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COACHING

LOS BENEFICIOS DEL FÚTBOL RECREACIONAL

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En 2006, los reconocidos fisiólogos nórdicos del ejercicio, los profesores Pedersen y Saltin, proporcionaron pruebas sólidas de que el ejercicio era una terapia eficaz en las enfermedades crónicas. Enfatizaron el ejercicio como una piedra angular en la prevención y el tratamiento no farmacológico de las enfermedades relacionadas con el estilo de vida actual de la socidedad Poco después, El Dr. Sallis, presidente de la Facultad Americana de Medicina Deportiva (ACSM), presentó su bien documentada y sólida declaración de que “el ejercicio es  medicina y los médicos deben prescribirla”.

Estas afirmaciones y la investigación en la que se basan , han influido en las autoridades sanitarias y los gobiernos de todo el mundo para incluir recomendaciones de ejercicio en la prevención y tratamiento de enfermedades crónicas. Las importantes pautas de ejercicio en todo el mundo, incluidas las de la OMS y ACSM, alientan a los individuos y pacientes sedentarios a participar en actividades de ejercicio como caminar a paso ligero, trotar, andar en bicicleta y entrenar en un gimnasio. Sin embargo, dentro de las pautas de actividad física, se ha puesto menos énfasis en los beneficios para la salud de las actividades deportivas.

Este articulo reciente estudió patrones de movimiento, intensidad de ejercicio y beneficios del entrenamiento físico en el fútbol.  El fútbol es un tipo de entrenamiento intenso y versátil que combina resistencia, intervalo aeróbico de alta intensidad (HIIT) y entrenamiento de fuerza para participantes de todas las edades y niveles de habilidad.

Por lo tanto, el fútbol puede caracterizarse como un tipo de entrenamiento todo en uno con efectos de amplio espectro para la población general, con entrenamiento de fútbol de 2 × 1 hora por semana que produce efectos positivos y simultáneos marcados en el desarrollo cardiovascular, metabólico y aptitud musculoesquelética.  Específicamente, los metaanálisis han revelado un aumento en el VO máx de 3.5 ml / min / kg en 12-26 semanas, así como una pérdida de 1.7 kg en la masa grasa y un aumento de 1.1 kg en la masa muscular en 12-16 semanas para adultos sedentarios , junto con una caída de 11/7 mmHg en la presión arterial en 12 a 16 semanas para pacientes de entre 30 a 75 años con hiperactividad leve a moderada.

Otra revisión de 31 artículos seleccionados encontró  que el fútbol recreativo tiene múltiples efectos positivos sobre la condición física relacionada con la salud en comparación con los controles sin ejercicio, incluidos efectos beneficiosos sobre la presión sistólica y presión arterial diastólica, masa grasa, colesterol LDL en plasma y rendimiento en CMJ. Otra revisión llevada a cabo con adolescentes desentrenados encontró que los juegos reducidos en fútbol provocaron una gran intensidad de ejercicio y alto impacto en el disfrute psicológico, sin diferencias entre las formas 6v6 y 4v4. Además, 8 semanas de entrenamiento regular de fútbol dieron como resultado un mejor equilibrio en estos individuos.

Ante lo visto en estas revisiones ya no parece tan buena idea castigar al niño sin jugar en la plaza al fútbol, este símbolo de autoridad obsoleta le esta privando de múltiples beneficios en su desarrollo. Además ante la pandemia de obesidad y soledad que se esta extendiendo en el mundo, sin duda,  el fútbol recreacional parece ser un arma de lo más útil en ambas luchas. En definitiva, el fútbol y el deporte en general es la mejor medicina que podríamos estar tomando y recetando a nuestros seres queridos para hacer un poco mejor sus vidas. 

Fuente:

1. Krustrup P, Krustrup BR. Football is medicine : it is time for patients to play ! 2018;52(22):8–9. 

2. Tag X, X CDX, X BDX. Effects of soccer training on health-related physical fitness measures in male adolescents. J Sport Heal Sci [Internet]. 2018;7(2):169–75. Available from: https://doi.org/10.1016/j.jshs.2017.10.009

Beneficios del Mindfullness en el fútbol

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mindfulness en el futbol

Las prácticas de meditación se han convertido en una técnica psicoterapéutica popular motivadas por afirmaciones tradicionales y filosóficas de que la meditación ayuda a las personas a aliviar el sufrimiento y lograr el bienestar, estas prácticas se han adaptado e incorporado a programas que tienen como objetivo fomentar el funcionamiento psicológico saludable y ayudar a las personas a superar problemas emocionales. Sin embargo, el mundo del fútbol todavía sigue sin estar familiarizado con estás técnicas y rechaza una visión holistica del rendimiento, en el que entraría técnicas de mindfulness y meditación.

Los jugadores de futbol, tanto amateur como profesionales, estas sometidos a una presión continua proveniente de el cuerpo técnico, compañeros, publico, familias etc… todo esto pese que al jugador se le este preparando fisicamente bien, no es suficiente para contrarrestar los efectos negativos que el estrés provoca en el cuerpo del futbolista. 

Además de la observación tradicional de los meditadores orientales, la ciencia han intentado revisar y explicar cómo la meditación altera el cerebro y cómo facilita la regulación emocional. Numerosas investigaciones han mostrado que cuando se lleva practicando mindfulness ( o ejercicios cuerpo-mente que hacen uso de el ) de una forma regular y durante cierto tiempo, se reduce en gran medida el adelgazamiento de la corteza frontal del cerebro que acompaña de manera natural al proceso de envejecimiento.

También se ha visto un aumento del grosor del hipocampo en personas que lo han practicado practicado durante aproximadamente media hora al día a lo largo de ocho semanas.

El hipocampo es una área cerebral encargada de la atención, el aprendizaje, la neurogénesis , la memoria y el control emocional a través de la regulación de otra área llamada amígdala cerebral. Otros hallazgos de gran interés que se han podido constatar durante la práctica del mindfulness son una activación en la región posterior de la ínsula de Reil y de ciertas regiones del tálamo. Estas zonas permiten conectar con los mensajes que nos envía el cuerpo y que sin la presencia de estas áreas serían completamente incomprensibles para nosotros.

Además, la ínsula de Reil también está relacionada con la empatía y con lo que hoy se denomina inteligencia emocional, siendo un área conocida también como el quinto lóbulo del cerebro y nuestro sexto sentido. Se trata de una pequeña zona de la corteza que conecta el cuerpo y el sistema límbico —o cerebro emocional— con áreas de gran importancia de la corteza cerebral y que están relacionadas con los sentimientos y con la toma de decisiones.

Durante técnicas basadas en el mindfullness se produce una activación del nervio vago ( sistema nervioso parasimpatico)  que reduce, por ejemplo, la liberación de citoquinas inflamatorias después de un infarto cardiaco o cerebral o después de un ejercicio de alta intensidad como el fútbol. Además, este nervio produce acetilcolina, que estimula a las células del sistema inmune. Esta documentado que el sistema de los futbolistas se viene abajo durante muchos momentos en la temporada debido a la fatiga y a periodos intensos de entrenamientos y competición que provocan el sobreentreenamiento. El implemento de estas técnicas podría ser más que beneficiosa en los futbolistas de nuestro equipo para superar periodos de estrés y fatiga. 

El mindfulness es la capacidad de estar plenamente presente, momento a momento, en lo que está ocurriendo aquí y ahora. Durante su práctica, uno no queda atrapado en las valoraciones e interpretaciones de la mente dualista con sus apegos y aversiones, sino que se lleva la atención una y otra vez a la experiencia directa de los sentidos. El mindfulness es una práctica que necesariamente ha de ser sostenida en el tiempo para que realmente se aprecie su grandísimo valor y el enorme impacto que puede llegar a tener en cada aspecto de nuestra vida. El mindfulness nos ayuda a ganar tiempo porque aumenta nuestra eficiencia, la capacidad de estar atentos y concentrados, la de comprender, de aprender y la de ser más creativos. Además, nos mantiene mucho más serenos y equilibrados frente a los obstáculos, los retos e incluso frente a eso a lo que llamamos adversidades. El mindfulness ayuda a un mayor conocimiento de uno mismo y al de los demás ( empatía ). Por tanto el mindfulness ayuda en el desarrollo personal integral de una persona, independientemente de si es un futbolista de elite o una madre soltera, el crecimiento personal es necesario. 

En resumidas cuentas la practica del mindfullness en el futbolista le aporta beneficios tales como: 

  • Menor nivel de estrés, menor ansiedad y mayor productividad. Un futbolista en un estado optimo de estrés podrá ejecutar con rapidez, pensar rápido y jugar de manera creativa. 
  • Mayor actividad de la región prefrontal izquierda. La región prefrontal izquierda es clave en las emociones positivas, en el control de la amígdala y en el buen funcionamiento del sistema inmune a través de una potenciación del sistema parasimpático. Si el futbolista se encuentra demasiado tenso, fallará controles, comenzará a perder la confianza en su juego y todo esto le llevaran a un circulo negativo de retroalimentación negativa. El control emocional es clave para que esto no suceda. 
  • Una mayor producción de anticuerpos que permitirán al futbolista recuperarse de manera más efectiva de el ejercicio a intensidad elevada. 

El cíngulo anterior y la ínsula —que son, como hemos visto, áreas de asociación en las que confluyen sensaciones corporales, sentimientos y razonamientos— están especialmente activos durante este proceso en el que llevamos la atención a la experiencia corporal.

Los efectos que tiene esta activación del cíngulo anterior y de la ínsula son: 

  • Un aumento del GABA. (efecto por una parte sedante y por otra relajante muscular que tiene la práctica del mindfulness) Este efecto, aunque también se asocia a las ondas alfa, es, sin embargo, especialmente notable durante la generación de ondas theta y delta. 
  • Un aumento de serotonina, sobre todo durante el ritmo delta. La serotonina es una hormona de gran importancia para mantener un buen estado de ánimo. Futbolista animado = futbolista creativo 
  • Un incremento de melatonina, que favorece el sueño y que es muy marcado durante el ritmo alfa. El alto ritmo competitivo dificulta el sueño por un exceso de activación del SNS, la meditación puede reducir esta activación e induce a la mejora del sueño.
  • Una reducción de los niveles de cortisol. Recordemos la extraordinaria importancia de que el cortisol no esté elevado por encima de ciertas cifras. Durante el distrés los valores de cortisol de disparan. Esta es una de las razones por las que la práctica del mindfullness ha alcanzado tanta relevancia en el entorno médico.

Todos estos beneficios sobre el futbolista, se podrían incluir además , sobre el entrenador. Un líder que tenga claridad de pensamiento y gestione de mejor forma el estrés tomará mejores decisiones en todos los ámbitos del rendimiento del equipo al que dirige. Podrá crear un clima y ambiente en el que reine la positividad y por tanto la posibilidad de aprendizaje, ya hemos hablado de la importancia de la risa en el crecimiento personal y el aprendizaje aquí.

En definitiva los beneficios de mindfulness son innumerables y parece claro que tienen que aparecer dentro de un programa holístico del rendimiento en fútbol. Se deben derribar los hábitos arraigados y dar paso a programas científicos que se alejen de los mitos y acerquen al futbolista a su mejor nivel.

Referencias

  1. Puig, Mario Alonso. ¡Tómate un respiro! Mindfulness (Spanish Edition). Grupo Planeta. Edición de Kindle. 
  1. Villafuerte G, Miguel-Puga A, Murillo Rodriguez E, Machado S, Manjarrez E, Arias-Carri??n O. Sleep deprivation and oxidative stress in animal models: A systematic review. Oxid Med Cell Longev. 2015;2015. 
  1. Manns M, Leske O, Gottfried S, Bichler Z, Lafenêtre P, Wahle P, et al. Role of neuronal Ras activity in adult hippocampal neurogenesis and cognition. Front Neurosci. 2011;5(FEB):1–
  1. Mork PJ, Vik KL, Moe B, Lier R, Bardal EM, Nilsen TIL. Sleep problems, exercise and obesity and risk of chronic musculoskeletal pain: The Norwegian HUNT study. Eur J Public Health. 2014 
  2. Magalhaes AA, Oliveira L, Pereira MG, Menezes CB. Does Meditation Alter Brain Responses to Negative Stimuli ? A Systematic Review. 2018;12(November). 
  3. Zou L. A Systematic Review and Meta-Analysis of Mindfulness-Based ( Baduanjin ) Exercise for Alleviating Musculoskeletal Pain and Improving Sleep Quality in People with Chronic Diseases. 
  4. Gawrysiak MJ, Shorey RC, Grassetti SN, Greeson JM, Pohlig R, Baime MJ. The many facets of mindfulness and the prediction of change following mindfulness-based stress reduction ( MBSR ). 2017;(June):1–13. 
  5. Gerritsen RJS, Band GPH. Breath of Life : The Respiratory Vagal Stimulation Model of Contemplative Activity. 2018;12(February):1–25.

El liderazgo en el equipo de fútbol del siglo XXI

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En el siglo XXI los grandes entrenadores no son esos que tienen unos elevados conocimientos teóricos y se olvidan del resto de habilidades. Los grandes líderes del vestuario son personas muy movilizadoras, personas que despiertan nuestro entusiasmo y alientan lo mejor que hay en nosotros. Cuando tratamos de explicar su especial habilidad apelamos a nociones como la planificación, la previsión o el poder de las ideas, pero la realidad es mucho más sencilla: los grandes líderes del vestuario son personas que saben manejar las emociones.

Poco importa lo que hagan, poco importa que se dediquen a planificar estrategias o se ocupen de movilizar la acción de un equipo, puesto que su éxito no depende tanto de lo que hacen como del modo en que lo hacen. El rasgo distintivo reside, en suma, en su comprensión del extraordinario papel que desempeñan las emociones en el entorno del equipo, no solo en cuestiones tan patentes como el rendimiento, sino también en variables tan intangibles como la motivación o el compromiso.

Elementos tan subjetivos como la motivación y el compromiso nacen del optimismo y de la sonrisa, por el contrario, suelen consolidar las habilidades neuronales básicas necesarias para desempeñar bien cualquier tarea. Por tanto, no es de extrañar que sea una de las herramientas fundamentales del entrenador emocionalmente inteligente. 

El líder es —y siempre ha sido, en todo momento y lugar— la persona a quien los demás recurren en busca de la convicción y claridad necesaria para hacer frente a una amenaza, superar un reto o llevar a cabo una determinada tarea. En este sentido, el líder es la persona que mejor sabe encauzar las emociones de un determinado grupo. Esta función esencialmente emocional —que disipa la bruma de las emociones tóxicas y canaliza las emociones del grupo en una dirección positiva— sigue siendo la principal tarea del líder en el ámbito de cualquier club moderno en cualquiera de sus niveles, desde un utillero hasta el director deportivo.  Así pues, en resumen el líder de un grupo humano es la persona más capaz de influir en las emociones de los demás. Cuando las emociones se orientan en una dirección positiva como el entusiasmo, por ejemplo, el funcionamiento del grupo puede alcanzar cotas muy elevadas mientras que cuando, por el contrario, se inclina en la dirección del resentimiento, apatía o ansiedad, encaminará al grupo hacia su desintegración, lo cual pone de relieve otro aspecto esencial del liderazgo: su efecto trasciende el mero hecho de llevar a cabo un buen trabajo.

Los resultados de una investigación realizada en empresas determinaron que la fortaleza de los líderes «estrella» no residía en ninguna habilidad técnica ni cognitiva, sino en cuatro competencias características de la inteligencia emocional: la motivación de logro, la iniciativa, la capacidad de colaborar y trabajar en grupo y la habilidad para dirigir equipos. Además de saber adaptar los distintos tipos de liderazgo explorados anteriormente aquí

El entrenador del siglo XXI lleva a su equipo y aficionados a conectar con una visión, su visión. Para que el lider sea capaz de estimular la resonancia de un determinado grupo y cultura deportiva, los líderes emocionalmente inteligentes deben comenzar mirando en su interior y prestando atención a lo que piensan, sienten y experimentan con respecto a su grupo. Bien podríamos decir que este tipo de líderes funcionan como sismógrafos muy sensibles que permiten conectar con la visión ideal y la misión del equipo y perciben la diferencia existente entre lo que es y lo que podría ser. Y no estamos hablando aquí exactamente de la intuición, sino del uso de la inteligencia emocional para observar e interpretar los indicios más sutiles de lo que realmente está ocurriendo, lo cual nos transmite una información mucho más precisa que cualquier otro tipo de datos.

En resumen,  el entrenador del siglo XXI triunfará si desarrolla una toma de decisiones de forma democrática , es afiliativo, es decir, fomenta la unión del grupo y promueve el crecimiento tanto personal como profesional de cada uno de sus integrantes a la par que el del mismo y el del equipo. No se antoja tarea sencilla para el lider del grupo que tendrá que lidiar con mil problemas provenientes de 360 grados. Por tanto, un manejo de las capacidades de la inteligencia emocional facilitará su desempeño aunque tendrá que hacerlo con la ayuda de todos, recordando en su mente perpetuamente una frase celebre japonesa que ilustra a la perfección el liderazgo del entrenador del siglo XXI “ Ninguno de nosotros es tan inteligente como todos juntos “ 

Los diferentes estilos de liderazgo de un entrenador de fútbol

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liderazgo en el entrenador de futbol

Gabi Penelas

Llevar el timón del barco del equipo no es fácil. Los estilos personales de los líderes/entrenadores extraordinarios pueden variar mucho: los hay contenidos y analíticos, y los hay que gritan sus edictos a voz en grito. Y, lo que es igual de importante, las distintas situaciones también requieren distintos tipos de liderazgo en el fútbol. En las fusiones suele hacer falta un negociador sensible que lleve el timón, mientras que para un dar un golpe de timón lo habitual es que se requiera una autoridad más contundente. No obstante, los líderes más eficientes coinciden en un aspecto fundamental: todos poseen un gran nivel de lo que ha dado en llamarse inteligencia emocional.

Esta inteligencia emocional permitirá al entrenador adaptarse a las distintas situaciones que se presenten en el equipo e influir en el clima general. Por tanto existirán diferentes estilos de liderazgo que el entrenador va a tener que usar si quiere llevar firme el timón del barco a buen puerto, incluso cuando tenga que dar un giro brusco al timón será necesario utilizar el liderazgo. Después de haber estudiado factores del buen líder. Hoy estudiamos los distintos tipos de liderazgo son: 

El estilo autoritario

La investigación indica que de los seis estilos de liderazgo el autoritario es el más eficaz, ya que mejora todos los aspectos del clima. Pensemos en la claridad. El líder autoritario tiene visión de futuro y motiva a los jugadores, dejándoles claro cómo encaja su función en la visión general del club. Los subordinados de ese tipo de líderes comprenden que su actividad tiene importancia y por qué.

Además, el liderazgo autoritario potencia al máximo el compromiso con los objetivos y la estrategia del equipo. Al enmarcar las tareas individuales en una visión global, el líder autoritario marca unos niveles de calidad que giran en torno a esa visión. Cuando comunica sus reacciones ante el rendimiento (sean positivas o negativas), el único criterio es si ese rendimiento promueve la visión. 

Por último, conviene tener en cuenta el efecto del estilo en la flexibilidad. Un líder autoritario señala el objetivo, pero por lo general deja mucho margen de acción que se debe desempeñar por parte de los jugadores. 

El estilo coach

Los líderes coach ayudan a sus jugadores a identificar sus puntos fuertes y débiles particulares y los vinculan a sus aspiraciones personales y profesionales. Animan a los trabajadores a marcarse objetivos de desarrollo a largo plazo y a conceptualizar un plan para alcanzarlos. Llegan a acuerdos con ellos sobre su función y sus responsabilidades en la consecución de los planes de desarrollo y ofrecen gran cantidad de instrucciones y comentarios.

El estilo conciliador

 Este estilo de liderazgo se centra en la gente: sus defensores valoran a los individuos y sus emociones por encima de las tareas y los objetivos. El líder conciliador busca que los trabajadores estén contentos y exista armonía entre ellos. Su forma de gestionar consiste en crear fuertes vínculos emocionales y luego recoger los frutos de ese planteamiento.

El estilo democrático

Al dedicar tiempo a recoger las ideas y el respaldo de los demás, el responsable de un equipo consigue confianza, respeto y compromiso. Al permitir que el entorno de su opinión sobre decisiones que afectan a sus objetivos y a su forma de proceder, el líder democrático fomenta la flexibilidad y la responsabilidad. Y al escuchar las preocupaciones de los demás descubre qué hacer para mantener alta la moral..

¿Cuándo funciona mejor este estilo? Es ideal cuando el líder no tiene muy claro qué rumbo tomar y necesita opiniones y aportaciones de jugadores y staff competentes. También, aunque tenga las ideas claras, el estilo democrático puede funcionarle para generar nuevas propuestas de cara a la ejecución de esa visión. Por descontado, este estilo tiene mucho menos sentido cuando los staff y jugadores no están lo bastante preparados o informados para ofrecer buenos consejos. Y prácticamente no hay que decir que buscar el consenso es mala idea en tiempos de crisis tanto deportiva, como institucional 

El estilo ejemplarizante

El estilo ejemplarizante tiene un lugar en el repertorio del líder, pero debe utilizarse con moderación. Sus características son a priori admirables. El líder establece unos niveles de rendimiento altísimos y los ilustra personalmente. Demuestra una obsesión por hacer las cosas mejor y más rápido y pide lo mismo de todos los que lo rodean. Enseguida identifica a quienes rinden poco y les exige más. Si no se ponen a la altura necesaria, los sustituye por alguien que sí sea capaz de ello. A simple vista parece que un planteamiento así debería mejorar los resultados, pero no es cierto. En realidad, el estilo ejemplarizante destruye el clima. Muchos miembros del staff y jugadores se sienten abrumados por las exigencias de alto rendimiento del líder ejemplarizante y se desmoralizan.

El estilo coercitivo

Paradojimante este estilo es uno de los mas utilizados todavía y el que peor resultados obtiene. Es fácil comprender por qué de todos los estilos de liderazgo el coercitivo es el menos eficaz en la mayoría de situaciones. Pensemos en sus consecuencias para el clima. La flexibilidad es lo que más se resiente. La toma de decisiones del líder, completamente vertical, mata las nuevas ideas e iniciativas de raíz. La gente se siente tan humillada que piensa: «¿Para qué voy a aportar nuevas ideas, si seguro que las rechaza?» Del mismo modo, el sentido de la responsabilidad se debilita mucho: al no poder actuar por iniciativa propia, los trabajadores no se implican y se sienten poco responsables de su rendimiento. Algunos acaban tan resentidos que se dicen: «Me niego a ayudar a ese cabrón.» El liderazgo coercitivo también tiene un efecto perjudicial sobre el sistema de recompensas. Casi todos los profesionales con un alto rendimiento están motivados por algo más que el dinero: persiguen la satisfacción del trabajo bien hecho. El estilo coercitivo merma ese orgullo.

Conclusiones  

Asi pues numerosos estudios, han demostrado que es mejor que un líder emplee un amplio repertorio de estilos. Los que dominan cuatro o más (en especial el autoritario, el democrático, el conciliador y el coach) logran el mejor clima laboral y el mejor rendimiento. Por descontado, pocos líderes cuentan con los seis estilos en su repertorio y menos aún saben cuándo y cómo aplicarlos. Esas impresiones son comprensibles y en algunos casos el antídoto es relativamente sencillo. El líder puede crear un equipo con miembros que apliquen los estilos que él no tiene por la mano. Otra posibilidad, que yo recomendaría más, es que los líderes amplíen su repertorio. Para ello primero deben entender en qué competencias de la inteligencia emocional se basan los estilos de liderazgo que no aplican. Por lo tanto, un entrenador que amplia su faceta emocional, alcanzará un mayor grado de rendimiento en el equipo donde trabaja. 

Fuente adaptada a fútbol: 

Goleman, Daniel. Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional (Spanish Edition). Penguin Random House Grupo Editorial España. Edición de Kindle. (enlace

 

 

Habilidades de liderazgo en el entrenador de fútbol

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liderazgo en el futbol

En este siglo los clubes han sufrido una revolución radical que ha comportado también una transformación del panorama emocional. Hubo un largo período de dominio directivo de la jerarquía técnica en el que se recompensaba al entrenador manipulador que actuaba como si estuviera luchando en la selva, pero esa rígida jerarquía empezó a resquebrajarse en estos últimos años. El luchador de la selva simboliza el pasado de los técnicos; el especialista en relaciones interpersonales es su futuro.

Algunos de los motivos son muy evidentes. Pensemos en las consecuencias que tiene en un equipo el que una persona sea incapaz de contener ataques de ira o carezca de sensibilidad ante las emociones que provoca en quienes la rodean. Todos los efectos perjudiciales del atropellamiento mental se reflejan también en el entorno del equipo: cuando estamos alterados nos cuesta más recordar, prestar atención, aprender o tomar decisiones con claridad. Como señaló un consultor de dirección empresarial, «el estrés atonta a la gente». Desde una perspectiva positiva, pensemos en las ventajas de un buen dominio de las competencias emocionales básicas; es decir, estar en sintonía con los sentimientos de las personas con las que tratamos, ser capaz de manejar las diferencias de opinión para que no vayan a más y tener la capacidad de entrar en estados de flujo. El liderazgo no es sinónimo de dominación, sino el arte de convencer a la gente de que colabore para alcanzar un objetivo común. Además, centrándonos en la gestión de nuestra trayectoria personal, puede que no haya nada más fundamental que reconocer una profunda conexión emocional con nuestro cometido y saber qué cambios podrían provocarnos mayor satisfacción.

CARACTERÍSTICAS DE UN BUEN LÍDER. 

La autoconciencia

La autoconciencia es el primer componente de la inteligencia emocional. La autoconciencia implica comprender en profundidad las emociones, los puntos fuertes, las debilidades, las necesidades y los impulsos de uno mismo. La gente con una gran autoconciencia no es ni demasiado crítica ni excesivamente optimista, sino sincera consigo misma y con los demás. El individuo que posee un alto grado de autoconciencia reconoce cómo afectan sus sentimientos a él mismo, a los demás y a su rendimiento profesional.

Las decisiones de la gente autoconsciente concuerdan con sus valores; en consecuencia, a menudo el trabajo les resulta estimulante y serán más resilientes a la hora de perseguir una meta.

La autogestión

Los impulsos biológicos determinan nuestras emociones. No podemos prescindir de ellos, pero podemos hacer mucho para gestionarlos. La autorregulación, una especie de conversación interior continuada, es el componente de la inteligencia emocional que nos libera de la prisión en la que pueden encerrarnos nuestros propios sentimientos. La gente que entabla ese tipo de conversación tiene momentos de mal humor e impulsos emocionales como todo el mundo, pero encuentra formas de controlarlos e incluso de canalizarlos de forma útil. Imaginémos un entrenador en el que le ha cabreado la forma de jugar de su equipo en la primera mitad. Si el entrenador no sabe canalizar ese cabreo en forma de constructiva, ya sea transformándolo en correcciones tácticas acertadas, más motivación o incluso rebaja de la intensidad si considera que ha sido por un exceso de ímpetu el equipo no encontrará el estimulo para mejorar la situación . La autorregulación de las emociones, conlleva una apariencia externa, de nosotros depende lo que queramos mostrar en cada momento. Los indicadores de la autorregulación emocional son, por consiguiente, fáciles de ver: tendencia a reflexionar y a meditar, comodidad ante la ambigüedad y el cambio, y también integridad, es decir, capacidad de reprimir deseos impulsivos.

La capacidad social

La inteligencia social en el entrenador ha sido valorada en mayor profundidad anteriormente. Decir aquí que como componente de la inteligencia emocional, la capacidad social no es tan sencilla como puede parecer. No se trata de una simple cuestión de simpatía sino de una simpatía con un objetivo determinado: hacer avanzar a los demás en la dirección que deseamos.

Empatía

Hay que ser sensible. Hay que trabajar la empatía, tener en cuenta el efecto que lo que se dice y cómo se dice provocan en el receptor. Según Levinson, los líderes con escasa empatía son los más propensos a hacer comentarios hirientes; por ejemplo, con frases despectivas y fulminantes. El efecto de ese tipo de críticas es destructivo: en lugar de abrir un camino para mejorar las cosas, provocan una reacción emocional en contra que se concreta en resentimiento, amargura, actitud defensiva y distanciamiento. La empatía a la hora de hacer una critica a uno de nuestros jugadores es sin duda, una arma muy eficaz:

Situación de crítica a un jugador. 

Todos los entrenadores y líderes de equipo han pasado por algún momento una situación en la que es necesario realizar una corrección a un jugador por el bien del equipo e incluso del propio jugador. Una crítica planteada con mano izquierda se centra en lo que ha hecho el individuo y en lo que puede hacer, en lugar de atribuir una mala actuación a un rasgo de su personalidad.

Hay que ofrecer una solución. La crítica, como todo comentario útil, debe apuntar a una forma de resolver el problema. En caso contrario deja al receptor frustrado, desmoralizado o desmotivado. La crítica puede abrir la puerta a posibilidades y alternativas que el individuo no había visto, o sencillamente sensibilizarlo sobre deficiencias que requieren atención, pero en todo caso debe incluir sugerencias sobre la forma de abordar los problemas. Hay que estar presente. Las críticas, lo mismo que los elogios, son más eficaces cuando se transmiten cara a cara y en privado.

Por tanto, si un entrenador quiere que su barco se vaya a pique y se hunda en el fondo del mar sin conseguir llegar a puerto, este entrenador no debería desarrollar sus habilidades de liderazgo. Volvemos a ver otra vez, como componentes de la inteligencia emocional vuelven a ser determinantes y se unen a los factores tradicionales de rendimiento de un equipo de fútbol. Sigue pareciendo por tanto, acertada la teoría de un profesional y un líder  integral que sepa conectar las diferentes areas del rendimiento como forma más eficaz de rendimiento. 

Fuente:

Adaptación a fútbol de:

Goleman, Daniel. Liderazgo. El poder de la inteligencia emocional (Spanish Edition). Penguin Random House Grupo Editorial España. Edición de Kindle.

La inteligencia social en el fútbol: Un profesional integral

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El descubrimiento más importante de la neurociencia es que nuestro sistema neuronal está programado para conectar con los demás, ya que el mismo diseño del cerebro nos torna sociables y establece inexorablemente un vínculo intercerebral con las personas con las que nos relacionamos. Ese puente neuronal nos deja a merced del efecto que los demás provocan en nuestro cerebro –y, a través de él, en nuestro cuerpo–, y viceversa. Incluso los encuentros más rutinarios actúan como reguladores cerebrales que prefiguran, en un sentido tanto positivo como negativo, nuestra respuesta emocional. Cuanto mayor es el vínculo emocional que nos une a alguien, mayor es también el efecto de su impacto. Por este motivo, los intercambios más intensos son los que tienen que ver con las personas con las que pasamos día tras día y año tras año.

El entrenador convivirá con ese grupo de individuos que residen en el vestuario es con el que pasamos como mínimo un año de nuestra vida, viéndonos una media de 3 días a la semana e incluso en el futbol profesional, 6 días a la semana. Por tanto parece claro que existirá una relación multidireccional de influencia entre entrenador- jugadores y a su vez entre jugadores. Tanto si somos entrenadores, como si somos jugadores tenemos una responsabilidad de influirnos positivamente y gestionar adecuadamente estas relaciones. Desde el punto de vista del entrenador convendría, por tanto, considerar la “inteligencia social” en un sentido más amplio, como una aptitud que no sólo implica el conocimiento del funcionamiento de las relaciones, sino comportarse también inteligentemente en ellas.

inteligencia social en el futbol

En una era en que la tecnología se apodera de la atención de las personas y la desvía hacia una realidad virtual, ésta acaba insensibilizándolas, con lo que el autismo social acaba convirtiéndose en una más de las imprevistas consecuencias de la invasión permanente de la tecnología en nuestra vida cotidiana. Aquí es donde el papel del entrenador adquiere relevancia como educador social y el control de las interacciones sociales. 

Estas interacciones sociales influyen sobre los estados de ánimo. Estas interacciones conducen a lo que podemos considerar como una especie de economía emocional, es decir, el balance de ganancias y pérdidas internas que experimentamos en una determinada conversación, con una determinada persona o en un determinado día. Por eso, el saldo de sentimientos que hayamos intercambiado determina, al caer la noche, la clase de día –“bueno” o

“malo”– que hayamos tenido. Esta economía interpersonal impregna cualquier interacción social que vaya acompañada de una transferencia de sentimientos…, es decir, casi siempre. Son muchas las versiones que asume esta especie de judo interpersonal, pero todas ellas se reducen a la capacidad de transformar el estado de ánimo de los demás, y viceversa. Por tanto la primera premisa en las relaciones sociales es la de influir positivamente en el otro. En este caso como entrenador debemos estar atentos a influir positivamente en nuestros jugadores, pero también que los jugadores se influyan positivamente entre ellos.

Si alguna interacción se torna negativa y el jugador la siente como una situación dañina nuestro cerebro busca automáticamente indicios de peligro, provocando un estado de hipervigilancia generado sobre todo por la activación de la amígdala, una región en forma de almendra que se halla ubicada en el cerebro medio y desencadena las respuestas de lucha, huida o paralización ante el peligro.  El miedo es, de todo el espectro de sentimientos, el principal movilizador de la amígdala. Cuando la amígdala se ve activada, sus circuitos se apropian de ciertos puntos clave del cerebro, dirigiendo nuestro pensamiento, nuestra atención y nuestra percepción hacia lo que nos ha asustado. Por tanto si el jugador debido a una interacción negativa en la     que no es capaz del control de la emoción verá como su rendimiento disminuye entre otros factores por una bajada de atención en la tarea que esta realizando. Esta situación puede ser en un momento concreto, como un choque con otro jugador rival, o a través de un feedback negativo de parte del entrenador, o crónica, como la no adaptación al grupo social del vestuario.  Por tanto debemos estar preocupados de como influimos en nuestros jugadores (personas) y como estos interactúan entre si en el grupo. 

En su ensayo Masa y poder, Elias Canetti señala que lo que convierte a un conjunto de individuos en una masa es su sometimiento a “una pasión” compartida, una emoción que se contagia y acaba conduciendo a una acción colectiva. Y esta rápida generalización de los estados de ánimo sucede gracias a la sincronización fisiológica de sus subsistemas biológicos. Es muy probable que la velocidad de transmisión de los cambios de conducta de una masa se originen en la coordinación de las neuronas espejo y que la rapidez del proceso de toma de decisiones dependa del tiempo que necesiten las neuronas espejo para transmitir la sincronía de persona a persona (aunque ésta, por el momento, no deje de ser más que una mera conjetura). Este contagio grupal puede advertirse, de manera más reposada, en cualquier interpretación en la que los actores o los músicos generan un efecto de campo jugando con las emociones del público como si fueran instrumentos. En este sentido, las obras de teatro, los conciertos y el cine nos permiten acceder a un entorno emocional compartido con muchos desconocidos. Como suelen decir los psicólogos, resonar positivamente con los demás es “intrínsecamente reforzador” y hace que todo el mundo se sienta bien. El contagio grupal se produce incluso en el más pequeño de los grupos y basta, para ello, con que tres personas permanezcan sentadas frente a frente durante algunos minutos.

Los sentimientos que se mueven entre los miembros de un grupo pueden sesgar el modo en que procesan la información y llegar a influir, en consecuencia, en las decisiones que acaben tomando. Y esto implica que cualquier grupo que pretenda llegar a una decisión u objetivo conjunto haría bien en centrarse en las emociones compartidas. Esta convergencia sugiere la existencia de un magnetismo sutil e inexorable, un impulso que se asemeja a la gravedad y lleva a las personas que se hallan estrechamente relacionadas a pensar y sentir de manera parecida sobre ciertas cosas.

Como entrenadores y lideres la energía que aportemos al grupo será un factor determinante y poco tenido en cuenta en los factores de rendimiento de un equipo actualmente. Por tanto, debemos estar en completa actualización y con una apertura mental que permita la entrada de nuevas ideas en el liderazgo y en la gestión del grupo con el fin de la mejora del proceso en la consecución de un objetivo colectivo y en el fin en si mismo como la consecución de dicho objetivo.

Ya que en la actualidad el modelo de rendimiento integral empieza a parecer el más acertado, podría ser que el entrenador que más conocimiento tiene solo de factores técnicos no sea pues, el mejor entrenador, sino que será el que mejor conecte los diferentes factores que componen el rendimiento y el que más creatividad y objetividad tenga para seleccionarlos. 

La autoconfianza en el entrenador de futbol

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autoconfianza del entrenador

Sólo el ser humano tiene poder de contemplar su propia vida y su actividad; sólo él goza del privilegio de la conciencia.

Dijo Goethe: “La peor desgracia que le puede suceder a un ser humano es pensar mal de sí mismo”; John Milton en su Paraíso Perdido comenta: “Nada beneficia más al ser humano que su autoestima”; y Bernard Shaw: “El interés del ser humano por el mundo es solamente reflejo de interés en sí mismo”.

Esto hace pensar que la persona que no tiene amor por sí misma se vuelve egoísta y que la autoestima es la base y centro del desarrollo humano; la autoestima que es conocimiento, concienciación y práctica de todo el potencial de cada individuo. “Sólo se podrá respetar a los demás cuando se respeta uno a sí mismo; sólo podemos dar cuando nos hemos dado a nosotros mismos; sólo podremos amar cuando nos amemos a nosotros mismos” (Abraham Maslow)

“EL QUE NO SE AMA NO PUEDE SER LIBRE, NO TIENE CONFIANZA EN SÍ MISMO PARA ATREVERSE A SERLO”

— SHÜLLER

El ser humano tiene capacidad para elegir la actitud personal ante cualquier reto, o un conjunto de circunstancias y así decidir su propio camino. Lo que el ser humano llega a ser lo tiene que ser por sí mismo. Se ha llamado a la autoestima la “clave del éxito personal”, por eso “sí mismo” a veces está oculto y sumergido en la inconsciencia o en la ignorancia.

La autoestima es un conjunto de fenómenos cognitivos emocionales que concretan la actitud hacia uno mismo, la forma en que todas las personas se juzgan.

La autoestima positiva constituye una condición básica para la estabilidad emocional, el equilibrio personal y, en última instancia, la salud mental del ser humano. Por el contrario una autoestima negativa es fuente permanente de dolor e infelicidad, siendo una característica sistemáticamente asociada a una gran parte de la psicopatología, en especial a los trastornos de ansiedad y depresivos.

En esta síntesis podemos encontrar la forma de contra-argumentar las autocríticas negativas, mejorar la comprensión de uno mismo y de los demás, enmendar errores, responder a las críticas, etc., para conseguir una autoestima positiva. La autoestima es esencial para la supervivencia psicológica. La persona tiene conciencia de sí mismo. Tiene capacidad de establecer una identidad y darle un valor.

El juzgarse y rechazarse produce dolor. Para evitar nuevos juicios y auto-rechazos han de establecer barreras defensivas. La forma en que uno se percibe y siente a sí mismo puede cambiar y puede por tanto tener mayor libertad.

Mediante la exploración de la voz interior crónicamente negativa, la confrontación sistemática de las distorsiones cognitivas y el desarrollo de una autoevaluación más exacta y compasiva se podrá elevar el sentido de valía de la persona. Por tanto la autoconciencia y la reflexión serán catalizadores de una mayor autoestima.

Cada persona dentro del mundo del fútbol será más positiva y obtendrá mejores resultados con una autoestima saludable. Desde el entrenador líder que soluciona toda clase de problemas con sus jugadores hasta el jugador que soluciona problemas con su entorno, sus compañeros y su desempeño profesional.  La autoestima alta no significa un estado de éxito total y constante, es también reconocer las propias limitaciones y debilidades, pero sentir orgullo sano por las habilidades y capacidades, tener confianza en la naturaleza interna para tomar decisiones.

Las decisiones marcan lo que somos y lo que seremos en la vida y como influiremos en esta con cada uno de los caminos que escojamos. A la hora de escoger estas decisiones ya sea en un banquillo de fútbol por ejemplo, relegando a la suplencia a la estrella del equipo por falta de rendimiento como un medio para mejorar el rendimiento colectivo del equipo y del propio jugador hasta decisiones en nuestra vida personal como escoger la zona donde queremos criar a nuestros hijos la autoestima juega un papel fundamental.

Fuente: Master en Coaching y PNL. Euroinnova Business School, 2017

Técnica SMART en Fútbol. La elección eficaz del objetivo de tu equipo

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tecnica smart para la eleccion del objetivo de tu equipo

La técnica SMART en fútbol te permite establecer los objetivos de forma adecuada sirve para aclarar las ideas y para facilitar la elección del método para conseguirlos.

Muchos intercambios de información fracasan porque uno de los interlocutores no sabe exactamente lo que quiere hacer y, obviamente, esto va a dificultar la consecución de las metas establecidas. Llevado al mundo del futbol, muchos de los equipos fracasan en sus objetivos porque ni el mismo entrenador tiene claro cuales son.

Por ejemplo, en el caso en el que un entrenador quiera pedir un aumento de la presión a sus futbolistas, en principio tiene muy claro el objetivo, pero si se analiza más detenidamente no es exactamente así.

Es decir, ¿qué tipo de presión quiere exactamente? Alta, en medio campo etc., ¿Que jugador es el encargado de marcar la presión inicialmente? Etc. Son muchos detalles los que han quedado sin especificar.

Por eso, para que los objetivos sean eficaces, deben ser INTELIGENTES, SMART en inglés.

La relación que se establece entre estas características puede indicar la forma de considerar los objetivos.

La técnica SMART para fútbol sirve para alcanzar los logros basándose en un buen establecimiento de objetivos.

Specific (específico)

Los objetivos que se propongan no deben ser generales, por ejemplo, conseguir ganar el campeonato. Cuando la planificación se basa en objetivos generales la consecución de dichos objetivos se complica, puesto que esa finalidad se divide en una serie de pasos que a medida que se vayan consiguiendo se logra el objetivo general.

Por eso es mucho más adecuado que los objetivos sean específicos, para facilitar el plan de acción que conlleva a su consecución.

Por tanto, el objetivo general debe traducirse en otros más específicos, por ejemplo, en lugar de conseguir el campeonato los objetivos se dividirían en acciones para lograr ese estado; tales como conocer las cualidades y los defectos de los rivales, mejorar el nivel táctico del equipo, gestionar el estrés en el futbolista, etc.

El objetivo será específico pero no en exceso. Debe ser algo flexible porque puede que tenga que cumplir un requisito o cumplir con una serie de condiciones antes de ser considerado como el objetivo final.

Cuestiones clave.

  • Que es lo que se quiere conseguir?
  • Se puede resumir en una frase?
  • Si existen varios objetivos. Puede ordenarlos según su prioridad ?

 Measurable (cuantificable)

Un objetivo debe ser medible, si no lo es no va a servir de nada, puesto que es totalmente necesario poder cuantificarlo para saber si se ha conseguido o no lo que se ha propuesto al equipo.

Achievable (alcanzable)

Es una de las etapas más importantes en el establecimiento de un objetivo.

El que un objetivo se considere como alcanzable depende de cómo se ha definido realmente.

Por ejemplo si se decide pedir que nuestro equipo de segunda división se clasifique para la liga de campeones en un año puede que sea prácticamente imposible que se logre.

Plantearse objetivos que están lejos de nuestro alcance no beneficia a la planificación, sino que la perjudica. Es importante no perder de vista la idea de que la función de un objetivo es facilitar el alcance de una meta no dificultarlo ni impedirlo.

Realistic (realista)

Otro de los requisitos de un objetivo eficaz es que sea realista. No es recomendable programar objetivos inalcanzables, pero esto no quiere decir que no se puedan plantear retos o aspirar a tener algo más, pero siempre se debe garantizar que la consecución del objetivo es posible.

Ser poco realista en la programación de objetivos conlleva a que el equipo o la persona se pueda llegar a sentir desmotivada e incluso fracasada. Un objetivo debe ser lo suficientemente motivador como para empujar al equipo hacia su logro.

Las preguntas adecuadas que se deben cuestionar son, entre otras:

  • Podría conseguirlo?
  • Como pueden considerar mi petición?
  • Es razonable?

Timed (de una duración calculada)

El objetivo debe ser alcanzado en un máximo de tiempo para no alargar la situación y dejar que éste se convierta en un objetivo eterno.

Postergar demasiado un objetivo baja la motivación de las personas y se corre el riesgo de que no se llegue a conseguir nunca.

Además el hecho de tener una duración calculada ayuda a la planificación y a la gestión de los elementos que haya que cambiar para lograr el objetivo

Fuente: Master en Coaching y PNL. Euroinnova Business School, 2017

Éxito y Fracaso en Fútbol. Como gestionarlos como entrenador

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exito y fracaso en futbol

El éxito y el fracaso en fútbol son parte inherente del deporte.

Vivimos en una sociedad que castiga el error constantemente. Fallar es malo y eso nos inculcan desde que vamos al colegio, donde aquellos que fallan son poco a poco rechazados.

El fracaso es profundamente negativo, algo de lo que debemos avergonzarnos y por otro lado, reprocharnos a los demás.

El fútbol no es ajeno a esto, y desgraciadamente son muchos los entrenadores que vociferan cada vez que un jugador se equivoca en un partido o peor aún, durante un entrenamiento, sin entender que el jugador no falla a propósito, sino que es parte del aprendizaje.

Paradójicamente el fallo supone un punto clave en el aprendizaje de cualquier habilidad y más en las habilidades motoras como ocurre en los deportes.

El pensamiento caja negra en fútbol

Para analizar más a fondo el tema del fracaso y del error, tomaremos como referencia un libro que habla muy bien sobre él, El Pensamiento Caja Negra, de Mathew Syed, donde, parafraseando al propio autor, redefiniendo el fracaso podremos desencadenar el progreso, la creatividad y la resistencia.

En este libro se analiza a fondo que papel tiene el fracaso y el error en nuestra sociedad, y más aún como este se puede ver desde dos puntos de vista, de manera que nos quedemos siempre en el mismo ciclo sin avanzar o ver el fracaso como un aprendizaje y un camino hacia la evolución.

El autor expone dos tipos de conceptos que nos suelen ocurrir a la hora de gestionar el fracaso:

–              Ciclos cerrados: es aquel en el que el fracaso no conlleva progreso porque la información sobre los errores y las debilidades se malinterpreta o se pasa por alto.

–              Ciclos abiertos: conlleva progreso porque la información sobre los errores se procesa racionalmente.

Este tipo de ciclos se puede ver claramente en varios ámbitos de nuestra sociedad. Un ejemplo de ciclos cerrados los podemos encontrar en la medicina o la justicia, donde las negligencias médicas o las condenas erróneas se ven como parte inherente del sistema, es decir como producto del buen funcionamiento de este, sin preguntarse si las metodologías utilizadas son válidas o no, puesto que  pocas veces se cuestionan o se ponen en duda, a pesar de los miles y errores que se cometen todos los años.

Un ejemplo contrario a esto es la aviación, donde este sector, es uno de los más seguros a nivel de transporte, ya que a lo largo de su historia ha introducido cambios y ha ido evolucionando, precisamente gracias al error y al fracaso. Los errores en la aviación se pagan con vidas humanas, por lo que el análisis y el entendimiento del error por parte de sistemas tecnológicos o humanos en accidentes de avión, ha supuesto una constante mejora de la seguridad en la aviación.

La caja negra en fútbol

En el fútbol, los casos no son extremos, puesto que no jugamos con vidas humanas, pero si nos puede dar un indicio de por donde queremos ir.

Hasta hace unas décadas el fútbol se encontraba en un ciclo cerrado, donde los métodos entrenamiento eran muy cerrados y tomados de otras disciplinas. Sin embargo en los último años, la brecha entre aquellos que están sabiendo aprender de sus errores como un medio para evolucionar constantemente, son aquellos modelos exitosos. Un ejemplo de esto lo tenemos en entrenadores y modelos como los de Guardiola, Mourinho, Zidane, que han apostado por métodos de trabajo diferentes a los hechos  hasta ahora.

Sin embargo, en el fútbol semiprofesional o de formación, estos ciclos cerrados de aprendizaje siguen siendo la tónica habitual, partiendo de entrenadores que no se cuestionan sus métodos o escuelas y clubes que tampoco analizan en que están fracasando sus métodos.

El entrenamiento es la manera más rápida de evolucionar

En el libro se explica de forma gráfica porque la experiencia es relativa y funciona mejor en unos casos que en otros, y porque en algunas profesiones la experiencia de uno o dos años es muy enriquecedora y en otras 10 años no suponen grandes avances.

El autor, nos pide que nos pongamos en la piel de un golfista lanzando bolas a plena luz del día. Estás concentrado y cada vez que golpeas en una dirección errónea ajustas la técnica para ser más preciso ya que constantemente ves donde cae la bola y sabes donde esta el error. Es un proceso de ensayo error.

En lugar de practicar a la luz del día, lo haces en una noche oscura. En estas circunstancias podrías golpear de la misma manera durante 10.000 años sin mejorar, ya que no sabes donde ha caído la bola de golf. Esto resume la experiencia de los jugadores y entrenadores.

En vista de este ejemplo podemos entender porque los modelos que éxito que presentamos antes (Guardiola o Zidane) han cosechado estos éxitos con tan poca experiencia entrenando, y tal vez la explicación se deba a esto, viven en un contexto en el cual el feedback de lo que se hace o se aplica es inmediato y son capaces de aprender muy rápido del error y proponer soluciones para seguir evolucionando y aprendiendo.

Lo curioso es que todos los entrenadores de fútbol viven en este contexto pero no todos lo aprovechan. Como hemos explicado anteriormente todo depende de la mentalidad con la que mires tu realidad ¿Perteneces a un ciclo cerrado o abierto?

El entrenamiento como método de ensayo y error

El entrenamiento constituye el espacio donde el jugador deberá experimentar y aprender de sus propios errores. Desde nuestra perspectiva de entrenadores deberíamos plantear situaciones en las que los jugadores experimenten situaciones con mucha variabilidad  y con dificultad creciente, donde tengan que resolver problemas similares a los que se pueden encontrar en la competición. Estas situaciones, como expone el maestro Paco Seirul-lo, deben estar adaptadas al jugador y ver como la competición afecta al jugador.

A través del entrenamiento se busca una auto – estructuración del individuo a través de diversos elementos que el profesor enumera como:

–              Instauración de habilidades técnico-táctica

–              Observación del impacto que la competición ocasiona en el jugador.

–              Constante adquisición de nuevos conocimientos del jugador sobre el juego. Debe ser el jugador el que aprenda y evolucione, y no el entrenador y su modelo de juego, es el jugador el que debe conocer el modelo de juego y adaptarlo a este.

–              Formación de la propia imagen social

El papel del entrenador

El entrenador debe observar el proceso individual del jugador, desde el propio individuo, no desde el modelo de juego o la competición. Esto muchas veces provoca que la medición o la valoración de los errores sea equivocada, ya que se está evaluando las acciones de los jugadores con un estándar y no con la propia evolución del jugador, lo que frustra y desencadena la condena por los errores cometidos.

Seirul-lo aboga por un nuevo paradigma donde el nivel de evaluación sea el propio jugador y su auto-organización, lo que provocará  que sobre todo en etapas de formación, se prime el proceso y la ejecución por encima del resultado. La gran motivación debe ser hacerlo bien y después asociar con las consecuencias y los resultados.

Podemos ver entonces que el entrenamiento supone una vía de trabajo muy enriquecedora donde provocar situaciones donde los jugadores fallen constantemente, y donde el entrenador sea capaz de dar feecback y enseñar tras el error, que es donde este jugador será capaz de afinar y mejorar sus acciones del deporte.

Volviendo al ejemplo del golf, donde el jugador puede realizar golpeos con luz o oscuridad, y su experiencia y evolución será totalmente diferente, en nuestro caso dentro de entrenamientos de fútbol, seremos nosotros como entrenadores, quienes seamos la luz o la oscuridad, con nuestra propuesta de tareas o el feedback y enseñanzas que le demos a nuestros jugadores.

Si castigamos el error, gritamos y suprimimos acciones que no nos gustan, estaremos cubriendo de oscuridad la experiencia, ya que ese jugador no será capaz de saber en que ha fallado y no sabrá como mejorar y evolucionar. Por otro lado explicando y dejando que fallen para que sean ellos mismos con nuestra ayuda, quienes evolucionen tras los fallos, estaremos arrojando luz sobre su experiencia y sin duda la evolución del jugador será mucho más rápida.

Resumen

Fallar y fracasar es parte del proceso formativo. Debemos de ser capaces de aplicar un ciclo de aprendizaje abierto, donde tanto los fallos de los jugadores, la perdida de partidos o campeonatos o los descensos, sean estimulantes del aprendizaje y la evolución.

Se trata de aplicar un método de ensayo error donde seamos capaces de definir que es lo que esta fallando para poder darle solución y mejorar exponencialmente.

Asi que date prisa y falla (Hurry up and fail!).

El estrés en el futbolista

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estrés en el futbolista

Cualquier suceso que genere una respuesta emocional, puede causar estrés. Esto incluye tanto situaciones positivas como negativas. El estrés también surge por irritaciones menores, como un problema con el autobús durante un viaje de partido. Hay ocasiones en las que el origen no es la situación, sino la percepción que tenemos de ella, de forma que las situaciones que provocan estrés en una persona pueden ser insignificantes para otra. Suele aparecer con más frecuencia en individuos frustrados con alguna situación que no están sabiendo manejar y gestionar para cambiarla.

En respuesta a las situaciones de emboscada, el organismo se prepara para combatir o huir mediante la secreción de sustancias como la adrenalina, producida principalmente en las glándulas suprarrenales. La adrenalina se disemina por toda la sangre y es percibida por receptores especiales en distintos lugares del organismo, que responden para prepararse para la acción:

  • El corazón late más fuerte y rápido.
  • Las pequeñas arterias que irrigan la piel y los órganos menos críticos (riñones, intestinos), se contraen para disminuir la pérdida de sangre en caso de heridas y para dar prioridad al cerebro y los órganos más críticos para la acción (corazón, pulmones, músculos).
  • La mente aumenta el estado de alerta.
  • Los sentidos se agudizan.

El estrés es causado por el instinto del cuerpo de protegerse a sí mismo. En momentos de mucho trabajo, pueden surgir la tensión y el estrés. El problema aparece cuando la tensión en nuestro organismo se desborda y supera nuestra capacidad de control. Tener cierto grado de tensión suele mantenernos activos, con más energía, nos ayuda a aprovechar mejor el tiempo y a hacer más de lo que nos creemos capaces. Pero cuando se desborda y sobrecarga nuestro cuerpo y mente es cuando surge el peligro, y empiezan a aparecer síntomas físicos, psíquicos y conductuales. Cuando esto sucede, el cuerpo está trabajando sobre tiempo, sin ningún lugar para usar toda esa energía extra. Esto puede hacerlo sentir ansioso, temeroso, preocupado y tenso.

Aunque muchos estresores no se puedan controlar, indudablemente sí podemos ejercer cierto control general sobre el ritmo de vida de los futbolistas y sobre las valoraciones cognitivas que tienen ante la adversidad, la incertidumbre y el fracaso.

Características de las situaciones estresantes

Lazarus y Folkman señalan que existen ciertas características que parecen determinar el que una situación devenga como estresante. Entre ellas se destacan: el cambio o novedad, la falta de información, la no predictibilidad, la incertidumbre, la ambigüedad y significación para la persona, entre otras.

Al igual destacan las condiciones biológicas del organismo y la carencia de habilidades para hacerle frente.

Estos estresores pueden aparecer en diferentes contextos para el futbolista. En el ámbito de la disciplina del club ( problemas con algún compañero, falta de apoyo de la afición, cambio de posición y/o de rol etc..) El ámbito familiar también es proclive a desencadenar estrés en el futbolista ( problemas familiares, discusiones con amigos etc…) y pueden ser de tipo biogénico o psicosocial. Ambos tipos de estresores provienen tanto de estímulos externos a la propia persona como de aspectos internos.

Los estresores internos pueden ser estímulos de características físicas, como el dolor producido por una herida, una enfermedad; o de características más cognitivas, como el recuerdo de una situación desagradable, pensamientos sobre la propia inutilidad o lo difícil que puede ser el futuro inmediato, sentimientos de culpa o ambiciones no conseguidas.

Los estresores externos también pueden provenir de aspectos físicos, como la temperatura ambiental extrema, el ruido, la luz intensa; o implicar aspectos cognitivos, como, por ejemplo, ver que dos compañeros hablan en voz baja y de vez en cuando miran y se ríen. Aunque funcionan como estresores tanto los aspectos físicos como los cognitivos, estos últimos son más frecuentes e importantes.

La investigación médica y psicológica ha explorado los factores causales (los estresores) que, de manera general, se dividen en tres grandes grupos:

  • ESTRESORES FÍSICOS: En el futbolista suele ser por un exceso de la carga que conlleva al sobreentrenamiento.
  • ESTRESORES SOCIALES: provienen de la  interacción con las demás personas ( compañeros, cuerpo técnico, aficionados etc.). Los conflictos con los demás constituyen una fuente de estrés bastante común. Estos estresores sociales son externos y, por lo general, están parcialmente bajo el control del futbolista.
  • ESTRESORES PSICOLÓGICOS: tienen lugar en el interior de nuestra psique y comprenden todas las emociones, como frustración, ira, odio, celos, miedo, ansiedad, tristeza, autocompasión y sentimientos de inferioridad. La activación emocional es uno de los efectos más frecuentes del estrés y que, cuando el estado emocional negativo es crónico e intenso, puede ser más dañino para nuestra salud que los estresores físicos.

Sintomas del estrés. 

Como entrenadores sería positivo entender los síntomas que produce el estrés para ayudar a nuestros futbolistas a la gestión del mismo, ya sea favoreciendo la autoconciencia del mismo o a través del apoyo en el camino de la autogestión.

1. A nivel cognitivo-subjetivo:

  • Preocupación
  • Temor
  • Inseguridad
  • Dificultad para decidir
  • Miedo
  • Pensamientos negativos sobre uno mismo
  • Pensamientos negativos sobre nuestra actuación ante los otros
  • Temor a que se den cuenta de nuestras dificultades
  • Temor a la pérdida del control
  • Dificultades para pensar, estudiar, concentrarse, etc.

2. A nivel fisiológico:

  • Sudoración
  • Tensión muscular
  • Palpitaciones
  • Taquicardia
  • Temblor
  • Molestias en el estómago
  • Otras molestias gástricas
  • Dificultades respiratorias
  • Sequedad de boca
  • Dificultades para tragar
  • Dolores de cabeza
  • Mareo
  • Náuseas
  • Molestias en el estómago
  • Tiritar, etc.

3. A nivel motor u observable:

  • Evitación de situaciones temidas
  • Fumar, comer o beber en exceso
  • Intranquilidad motora (movimientos repetitivos, rascarse, tocarse, etc.)
  • Ir de un lado para otro sin una finalidad concreta
  • Tartamudear
  • Llorar
  • Quedarse paralizado, etc.

El problema es que el estrés tiene una gran relación con enfermedades de tipo crónico, bien como agente desencadenante de las mismas, bien como factor que agrava las consecuencias de la enfermedad. Por lo tanto parece claro que un futbolista estresado pasa factura al rendimiento individual y colectivo y a los intereses del club en general.

Principales trastornos Psicofisiológicos

Trastornos Cardiovasculares

  • Hipertensión Esencial/Arterial
  • Enfermedad Coronaria
  • Taquicardia
  • Arritmias cardiacas episódicas
  • Enfermedad de Raynaud ( transtorno de los capilares de manos y pies )
  • Cefaleas migrañosas

Trastornos Respiratorios

  • Asma Bronquial
  • Síndrome de Hiperventilación
  • Alergias

Trastornos Gastrointestinales

  • Ulcera péptica
  • Síndrome de colon irritable
  • Colitis Ulcerosa

Trastornos Musculares

  • Tics, temblores y contracturas
  • Alteración de reflejos musculares
  • Lumbalgias
  • Cefaleas tensionales

Trastornos Dermatológicos

  • Acné
  • Eccemas
  • Psoriasis

Trastornos Sexuales

  • Impotencia
  • Vaginismo
  • Disminución del deseo

Trastornos Endocrinos

  • Hipertiroidismo
  • Hipotiroidismo
  • Hipercortisolismo

Trastornos inmunológicos

  • Inhibición del sistema inmunológico

Como entrenadores tenemos varias estrategias aplicables a nuestro trabajo con el grupo que generen menos ansiedad a nivel individual:

a) Crear grupo en un ambiente de aprecio y confianza:

Todas las personas tenemos dos necesidades humanas muy básicas: el sentimiento de pertenencia a un grupo y el de identidad. Deseamos sentir que formamos parte de un grupo y que somos aceptados y valorados tal y como somos. El rechazo, la falta de integración, va a ser uno de las primeras fuentes de conflicto.

Esto se consigue creando un clima de confianza en nosotros/as mismos y en los demás que nos permita enfrentar los conflictos sin miedo, poniendo sobre la mesa las cosas sin tapujos y confrontándolas, dirigiéndonos directamente a las personas con las que tenemos los problemas.

La confianza siempre la trabajamos pareja a la responsabilidad. La confianza sin responsabilidad es ingenuidad, algo muy negativo.

b) Favorecer la comunicación:

Una buena comunicación es fundamental en el proceso de aprender a resolver conflictos de forma no violenta, ya que el diálogo es una de sus principales herramientas. Poner en práctica juegos y dinámicas que nos permitan desarrollar una comunicación efectiva, que realmente nos enseñen a dialogar y escucharnos de una forma activa y empática.

c) Toma de decisiones por consenso:

Todo lo dicho anteriormente hay que ponerlo en práctica aprendiendo a tomar decisiones consensuadas, de forma igualitaria, participativa y no-sexista como miembros del staff al que pertenecemos.

El entrenador no pierde autoridad por consultar algunas decisiones con sus futbolistas si no todo lo contrario, cuando la decisión se ha consultado y valorado con todos los miembros del cuerpo técnico y los futbolistas entendiendo su punto de vista de forma empática el entrenador gana respeto por parte de estos.

d) Trabajar la cooperación:

Establecer un tipo de relaciones cooperativas que nos enseñen a enfrentar los conflictos entre todas las partes, desde el descubrimiento de todas las percepciones y utilizando la fuerza de todos y todas en el objetivo común. Desarrollar actitudes cooperativas, buscar formas de trabajo y aprendizaje cooperativo, encontrar alternativas al individualismo mediante la gestión de los egos, a la competitividad, buscando lugares comunes.

Por tanto, una gestión del estrés será vital en el funcionamiento del grupo, tanto a nivel individual como colectiva. Y por último recordar que:

COMO ENTRENADORES SOMOS PERSONAS QUE SABEN DE FÚTBOL Y DIRIGEN A PERSONAS QUE JUEGAN AL FÚTBOL.

Fuente: Master en Coaching y PNL. Euroinnova Business School, 2017

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