevación de cadera o ejercicios en apoyo monopodal.

Si tomamos en cuenta las diferencias entre ambos programas, el propuesto por Kiani et al. (2005)  incluyen  muchos más ejercicios de estiramientos, así como técnica de carrera mayor ejecuciones de salto y diversos ejercicios de control neuromuscular del core como planchas frontales o sit-ups y también la activación de manera excéntrica de los isquiotibiales; el  Knakontroll  se centra en un mayor enfoque neuromuscular de la rodilla y de la zona media reduciendo el programa a 6 ejercicios que con tres niveles de dificultad.

El programa propuesto por Kiani et al. (2005) se divide en cinco bloques con diversos ejercicios dentro de ellos. De esta manera podemos intuir que la parte más importante de los programas es el factor neuromuscular, con especial hincapié en el control del valgo de rodilla y de la abducción de la cadera. Este tipo de trabajos es esencial dentro de los programas de prevención, ya que disfunciones en la musculatura del core, produce un aumento de la probabilidad de lesión de LCA (Zazulak et al., 2007).

PROGRAMAS DE PREVENCIÓN ENFOCADOS EN LA PREPARACIÓN FÍSICA

 

Hewett et al.(1999) y Heidt et al.(2000) plantaron diferentes trabajos, basando la prevención de lesiones en la preparación física y como esta podía afectar a la prevalencia de las lesiones por no contacto.

Por su parte, Hewett et al., (1999) analizaron un programa de entrenamiento en fútbo, neuromuscular de 6 semanas previas a la temporada. El programa incorporaba ejercicios de flexibilidad, pliometria, y entrenamiento con pesas para incrementar la fuerza y disminuir las fuerzas de recepción.

Heidt et al. (2000) utilizaron el programa ‘’Frappier Acceleration Training Program’’ que combina acondicionamiento cardiovascular específico del deporte, trabajo pliométrico, coordinación y maniobras propias del deporte, entrenamiento de fuerza y agilidad. Fue individualizado en función la fuerza individual y de las debilidades de cada uno.  El programa se llevo a cabo a lo largo de 7 semanas.

Ambos estudios mostraron resultados parecidos a pesar de la diferencia en las muestras. El programa preventivo utilizado por Hewett et al.(1999) reportó 9 lesiones por no contacto entre las 1263 participantes, de las cuales 5 se produjeron en el grupo que no participó en el programa, y solo 1 en el grupo de intervención; Heidt et al.(2000) reportó entre sus 300 jugadoras universitarias 9 lesiones de LCA, 1 fue en el grupo de intervención y 8 en el grupo control.

Analizando los programas utilizados también podemos observar como difiere bastante con respecto a los analizados hasta el momento, donde la mayoría se centran en programas de calentamiento, Hewett et al.(1999)  plantea un programa de 60- 90 minutos durante tres veces a la semana donde principalmente trabaja los saltos y la fuerza de los participantes, a diferencia de los demás programas neuromusculares que apenas se concentran durante 20 minutos. Por otro lado el programa de Heidt et al.(2000) también incluye mucho más tiempo que un programa de calentamiento y se centra en muchas más variables condicionales que los de calentamiento, incluyendo tareas propias del deporte en el ámbito cardiovascular o tareas de agilidad.

Es difícil aclarar el efecto que puede producir el programa de entrenamiento de 6 o 7 semanas a lo largo de una temporada, puesto que tal como se aclara en los estudios, el programa de acondicionamiento fue puesto al principio de la temporada y luego no se utilizo más, por lo que es difícil evaluar que incidencia puede tener a lo largo de un año entero. Como ya vimos en estudios anteriores, Gilchrist et al. (2008) encontró en su estudio, como entre el grupo control y el grupo de intervención el ratio de lesión fue similar durante las seis primeras semanas, para variar a partir de esta y no producirse ninguna lesión. También  hay  evidencia  que un periodo de  6 semanas no produce cambios en la cinemática del miembro inferior tras un programa de saltos (T. E. Hewett et al., 1996). Sin embargo, se sabe que que muchas de las lesiones ocurren al principio y al final de la temporada, donde los efectos acumulativos de la pretemporada o los efectos de la propia temporada al final son más evidentes (Mclean et al., 2007),  por lo que establecer un programa preventivo basado en el enfoque condicional sea una estrategia muy valida en los inicios de las pretemporadas.

En vista que estos programas de prevención en fútbol no se centran en tareas de calentamiento y tienen un enfoque más condicional, y un mayor periodo de tiempo de trabajo por sesión, es posible que a diferencia de tareas neuromusculares, las adaptaciones que se producen en este tipo de programas sean mucho más rápidas que las vistas en los programas mencionados hasta el momento.

KLIP PROGRAM, PROGRAMA NEUROMUSCULAR DE LABELLA (2009) Y PROGRAMA PROPIOCEPTIVO DE SÖDERMAN ET AL. (2000)

LaBella (2009), Pfeiffer et al. (2006) y Söderman et al. (2000) también evaluaron la incidencia de lesiones tras la aplicación de dos programas preventivos en jugadoras universitarias de fútbol y baloncesto en el caso de LaBella (2009), fútbol baloncesto y vóley en Pfeiffer et al. (2006) y jugadoras de fútbol en Söderman et al. (2000).

LaBella (2009) con su programa se centraba en ejercicios de fortalecimiento, ejercicios pliométricos y ejercicios de agilidad, mientras que Pfeiffer et al. (2006) aplicó el programa Knee Ligament Injury Prevention (KLIP Program) basado en saltos en línea recto, de longitud y en el sitio.

El programa  de LaBella (2009) consistía en 20 minutos de calentamiento neuromuscular que los sujetos practicaban antes del calentamiento y antes de los partidos. El programa combinaba fortalecimiento progresivo, ejercicios pliométricos, equilibrios y ejercicios de agilidad. Además se incluye un programa de entrenamiento neuromuscular que se realizo en las 6 semanas previas a la competición.

Pfeiffer et al. (2006) realizaron el mismo tipo de estudio con el propósito de evaluar la efectividad de un programa especializado de ejercicio que reduzca las lesiones por no contacto en futbolistas. Para este  estudio utilizaron el programa Knee Ligament Injury Prevention (KLIP) que se centra en mejorar las recepciones de los saltos y las deceleraciones durante las carreras con el objetivo de reducir las lesiones.

LaBella (2009) dentro de su grupo de intervención obtuvo 50 lesiones en total, frente a las 96 del grupo control, de las cuales 6 fueron de LCA, frente a las 2 de LCA del grupo de intervención. En el transcurso de la pretemporada se produjeron 0 lesiones y durante la temporada 0,05 por cada 1000 horas de exposición en lesiones de LCA.

Pfeiffer et al. (2006) por su parte tuvo 3 lesiones de LCA en el grupo de intervención y otras 3 en el grupo control y,  discriminando por deportes, en el grupo de intervención de produjeron 0 lesiones y en el grupo control 1 lesión.

Comparando ambos estudios observamos que ante una muestra parecida de deportistas y el número de la misma, la efectividad resultó más alta en el programa planteado por LaBella (2009), puesto que Pfeiffer et al. (2006) tuvo el mismo número de lesiones de LCA en ambos grupos y las lesiones de LCA en fútbol no resultan significativas.

Resultados parecidos a los de Pfeiffer et al. (2006) encontró Söderman et al. (2000) en su análisis de un programa propioceptivo sobre 120 jugadoras, en que no solo no encontró resultados significativos, sino que además la tasa de lesiones de LCA fue superior en el grupo de intervención.

Se llevo a cabo un protocolo en el cual las jugadoras realizaban un programa de 10-15 minutos de entrenamiento propioceptivo y equilibrio sobre una plataforma inestable, antes del entrenamiento convencional de fútbol. Consistía en 5 ejercicios con dificultad progresiva, donde el objetivo era incrementar el grado de dificultad progresivamente

La diferencia entre los resultados obtenidos tal vez sea explicada por los componentes de los programas aplicados, puesto que el programa planteado por Pfeiffer et al. (2006) solo se centra en uno de los factores de riesgo, que es la ejecución y recepción de los saltos por lo que todo el programa de prevención está basado en esto, y Söderman et al. (2000) solo aplica un programa propioceptivo, mientras que LaBella (2009) incluye otros parámetros de fortalecimiento de cadera y zona media del cuerpo, así como ejercicios de agilidad y equilibrios, además de los propios saltos.

Los resultados de Pfeiffer et al. (2006) no muestran cambios significativos tras su aplicación, pero los de Söderman et al. (2000) muestran cambios para peor, puesto que parece ser que la aplicación del programa propioceptivo fue un desencadenante para  producir mayor numero de lesiones en el grupo de intervención. Los ejercicios de propiocepción sobre plataformas inestables parecen alterar la cinemática y la propiocepción en las jugadoras produciendo patrones alterados que conllevan a la lesión.

Puesto que deportes como el fútbol, baloncesto y vóley incluyen aceleraciones y desaceleraciones así como cambios de dirección además saltos, hacen que tengan un mayor riesgo de producirse la lesión en este tipo de maniobras (Olsen, 2004). Entendemos que el programa planteado por LaBella (2009) es mucho más completo e incluye mayores estrategias para prevenir lesiones de LCA basadas fundamentalmente en disminuir o atenuar los factores de riesgo propios de estos deportes. Seguramente esta sea una de las razones que existan  en cuanto a las diferencias encontradas entre ambos programas.

CONCLUSIÓN

Tras el análisis de la bibliografía, podemos concluir que:

Los programas preventivos de intervención diseñados para influir sobre los factores de riesgo analizados en la primera parte (valgo de rodilla, poca flexión de rodillas y de cadera, rotación interna de cadera, fuerzas de impacto verticales y la traslación anterior de la tibia en la ejecución de saltos) son eficaces, pues consiguen reducir el valgo de rodilla, la rotación interna de cadera, la traslación anterior de la tibia y las fuerzas de impacto verticales, así como también consiguen aumentar los grados de flexión de la cadera y de la rodilla.

La modificación de estos factores de riesgo es eficaz para reducir la aparición de lesiones de LCA en futbolistas de edades comprendidas entre los 13 y los 19  años, sobre todo en jugadoras de fútbol femeninas.

Los programas de prevención en fútbol se caracterizan por ser  protocolos de calentamiento que se implantan  antes de los entrenamientos y de los partidos y que están formados por  programas neuromusculares que incluyen fortalecimiento  de la zona media del cuerpo, equilibrios, programas pliométricos y técnica de carrera. Otros programas se caracterizan por incidir sobre la preparación física implados  durante la pretemporada de fútbol.

Los programas de prevención en fútbol son eficaces para reducir la incidencia de lesión de LCA en futbolistas encontrándose rangos de reducción de lesiones de LCA entre el 36% y el 80%.

Prevención de Lesiones en Fútbol. Análisis de Programas Preventivos

en PREVENCIÓN DE LESIONES
prevención de lesiones en futbol

Damos comienzo a un nuevo apartado dentro del análisis de la lesión de Ligamento Cruzado Anterior (LCA). En esta ocasión nos vamos a centrar, nos centraremos en el análisis de programas de prevención en fútbol.

Para esto vamos a analizar  25 estudios que se dividen  en dos apartados correspondientes a dos tipos de investigación en relación a la prevención de lesiones de ligamento cruzado anterior.

En el primer apartado se exponen ocho trabajos que realizaron modificaciones de factores de riesgo mediante programas neuromusculares y que evaluaron su eficacia, valorando los cambios que se producían en realización a determinados movimientos como por ejemplo un dropjump y como se alteraba la cinemática del mismo tras el entrenamiento.

En el segundo apartado, del cual hablaremos en la segunda entrada, se analizan diecisiete estudios que evaluaron  la eficacia en la reducción de lesiones tras la aplicación de diferentes programas de prevención ya establecidos (PEP Program, FIFA +11, etc) y otros programas diseñados por los propios autores.

Los resultados obtenidos dentro de la búsqueda de programas preventivos de lesiones de ligamento cruzado anterior muestran diversos métodos de trabajos, basados fundamentalmente en la modificación o en la atenuación de los factores de riesgo modificables en lesiones de LCA y aplicando en la mayoría de ellos,  programas  pliométricos. Dentro de los trabajos que analizaron la modificación de factores de riesgo tras la aplicación de programas neuromusculares o pliométricos encontramos similitudes entre ellos, puesto que todos se centran en las ejecuciones de saltos verticales y en las modificaciones que se producen a nivel cinemático en la ejecución de los mismos.

En los programas preventivos, la gran mayoría se centran en protocolos de calentamiento tanto para la fase previa al entrenamiento como para el partido, donde podemos observar que se trabajan tanto a nivel de la estabilidad de la rodilla como a nivel de la estabilidad de la zona central del cuerpo.

Otros trabajos enfocan la prevención de esta lesión desde la perspectiva condicional, proponiendo o analizando protocolos de entrenamiento para poder aplicar durante las temporadas, basándose también en la modificación de los factores de riesgo y el aumento de la forma física como medida preventiva de lesiones.

En esta primera parte vamos a analizar los trabajos que inciden sobre los factores de riesgo, que ya revisamos y analizamos en la entrada anterior sobre LCA, y que en este caso se centran sobre aquellos que con modificables.

Análisis de los trabajos que influyen sobre los factores de riesgo modificables

Los resultados que analizaron la modificación de factores de riesgo de lesión de LCA, tras la aplicación de programas neuromusculares o pliométricos, se caracterizan por tener similitudes entre ellos, puesto que todos se centran en las ejecuciones de saltos verticales y en las modificaciones que se producen a nivel cinemático en la ejecución de los mismos, a excepción de uno (Paterno et al., 2004).

Los estudios presentados por Chimera et al.(2004),Irmischer et al. (2004), Lephart et al. (2005),Pollard et al. (2006),Myer et al. (2007), Chappell & Limpisvasti (2008) y Herman et al. (2008) se centran en la ejecución de este tipo de movimientos, que se producen dentro de los deportes como fútbol o baloncesto en los que las lesiones sin contacto son mayores. Por su parte, a diferencia de estos, Paterno et al.(2004) analiza la incidencia de un programa neuromuscular sobre la estabilidad del apoyo.

Factores estudiados

Dentro del análisis de los principales factores de riesgo en la ejecución de un salto, los autores evaluaron diferentes factores asociados a la lesión de LCA, siendo estos los siguientes:

·             Preactivación y activación de la musculatura periférica de la rodilla y de la cadera en la ejecución de saltos (Chimera et al.(2004),Lephart et al. (2005) y Herman et al. (2008)).

·             Momentos de flexión de la rodilla y de la cadera en las fases de los saltos (Lephart et al. (2005), Chappell & Limpisvasti (2008)).

·             Los momentos de abduccion de la rodilla y de rotacion interna asi como la abduccion de la cadera (Chimera et al.(2004), Lephart et al. (2005), Pollard et al. (2006),Myer et al. (2007) y Chappell & Limpisvasti (2008)).

·             Las fuerzas de impacto verticales producidas el contactar con el suelo tras un salto  (Irmischer et al. (2004), Lephart et al. (2005)).

·             Traslación anterior de la tibia en la ejecución de un salto (Herman et al. 2008).

·             Mejora del equilibrio y mantenimiento de la postura (Paterno et al., 2004).

Chimera et al.(2004) encontraron tras 6 semanas de entrenamiento, en los que entrenaron durante 3 días a la semana, mayor activación de los músculos aductores. Los sujetos entrenados demostraron una activación de este musculo mucho más temprana en la fase preparatoria del salto,  y mayor coactivación de los abductores y aductores y cuádriceps e isquiotibiales en la recepción de los saltos. Estos resultados, demuestran, según los autores, mejoras en la estabilidad de la rodilla a la hora de activar la musculatura estabilizadora de la misma en la recepción del salto; Debido a que el músculo gracilis (aductor) trabaja en sinergia con el isquiotibial medial en flexión, la activación del aductor hace que se produzca una mayor activación de los flexores de rodilla, lo que combinado con una coactivación de aductores y abductores proveen a la rodilla de una mayor estabilidad, produciendo mayor flexión y evitando movimientos peligrosos en el plano frontal.

Lephart et al. (2005) aplicaron  el programa durante 2 semanas y, tras 8 semanas de entrenamiento, reportaron  mayor preactivación y fuerza reactiva en glúteo medio y glúteo mayor. Sin embargo, a diferencia de  Chimera et al. (2004), las fuerzas en los isquitibiales no fueron significativas tras el entrenamiento. Si atendemos al protocolo utilizado, observamos que el planteado por Chimera et al. (2004) es mucho más sencillo puesto que se basa  únicamente en saltos de diferentes tipos, mientras que Lephart et al. (2005) incluye mucha más variables como equilibrios y estiramientos. No obstante Chimera et al. (2004) relaciona una mayor activación del aductor relacionándolo con mayor fuerza flexora de la rodilla, mientras que Lephart et al. (2005) solo encontró diferencias de fuerza en los cuádriceps y no en los isquiotibiales en la fase de recepción del salto, aunque si encontraron un 43% de activación del bíceps femoral en la fase previa al salto. Esto puede deducirse como un mecanismo de protección, basado en el aprendizaje de los saltos, producido por la realización del programa. Por otro lado Lephart et al. (2005)encontró mayor  flexión de rodilla y de cadera durante la ejecución de los saltos, así como la activación del glúteo medio y mayor, lo que puede hacernos pensar que es resultado de la actividad de los flexores de rodilla para realizar esta acción.

La modificación de este factor de riesgo, como es la preactivacion y la activación de la musculatura, es de vital importancia en acciones como los saltos y cambios de dirección, puesto que tal como explica Hewett et al. (2010)en este tipo de acciones puede existir una dominancia de ligamentos, que es cuando la musculatura no presenta capacidad adecuada para absorber las fuerzas desde el suelo.

Dos estudios, Lephart et al. (2005) y Chappell & Limpisvasti (2008), encontraron aumentos en la flexión de la rodilla, aunque con diferencias en las fases del salto. Lephart et al. (2005), como podemos ver en la tabla número 2, reporta mayor flexión de rodilla y de cadera así como también una mayor fuerza reactiva y preactivación del glúteo medio. Por su parte, Chappell & Limpisvasti (2008) también muestran  aumentos en la flexión de la rodilla y mayor momento de la flexion máxima durante el aterrizaje. A diferencia de Lephart et al. (2005) no encontró cambios en la flexión de la cadera durante la recepción del salto, pero sí lo hizo en el momento de detener el salto, donde encontró una flexión máxima de cadera y rotación externa de rodilla.

prevención de lesiones futbol

Estabilidad del gluteo medio.

Si analizamos los cambios que se produjeron en el valgo de la rodilla durante la recepción de los saltos, todos a excepción de Herman et al. (2008) encuentran cambios. Los más resaltables son los de Myer et al. (2007) que logró disminuir el momento de la abducción de la rodilla en un 13% en sujetos que tenían alto riesgo de lesión por este motivo. Los grados de valgo en la pierna dominante (39,9) y en la no dominante (37,1) fueron significativamente inferiores tras el entrenamiento pliométrico (34,6 y 32,4 respectivamente). Pollard et al. (2006) por su parte encontró menor rotación interna de cadera (7.1 grado frente a 1.9) y mejoras significativas en la abducción de la cadera (-4.9 grados frente a -7.7), como podemos apreciar en la tabla 4. En el valgo de rodilla y los grados de flexión de la rodilla no encontraron diferencias. La causa a las diferencias entre los resultados, a pesar de que en ambos existen mejoras de los factores de riesgo, seguramente sea debido al tipo de programa utilizado y el tiempo de aplicación. En primer lugar, vemos como en Myer et al. (2007) utilizan un programa neuromuscular basado en la pliometría, mientras que Pollard et al. (2006)utilizan el PEP program. Este último lo hace a lo largo de una temporada entera, mientras que Myer et al. (2007) lo hace en un periodo de 7 semanas. Si comparamos ambos programas, podemos observar que el PEP program tiene un menor componente pliométrico que el administrado por Myer et al. (2007), por lo que tal vez, este haya conseguido más adaptaciones en determinados tipos de movimiento, mientras que Pollard et al. (2006) consiguió otro tipo de adaptaciones, debido al tipo de contenido que tiene el PEP, en donde existe una carga alta de ejercicio de core, destinado al reforzamiento de los músculos de la cadera, como el glúteo medio y mayor que controlan la rotación interna de la cadera hayan producido estas mejoras. Además dentro del estudio de Myer et al. (2007) se incluyen saltos en profundidad, como son los DropJump, mientras que en el PEP Program no, por lo que a la hora de evaluar este movimiento en el estudio de Pollard et al. (2006), la abducción de la rodilla no fue controlada, debido que no se incluyó en el entrenamiento preventivo.

Estudios anteriores de Hewett et al. (2005) ya establecieron que jugadoras que sufrieron lesión de LCA demostraron tener un control neuromuscular alterado en comparación con sujetos sanas, y evidenciaron que el grupo de sujetos lesionadas tenían mayor valgo de rodilla y abducción de rodilla en la recepción de los saltos.

valgo y varo de rodilla en futbol

Valgo y Varo de rodilla.

Estas reducciones en la rotación interna de cadera y en la abducción de la cadera, son dos factores importantes de riesgo que predisponen sobre todo a las mujeres a tener mayor riesgo de lesión de LCA (Hewett et al. 2005) por lo que una modificación de estos factores en la  recepción de los saltos seguramente sea una de los principales alteraciones  que se producen con el programa y que hacen que las reducciones de lesiones de LCA sean tan eficaces con el PEP Program en los estudios de Pollard et al. (2006), así como también en los realizados Mandelbaum et al. (2005) y Gilchrist et al. (2008) que se analizan en el apartado siguiente. Cabría preguntarse en qué medida afecta la aplicación del programa a diferentes poblaciones, en función de si se lesionaron alguna vez de LCA o no, y en qué medida la aplicación del PEP Program logra corregir estos factores de riesgo en función de si existe historial previo de lesión de LCA, puesto que dentro del estudio que analizamos, las jugadoras participantes eran personas sanas, que no tenían historial previo de lesión de LCA.

Los estudios que analizaron la disminución de la fuerzas de impacto son los  realizado por Irmischer et al. (2004) y Lephart et al. (2005) donde el primero  demuestra un 26,4% menos de fuerzas sobre los miembros inferiores al realizar la recepción de los saltos y los segundos no encontraron diferencias significativas entre los dos grupos estudiados. La explicación a la diferencia entre los resultados tal vez la encontremos analizando el tipo de programa que utilizaron ambos estudios. Irmischer et al. (2004) utilizaron el programa KLIP (también analizado en el siguiente apartado) como medida para disminuir las fuerzas de reacción del suelo tras la ejecución de un DropJump. El programa consistente en diferentes fases estructuradas en niveles de dificultades de saltos, difiere en estructura y tiempo al utilizado por Lephart et al. (2005), que utilizó un programa de 8 semanas divididas en dos fases, en las cuales únicamente a partir de la cuarta semana el grupo de intervención realizaba el entrenamiento pliométrico. Ya que tanto el pretest como el postest analizaban la cinemática de un dropjump, es posible que el mayor tiempo de utilización del programa (9 semanas) y el tipo de contenido (saltos de diferentes tipos) programado en Irmischer et al. (2004) haya producido más adaptaciones en los sujetos evaluados que en los que evaluó Lephart et al. (2005), donde el programa pliométrico se comenzaba a utilizar a partir de la cuarta semana, tras realizar un periodo de entrenamiento de la fuerza básica.

En cuanto al trabajo diseñado por Paterno et al., (2004) podemos ver una clara diferenciación con respecto a los presentados en párrafos anteriores, puesto que estos se centran en analizar los efectos que produce el entrenamiento sobre la cinemática del salto, Paterno et al. (2004) estudian la mejora del equilibrio y el mantenimiento de la postura tras un entrenamiento de 6 semanas.

Sin hacemos una comparativa entre los programas planteados por los trabajos expuestos, observamos que no existen grandes diferencias, puesto que este trabajo también se centra en el equilibrio, como el refuerzo muscular de las principales articulaciones y el trabajo pliométrico. De esta forma, se concluye que tras un periodo de aplicación del programa, se modifica el equilibrio antero-posterior, pero no se hallaron datos significativos en la estabilidad medial y lateral de los sujetos.

Dentro de los diferentes planos de movimientos, el control del mismo tanto en los planos frontal, como sagital son importantes para la estabilidad de la rodilla. Zazulak et al., (2007)enuncia que el desplazamiento lateral del tronco es uno de los predictores más fuertes en las lesiones de rodilla. En este caso, Paterno et al., (2004) muestra mejoras en el plano sagital, pero no en el plano frontal ni en la estabilidad medial, lo que a la hora de evaluar cómo afecta la mejora del equilibrio a los sujetos entrenados, debemos tener en cuenta que la estabilidad y el equilibrio debe ser mejorada en todos los planos del movimiento.

lesion de ligamento cruzado anterior

Desplazamiento lateral del tronco en apoyo monopodal.

Siguiendo nuevamente a Hewett et al., (2010), entendemos que una dominancia del tronco en el apoyo monopodal, es decir una disfunción del core/lumbo-pelvico, así como también una mala percepción del cuerpo en el espacio, hace que se permita mayor movilidad, lo que conlleva mayor inestabilidad y mayor riesgo de lesión.

Conclusión 

El trabajo de aspectos relacionados con la correcta activación de la musculatura de la cadera y del tronco, asi como tambien la implementación de técnica de prevenciñon como los trabajos de plíometria (artículo)  paracen ser herramientas adecuadas para la prevención de lesiones y sobre todo de lesiones como las de LIgamento Cruzado Anterior.

FACTORES DE RIESGO EN LA LESIÓN DE LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR

en PREVENCIÓN DE LESIONES
lesion de ligamento cruzado anterior

Continuamos analizando la lesión de Ligamento Cruzado Anterior (LCA). Esta vez lo hacemos desde una perspectiva diferente, analizando los factores de riesgo de esta lesión.

La identificación de factores de riesgo que contribuyan a tener lesión del LCA es necesario para estandarizar y tener una herramienta para detectar múltiples factores de riesgo en los patrones de movimiento (estudio).

Factores de riesgo

Atendiendo a diversas clasificaciones podemos distinguir los factores de riesgo en función de diferentes apartados (estudio,  estudio)

  • Ambientales: tipo de superficie de juego, equipo de protección, condiciones meteorológicas y calzado.
  • Anatómicos: alineación de la extremidad inferior, laxitud articular, fuerza muscular, surco intercondíleo y tamaño del LCA.
  • Hormonales: efecto de los estrógenos sobre las propiedades mecánicas del LCA y mayor riesgo de lesión durante la fase proovulatoria del ciclo mestrual.
  • Biomecánicos: alteración del control neuromuscular que influye en los patrones de movimiento y en las cargas articulares incrementadas.

Khan, Seon, & Song, (2011) ofrecen otra clasificación en la que identifica factores de riesgo intrínsecos al deportista y otros extrínsecos.

Intrínsecos:

  •  Anatómicos
  • Hormonales
  • Neuromusculares
  • Familiares

Extrínsecos:

  • Tipo de deporte
  • Calzado
  • Medio ambiente

Factores de riesgo extrínsecos

Superficie de juego

Los estudios que se centran en la influencia de la superficie de juego en la lesión de LCA, toman como variables la superficie y el tipo de calzado, siendo la superficie de juego una contribuyente asociada a una lesión. Estudios posteriores demuestran que un alto nivel de fricción entre los zapatos y la superficie de juego se ha identificado como un factor de riesgo importante en las lesiones de no contacto de LCA(estudio).

Alentorn-Geli et al., (2009) incluyen en su revisión, aquellos aspectos ambientales como los factores extrínsecos al deportista, como la superficie del juego, características del tiempo, el tipo de calzado o la superficie en contacto con el suelo del calzado.

Existen algunas evidencias sobre el tiempo en que se basan sobre todo en el fútbol australiano donde Scranton et al. (1997) citados por Alentorn-Geli et al. (2009) encontraron mayor tasa de lesiones cuando la superficie de juego estaba seca en comparación con superficies de juego mojadas. Otros autores como Orchard (2002) encontraron que la evaporación del agua en los meses antes del partido y la escasez de precipitaciones elevaban la incidencia de lesiones en el fútbol australiano. Torg et al.(1996) citado en Alentorn-Geli et al., (2009) explica que un aumento de la temperatura del césped afecta a la fricción del calzado con la superficie y potencialmente coloca a la rodilla en riesgo.

El Calzado

Otros factores ambientales extrínsecos al deportista pueden ser la superficie de contacto del calzado, en donde se considera un factor de riesgo para el desgarro del LCA, ya que modula la fijación del pie durante el juego, siendo el número, la longitud y la colocación de los tacos de las botas elementos a tener en cuenta. En función de la colocación de los tacos puede tener mayor resistencia a la torsión con el suelo. (Alentorn-Geli et al., 2009).

Factores de riesgo intrínsecos

Diferencias anatómicas

Existen diferencias anatómicas obvias en las extremidades inferiores como la laxitud articular, musculares y el desarrollo. En cuanto a las diferencias en la incisura femoral y el tamaño de LCA existen menos diferencias  (estudio).

Existen aumentos en la torsión femoral, un aumento del ángulo Q, una excesiva torsión tibial y una mayor pronación en las mujeres (Alentorn-Geli et al., 2009a). Griffin et al (2011) expone que otro factor que podría evidenciar las diferencias entre hombres y mujeres, sería la laxitud (la combinación de las articulaciones móviles y la flexibilidad musculotendinosa) que es más prevalente en mujeres.

Algunos autores han encontrado relaciones significativas en el índice de masa corporal y la relación con lesiones de LCA, especialmente en atletas adolescentes. Este incremento de la masa corporal aumenta la posición de extensión de los miembros inferiores, produciendo un menor grado de flexión en las recepciones de los saltos (Alentorn-Geli et al., 2009a).

La laxitud articular fue propuesta como uno de los factores de riesgo en mujeres, debido a la mayor hiperextensión de rodilla, reportándose 2,8 mayor riesgo de lesión en mujeres con hiperextensión en rodillas. Algunos estudios llevados a cabo con militares (de ambos sexos) reportan un 78% de genurecurvatum en lesionados de LCA frente al 37 % de sujetos sanos. Estos autores proponen que una mayor laxitud articular se ha relacionado con un mayor varo-valgo de rodilla y el riesgo de producir un colapso en valgo (Alentorn-Geli et al., 2009a).

Hashemi, Chandrashekar, Mansouri, Slauterbeck, & Hardy, (2008) sugieren que el LCA de las mujeres ofrece menos resistencia a la deformación y falla al recibir carga en comparación con el de los hombres. Además, exponen que estudios moleculares identificaron diferencias en la expresión del colágeno y en la metalproteinasa que influyen en la remodelación y vuelta a la forma de la estructura del ligamento.

El número de unidad de fibras por unidad de área fue significativamente mayor en hombres. Aunque no se encontraron diferencias en la disposición al comparar las distribuciones de los diámetros de las fibras revelaron diferencias cualitativas. La distribución del diámetro fibrilar de las mujeres consiste en mayor diámetro de fibras comparado con el de los hombres y los estudios muestran como entre un 75% y un 90% fueron mayores en las mujeres. Hashemi et al., (2008) concluyen que el LCA de los hombres tienen mayor número de fibras por unidad de área pero menor diámetro de fibras. Por el contrario, los ligamentos anteriores de las mujeres tienen menor número de fibras por unidad de área pero mayor diámetro de fibras.

La pelvis y el tronco

El tronco, la pelvis, las caderas y el tobillo deben ser considerados como elementos relacionados con la mecánica de la rodilla. Una inclinación pélvica coloca a la cadera en una rotación interna, anteversión y posición de flexión. Esta posición alarga y debilita los isquiotibiales y cambia las acciones de los glúteos. Estos músculos son importantes para ayudar a la extensión de la cadera y para evitar el colapso de la rodilla por el glúteo medio (Alentorn-Geli et al., 2009a). El mismo autor expone que la inclinación anterior de la pelvis también aumenta el genu valgo y la pronación subastragalina. El genurecurvatum, la caída navicular (navicular drop) y la pronación excesiva de la articulación subastragalina fueron encontrados de forma común en sujetos con lesión de LCA.

El ángulo Q

El ángulo Q está formado por la línea directa desde la espina iliaca antero-superior con el centro de la rótula y la segunda línea está formada por el centro de la rótula con el tubérculode la tibia (Alentorn-Geli et al., 2009a).

factores de riesgo futbol- angulo Q

Un ángulo Q alto puede alterar la biomecánica del miembro inferior y puede situar a la rodilla en un riesgo de valgo dinámico y estático. Asimismo Pantano et al.,(2005) demostraron como el pico de valgo de rodilla durante la realización de una sentadilla monopodal, no fue significativamente relacionada con el ángulo Q en estático, pero sí que lo relacionan con una mayor anchura pélvica, lo que los autores sí que consideran que es un mayor predictor durante el movimiento dinámico, debido a que este ancho se relaciona con un mayor longitud del músculo femoral, en comparación con sujetos con anchos de cadera menores. Podemos observar en la ilustración número 1 como existen diferencias significativas en los grados del ángulo Q entre hombres y mujeres.

Escotadura intercondílea

Para Fung & Zhang (2003) exponen que muchas de las lesiones de LCA se producen como resultado de una carga directa sobre el ligamento, donde este sufre un pinzamiento con la escotadura intercondílea. Ireland, Ballantyne, Little, & McClay (2001) analizaron la influencia de las dimensiones de la escotadura y su incidencia. En su estudio, encontraron que los sujetos con lesión de LCA tenían una escotadura intercondílea más pequeña que los sujetos con el LCA intacto.

Una mayor incidencia de lesiones en mujeres deportistas puede que se deba a este factor. Souryal y Freeman (1993) citado en Fung & Zhang (2003), establecen que el tamaño de la escotadura es menor en las mujeres que en los hombres.

La pronación del pie

La pronación del pie y la caída del navicular se han considerado un factor de riesgo para las lesiones de LCA. Algunos estudios establecieron una relación directa entre la hiperpronación de la articulación subastragalina y lesiones de LCA. En su estudio, los sujetos lesionados de LCA tenían mayor caída del navicular que los sujetos no lesionados.

Loudon, Jenkins, & Loudon, (1996) compararon 20 mujeres lesionadas de LCA con 20 mujeres de grupo control, donde se midieron diversas variables, como el genurecurvatum, la caída del navicular y la excesiva pronación subastragalina, donde resultaron ser discriminadores significativos entre lesionados de LCA y grupos no lesionados.

Chuter & Janse de Jonge, (2012) estiman que una excesiva o prolongada pronación del pie implica numerosos cambios en el miembro inferior provocando lesiones que afectan a la zona lumbar, cadera, rodillas y tobillo. Una excesiva pronación está asociado con una estructura inestable, una alteración mecánica propulsiva y un incremento en el estrés que soportan las estructuras, incluyendo a la fascia plantar y los cambios que en la distribución del peso por debajo del pie.

La inestabilidad del pie, se produce como una deficiencia en el primer metatarsofalange, que implica una alteración en el mecanismo propulsor. Estos cambios producen patrones compensatorios, que incluyen una prolongada inversión propulsiva, perturbaciones posturales y disfunciones en el complejo lumbo-pelvico. Estas alteraciones estas relacionadas con lesiones como la de ligamento cruzado anterior, debido en parte al mecanismo en el que de excesiva pronación, fue sugerido como una prolongada rotación tibial y femoral, en rotación interna (Chuter & Janse de Jonge, 2012).

Papel hormonal

Según Griffin et al., (2001) parece existir evidencia del papel que juegan las hormonas en las lesiones de LCA. Varias investigaciones han determinado que las hormonas sexuales femeninas podrían influir en la composición y propiedades mecánicas del LCA.

Varias investigaciones han intentado analizar las fluctuaciones hormonales durante el ciclo menstrual, pero los resultados son contradictorios: algunos estudios muestran mayor número de lesiones en la fase ovulatoria del ciclo menstrual y menos lesiones en la fase fonicular. Otros estudios han encontrado un menor número de lesiones en la mitad del ciclo de estrógenos (Griffin et al., 2001).

Alentorn-Geli et al., (2009) sugieren que las células del LCA en humanos tenían estrógenos y sitios de receptores de progesterona, por lo que podría ser una de las diferencias claras entre las roturas de LCA en hombres y mujeres. Dentro de las tres fases del ciclo menstrual (fase folicular, alrededor de la ovulación y luteal) existe disparidad de resultados en cuanto a la determinación de las lesiones en mujeres. Zazulak, Hewett, Reeves, Goldberg, & Cholewicki,( 2007) informan de un aumento en la laxitud de la rodilla durante la fase ovulatoria o post ovulatorio, encontrándose una menor laxitud articular en mujeres que se encontraban utilizando anticonceptivos orales.

En cuanto a la afectación del LCA por parte de las hormonas sexuales, se ha encontrado que los estrógenos y la progesterona pueden afectar al metabolismo del colágeno en modelos animales y humanos. Parece ser que el estrógeno disminuye la proliferación de fibroblastos y del pro-colágeno tipo I mientras que los niveles de progesterona atenuarían los efectos inhibitorias del estrógeno en el colágeno del LCA femenino (Alentorn-Geli et al., 2009). El riesgo de padecer una lesión de LCA es mayor durante la fase preovulatoria del ciclo menstrual. Algunos estudios usaron la orina para comprobar los niveles de estrógenos, progesterona y hormona leutinizante (estudio). La incidencia de lesión fue mayor durante los días 9 al 14 del ciclo de 28 días y fue menor durante la fase postovulatoria.

La laxitud articular y el papel hormonal

Shultz et al. (2004) realizaron un estudio con 25 mujeres con edades entre los 18-30, y que mostraron un ciclo menstrual normal durante 6 meses. Comprobaron la laxitud de la rodilla tomando como referencia el desplazamiento anterior de la rodilla, mediante un artrometro. Los autores encontraron una diferencia del 8% que fue explicado por la acción de tres hormonas (estradiol, progesterona y testosterona) y sus interacciones.

Existen suficientes evidencias respecto a una mayor laxitud de las mujeres en comparación con los hombres, debido a que durante el ciclo menstrual se producen cambios en los niveles hormonales. La consecuencia de estos cambios produce un incremento de la laxitud de la rodilla desde la función neuromuscular y biomecánica de la rodilla, que aumenta el riesgo de lesión en esta. Se describieron cambios a nivel biológico y morfológico en las propiedades del colágeno, que al alterar la laxitud del ligamento, altera las propiedades mecánicas del LCA cuando es expuesto a fluctuaciones hormonales. Se considera que esta afectación disminuye el colágeno del ligamento, haciendo más susceptible a fallar durante las cargas al ligamento (Shultz, Carcia, & Perrin, 2004).

Hewett (2000) expone su teoría de que uno de los factores que elevan el riesgo de lesión en mujeres es el papel hormonal, y como afecta la fluctuación los estrógenos, progesterona y la relaxina en los sistemas neuromusculares y musculoesqueléticos. Según el autor, las evidencias demuestran que las hormonales sexuales femeninas tienen un efecto significativo en el sistema neuromuscular, donde algunos trabajos encontraron un incremento de la fuerza del cuádriceps y una desaceleración de los músculos durante la fase ovulatoria. Además las fluctuaciones de los niveles de estrógenos tuvieron efectos sobre las funciones de los músculos y sobre la fuerza de los tendones y ligamentos ( Hewett, 2000).

Las hormonas femeninas tienen efectos sobre la estabilización activa y pasiva en la estabilización de la rodilla. El estrógeno y la relaxina tienen efectos sobre las propiedades tensiles de los ligamentos y las funciones neuromusculares. Los receptores de estrógenos están presentes en los fibroblastos del LCA y el estradiol disminuye la síntesis de colágeno (Hewett, 2000).

Factores biomecánicos

Hewett et al., (2010) enumeran diversos factores de riesgo para sufrir una lesión de LCA. Estos factores parecen ser comunes en muchos casos y son los siguientes:

  • Poca flexión de rodilla
  • Todo el peso trasladado a la pierna de apoyo e inclinación lateral del tronco.

En relación a esto, los propios autores exponen cuatro desequilibrios neuromusculares:

  • Dominancia de ligamentos: cuando la musculatura no presenta capacidad adecuada para absorber las fuerzas desde el suelo. El valgo de rodilla es un ejemplo donde estas fuerzas se transmiten a los ligamentos y articulación en vez de ser absorbidas por los músculos.
  • Dominancia de cuádriceps: lo relacionan con poca flexión de rodilla durante las recepciones de un salto o en cambios de dirección. Provocado por un desequilibrio neuromuscular con dominancia del cuádriceps en la estabilización de la rodilla sobre la musculatura de la cadena posterior, provocando un aumento del estrés en el LCA, debido a un mayor desplazamiento posterior de la tibia sobre el fémur.
  • Dominancia de una pierna: las diferencias o asimetrías en la fuerza y activación muscular y/o en el control motor entre ambas piernas deben ser valoradas, debido a que existe mayor aumento del riesgo de lesión en la pierna menos fuerte.
  • Dominancia del tronco (disfunción del core/ lumbo-pelvica): en este sentido hacen referencia a la posición que ocupa el tronco del sujeto en el espacio (en las tres dimensiones). Una mala percepción del cuerpo en el mismo hace que permitan mayor movilidad lo que conlleva mayor inestabilidad y mayor riesgo de lesión.

El papel de propiocepción

En términos biomecánicos, la estabilidad de una articulación viene determinada por la estabilización de elementos estáticos y dinámicos de las articulaciones. La activación del músculo esquelético puede ser consciente o inconsciente, por lo que el control neuromuscular se refiere a la activación dinámica de restricciones que rodean la articulación en respuesta a estímulos sensoriales (Griffin et al., 2001).

La propiocepción se refiere a la información aferente derivada de la periferia, referente a la regulación de la postura, equilibrio y estabilización de las articulaciones(Griffin et al., 2001).

El control sobre las restricciones dinámicas, se puede considerar que ocurre tanto a nivel de preparación y en respuesta a eventos externos. El sistema de preparación se produce con la identificación del comienzo de un evento o estimulo. Esta propiocepción juega un papel un importante papel en el mantenimiento funcional de la articulación siendo un medio de prevención muy eficaz, en las activaciones de preparación del músculo, ante las fuerzas externas en cadera y rodillas protegiendo de esta manera el LCA. Estas activaciones vuelven a ser diferentes en hombres y mujeres y se han encontrado diferencias significativas en la activación de los músculos isquiotibiales y glúteo medio, lo que se traduce en una mayor carga sobre la rodilla en posición de varo, debido a la falta de estabilización de la cadera.(Griffin et al., 2001).

Estudios de video de jugadores de fútbol, observaron que la posición de pie plano en el suelo fue de dos tercios de los lesionados en todos los jugadores masculinos. Realizar un contacto con los dedos del pie en el suelo en lugar de con los pies planos hace que sea prácticamente imposible para el centro de gravedad caer detrás de la rodilla. Este centro de gravedad por detrás de la rodilla hace que la contracción de los cuádriceps sea mucho mayor, produciendo un mayor desplazamiento de la tibia. Para Alentorn-Geli et al.,( 2009) cada momento que influya sobre la flexión de la rodilla puede contribuir a la rotura del ligamento.

Autores como Blackburn y Padua (2008) citado por Alentorn-Geli et al. ( 2009) demostraron que un incremento de la extensión del tronco altera la cinemática en el plano frontal, aumentando el riesgo de lesión, debido a que una postura más erecta durante la recepción de un salto está asociada con mayor extensión de rodilla.

Se han encontrado disminuciones en la activación de la cadera y en la flexión de la rodilla durante las recepciones de los saltos, en comparación con los hombres, en estudios con mujeres y hombres de 13 años. Otros estudios que estudiaron a población femenina que practicaban vóley, fútbol, y baloncesto también encontraron disminución en la activación de la musculatura de la cadera y menores ángulos de flexión en las rodillas con respecto a los hombres, durante pruebas de salto. Esta falta de activación provoca una mayor carga sobre el LCA. Sin embargo, se detectaron mejores fuerzas de impacto y pequeños ángulos de flexión de cadera y rodilla en la fase inicial del apoyo del pie y máxima flexión de rodilla en la fase final del aterrizaje (Alentorn-Geli et al., 2009a).

Plano Frontal

Zazulak et al. (2007) investigaron las alteraciones en el plano frontal durante la realización de un sidestep (paso lateral), y encontraron desviaciones laterales del tronco de 2 y 3 grados en comparación con un paso hacia adelante.

El mismo autor, en estudios posteriores investigo también los efectos del desplazamientos del tronco después de una perturbación en sujetos con lesión de rodilla y concluye que el desplazamiento lateral del tronco es uno de los predictores más fuertes en las lesiones de rodilla y entiende que la estabilidad del núcleo (core) puede ser un componente importante en la prevención de lesiones de LCA.

Valgo de rodilla

En estudios llevados a cabo por Hewett et al., (2005) intentaron delimitar hasta qué punto la observación y la medición del ángulo Q de la rodilla con la cadera y el valgo de rodilla dinámico, era un factor predictor de lesión de LCA en mujeres deportistas. Los autores exponen que hasta el análisis de la mayor tasa de lesiones en mujeres era debido a factores anatómicos y hormonales, que por naturaleza son casi imposibles de modificar. Sobre lo que sí que se puede incidir es sobre una pobre o un anormal control neuromuscular del miembro inferior y particularmente sobre la rodilla durante acciones de potencia en los diferentes deportes, como los saltos o cambios de dirección donde mayor número de LCA se producen.

Este estudio comparo en 3D diversas medidas biomecánicas en atletas femeninas, comparando un grupo que no había sufrido lesión de LCA y otro que había sufrido lesión en competición. Los dos grupos fueron comparados en la ejecución de un drop-jump en el que se analizaron las caídas de los sujetos para determinar diversos factores de riesgo en función de la biomecánica en la recepción del salto. Como se puede observar en la ilustración número 3, las atletas que sufrieron lesión de LCA demostraron tener un control neuromuscular alterado en comparación con el grupo de no lesionadas, y se evidencia en que el grupo de sujetos lesionadas tenían mayor valgo de rodilla y abducción de rodilla en la recepción de los saltos. Determinados ángulos y momentos de valgo pueden ser predictores de lesiones de LCA., debido a que el momento de valgo en la rodilla puede incrementar la traslación anterior de la tibia y produce una sobrecarga en el LCA. (Hewett et al., 2005).

Ilustración 3. Modelo biomecanico que representa la acción cinemática de la rodilla durante la ejecución de un dropjump con caída vertical entre mujeres lesionadas y mujeres que sufrirían lesión de LCA. Se representa el contacto inicial y el desplazamiento máximo. (Hewett et. al 2005).

Los autores concluyen que la falta de control neuromuscular del valgo de rodilla en acciones dinámicas es más relevante que el incremento del ángulo Q en estático (Hewett et al., 2005).

valgo de rodilla en futbol

Valgo dinámico de rodilla (Hewett et. al 2005).

 Los mecanismos que ocurren en el plano sagital fueron propuestos como los causantes de las lesiones de LCA. Según McLean et al.,(2004) estos postulados están basados en el hecho de que en la fase de aterrizaje de un salto, lleva incorporado grandes fuerzas del cuádriceps con una relativa pequeña flexión de rodilla, lo que en combinación se sabe que induce una fuerza de traslación anterior de la tibia. Estos movimientos fueron habitualmente observados en los movimientos de las mujeres, pero con menos grados de flexión que los hombres, lo que es un serio contribuyente a sé un aumento de riesgo de lesión (McLean et al., 2004). Estiman que un control neuromuscular y un ratio de fuerza de isquiotibiales y cuádriceps fueron vistos como importantes componentes en el plano sagital en los mecanismo de lesión de LCA.

A diferencia de otros estudios, McLean et al. (2004) incluyen otro componente en los mecanismos que ocurren en el plano sagital, durante la ejecución de movimientos deportivos que ocasionan lesión de LCA: este componente es la gran reacción del suelo, que es directamente posterior con respectos a la tibia. Estas fuerzas deberían ayudar a proteger el LCA durante la fase de aterrizaje, pero no son tenidas en cuenta en las teorías de los mecanismos que ocurren en el plano sagital durante la lesión. Encontraron una fuerza de reacción articular anterior evidente durante la fase de recepción del peso por parte de la rodilla.

La siguiente carga de fuerza se realizó en la parte posterior de la rodilla, que seguramente se derive de la carga que se ejerce sobre la tibia, provocada por las fuerzas resultantes del suelo en la fase de desaceleración. Estas cargas durante la ejecución de diversos movimientos como el sidestep sugieren que el impacto de este mecanismo puede ser más importante del que había sido considerado previamente. Para los autores es posible que incluyan otro tipo de mecanismos de carga aparte de los vinculados al plano sagital sean necesarios durante los cambios de dirección en los pasos laterales, por lo que incluyen el valgo de rodilla y rotación interna tanto en aislamiento como en combinación, como productoras de grandes cargas en la lesión del LCA.

Quatman & Hewett (2009), siguiendo la línea de investigación de los autores mencionados en el estudio anterior, establecen el mismo tipo de propuesta y revisan el concepto sobre los planos en los que ocurre la lesión de LCA. Para esto proponen que muchos estudios indican que las lesiones por no contacto de LCA ocurren en un plano sagital de forma aislada y también plantean que otros autores establecen la posibilidad que la lesión solo ocurre en el plano frontal de manera aislado, produciendo un movimiento de valgo que se asocia con la ruptura del LCA.

En este estudio se establece que la mayoría de las lesiones ocurren durante un pivotaje lateral, un aterrizaje de una caída o una maniobra de desaceleración, pero que los planos de acción de la lesión no están del todo claros.

El ligamento como frenador de fuerzas

El LCA contrarresta aproximadamente el 85% de la fuerza de traslación de la tibia hacia delante en 20-30 grados, donde se demuestra en diversos estudios que en el plano sagital la rodilla se encuentra cerca de la extensión y existe una mayor fuerza del cuádriceps, por lo que la lesión ocurre predominantemente en un plano sagital. En contraste el plano puramente frontal (valgo-varo) o el plano transverso (interno-externo), de la rodilla tiene grandes efectos sobre la tensión ejercida sobre el LCA Quatman & Hewett (2009).

Valgo se refiere a la angulación hacia fuera del segmento distal de un hueso o articulación. En la articulación de la rodilla, en valgo se pueden producir a partir de un movimiento de abducción puro de la tibia con respecto al fémur en el plano transverso (fémur/ tibia rotaciones internas /externas). Hollis and colleagues mencionado por Quatman & Hewett (2009) describen la rotación axial de la tibia relativa al fémur durante el valgo y encontraron incrementos de la rotación a mayor aumento del grado de flexión de la rodilla, lo que describe una cierta postura típica en las lesiones de ligamento cruzado anterior que describen como un valgo en colapso con la rodilla cerca de la extensión (0-30 grados), una rotación externa de tibia y el pie plantado en el suelo, durante la deceleración de una maniobra (Quatman & Hewett, 2009).

Las mujeres exhiben mayor colapso de valgo durante las lesiones de LCA y los autores estiman que este movimiento es un gran predictor de lesión de ligamento.

Se plantea la posibilidad de que exista riesgo de sufrir lesión únicamente en el movimiento de valgo de rodilla, y exponen estudios en los que se evidencian que no es posible lesionarse en este tipo de movimiento debido a la poca carga que supone. Para estos autores, el movimiento de valgo supone una característica predictiva de lesión de LCA en mujeres y entienden que es lo entender el movimiento de la lesión en el plano sagital y omitir el valgo de rodilla como un movimiento que causa daño en el ligamento puede obstaculizar los esfuerzos de intervención en la prevención (Quatman & Hewett, 2009).

Es difícil que la lesión ocurra solo en el plano sagital, y que sobre todo en mujeres, la probabilidad de que ocurra por un valgo de rodilla es más común (Quatman & Hewett, 2009).

Krosshaug et al (2006) llevaron a cabo un estudio en el que estudiaron mediante 39 videos en los que se producía lesión de ligamento cruzado anterior y analizaron dos puntos, que según ellos resultaban fundamentales: el contacto inicial con el suelo y 50 milisegundos después de este primer contacto.

Estudios anteriores han concluido que la lesión del LCA ocurre después del apoyo del pie en el suelo con la rodilla extendida. Pero diversas interferencias entre el contacto inicial y 50/33 milisegundos después del contacto inicial del pie en el suelo, al analizarlas en video muestran como lo que se asume el tiempo de lesión, los grados de la rodilla se encuentran en 18 y 24 grados en hombres y mujeres respectivamente. Numerosos estudios investigaron si el género era una diferencia en la incidencia de lesión y si esta estaba causada por las flexiones de rodilla y cadera en las recepciones del pie. Estos autores encontraron mayores ángulos de flexión en cadera y rodilla que los hombres tanto en el contacto inicial del pie como a los 50/33 milisegundos de este primer contacto, por lo que sugieren que la forma de actuar del cuádriceps es diferente a la de los hombres (Krosshaug et al., 2006).

Los ángulos de rodilla son asumidos como el punto de lesión en donde es mayor en hombres que en mujeres. Las mujeres tienen 5.3 veces mayor riesgo relativo debido al mayor valgo de rodilla con respecto a los hombres. Las lesiones ocurren predominantemente en las recepciones (Krosshaug et al., 2006).

El papel del núcleo (Core)

El termino core se refiere a la tejidos óseos y blandos forman parte del complejo lumbo-pelvico. Huesos y ligamentos componen la estabilidad estática de la columna vertebral, pero ofrecen pequeña estabilidad. Los grandes estabilizadores son los músculos que producen contracciones a nivel del tronco, pelvis y cadera (Chuter & Janse de Jonge, 2012).

Chaudhari (2013) define el ‘’core’’ como la región del cuerpo delimitada por la pelvis y el diafragma, que incluye los músculos del abdomen y la parte baja de la espalda. Zazulak et al. (2007) describe el mismo término como la parte del cuerpo que incluye estructuras pasivas del espina toracolumbar y la pelvis, así como también la contribución activa de la musculatura del tronco.

La estabilidad del core se refiere a la habilidad de los músculos de estabilizar la columna con contracciones musculares y manteniendo la presión abdominal. Requiere de un incremento del stiffnes del tronco y de las caderas para la preparación y la respuesta a las cargas espinales, para prevenir la estabilidad en la columna y facilitar el reequilibrio después de una perturbación. El incremento del stiffnes del core mantiene centrado el centro de gravedad, manteniendo una base que absorbe de manera eficiente la fuerzas generadas desde el suelo (Chuter & Janse de Jonge, 2012).

Chaudhari (2013) entiende la estabilidad del core como la habilidad del cuerpo de mantener o devolver a una posición de equilibrio al tronco tras una perturbación. La musculatura de la cadera actúa en conjunción con el cuadrado lumbar para estabilizar el tronco sobre el miembro inferior y transferir fuerza a la pelvis y a la columna, además de mantener la cadera alta y controlar la aducción del fémur. La contracción de la musculatura lateral del core previene de los movimiento internos de la cadera Chaudhari (2013).

Las disfunciones en la zona central, producen un aumento de probabilidad de lesión de LCA, debido al incremento del valgo de rodilla. Deficiencias en la fuerza abductora de caderas y extensión de la misma, aumentan los momentos de valgo, por aumento de rotación interna de fémur y abducción de rodilla. El stiffnes de las caderas está demostrado que juega un papel muy importante en la reducción del riesgo de LCA.

La estabilidad del core del cuerpo debe estar regulada por un buen control neuromuscular del tronco como respuesta a fuerzas internas y externas, incluyendo las fuerzas generadas por las partes distales o perturbaciones inesperadas. Déficits en el control neuromuscular en esta musculatura contribuyen a un comportamiento más inestable a lo largo de toda la cadena cinemática (Zazulak et al., 2007).

La estabilización de la pelvis y el tronco es necesaria para todos los movimientos de las extremidades. Fuerza suficiente en las caderas y el tronco, mantiene la estabilidad en los tres planos de movimiento, y algunos estudios demuestran que la contribución de los diferentes grupos musculares de la zona lumbar depende de la dirección y de la magnitud de las fuerzas del tronco. Los abductores de caderas y los rotadores externos juegan un papel importante en el mantenimiento de una buena alineación de los miembros inferiores. Asisten a mantener elevada la pelvis y previenen que la cadera realice movimientos de rotación interna y aducción, lo que provoca un movimiento de valgo de rodilla y el consiguiente riesgo de lesión.Se ha sugerido que la rodilla es una ‘’victima de la inestabilidad del core’’ con respecto a la estabilidad y la alineación durante acciones deportivas, y en particular cuando se hace referencia al LCA (estudio).

La fatiga

Uno de los factores que influyen en el control de las extremidades inferiores es la fatiga neuromuscular. La fatiga combinada con los mecanismos fisiológicos que ocurran a nivel central y periféricos, tiene efectos sobre las vías de aferencias musculares, comúnmente observadas en la deficiencia propioceptiva. Además la fatiga induce cambios en estas vías aferentes, particularmente en la propiocepción que puede estar influenciada en la edad y el género. En deportes como el fútbol o baloncesto, donde existen esfuerzos de alta intensidad que son prolongadas durante largos periodos de tiempo, la fatiga del atleta es inevitable (estudio).

No está del todo claro, pero la fatiga contribuye a lesionar el LCA por un mecanismo sin contacto. Se sugiere que estas lesiones están asociadas a un pobre acondicionamiento físico y que un aumento de esta condición muestra reducción en la tasa de lesiones (estudio).

Mclean et al., (2007) explica que muchas de las lesiones ocurren al principio y al final de la temporada, donde los efectos acumulativos de la pretemporada o los efectos de la propia temporada al final son mas evidentes.

Algunos estudios han evaluado el rol que juega la fatiga neuromuscular en las lesiones sin contacto de LCA. Wojtys et al. (1996) citado en Mclean et al. (2007)encontro que la fatiga aislada del cuadriceps y de los isquitibiales en jovenes sanos potenciaba la traslacion anterior de la tibia hacia adelante. Ademas, aunque el orden de activacion no cambio, el las fases o tiempos de reaccion fueron notablemente mayores.La fatiga localizada en el cuádriceps y en los isquiotibiales inducia cambios significativos en el control de la extremidad inferior durante maniobras de cambios de dirección (Nyland et al., 1997).

Chappell ( 2005) entiende que la fatiga es el factor extrínseco que afecta al sistema musculo-esquelético y al sistema neurológico. La fatiga está asociada con un empeoramiento de la propiocepción de la rodilla y con un aumento de la laxitud. Las fibras musculares pierden capacidad para absorber energía y se produce un aumento de las funciones neuromusculares que produce un aumento de la traslación anterior de la tibia.

Chappell ( 2005) concluyen en su estudio que la fatiga en la extremidad inferior incrementa el pico de fuerzas anteriores en la tibia proximal, lo que puede provocar mayor tensión en el LCA y por lo tanto mayor riesgo de lesión. Este aumento del pico de fuerza está asociado con una disminución del ángulo de flexión de la rodilla y un aumento del momento de valgo.

LESIONES MUSCULARES EN EL FÚTBOL: CONCEPTO, BIOMECÁNICA, CLASIFICACIÓN Y PROCESO DE RECUPERACIÓN

en PREVENCIÓN DE LESIONES
lesiones musculares en fútbol

CONCEPTO

Las lesiones musculares en fútbol son una de las más recurrentes por el tipo de acciones motoras y deportivas que se producen.

Para McLain y Reynolds (1989) , lesión deportiva es “todo incidente resultante de la participación deportiva, que hace que el deportista sea retirado del partido o entrenamiento o que le impide participar en el siguiente partido, entrenamiento o ambos”

Algunos autores, como Sandelin, Santavirta, Lättilä, Vuolle y Sarna (1988)  sólo consideran lesión deportiva los accidentes agudos, es decir,  que por su importancia precisan de tratamiento.

BIOMECÁNICA DE LESIÓN MUSCULAR

Introduccion

Las Lesiones musculares esqueléticas constituyen la mayoría de lesiones relacionadas con el deporte en muchos estudios epidemiológicos (Croisier et al., 2002). Los más recientes muestran que las lesiones musculares suponen más del 30% de todas las lesiones (1,8-2,2/1.000 h de exposición) (Barcelona, F. C., 2009).El origen de la lesión muscular está relacionado con diversos mecanismos, como la sobrecarga, el mecanismo directo ( contusiones) o el mecanismo indirecto ( hiperestiramientos). Al parecer, la localización cerca de la unión musculotendinosa y/o miofascial es una característica constante tanto en la lesión por casua intrínseca como en el dolor muscular de origen tardía.

Incidencia epidemiológica

En lo que respecta a las lesiones deportivas las más frecuentes se dan en las extremidades inferiores, en porcentajes que oscilan entre el 50 y el 86 % (Garrick y Requa., 1988) Dentro de las extremidades inferiores, la localización en la articulación de la rodilla ha sido ligeramente más frecuente (24,1 %), que en el tobillo (22,3 %), seguidas del muslo (11,4 %), el pie (9,6 %), y con un porcentaje inferior, la pierna (4 %). En las extremidades superiores, la muñeca y la mano (11,1 %) son asiento de lesiones con mucha más frecuencia que el hombro (3,2 %) o el codo (1,7 %). El antebrazo (0,5 %) y el brazo (0,5 %) registran un porcentaje muy bajo de lesiones. (Moreno Pascual et al., 2008).

Factores intrínsecos y extrínsecos de la lesión muscular

Factores intrinsecos: edad, inexperiencia, caracteristicas morfologicas, postura estática, laxitud articular, alineamiento segmentario ( incluyendo hiperpronacion del pie) , fatiga muscular, una pobre propiocepción, género, aunmento del ángulo Q en mujeres deportistas, dimensiones de la ranura intercondilea, tamaño del ligamento, nivel de estrogenos, ovulacion proporcion de fuerza muscular cuadriceps- isquiosurales, predisposición genética y factores psicológicos. (figura 1)

Factores extrínsecos: relacionados con el deporte, equipamiento, superficie de juego, calzado, supervisión de actividades (incluyendo la competicion y el entrenamiento y condiciones climáticas) (Tous Fajardo., 2010)

lesiones musculares en fútbol

Figura 1. Factores intrínsecos. (Tous Fajardo J, 2010)

Factores mecánicos de la lesión

Se ha definido un modelo dinámico de compresión que ayuda en la interpretación del proceso de la lesión. El modelo distingue dos áreas: una relativa a los factores de riego y otra, al mecanismo de la lesión  (Figura 2).  Según este modelo, los factores de riesgo intrínsecos actúan como factores predisponentes. Los factores de riesgo extrínsecos actúan sobre un deportista ya predispuesto. No obstante, la existencia de ambos tipos de factores no es suficiente de por sí, para causar una lesión.