Category archive

PREVENCIÓN DE LESIONES

LA FUERZA EN FÚTBOL. ESTRATEGIAS PRÁCTICAS PARA EL ENTRENAMIENTO

en METODOLOGÍA DE TRABAJO/PREVENCIÓN DE LESIONES/RENDIMIENTO/Sin categoría
fuerza en el fútbol

Matías Rodríguez

El entrenamiento de fuerza es una herramienta cada vez más y mejor utilizada en la preparación física de los equipos de fútbol. Son muchos los profesionales responsables de la preparación física que se encargan de proponer tareas de fuerza adecuadas a cada equipo de fútbol.

Tradicionalmente el trabajo de fuerza se basaba en conceptos tomados de la  halterofilia o el culturismo, tomando estos conceptos como dogma y como conceptos relacionados directamente con el fútbol. Con la llegada de nuevas corriente y nuevos estudios, se ha visto como la manifestación de la fuerza puede hacerse de diferentes maneras en el ser humano, ya que como explica el experto en fuerza Julio Tous, el ser humano es producto del movimiento y el movimiento se produce gracias a la fuerza.

De esta manera podemos considerar a la fuerza como la única cualidad básica a partir de la cual se manifiestan todas las demás.

Manifestaciones de la fuerza

Dentro de los deportes de equipo a los que pertenece el fútbol, la fuerza se puede manifestar de diversas maneras, y dependerá de:

–              El nivel de fuerza aplicado, es decir de cuanta fuerza aplico en una acción determinada.

–              Tiempo que tardo en alcanzar un determinado nivel de fuerza. En este caso hace referencia a la velocidad, y por tanto a la potencia. Mayor aplicación de fuerza en menor tiempo resultará en mayor potencia.

–              Tiempo que soy capaz de mantener la fuerza aplicada. El tiempo que un jugador es capaz de aplicar una fuerza determinada el tipo de capacidad que esta utilizando. Un ejemplo claro es la aplicación de fuerza de forma prolongada de manera submáxima, dando como resultada la resistencia.

Centrándonos en el fútbol, la mayoría de las acciones se realizan aplicando fuerza y velocidad submáximas donde la precisión y la decisión adquieren un papel fundamental.

Dentro de las acciones propias de fútbol, en la mayoría de los casos no se  tendrá que aplicar fuerza máxima, ya que en algunos casos no dispondrá del tiempo necesario (la mayoría de las acciones ocurren en menos de 300 ms) o en otros no será necesario llegar a niveles máximos para realizar una acción con éxito.

El trabajo de fuerza en el entrenamiento de fútbol 

A la hora de plantear entrenamientos destinados a la fuerza, será necesario plantearnos en que nivel nos encontramos. A nivel general podemos definir algunos aspectos y diferentes tipos de manifestaciones de la  fuerza a tener en cuenta a la hora de proponer tareas.

Para esta proposición, comenzaremos a plantear las tareas más fáciles y con menos intensidad para ir creciendo poco a poco dentro del entrenamiento.

Las tareas y el tipo de entrenamiento que planteamos a continuación son de fácil implantación dentro del entrenamiento y muchas veces pueden y deberían ocupar un sitio dentro del período de calentamiento.

1-        Entrenamiento compensatorio

Los deportes asimétricos, así como los cambios de dirección, saltos, golpeos y regates, provocan daños estructurales tras muchos años de entrenamiento, en la salud articular sobre todo.

La aparición de lesiones por acciones especificas del deporte, así como por sobreusos pueden y deben ser prevenidas con estrategias dentro del entrenamiento.

El entrenamiento de fuerza compensatorio son todas aquellas tareas de fuerza destinadas a buscar la activación y compensar el cuerpo para evitar desequilibrios  y descompensaciones producidas por el deporte.

En el fútbol, la falta de control neuromuscular en el core (zona central de cuerpo) así como en las caderas (glúteo medio y mayor) son uno de los factores principales a la hora de producir descompensaciones. Esta falta de control neuromuscular, así como la falta de movilidad y rango de movimiento en músculos como recto femoral o tensor de la fascia lata pueden contribuir a lesiones en la ingle y en las rodillas.

A continuación se proponen algunas estrategias para prevenir estas descompensaciones.

fuerza en futbol gluteo
fuerza en futbol core
fuerza en futbol core

2-        Entrenamiento de fuerza Unilateral

La mayoría de los deportes, así como la vida diaria esta basada en movimiento unilaterales. De esta forma es necesario que los entrenamiento estén encaminados a trabajar de manera unilateral. (Boyle, M.2016).

Estos ejercicios unilaterales son una herramienta versátil para paliar los déficits que puedan existir entre una pierna y la otra, siendo además una manera interesante de mejorar la estabilidad y la fuerza. (Boyle, M.2016).

Además la carga que se aplica sobre la columna vertebral es mucho menor que en ejercicios clásicos como la sentadilla o el peso muerto, ya que al ejercer fuerza con una pierna se requiere menos carga, lo que sin duda contribuirá a una mejora de la salud de los jugadores.

El entrenamiento unilateral es esencial para la mejora de la velocidad y la prevención de lesiones, sobre todo al compensar los déficits que provocados por el propio deporte y la vida diaria. El fútbol contribuye a generar grandes déficits, sobre todo en las piernas de apoyo y en las piernas de golpeos, lo que tras años de práctica pueden llegar a producir compensaciones y lesiones musculares y articulares.

De esta manera el entrenamiento unilateral ayuda a detectar estos déficits, como a corregirlos, al poder prescribir un mayor trabajo sobre las piernas menos trabajadas por ejemplo.

Zancada posterior

fuerza unilateral futbol

Sentadilla Unilateral

fuerza unilateral futbol

3-        Entrenamiento excéntrico

El entrenamiento excéntrico (artículo completo aquí) es aquel en el cual se favorecen acciones de contracción excéntrica por parte del músculo, es decir buscando alagar del músculo en contra de un movimiento. Este tipo de movimiento se dan por ejemplo, en acciones  de frenado de un salto, en el cuádriceps, donde este músculos tiene que frenar la acción de recepción del salto. Otra acción característica se da al golpear un balón, donde los isquiotibiales deben frenar el avance hacia delante de la tibia.

El entrenamiento excéntrico ha sido ampliamente estudiado en los últimos años y es un método muy interesante para la prevención de lesiones en fútbol.

Julio Tous, experto en el entrenamiento de fuerza excéntrica, explica algunas características con respecto a esto:

Trabajo excéntrico

  • Se genera una mayor cantidad de tensión que el resto de acciones.
  • El reclutamiento de unidades motoras es menor.
  • El gasto energético es menor.
  • Requieren un control neuromuscular diferenciado.

Efectos positivos del entrenamiento

  • Previenen lesiones (estudios, estudio).
  • Recuperación de tendinitis (estudio).
  • Mayor hipertrofia en comparación con el trabajo concéntrico o isométrico (estudio).
  • Cambio en la relación tensión longitud que se justifica como respuesta protectora a consecuentes esfuerzos similares o superiores.

El trabajo de fuerza excéntrico puede realizarse de diferentes maneras, y en la actualidad existen numerosas empresas que fabrican maquinas específicas para trabajar esta fuerza, con poleas cónicas o maquinas yo-yo. Estas métodos no están disponibles para todo el mundo por su alto precio, pero no quiere decir que deportistas amateur no se puedan beneficiar del entrenamiento excéntrico. A continuación se proponen algunas estrategias más económicas para el trabajo de este tipo de fuerza fundamental dentro del fútbol.

Nordic Curl

El nordic curl se ha demostrado como uno de los ejercicios que mayor activa a los isquiotibiales de forma excéntrica, y parece ser un ejercicio clave en la prevención de lesiones en este músculo y de Ligamento Cruzado Anterior (estudio, estudio).  Debemos entender que este músculo, realiza una acción de frenado de forma constante en multitud de acciones, por lo que entrenarlo para que este preparado para hacer esto, parece tener mucha lógica.

Programación segura hacia el Norcic Curl asistido por bandas elásticas.

Activación excéntrica de cuádriceps

Para este tipo de trabajos parece mejorar acciones de regate y cambio de dirección lateral, así como prevenir lesiones producidas por estas acciones. A nivel preventivo, parece tener una gran indecencia preventiva sobre la aparición de dolores sobre el tendón rotuliano, que suele darse en deportes explosivos como el fútbol.

Opción clásica con cinturón ruso.

Domingo Sanchez, propone en este artículo, una interesante propuesta sin material adicional para trabajar la fuerza excentrica del cuadriceps.

fuerza excéntrica futbol

Resumen 

El entrenamiento de fuerza resulta fundamental a la hora de prevenir lesiones y mejorar el rendimiento. Sin embargo, este tipo de trabajo necesita un enfoque diferente al tradicional, basado en entrenamientos de halterofilia y culturismo. Un enfoque basado en la fuerza unilateral, el trabajo compensatorio y el trabajo excéntrico, parece tener más sentido y mayor facilidad de implementación, es espacios como el calentamiento por ejemplo.

Nutrición para la recuperación en fútbol

en NUTRICIÓN DEPORTIVA/PREVENCIÓN DE LESIONES
nutrición para la recuperación en futbol

Hoy analizaremos, la nutrición para la recuperación en fútbol, es decir que estrategias nutricionales que se pueden utilizar para facilitar la restauración del rendimiento y las perturbaciones fisiológicas posteriores al entrenamiento y a la competición en el futbolista. 

Después de haber descrito los factores clave de la fatiga en el futbolista en este artículo para entender y desarrollar propuestas sobre la recuperación y haber propuesto varias intervenciones que incluyen, entre otras: inmersión en agua fría, recuperación activa, prendas de compresión, masaje y estimulación eléctrica muchos de los cuales son utilizados rutinariamente por equipos profesionales y en los que puedes profundizar en este artículo.

El fútbol es un deporte intermitente físicamente exigente que consiste en carreras de alta intensidad frecuentes, acciones explosivas específicas y una alta capacidad de resistencia. Es decir, El juego exige la capacidad de intercalar acciones repetidas a una intensidad máxima o casi máxima con períodos de intensidad baja a moderada.

En consecuencia, se requieren vías de energía anaeróbica ( utilización de fosfocreatina y glucógeno muscular ) y aeróbica ( utilización de grasas ) durante el partido ya que los jugadores cubren distancias de 9-12 km y realizan 1350 actividades mientras ejecutan alrededor de 220 sprints a alta velocidad durante 90 minutos. Conforme a las necesidades de energía se ha visto que el gasto energético medio estimado para el partido es de 1106 kcal, y entre 3439 y 3822 kcal · día-1 para los jugadores élite que realizan entrenamientos diarios. 

El reabastecimiento de combustible y la nutrición para la recuperación son componentes cruciales para promover la recuperación muscular y la resíntesis de glucógeno. Además, las modalidades de recuperación y el enfoque de ingesta / tiempo de nutrientes deben estar estratégicamente integrados para maximizar al máximo la recuperación muscular y las adaptaciones específicas del fútbol.

Una estrategia nutricional claramente planificada puede ayudar a los practicantes a facilitar el reabastecimiento de las reservas de glucógeno, la aceleración de la reparación del daño muscular y la rehidratación; todos los cuales buscan mejorar el rendimiento posterior. Comenzar la fase de recuperación inmediata tan cerca del final del partido como sea razonablemente posible probablemente conferirá efectos beneficiosos antes de la continuidad durante varias horas después hasta que ocurra el sueño. 

Reabastecimiento del combustible inmediatamente después del partido

El objetivo principal inmediatamente después de un partido es reponer tanto las reservas de glucógeno hepático como muscular a través de la ingestión de carbohidratos adecuados. Para una óptima síntesis de glucógeno, es una estrategia prudente consumir carbohidratos inmediatamente después de un partido. 

La cantidad y la frecuencia de los carbohidratos ingeridos es un factor importante a considerar durante el período de recuperación inmediata (es decir, dentro de los 20 minutos de partido). En general, la ingestión de 1-1,5 gramos por kilogramo de peso de carbohidrato ha demostrado que beneficia la resíntesis máxima de glucógeno en las primeras 4 h después del ejercicio. 

Además es posible que los alimentos de alto índice glucémico (IG) pueden ser preferibles a los alimentos de IG moderado y bajo cuando el objetivo es restaurar el glucógeno lo más rápido posible. 

La inclusión de proteínas en la ingesta de carbohidratos es aconsejable para ayudar a la resíntesis de glucógeno y mejorar la reparación del tejido muscular. Concretamente una cantidad de 0.3 gramos de proteína por kilogramo de peso de rápida absorción. El uso de suplementos proteicos puede ser una estrategia conveniente, el uso de proteína de suero de leche es una de las mejores elecciones a las fuentes de soja y caseína debido a su rápida digestión y mayor contenido de leucina. 

Rehidratación después del partido 

En términos prácticos, por cada 1 kg de peso perdido durante el entrenamiento o partido a través de la sudoración equivaldría a 1,5 L de fluido necesarios en la rehidratación posterior, y esto se puede controlar a través del pesaje previo al personal de apoyo.

El tiempo necesario para rehidratar es más corto que la repleción de las reservas de glucógeno muscular (hasta 6 h en comparación con 48-72 h) siempre que se consuman suficientes líquidos y electrolitos.

El sodio es un electrolito clave que debe reemplazarse para una restauración óptima de líquidos. Existe una variación entre los jugadores en términos de pérdida de sodio durante un juego con una pérdida reportada de 10 g de cloruro de sodio observada durante una sesión de 90 minutos de fútbol. El consumo de una bebida alta en sodio que contenía 61 mmol de sodio en volúmenes equivalentes al 150-200% de la pérdida de sudor fue suficiente para establecer un estado de hiperhidratación 6 h después de la ingestión 

Antioxidantes y polifenoles

Las reacciones inflamatorias que se producen después de un entrenamiento o partido desencadenan adaptaciones específicas para el fútbol. El uso de suplementarión antioxidante y en concreto, dosis altas de suplementación con vitaminas C y E han demostrado tener efectos perjudiciales para la adaptación celular. 

Se ha encontrado que los alimentos ricos en antioxidantes y polifenoles como el jugo de cereza y granada mejoran la recuperación después de un entrenamiento intenso. Por ejemplo, 0,682 l al día de consumo de jugo de cereza ácida antes y después del ejercicio excéntrico redujo significativamente los síntomas de daño muscular. Además, se ha demostrado que 500 ml de jugo de granada redujeron tambien el dolor muscular en otro estudio. Así mismo se ha encontrado beneficios en la suplementación con extractos de te negro disminuyendo el estrés oxidativo y el dolor muscular.

Por lo tanto, los efectos beneficiosos potenciales de los antioxidantes y polifenoles para acelerar la recuperación son alentadores, pero se requiere más investigación utilizando protocolos que demuestren una mayor validez ecológica, especialmente en relación con la actividad específica del fútbol. Sin embargo, en situaciones donde los jugadores tienen partidos consecutivos con poco tiempo de recuperación o en situaciones de torneo donde la adaptación al entrenamiento probablemente no sea una prioridad clave, ciertos suplementos antioxidantes y alimentos ricos en polifenoles pueden ser beneficiosos para la recuperación, pero el uso crónico debería ser evitado 

Omega-3


El Omega-3 se encuentra naturalmente en pescados grasos como el salmón, la caballa y las sardinas, y en una forma más concentrada como un suplemento de aceite de pescado. La evidencia científica al respecto propone a los omega 3 como agentes antiinflamatorios y eficaces en la reducción del dolor muscular.

Por lo que sería una buena estrategia la ingesta de un pescado azul en el menú post-partido para la recuperación del futbolista gracias al omega 3 y a la elevada cantidad de proteínas por cada 100 gr del pescado azul que ayudarían además a la regeneración de las fibras dañadas durante el ejercicio

Estrategia nutricional en la noche posterior a un partido

La proteina ingerida antes del sueño ha demostrado ser digerida y absorbida de manera efectiva, lo que lleva a un aumento de la síntesis de proteínas y mejora el equilibrio proteico de todo el cuerpo durante la recuperación durante la noche.

Ingerir un aperitivo de proteína antes de dormir con alto contenido de caseína, como 200 g de requesón o alternativamente, un suplemento de proteína formulado que contenga 40 g de caseína probablemente resulte beneficioso para aumentar el tiempo en un estado anabólico neto positivo durante el curso de la noche. Esto se debe a sus propiedades de liberación lenta durante un período prolongado de sueño.

Ejemplo práctico: 

Fuente:

1. Ranchordas MK, Dawson JT, Russell M. Practical nutritional recovery strategies for elite soccer players when limited time separates repeated matches. J Int Soc Sports Nutr. 2017;14(1):1–14. 

2. Mccall A, Carling C, Legall F, Berthoin S, Dupont G. Recovery in Soccer. 2012;
3. Mccall A, Carling C, Ne M, Legall F, Berthoin S, Dupont G. Recovery in Soccer. 2013;9–22. 4. Dupont G, Nédélec M, Mccall A, Berthoin S, Maffiuletti NA. FOOTBALL RECOVERY STRATEGIES. :20–7.
5. Barcala-furelos R, Casamichana D, Rey E, Padro A. Practical Active and Passive Recovery Strategies for Soccer Players. 2016;(June 2018). 

Entrenamiento excéntrico en fútbol. 8 Ejercicios Básicos

en METODOLOGÍA DE TRABAJO/PREVENCIÓN DE LESIONES/RENDIMIENTO/Sin categoría

Entrenamiento excéntrico básico con peso corporal y polea cónica para fútbol.

El entrenamiento excéntrico en fútbol es una de las piezas fundamentales en el entrenamiento de la fuerza aplicada al fútbol. Ya hemos analizado en que medida este entrenamiento afecta al rendimiento y a la prevención de lesiones en este artículo y más concretamente sobre el entrenamiento de la fuerza excéntrica en fútbol. 

En esta edición continuaremos hablando sobre el entrenamiento excéntrico en fútbol donde expondremos principalmente: 

  • Porque es necesario entrenar este tipo de fuerza. 
  • Los tipos de movimientos que se producen en fútbol. 
  • Explicaremos 8 ejercicios básicos para poder trabajar de manera correcta la fuerza excéntrica aplicada al fútbol. 

¿Qué tipo de fuerza se produce en el fútbol?

El fútbol es un deporte donde se producen una gran cantidad de movimientos con cambios de dirección,  en los cuales los futbolistas frenan y aceleran, haciendo que estén constantemente expuestos a utilizar la fuerza excéntrica en este tipo de movimientos. 

Las acciones que deceleran y aceleran hacia otra dirección se pueden clasificar de varias maneras, pero principalmente en este artículo hablamos de:

  • Salidas abierta.
  • Salidas cerradas.

Las salidas abiertas son las acciones en las que el cambio de dirección de produce en la dirección contraria a la pierna de apoyo e impulsión, como podemos ver en esta acción. 

Salida abierta hacia el lado contrario a la pierna de apoyo.

Las salidas cerradas implican que el cambio de dirección de produce hacia el mismo lado de la pierna de apoyo, cruzando la pierna de por encima de esta, lo que provoca un gran estrés en las articulaciones de la pierna de apoyo. 

Salida cerrada hacia el lado de la pierna de apoyo.

Dentro del fútbol, estas salidas se producen constantemente en disputas por el balón, regates o posiciones de defensa, y generalmente los tipos de salidas se combinan, como queda en estas acciones que podemos observar de Di María o Messi. 

Doble acción de salida abierta y cerrada.

En vista de esto parece claro que es necesario un entrenamiento específico de la fuerza dentro del fútbol y es de lo que hablaremos principalmente en este artículo. 

Para poder entrenar la fuerza excéntrica aplicada, debemos hacerlo de manera progresiva. 

Es decir, activando de manera selectiva la musculatura implicada en estos movimientos, como pueden ser el cuádriceps y los isquiotibiales.  Estos ejercicios los realizaremos con ayuda de un compañero o  utilizando material de bajo coste como un cinturón ruso (también llamado tirante muscular). 

Posteriormente trabajaremos de manera más global con acciones que implican la utilización de un elemento externo que produzca una fuerza bastante grande.

Para esto proponemos trabajar con una polea cónica isoinercial, que principalmente es una polea que devuelve la fuerza que nosotros realizamos, obligando a anticiparse y a contener y frenar el movimiento de vuelta. 

Dentro de este entrenamiento global, utilizaremos principalmente dos familias de movimientos, las salidas abiertas y las salidas cerradas, que hemos visto anteriormente, para poder trabajar de manera específica. 

Acciones excéntrica localizadas

En las las acciones excéntricas localizadas las trabajaremos con tres ejercicios de fácil implementación en el entrenamiento y de bajo coste. 

Estas acciones estarán destinadas a trabajar de manera especifica la fuerza excéntrica de cuádriceps e isquiotibiales. 

Nordic curl

El primer ejercicio que proponemos es el nordic curl, donde se debe ejercer fuerza a nivel de los talones para fijar los pies del ejecutante. Esto se puede realizar con la ayuda de un compañero o situando un contrapeso por encima de los gemelos. 

Desde esta posición debemos dejarnos caer hacia el suelo, intentando activar lo máximo posible los isquiotibiales para frenar la caída. 

Es importante mantener la cadera en extensión y evitar flexionar la columna lumbar. 

Extensión de Cadera

El segundo ejercicio lo realizaremos con un tirante muscula, colocado por debajo del nivel de las rodillas. 

Desde esta posición flexionaremos las caderas, llevando el pecho hacia el suelo y frenando dicha acción con la participación de los isquiotibiales. 

En este segundo ejercicio, es más importante aún, evitar flexionar la columna lumbar, y hacer recaer el esfuerzo en la cadera. 

Flexión de rodillas

Por último utilizaremos el tirante muscular para trabajar de manera excéntrica los cuádriceps.

Colocando el tirante muscular por detrás de las rodillas, buscaremos una posición de sentado, llevando la cadera hacia atrás, durante 3-4 segundos. Mantendremos la posición y subiremos de forma rápida, evitando nuevamente flexionar la columna lumbar. 

Ejercicios de fuerza excéntrica globales

En los ejercicios de fuerza globales, buscaremos principalmente ejecutar movimientos similares a los que se producen en el fútbol, para buscar en primer lugar prevenir lesiones y en segundo potenciar el rendimiento. 

El objetivo será coordinar movimientos propios del fútbol, y principalmente mejorar las acciones de salidas abiertas y cerradas. 

En este caso lo haremos ejecutando ejercicios con una polea isoinercial, que nos ayudara generar una carga mayor en este tipo de acciones. 

Ejercicio de salida cerrada

Una de las primeras tareas que proponemos será trabajar la salida cerrada. 

En estas acciones como hemos visto anteriormente, la pierna que realiza el esfuerzo  tiene una gran carga de trabajo, por lo que será recomendable enseñar una buena técnica de salida y posteriormente utilizar una carga externa. 

En estas acciones vemos como la fuerza recae en la pierna adelantada, para posteriormente cruzar la otra pierna, en este caso la izquierda y realizar un paso cruzado hacia el mismo lado del apoyo. 

Como vemos la polea realiza un tirón en el sentido contrario, que será necesario controlar con la fuerza excéntrica de todo el cuerpo. 

Ejercicios de salidas abiertas

En el caso de esta salida, la fuerza de empuje se realiza con la pierna contraria a la dirección de salida, de modo que como podemos ver en este video, la pierna izquierda realiza la acción de frenado y empuje, para salir en dirección contraria, hacia el lado derecho. 

Teniendo como base estos dos ejercicios, se podrá trabajar con diferentes variantes de salidas, buscando la especificidad de cada jugador. 

En algunos casos combinaremos movimientos de rotaciones de cadera con tracciones de tren superior. 

En otras potenciaremos la triple extensión de cadera, rodilla y tobillo desde posiciones bajas a posiciones altas, buscando la técnica optima en cada movimiento. 

Como vemos en estas salidas hacia atrás, podrían ser perfectamente acciones propias de movimiento defensivos o cambios de dirección de espalda, de manera que todos estos movimientos sean trabajados de forma coordinada desde la cadera, sin que se sobrecargue la rodilla ni la espalda. 

Debemos tener ciertas consideraciones antes de comenzar a trabajar con ejercicios excéntricos:

  • Se debe realizar un buen acondicionamiento muscular previo, con ejercicios analíticos, globales y generales de fuerza, aprendiendo su fuerza y progresando con volumen e intensidad. 
  • Para comenzar a trabajar con ejercicios localizados las dosis deben ser bajas y progresivas, aumentando el volumen poco a poco y realizándolo sin fatiga previa. Por eso el calentamiento es un buen momento para esto. 
  • Antes de realizar ejercicios con polea cónica, es fundamental aprender las bases de los movimientos sin carga externa, de manera que los futbolistas aprendan de forma correcta las mecánicas de movimientos. Estos ejercicios tienen un alto potencial lesivo y es necesario hacerlos con máxima calidad y poca cantidad. 

El trabajo con polea cónica no esta al alcance de todos los presupuestos (puesto que su precio ronda los 1000 euros). Pero esto no quita que podamos introducir los beneficios del entrenamiento excéntrico en el calentamiento con ejercicios más analíticos como los que hemos visto al principio o substituyendo la polea por unas bandas de resistencias, que incluso nos servirán como base para la mejora del movimiento. 

7 Estrategias prácticas para la recuperación del futbolista

en METODOLOGÍA DE TRABAJO/PREVENCIÓN DE LESIONES
Estrategias clave en la recuperación del futbolista


1. RECUPERACIÓN ACTIVA 

La recuperación activa, también conocida como “enfriamiento activo” consiste en correr, andar en bicicleta o nadar a bajas intensidades por una duración de 15-30 minutos. Esta estrategia de recuperación a menudo se implementa en el fútbol profesional, ya que los resultados de numerosos estudios informaron que la recuperación activa, realizada entre 30% y 60% del consumo máximo de oxígeno y durando al menos 15 minutos, aumentó la eliminación de lactato en sangre o aceleró recuperación de pH  en comparación con la recuperación pasiva. 

Sin embargo, la eliminación de lactato no debe ser el criterio utilizado para evaluar la calidad de la recuperación. Una eliminación más rápida de lactato no implica necesariamente un mejor rendimiento durante el ejercicio posterior. En varios estudios dirigidos a comparar recuperaciones activas y pasivas, el rendimiento del ejercicio después de la recuperación activa no mejoró, a pesar de las menores concentraciones de lactato. Varios estudios han informado que la recuperación activa realizada inmediatamente después de ejercicios de alta intensidad altera significativamente la síntesis de glucógeno, especialmente en fibras musculares tipo I y no tuvo efectos en el patrón de recuperación de marcadores de rendimiento físico (es decir, salto, sprint de 20 m, flexión isocinética máxima de la rodilla y extensión), dolor muscular percibido y marcadores bioquímicos (es decir, CK, urea y ácido úrico ) . 

En resumen, actualmente no se cuenta con evidencia de que la recuperación activa mejora la recuperación entre las sesiones de entrenamiento y post partido en futbolistas. Sin embargo, es necesario especificar la importancia dada a este medio de regeneración en un nivel anecdótico por los entrenadores y los jugadores, ya que es una de las técnicas de recuperación más utilizadas en el mundo del fútbol.

2. ESTIRAMIENTO 

Los ejercicios de estiramiento se realizan por varias razones, incluida la mejora del rango de movimiento y la disminución de la rigidez musculotendinosa para evitar lesiones, así como para promover la recuperación. 

Los equipos de fútbol élite dedican una cantidad considerable de entrenamiento y tiempo de preparación de partido para estirar. Los clubes de la Premier inglesa asignaron casi el 40% del tiempo de entrenamiento total al entrenamiento de flexibilidad con estiramientos estáticos, la técnica más popular empleada, Además el 50% de los equipos de élite franceses utilizan actualmente el estiramiento como estrategia de recuperación. 

Sin embargo, no existe evidencia científica sustancial que apoye el uso del estiramiento para mejorar la recuperación posterior al ejercicio de los jugadores de fútbol. La evidencia actual sostiene que el estiramiento no es clínicamente valioso para reducir el dolor muscular en los días posteriores al ejercicio. El estiramiento después de un ejercicio excéntrico puede incluso dificultar el resultado del proceso de recuperación.

3. MASAJE Y VIBRACIÓN DE CUERPO ENTERO 

El masaje es una de las técnicas de fisioterapia más arraigadas en el ámbito de los deportes. Sin embargo, a pesar de ser una parte integral de los protocolos de recuperación en el fútbol, no hay evidencia científica que haya demostrado efectos a nivel fisiológico, aunque si apoya sus beneficios psicológicos con una relación positiva entre el masaje y el estado de ánimo. Además el masaje podría disminuir los síntomas subjetivos del dolor muscular de inicio tardío. 

Una posible ayuda de recuperación, actualmente en crecimiento en popularidad, es la aplicación de la vibración de cuerpo entero (WBV), sus principios fisiológicos son similares a los atribuidos al masaje como una técnica de recuperación. Se ha sugerido que WBV aumenta el flujo sanguíneo, y la reducción en las concentraciones de CK asociadas con la aplicación de la vibración y que podría ayudar a la recuperación muscular. 

La vibración de cuerpo entero es una técnica prometedora para aliviar los síntomas de dolor muscular, lo que a su vez permite a los jugadores ejercitarse con mayor frecuencia, lo que lleva a un aumento en el rendimiento deportivo a largo plazo. La evidencia sugiere que la terapia de vibración después del ejercicio, especialmente después de contracciones excéntricas, es beneficiosa, aunque se sabe poco sobre el momento de la aplicación de la terapia y como puede favorecer la aplicación en distinto timing sobre la recuperación del futbolista

4. ESTIMULACION ELÉCTRICA NEUROMUSCULAR 

La estimulación eléctrica neuromuscular se basa en la transmisión de impulsos eléctricos de baja frecuencia (1-9 Hz) a través de electrodos de superficie que estimulan periféricamente a las neuronas motoras, causando la contracción muscular. Se ha sugerido que el NMES podría ser beneficioso en procesos regenerativos debido al efecto de bombeo muscular, que podría acelerar la reparación de los tejidos como resultado de un aumento del flujo sanguíneo muscular, una reducción en el ácido láctico y la concentración de CK. Además podría tener un efecto analgésico. Sin embargo, existen pruebas limitadas sobre sus efectos para mejorar la recuperación cinética de la mayoría de las variables fisiológicas (fuerza, parámetros neuromusculares, etc.), para mantener el rendimiento atlético (salto vertical, sprints, etc.) o para reducir el índice subjetivo de dolor muscular. 

En términos prácticos, la estimulación eléctrica neuromuscular ofrece una estrategia de recuperación fácilmente aplicada, que puede tener una aplicación durante el sueño y el viaje en partidos fuera de casa. 

5. PRENDAS DE COMPRESIÓN. 

Las prendas de compresión funcionan aplicando una presión sobre las extremidades inferiores para aumentar el flujo sanguíneo femoral. El principio es aumentar la presión sobre el tobillo y disminuirlo en la mitad del muslo para mejorar el retorno venoso y así reducir la estasis venosa en las extremidades inferiores. Las prendas de compresión, especialmente para la parte inferior del cuerpo, se han vuelto cada vez más populares entre los practicantes de fútbol aplicados en un intento de acelerar la recuperación del entrenamiento y la competición. El veintidós por ciento de los equipos profesionales de fútbol franceses integran actualmente prendas de compresión en su protocolo de recuperación.

En un estudio reciente se ha encontrado (articulo) una reducción en la cantidad y la gravedad del daño histológico muscular debido a la disminución de la oscilación muscular, al efecto directo de la compresión en el músculo u otros factores (efecto térmico y retorno venoso)  Se demostró que las medias de compresión utilizadas antes del ejercicio, durante el ejercicio y después del ejercicio no tienen un efecto sobre los niveles de lactato en sangre, además de no mejorar la recuperación de la fuerza en los primeros 30 minutos. ( Articulo). Otro estudio tuvo como objetivo identificar los efectos de las prendas de compresión aplicadas después del ejercicio excéntrico, ( ejercicio predominante sobre las fibras musculares en fútbol ) sobre las DOMS ( dolor muscular de origen tardío ) y los marcadores inflamatorios. Este estudio mostró que las prendas de compresión reducían eficazmente las DOMS y mejoraban la función muscular. Sin embargo, los efectos de las prendas de compresión sobre la actividad de CK y los niveles de TNF-ɑ ( marcadores inflamatorios clave en el recuperación) no fueron estadísticamente significativos.

Si quieres conocer las conclusiones finales sobre las prendas de compresión las encontrarás en este artículo 

6. INMERSIÓN EN AGUA FRÍA 

La inmersión en agua fría ha sido reconocida como uno de los métodos de recuperación más utilizados en el fútbol. La temperatura del agua y la presión hidrostática han sido señaladas como los factores más relevantes sobre los beneficios regenerativos de este método. Los posibles cambios fisiológicos generados por esta estrategia de recuperación incluyen alteraciones en el líquido intracelular e intravascular, reducción del edema muscular, aumento de la respuesta cardíaca (sin aumentar el gasto de energía)  aumento del flujo sanguíneo, el posible aumento del transporte de nutrientes y eliminación de productos de desecho. También se han descrito otros posibles beneficios psicológicos, como el efecto analgésico, debido a cambios en la percepción del dolor o la reducción en la sensación de fatiga durante la inmersión.

Este método de recuperación también incluye efectos beneficiosos en la fuerza máxima, capacidad de salto, dolor muscular, recuperación subjetiva percibida, rigidez muscular y concentraciones de creatina quinasa (CK )

La evidencia en fútbol de la inmersión en agua fría demuestra tener un efecto positivo en el rendimiento muscular durante una recuperación a corto plazo. Se necesita más investigación en relación con el fútbol para especificar protocolos más homogéneos sobre la inmersión en agua fría que contribuyan a minimizar la deficiencia fisiológica y funcional asociada con el entrenamiento o la competición, aunque la mayoría de protocolos utilizados coinciden en una temperatura del agua entre 10–15 ° C  con una duración de entre  5–15 min. 

7. SUEÑO

Al jugar un partido de fútbol por la noche, los jugadores de fútbol de élite están sujetos a una alta carga de trabajo física y mental, además de un alto estrés emocional. Los horarios irregulares de sueño y vigilia influyen en la regulación homeostática y circadiana del sueño y, a su vez, en su calidad y cantidad. Las rutinas posteriores al partido (es decir, atención médica, estrategias de recuperación, comidas y el viaje de regreso) con frecuencia llevan a una hora de acostarse muy tarde, lo que también puede alterar la calidad y cantidad del sueño. La pérdida de sueño se asocia con reducciones en el rendimiento de resistencia, la fuerza máxima y el rendimiento cognitivo. También existen vínculos estrechos entre el sueño y el sistema inmunológico. 

A modo de mejorar la calidad y cantidad del sueño después de una mala noche, la estrategia de un siesta de 30 minutos en jugadores puede mejorar el estado de alerta y aspectos del rendimiento físico y mental. Otra estrategia para mejorar el rendimiento físico podría ser extender la cantidad de sueño durante varias semanas, esta estrategia podría contribuir  a mejorar el rendimiento deportivo, las habilidades técnicas, el tiempo de reacción y el cansancio durante el dia. 

 Otras recomendaciones para la inducción del sueño incluyen beneficiarse de un ambiente oscuro y silencioso al usar sombras y tapones para los oídos, escuchar música relajante y adoptar horarios regulares de sueño y vigilia.  A la inversa, el consumo de cafeína antes del partido para mejorar el rendimiento, el alcohol como un medio de celebración del partido y la hiperhidratación podrían provocar trastornos del sueño. 

En resumen, El sueño es una parte esencial de la gestión de la recuperación, ya que las perturbaciones del sueño después de un partido son comunes y pueden tener un impacto negativo en el proceso de recuperación. 

A groso modo, estas son las estrategias mas empleadas en la recuperación de los futbolistas, Si bien la importancia de aislar cada estrategia para determinar sus efectos en investigaciones futuras sigue siendo importante, también sería interesante analizar las interacciones potenciales entre las técnicas.  

Rey, Ezequiel & Padrón Cabo, Alexis & Barcala Furelos, Roberto & Casamichana, David & Romo-Perez, Vicente. (2016) recogen una propuesta practica de interacción de las diferentes estrategias de recuperación teniendo en cuenta la carga de partidos y el momento idóneo para aplicar estas técnicas. 

 

pastedGraphic.png

Rey, Ezequiel & Padrón Cabo, Alexis & Barcala Furelos, Roberto & Casamichana, David & Romo-Perez, Vicente. (2016)

 

pastedGraphic_1.png

Rey, Ezequiel & Padrón Cabo, Alexis & Barcala Furelos, Roberto & Casamichana, David & Romo-Perez, Vicente. (2016)

 

pastedGraphic_2.png

Rey, Ezequiel & Padrón Cabo, Alexis & Barcala Furelos, Roberto & Casamichana, David & Romo-Perez, Vicente. (2016)

Fuente:

1. Barcala-furelos R, Casamichana D, Rey E, Padro A. Practical Active and Passive Recovery Strategies for Soccer Players. 2016;(June 2018). 

2. Dupont G, Nédélec M, Mccall A, Berthoin S, Maffiuletti NA. FOOTBALL RECOVERY STRATEGIES. :20–7. 

3. Mccall A, Carling C, Ne M, Legall F, Berthoin S, Dupont G. Recovery in Soccer. 2013;9–22. 

4. Mccall A, Carling C, Legall F, Berthoin S, Dupont G. Recovery in Soccer. 2012; 

5. Ranchordas MK, Dawson JT, Russell M. Practical nutritional recovery strategies for elite soccer players when limited time separates repeated matches. J Int Soc Sports Nutr. 2017;14(1):1–14. 

LOS 4 FACTORES CLAVES EN EL CANSANCIO DEL FUTBOLISTA

en METODOLOGÍA DE TRABAJO/PREVENCIÓN DE LESIONES
CANSANCIO Y BAJADA DE RENDIMIENTO EN FÚTBOL

En el fútbol de élite, el número de partidos competitivos por temporada, incluidos los partidos nacionales, continentales e internacionales, es muy alto y ya solo la participación en un solo partido conduce a una fatiga aguda ( cansancio ) caracterizada por una disminución en el rendimiento físico en las siguientes horas y días.

Durante la temporada 2009-10 que finalizó con la Copa Mundial de la FIFA en Sudáfrica, varios jugadores españoles jugaron hasta 70 partidos competitivos a lo largo de la temporada, un quebradero de cabeza para el personal de los clubes que trabajan en la recuperación del futbolista y para el mismo futbolista que arrastra síntomas de fatiga en muchos momentos de la temporada.  Varios estudios informaron que se requieren más de 72 horas para alcanzar los valores previos al partido para el rendimiento físico, así como la normalización del daño muscular y la inflamación entre jugadores de élite de primera y segunda división.

Si hablamos de jugadores profesionales en los que su calendario competitivo está particularmente congestionado,  el tiempo de recuperación entre partidos dura 3-4 días, lo que puede ser insuficiente para restaurar la homeostasis normal en sus físicos. Como resultado, los jugadores pueden experimentar fatiga aguda y crónica que puede llevar a bajo rendimiento y / o lesiones. Varios estudios informaron sobre una tasa de lesiones 6,2 veces mayor en jugadores que jugaron dos partidos por semana en comparación con aquellos que jugaron solo un partido por semana.

Un partido de fútbol conduce a una disminución del rendimiento físico asociada con la alteración de los parámetros psicofisiológicos que progresivamente regresan a los valores iniciales durante el proceso de recuperación. En este post intentaremos esclarecer los parámetros que afectan a la disminución del rendimiento físico observada al final del partido y que involucran mecanismos del sistema nervioso central, sistema muscular y producción de energía.

1. Agotamiento de glucógeno. 

En un jugador de fútbol, el glucógeno muscular es probablemente el sustrato más importante, junto a la fosfocreatina para la producción de energía a alta intensidad, acciones características de un deporte intermitente como el fútbol. Se ha reportado que el sprint y la actividad de alta intensidad en el fútbol representan el 8-12% de la distancia de carrera total de un partido y son determinantes en el rendimiento y el objetivo del equipo, además la distancia cubierta en la segunda mitad es 5-10% menor que la cubierta en la primera mitad. Adicionalmente existe una disminución de distancia y acciones de alta intensidad al final de un partido que puede estar relacionada con el agotamiento de glucógeno en algunas fibras musculares. El tiempo que se necesita para la repleción de glucógeno muscular después de un partido de fútbol de alto nivel es de entre 2 y 3 días. La nutrición tiene un papel fundamental en la repleción de este glucógeno muscular, si quieres saber como repleciar estos depósitos visita el articulo de ingesta de carbohidratos en el futbolista  o el porque la nutrición potencia el rendimiento en el fútbol

2. Deshidratación 

El nivel de deshidratación depende de las condiciones climáticas y atmosféricas (clima, viento, temperatura, humedad y altitud).  Un balance de fluidos negativo es una característica común observada después de los partidos de fútbol provocando la pérdida de más del 2% de la masa corporal inicial. Aunque la deshidratación moderada no afecta el rendimiento anaeróbico, la capacidad técnica o el rendimiento cognitivo, la rehidratación parece ser un factor determinante durante el proceso de recuperación posterior al partido, ya que la pérdida de volumen de fluido intracelular reduce las tasas de síntesis de glucógeno y proteína, procesos que si afectan a la recuperación del futbolista.

Días de mucho calor y/o humedad pueden provocar una perdida mayor del 2% de la masa corporal pudiendo afectar directamente al rendimiento aeróbico y anaeróbico en el futbolista, por lo que la hidratación en estos días seria un factor clave durante y post partido para evitar la fatiga.

3. Daño muscular

Durante un partido de fútbol, las actividades intensas, como los sprints con distancias cortas, la desaceleración para detenerse o cambiar de dirección, disparar, saltar etc… se realizan repetitivamente. Estas actividades involucran muchas contracciones musculares excéntricas y tienen el potencial de inducir daño muscular. De hecho, los cambios en la dirección, las aceleraciones y las desaceleraciones son particularmente perjudiciales para los músculos.

El daño muscular se caracteriza por una disminución temporal de la función muscular, un aumento de las proteínas intracelulares en la sangre, un aumento del dolor muscular y un aumento de la hinchazón del grupo muscular involucrado. En consecuencia, los siguientes marcadores principales se utilizan actualmente para estudiar el daño muscular: fuerza máxima de contracción voluntaria, marcadores sanguíneos como la creatina quinasa (CK) y las concentraciones de mioglobina, reducción del rango de movimiento e hinchazón.

En resumen, la repetición de cambios de dirección, aceleraciones y deceleraciones a lo largo de un partido de fútbol induce daño muscular que conduce a una marcada respuesta inflamatoria y estrés oxidativo regulado al alza durante la recuperación. Cualquier retraso en la reparación del daño muscular puede afectar adicionalmente el resultado de varios mecanismos que tienen lugar durante la recuperación. Como consecuencia, es probable que el daño muscular sea un factor importante a considerar en un intento de explicar la fatiga del partido post-fútbol.

4.Fatiga mental 

Participar en un partido de fútbol conduce a una perturbación fisiológica pero también induce estrés psicológico en los jugadores debido a la necesidad de concentración sostenida, habilidades perceptivas y toma de decisiones combinadas con la presión del oponente durante el partido. El entorno de juego cambia constantemente, los jugadores deben recoger información sobre el balón, sus compañeros y oponentes antes de decidir sobre una respuesta adecuada basada en los objetivos actuales (por ejemplo, estrategia, táctica) y las limitaciones de acción (por ejemplo, habilidad técnica). , capacidad física). Trabajar en tareas cognitivamente exigentes durante un tiempo considerable a menudo conduce a la fatiga mental, que puede afectar el rendimiento.

El inconveniente y el estrés del viaje es otro factor que puede aumentar la fatiga mental en los jugadores. Los efectos perjudiciales reportados del viaje en el rendimiento deportivo en equipo pueden explicarse por la interrupción de los ritmos circadianos (desfase horario o llegada durante la noche) y / o el proceso de viaje, junto con el estrés asociado, movimiento restringido, entorno para dormir desconocido. llevando a trastornos del sueño. Cuando la lista de partidos competitivos está congestionada, puede que no haya suficiente tiempo entre partidos para que los participantes recuperen sus recursos psicológicos, lo que puede conducir a la falta de motivación y agotamiento mental.  El resultado del partido (ganar contra perder) también puede influir en el estado de ánimo y afectar la fatiga mental después del partido.

No obstante, se necesita ahondar un poco más en estudios más específicos, sobre la fatiga mental y el rendimiento en el futbolista.

En resumen:

La fatiga post-partido tiene muchas causas potenciales: deshidratación, agotamiento de glucógeno, daño muscular, fatiga mental en el siguiente post sobre la fatiga en el futbolista intentaremos revisar las estrategias físicas pueden aplicar en el equipo para reducir la fatiga y mejorar su recuperación.

Fuente:

1. Ranchordas MK, Dawson JT, Russell M. Practical nutritional recovery strategies for elite soccer players when limited time separates repeated matches. J Int Soc Sports Nutr. 2017;14(1):1–14.

2. Mccall A, Carling C, Legall F, Berthoin S, Dupont G. Recovery in Soccer. 2012;

3. Mccall A, Carling C, Ne M, Legall F, Berthoin S, Dupont G. Recovery in Soccer. 2013;9–22.

4. Dupont G, Nédélec M, Mccall A, Berthoin S, Maffiuletti NA. FOOTBALL RECOVERY STRATEGIES. :20–7.

5. Barcala-furelos R, Casamichana D, Rey E, Padro A. Practical Active and Passive Recovery Strategies for Soccer Players. 2016;(June 2018).

Prendas de Compresión en Fútbol ¿Ayudan en la recuperación del futbolista?

en METODOLOGÍA DE TRABAJO/PREVENCIÓN DE LESIONES

Prendas de Compresión en Fútbol ¿Ayudan en la recuperación del futbolista?

prendas de compresión futbol

Gabi Penelas

Las prendas compresivas en fútbol pueden ayudar a mejorar la recuperación en fútbol. O no. Lo analizamos en este artículo.

En el fútbol de élite, el número de partidos competitivos por temporada, incluidos los partidos nacionales, continentales e internacionales, es muy alto. Durante la temporada 2009-10 que finalizó con la Copa Mundial de la Federación Internacional de Fútbol Federada (FIFA) en Sudáfrica, varios jugadores españoles jugaron hasta 70 partidos competitivos. La participación en un solo partido conduce a una fatiga aguda caracterizada por una disminución en el rendimiento físico en las siguientes horas y días. Varios estudios informaron que se requieren más de 72 horas para alcanzar los valores previos al partido para el rendimiento físico, así como la normalización del daño muscular y la inflamación entre jugadores de élite. Durante los períodos en que el calendario está particularmente congestionado (es decir, dos partidos por semana en varios semanas), el tiempo de recuperación permitido entre dos partidos sucesivos dura 3-4 días, lo que puede ser insuficiente para restaurar la homeostasis normal en los jugadores. Como resultado, los jugadores pueden experimentar fatiga aguda y crónica que puede llevar a bajo rendimiento y / o lesiones. (Artículo).

La recuperación en el fútbol

Un partido de fútbol conduce a una disminución del rendimiento físico (artículoasociada con la alteración de los parámetros psicofisiológicos, concretamente a mecanismos del sistema nervioso central. sistema muscular y producción de energía que progresivamente regresan a los valores iniciales durante el proceso de recuperación. Por tanto, la posibilidad de implementar estrategias que aceleren la recuperación, permitirá al jugador y al equipo rendir al máximo nivel durante la temporada y aguantar la alta exigencia de la competición a largo plazo.

Las prendas de compresión como recuperador

Una de estas estrategias es el uso de las prendas de compresión. Las prendas de compresión funcionan aplicando una presión sobre las extremidades inferiores para aumentar el flujo sanguíneo femoral. El principio es aumentar la presión sobre el tobillo y disminuirlo en la mitad del muslo para mejorar el retorno venoso y así reducir la estasis venosa en las extremidades inferiores.

Las prendas de compresión en fútbol, especialmente para la parte inferior del cuerpo, se han vuelto cada vez más populares entre los practicantes de fútbol aplicados en un intento de acelerar la recuperación del entrenamiento y la competición.

El veintidós por ciento de los equipos profesionales de fútbol franceses integran actualmente prendas de compresión en su protocolo de recuperación.

En un estudio reciente se ha encontrado (articulo) una reducción en la cantidad y la gravedad del daño histológico muscular debido a la disminución de la oscilación muscular, al efecto directo de la compresión en el músculo u otros factores (efecto térmico y retorno venoso)  Se demostró que las medias de compresión utilizadas antes del ejercicio, durante el ejercicio y después del ejercicio no tienen un efecto sobre los niveles de lactato en sangre, además de no mejorar la recuperación de la fuerza en los primeros 30 minutos. ( Articulo). Otro estudio tuvo como objetivo identificar los efectos de las prendas de compresión aplicadas después del ejercicio excéntrico, ( ejercicio predominante sobre las fibras musculares en fútbol ) sobre las DOMS ( dolor muscular de origen tardío ) y los marcadores inflamatorios. Este estudio mostró que las prendas de compresión reducían eficazmente las DOMS y mejoraban la función muscular. Sin embargo, los efectos de las prendas de compresión sobre la actividad de CK y los niveles de TNF-ɑ ( marcadores inflamatorios clave en el recuperación) no fueron estadísticamente significativos.

Resumen

  • Las prendas de compresión se use para acelerar la recuperación del dolor muscular después de los ejercicios con sesgos excéntricos ( entrenamientos y partidos ) en los jugadores de fútbol, sobre todo en combinación con una intervención holística en la recuperación. 
  • Además, el uso de esta ropa es sencilla y no afecta la rutina de entrenamiento pudiendo ser implementada fácilmente después del entrenamiento, he incluso en el bus o avión en la vuelta a casa después de la competición. La reducción del dolor puede ser beneficiosa para mejorar la calidad del entrenamiento mediante el aumento de la carga y la reducción de riesgo de lesión.
  • Se requiere más investigación para demostrar los beneficios ergogénicos y tener una mayor evidencia científica.

Fuente:

Rey, Ezequiel & Padrón Cabo, Alexis & Barcala Furelos, Roberto & Casamichana, David & Romo-Perez, Vicente. (2016). Practical Active and Passive Recovery Strategies for Soccer Players. Strength and Conditioning Journal. 40. 1. 10.1519/SSC.0000000000000247.

Erten YT, Sahinkaya T, Dinc E, Kilinc BE, Bayraktar B, Kurtoglu M. The effects of compression garments and electrostimulation on athletes ’ muscle soreness and recovery. 2016;12(4):308–13.

Valle X, Til L, Drobnic F, Turmo A, Montoro JB, Valero O, et al. Compression garments to prevent delayed onset muscle soreness in soccer players. 2013;3(4):295–302.

Kim J, Kim J, Lee J. Effect of compression garments on delayed-onset muscle soreness and blood inflammatory markers after eccentric exercise : a randomized controlled trial. 2017;13(5):541–5.

Ccc A, Fy N, Sp R, Kobal R, Gil S, La P, et al. Effects of far infrared rays emitting clothing on recovery after an intense plyometric exercise bout applied to elite soccer players : a randomized. 2016;277–83.

Entrenamiento Excéntrico en Fútbol. Concepto y ejercicios avanzados para trabajarlo.

en METODOLOGÍA DE TRABAJO/PREVENCIÓN DE LESIONES
ejercicios excéntricos en futbol

Matías Rodríguez 

Hemos hablado en otras ocasiones sobre las manifestaciones de fuerza que se manifiestan en el fútbol (artículo), y como el trabajo correcto de esta capacidad, adecuando dicha manifestación a la especificidad del deporte, será un requisito fundamental para mejorar las capacidades de los jugadores y prevenir lesiones. 

En este articulo hablaremos más en concreto sobre una de estas manifestaciones de la fuerza. La fuerza excéntrica. 

Definiendo la fuerza excéntrica en fútbol

Haciendo un recordatorio, definimos el entrenamiento de la fuerza excéntrica como aquel en el cual se favorecen acciones de contracción excéntrica por parte del músculo, es decir, buscando alagar del músculo en contra de un movimiento. Este tipo de movimiento se dan por ejemplo, en acciones  de frenado de un salto, en el cuádriceps, donde este músculo tiene que frenar la acción de recepción del salto. Otra acción característica se da al golpear un balón, donde los isquiotibiales deben frenar el avance hacia delante de la tibia. 

Este tipo de acciones producen un mayor daño muscular, y en las lesiones musculares, el músculo, en un acción excéntrica suele ser sobreestirado por encima de sus límites. 

Siguiendo el libro de Julio Tous, experto en fuerza aplicada a deportes de fuerza, podemos decir que las acciones de carácter excéntrico generan mayores niveles de fuerza con una menor activación muscular. Además, requieren de un coste metabólico menor y producen un mayor daño muscular que las acciones concéntricas, lo que favorece la supercompensación del músculo durante la recuperación, lo que provoca que este se repare haciéndose mas fuerte ante un mismo estímulo. 

Tras una sesión de entrenamiento excéntrico con personas no acostumbradas a entrenar de esta manera, se ha evidenciado como en las sesiones posteriores, el daño causado en el músculo es mucho menor, lo que se produce debido a que el umbral de rotura del músculo aumenta  y por tanto la capacidad de absorber cargas por parte del músculo mejora.  

Efectos del entrenamiento de fuerza excéntrica

Para Tous los mecanismos por los que se ve afectado las acciones excéntricas no están del todo claros, pero se puede plantear que afecta a nivel:

–              Neural, donde se ha observado que al entrenar un solo miembro, (una pierna o un brazo), se produce un efecto cruzado en el miembro no entrenado, lo que puede ser consecuencia de una mayor activación del Sistema Nervioso Central. 

–               A nivel mecánico, el stiffness o rigidez del músculo también aumenta de manera que la arquitectura y el ángulo de peneación del músculo se ven afectados, con un mayor sección transversal y un mayor ángulo. En este artículo se concluye que el entrenamiento excéntrico es un potente estimulo para producir cambios a nivel mecánico en el músculo, en la unidad musculotendinosa y en la estructura del músculo. Los autores también concluyen que parece ser superior al entrenamiento tradicional concéntrico en mejorar variables relacionadas con la fuerza, la potencia y la velocidad. 

–              Por último, a nivel celular, las capacidades contráctiles y la masa muscular parecen aumentar en mayor medida y en menor tiempo que con el entrenamiento concéntrico. 

A nivel lesional, muchos son los estudios que evidencian como el entrenamiento excéntrico previene lesiones, sobre todo del tipo muscular, pero también lesiones de carácter grave como las de Ligamento Cruzado Anterior.

En este   estudio  se detallan  como tras 10 semanas de entrenamiento excéntrico en isquiotibiales,  la fuerza máxima de estos aumento con respecto a un entrenamiento de fuerza concéntrico. Este entrenamiento estuvo basado en el Nordic Curl. Este otro estudio también evaluó como 10 semanas de entrenamiento de ejercicio excéntrico mejoraba los ratios de lesiones en jugadores de fútbol. 

Además de prevenir lesiones, este tipo de entrenamiento muestra mejoras significativas en acciones propias del fútbol, como detallan en este artículo donde un entrenamiento llevado a cabo con maquinas isoinerciales, se reducía el número de lesiones y se muestra como acciones comunes en fútbol como saltar o la velocidad en carreras de sprines lineales mejoran. 

En la misma línea, Tous y colaboradores también demuestra como entrenamiento excéntrico con maquinas isoinerciales y plataformas vibratorias, mejoran  la velocidad lineal y la reactividad en los saltos, así como una mejora en la ejecución de cambios de dirección en comparación con un programa clásico basado en saltos, salidas de velocidad y entrenamiento concéntrico (estudio). 

¿CUANTAS DOSIS Y CUANDO?

Las acciones excéntricas parecen mostrar un sistema de activación diferente con respecto a acciones concéntricas

La secuencia de activación de las motoneuronas es diferente en las acciones excéntricas. Las acciones excéntricas parece estar menos influenciadas por la fatiga en comparación con otras acciones de carácter concéntrico (Tous, 2010).

Algunos estudios muestran como se ven resultados con adaptaciones positivas, tras un bajo volumen de entrenamiento. 

A pesar de esto, en la dosis esta el veneno, y será necesario empezar con dosis bajas, entre las 6-10 repeticiones y 2 series, aumentando ligeramente la carga en función de las necesidades del deportista. 

Algunos estudios, como este, han estudiado en en que momento de la semana de trabajo resulta más conveniente introducir un trabajo preventivo, en el que se incluya en este caso, trabajo con sobrecarga excéntrica. De esta manera evaluaron a dos grupos, durante un microciclo de 6 días de entrenamiento, donde un grupo realizaba el entrenamiento preventivo el día posterior al partido y el otro 3 días después. El estudio concluye que se produjo una disminución de los factores que producen fatiga en el músculo tras la competición y se produjo una menor fatiga provocada por el entrenamiento excéntrico tras el día del partido, generalmente en el día de recuperación, en comparación con el tercer día de la semana, donde este grupo sufrió más molestias en los músculos implicados en los días posteriores. 

De todas formas, el estudio mencionado ha sido llevado a cabo con 18 jugadores y el entrenamiento preventivo no incluía trabajo de core, ni de movilidad, basándose únicamente en trabajo de miembro inferior y un solo ejercicio excéntrico (Nordic Curl), por lo que habría que evaluar en que medida un trabajo más completo de ejercicios excéntrico afectaría de la misma manera. 

MÉTODOS AVANZADOS PARA TRABAJAR LA FUERZA EXCÉNTRICA 

Algunos de los métodospara trabajar de manera excentrica ya los hemos detallado en artículos anteriores, como el trabajo con cinturón ruso y el nordic curl, por lo únicamente dejaremos referencia de ellos y nos centraremos en aquellos métodos más avanzados, que a pesar de ser más costosos, parecen ser más efectivos, como son las maquinas yo-yo y las poleas cónicas o VersaPulley. 

La tecnología yoyo

En este sistema el volante de inercia esta fijado a una estructura de soporte. Uno de los extremos esta fijado alrededor de dicho eje y el otro se fija a distintas piezas desde los cuales se puede ejercer tracción. 

Al tirar de la cincha en un sentido concéntrica, la rueda de inercia sigue girando al llegar al final lo que provoca de dicha rueda tire en sentido contrario a la realizada por el ejecutante. Esta tracción contraria, provoca que el deportistas tenga que realizar una acción excéntrica para contrarrestar el efecto de la fuerza ejercida por el tirante. 

Polea Cónica o Versapulley 

Siguiendo el concepto similar estos dispositivos incluyen un cono unido a una rueda de inercia fija a la que se pueden añadir pesos para variar el momento de inercia.

La cuerda que gira alrededor del cono gira y ofrece una resistencia variable, ofreciendo mayor resistencia en la parte más estrecha y mayor velocidad en la parte más ancha. 

Su diseño permite una gran diversidad de movimientos, y resulta realmente interesante para el trabajo especifico de salidas de velocidad y cambios de dirección que hemos analizado en otros artículos. 

Además su relativo tamaño, permite que sea transportable en diferentes lugares y en gran variedad de condiciones, lo que supone un a ventaja en aquellas desplazamientos de los equipos que realizan habitualmente concentraciones y preparaciones largas. 

La polea cónica, permite el desarrollo de altas velocidades excéntricas con niveles de fuerza moderados, pudiendo además cambiar la relación fuerza / velocidad mediante la modificación de una pequeña polea. 

RESUMEN 

El trabajo de fuerza excéntrico parece realmente necesario en actividades que demandan altos grados de cambios de dirección, saltos, y decelaciones durante la competición y el entrenamiento. Los métodos de trabajo excentrico parecen ser una alternativa viable en cuanto a la relación tiempo-trabajo, ya que con bajas dosis de trabajo parecen conseguirse buenos resultados, con una buena transferencia al fútbol. Se necesita un acondicionamiento previo, como una buena fuerza en el abdomen (fuerza de core) y una progresión adecuada en series y repeticiones, así com un tiempo razonable de descanso (48-72 horas) entre sesiones, para garantizar una buena recuperación del sistema nervioso. 

Programas de Prevención en Fútbol. Análisis y comparativa de su eficacia e implementación en el entrenamiento.

en PREVENCIÓN DE LESIONES

Continuamos analizando la modificación de los factores de riesgo en lesiones de Ligamento Cruzado Anterior (LCA). En la entrada anterior analizamos los factores de riesgo más importantes, mientras que en esta segunda parte del artículo, analizaremos las características y eficacia de los programas preventivos de fútbol.

A la hora de analizar los programas preventivos, dentro de los resultados encontramos diversos protocolos de prevención ya establecidos donde se comprueba su eficacia y la adherencia a los mismos y algunos en los únicamente se plantea un programa neuromuscular para modificar las lesiones dentro de cierta población.

PEP PROGRAM

Programa diseñado por expertos de Santa Monica Orthopedic and Sport Medicine Research Foundation en el año 1999, al que denominaron ‘’Prevent Injury and Enhance Performance (PEP) Program’’. El programa de calentamiento consistía en ejercicios de refuerzo muscular, estiramientos, ejercicios pliométricos y ejercicios de agilidad específicos del deporte. Estos ejercicios estaban destinados para prevenir déficits potenciales en la fuerza y en la coordinación muscular en  músculos estabilizadores de la rodilla. En total el programa estaba compuesto por 19 ejercicios que se realizaban en menos de 30 minutos y que no conllevaban la utilización de ningún material ni costo económico.

Si comparamos los diferentes estudios que analizaron la eficacia del PEP Program, vemos como los dos estudios planteados presentan diferencias significativas en los resultados, tanto desde los objetivos marcados, como de las metodologías utilizadas.

Por su parte, Mandelbaum et al. (2005) tuvo como resultado en su primer año de aplicación del programa una reducción del 88% y un 74% de lesión de LCA en el segundo año. Podemos ver como en el primer año se produjeron 2 lesiones en el grupo que realizo el programa por 32 lesiones de LCA en el grupo de intervención. Lo mismo ocurrió en el segundo año donde se produjeron 4 lesiones de LCA y 35 en el grupo control.

Analizando los resultados encontrados en Gilchrist et al. (2008), también podemos ver cómo en el grupo de intervención que llevó a cabo el programa se produjeron muchas menos lesiones con respecto al grupo control: en este caso 7 lesiones de LCA se encontraron en el grupo de intervención por 18 del grupo control, estableciendo una reducción del 41% en lesiones de LCA y del 70% en lesiones sin contacto de LCA.

En este caso,  dentro de las 6 primeras semanas, los ratios de lesión entre los dos grupos fueron similares, pero cambió a partir de esta semana, donde no se produjo ninguna lesión, lo que nos da un referencia de en qué momento se producen mejoras con el programa preventivo. Parece existir cierta evidencia de que un periodo de  6 semanas no produce cambios en la cinemática del miembro inferior tras un programa de entrenamiento( Hewett, Stroupe, Nance, & Noyes, 1996).

Además dentro de las diferentes muestras que manejaron dentro del estudio, observamos cómo existe un mayor número de jugadoras con historial de lesión de LCA dentro del grupo control (2 frente a 7) con respecto al de intervención, lo que pudo hacer que el número de lesiones en el grupo control fuera mayor, puesto que existe evidencia de un mayor riesgo de lesión en jugadoras con historial previo de lesión Hewett et al. (2005).

Ambos estudios analizaron los efectos dentro de una población similar, pero tal vez el mayor número en la muestra y el tiempo de seguimiento de Mandelbaum et al. (2005) de dos años hace que el porcentaje de reducción de lesiones sea mayor, puesto que la muestra de Gilchrist et al. (2008) fue seguida durante 12 semanas,  a diferencia de la temporada entera de Mandelbaum et al. (2005). Un mayor tiempo de seguimiento a partir de las doce semanas hubiera aumentado el número de lesiones en el grupo control y las lesiones en el grupo de intervención seguramente se hubieran mantenido, aumentando el tanto por ciento de eficacia del mismo.

FIFA 11+

Los estudios que midieron la eficacia del FIFA 11+ también son menos variados en la aplicación de la metodología y en la consecución de los resultados.

Junge et al. ( 2002), Steffen, Myklebust, Olsen, Holme, & Bahr, (2008), Soligard et al. (2008), Soligard et al., (2010), Kathrin Steffen et al. (2013), Grooms, Palmer, Onate, Myer, & Grindstaff (2013) y Units, Owoeye, Akinbo, Tella, & Olawale  (2014) estudiaron los efectos del programa de calentamiento FIFA 11+, usado como programa de prevención de lesiones en futbolistas femeninas jóvenes. Soligard et al., (2010) llevaron a cabo el mismo programa de entrenamiento neuromuscular para analizar el grado de adherencia y la efectividad del mismo en jugadoras de fútbol.

Las muestras utilizadas son bastante semejantes, y al igual que en los estudios que analizaban el PEP Program, los que estudian el +11 escogieron muestras en las que se incluían jugadoras jóvenes de entre 13 y 19 años, a excepción de Junge et al. (2002) y Units et al.   (2014)  que son unos de los pocos estudios que aplicaron  el programa sobre población masculina.

programas de prevención en fútbolComparación de la severidad y el número de lesiones durante el año, por ratio de jugador y por localización de las lesiones entre el grupo control y el de intervención Junge et al. (2002).

Los siete estudios analizaron los efectos del programa en periodos de 8-9 meses (una temporada) en función de la inclusión de eliminatorias de play-off o no.  Si establecemos una comparación con respecto a los estudios que evaluaron la eficacia del PEP Program, no observamos diferencias con Mandelbaum et al. (2005) y sí con Gilchrist et al. (2008) donde se evaluaron 12 semanas.

Junge et al. (2002)encontraron una reducción de un 20% de lesiones y de un 36% por ratio de jugador. En cuanto a lesiones de LCA, los autores exponen que las diferencias entre el grupo de intervención y el control no fueron significativas. Dividieron los grupos en jugadores con alta habilidad y baja habilidad a la hora de jugar al fútbol tanto dentro del grupo control como los de intervención. Entre los grupos con alta habilidad tanto del de intervención como del control se redujeron las lesiones en un 6%, mientras que en los grupos con baja habilidad se produjo una reducción del  37%.  La diferencia entre ambos grupos es notable,  de un 19%, lo que podría explicarse por un mayor efecto del programa en sujetos con menos habilidades técnicas,  que seguramente sean menos hábiles a nivel motor. En el grupo con alta habilidad las reducciones fueron menores, tal vez por un mayor nivel de habilidad motriz, tanto a la hora de practicar el deporte como de controlar el propio cuerpo en las acciones que implican factores de riesgo. A este respecto entienden que estas diferencias tal vez sean como consecuencia de los diferentes entrenamientos y de la diferencia en la educación tanto de los entrenadores como de los jugadores.

Steffen et al. (2008) no encontraron diferencias significativas entre los dos grupos, y atendiendo a las lesiones de LCA, estas fueron de 4 en el grupo de intervención y de 5 en el grupo control, por lo que no existen diferencias significativas a la hora de aplicar el programa entre ambos grupos. Si comparamos los resultados obtenidos en Junge et al. (2002) vemos como estos obtienen un 20% de reducción en comparación de la poca eficacia de que encontraron Steffen et al. (2008). Al analizar  las muestras utilizadas y la participación de ambos estudios, es posible que encontremos la causa de las diferencias, puesto que en Junge et al. (2002) la participación total fue de 194 personas que completaron el estudio, mientras que en Steffen et al. (2008) en los 1073 sujetos, únicamente obtuvieron una participación del 52%, lo que podría influir en la eficacia del programa y el número de lesiones que se obtuvieron dentro del grupo de intervención.

Soligard et al. (2008) en 2008 midieron la eficacia del programa sobre la incidencia de lesiones y en 2010 (Soligard et al., 2010) analizaron el nivel de adherencia de las jugadoras al programa y, dentro de esta adherencia, la eficacia del mismo en función de su participación en la tasa de lesiones. Los objetivos marcados en Soligard et al., (2010) difieren de los mostrados anteriormente, puesto que en este, el objetivo es medir la adherencia al programa contabilizando el número de sesiones realizadas. Dentro de esta adherencia los autores lo dividieron en alta, media y baja y no encontraron diferencias significativas entre los tres grupos en la tasa de nivel. Las diferencias se encuentran al comparar los tres grupos de manera aislada entre ellos, donde estiman un 35% de reducción en la tasa de lesión al comparar el grupo de alta participación con el grupo intermedio; al comparar el alto e intermedio sin incluir el grupo de baja participación la reducción de lesiones fue de un 39%. Uno de los problemas encontrados al analizar este estudio reside en el objetivo que tienen en relación a los demás estudios que analizan el F+11: siendo el objetivo el analizar la adherencia y el nivel de aceptación del programa, no analizan el número de lesiones de LCA ni de otras lesiones, y evalúan a nivel general el índice de lesiones que se produjeron tras la participación en el programa, por lo que no es posible comparar la tasa de lesiones de LCA con respecto a otros estudios que también utilizaron el F+11. Al comparar los resultados con el estudio anterior, observamos como el porcentaje de lesiones es parecido donde el 35% de reducción entre el grupo alto y el intermedio son iguales, y habiendo diferencias al comparar el grupo intermedio con el menor donde la reducción es de un 32%. En este trabajo, a diferencia del de 2010, sí que se detalla en mayor medida el número de lesiones de rodilla: 33 en el grupo de intervención y 47 en el control. En este caso aunque se detalla el número de lesiones de rodilla, no se especifica qué tipo de lesiones ocurrieron, por lo que existen dificultades para valorar el índice de lesiones de LCA.

Los estudio más actuales Kathrin Steffen et al. (2013), Grooms et al. (2013) y Units et al. (2014) son los que muestran resultados más claros y mayor porcentaje de lesiones en comparación con los presentados anteriormente.

Kathrin Steffen et al. (2013), en la muestra con jugadoras canadienses encontró una reducción del 57% entre los diferentes grupos en función de su adherencia al mismo.  Dicha reducción fue encontrada al comparar los grupos con alta adherencia frente a los de baja adherencia al mismo.

Grooms et al. (2013) y Units et al.  (2014)obtuvieron los resultados más altos en cuanto a reducción de lesiones: reportan un 72% y un 48% respectivamente en la reducción de lesiones del miembro inferior.

Uno de los problemas reside nuevamente en la especificación de las lesiones de LCA, puesto que solo en  Grooms et al. (2013)exponen que no se produjo ninguna lesión de LCA, y en Units et al.  (2014) solo se muestran los resultados en cuanto a lesiones de rodilla, siendo estas de 12 lesiones de rodilla en donde 7 ocurrieron sin contacto en el grupo de intervención, por lo que podemos intuir que parte de estas 7 lesiones incluyen lesiones de LCA.

Las reducciones de lesiones de rodilla de ambos estudios, al compararlos con los analizados anteriormente que evaluaron la eficacia del 11+, deben ser vistos con lupa, puestos que a excepción de Junge et al. ( 2002), los demás estudios sobrepasan los 1000 sujetos en los grupos de intervención, cosa que no hacen en Junge et al. ( 2002) donde se evaluaron a 194 sujetos, ni en Grooms et al. (2013) y   Units et al.  (2014), que tomaron como muestra de intervención a 34 atletas y 212 respectivamente.

Esta tal vez sea una de las razones por las cuales Grooms et al. (2013)  presenta una de las reducciones más altas, debido a quela muestra es muy limitada, el número de lesiones que se pueden producir es mucho menor.

Por último, cabe mencionar el papel que juega el género en el análisis de los trabajos. Units et al.  (2014) expone que tal vez los jugadores, en comparación con las jugadoras, no necesiten tantas sesiones de entrenamiento del programa preventivo para reducir el número de lesiones. En su estudio, los jugadoras realizaron durante seis meses un 60% de las sesiones totales, a diferencia de, por ejemplo, Soligard et al. (2010) que con un 77% de sesiones en 8 meses encontró mucha menos reducción de lesiones o de Kathrin Steffen et al. (2013) que encontró una reducción parecida a Units et al.  (2014) con un mayor número de sesiones por semana (2-3). Tal vez, esto venga explicado por el menor riesgo de lesión que tienen los hombres con respecto a las mujeres, ya que el ratio de rotura es  mayor  en mujeres que en hombres, reportándose  muchas veces ratios de 2 a 8 veces mayor dentro del mismo deporte y el mismo nivel de competición (Beynnon et al., 2014).

PROGRAMA NEUROMUSCULAR DE KIANI ET AL. (2010) Y KNAKONTROLL

Kiani et al. (2005) evaluó la eficacia de un programa neuromuscular consistente en 5 partes, que incluían calentamiento general, activación muscular, ejercicios de equilibrios y de fuerza y de la estabilidad de la zona media del cuerpo. Hägglund et al. (2009) y Hägglund, et al. (2013) midieron la eficacia de un protocolo de calentamiento ya diseñado, denominado Knakontroll (2005) y que contiene ejercicios de control de la rodilla y de la estabilidad del core (zona media), en los que se incluyen squats, lunges (zancadas) técnicas de salto y recepciones de las mismos.

Si analizamos los resultados obtenidos, Kiani et al. (2005)  establece un 77% de reducción de lesiones de rodilla y un 90% de reducción en lesiones de ligamento cruzado anterior. Dentro del grupo control se encontraron  11 lesiones que  ocurrieron sin contacto, con un total de 3 lesiones de LCA y 2 de LCA y menisco medial. En el grupo de intervención no se produjo ninguna lesión de LCA.

Los resultados del Knakontroll son un poco inferiores a los de Kiani et al. (2005), y podemos ver como Hägglund et al. (2009) establece un 64% de reducción en lesiones de LCA, mientras que  Hägglund, et al. (2013) obtuvo un 77% de reducción y un 88% en los grupos que tuvieron alta adherencia al programa.

pastedGraphic_1.png

Tabla 11. Efectividad de las lesiones de LCA producidas entre el grupo de intervención y el grupo control extraída de Hägglund et al. (2013).

Comparando los resultados entre ambos estudios, en el estudio de Hägglund et al. (2009) se produjeron 21 lesiones de LCA, de las cuales 7 fueron en el grupo de intervención y 14 en el grupo control. Por su parte  Hägglund, et al. (2013) obtuvo resultados parecidos, produciéndose 7 lesiones de LCA entre las 47 lesiones de rodilla del grupo de intervención y 14 lesiones de LCA entre las 47 lesiones de rodilla del grupo control. A diferencia de Hägglund et al. (2009), también se midió el grado de adherencia al programa, reportándose  un reducción del 88% en el grupo de mayor adherencia al programa.

Si comparamos los tres estudios, vemos que los resultados son parecidos entre Kiani et al. (2005), Hägglund et al. (2009) y  Hägglund, et al. (2013), (77%, 64% y 77% respectivamente) lo que nos lleva  a analizar los métodos utilizados por estos. Al comparar las lesiones de LCA entre los tres estudios, Hägglund et al. (2009) y  Hägglund, et al. (2013) tuvieron 7 lesiones dentro del grupo de intervención, mientras que en Kiani et al. (2005) no se produjo ninguna lesión en este grupo. De esta forma vemos que antes casi 2000 sujetos más en la muestra en los estudios de Hägglund et al. (2009) y  Hägglund, et al. (2013) el número de lesiones aumentó casi en paralelo: 7 en ambos estudios (dentro del grupo de intervención) y 14 en el grupo control.

Los tres estudios obtuvieron una reducción importante dentro de sus respectivas muestras y, si comparamos el programa, podemos observar elementos comunes que se incluyen en estos:

·             Ejercicios neuromusculares de sentadillas, zancadas y técnicas de salto (saltos hacia adelantes, hacia atrás, laterales y saltos con las dos piernas).

·             Ejercicios para la zona central del cuerpo como planchas frontales isométricas o activación del glúteo mayor y medio mediante elevación de cadera o ejercicios en apoyo monopodal.

Si tomamos en cuenta las diferencias entre ambos programas, el propuesto por Kiani et al. (2005)  incluyen  muchos más ejercicios de estiramientos, así como técnica de carrera mayor ejecuciones de salto y diversos ejercicios de control neuromuscular del core como planchas frontales o sit-ups y también la activación de manera excéntrica de los isquiotibiales; el  Knakontroll  se centra en un mayor enfoque neuromuscular de la rodilla y de la zona media reduciendo el programa a 6 ejercicios que con tres niveles de dificultad.

El programa propuesto por Kiani et al. (2005) se divide en cinco bloques con diversos ejercicios dentro de ellos. De esta manera podemos intuir que la parte más importante de los programas es el factor neuromuscular, con especial hincapié en el control del valgo de rodilla y de la abducción de la cadera. Este tipo de trabajos es esencial dentro de los programas de prevención, ya que disfunciones en la musculatura del core, produce un aumento de la probabilidad de lesión de LCA (Zazulak et al., 2007).

PROGRAMAS DE PREVENCIÓN ENFOCADOS EN LA PREPARACIÓN FÍSICA

 

Hewett et al.(1999) y Heidt et al.(2000) plantaron diferentes trabajos, basando la prevención de lesiones en la preparación física y como esta podía afectar a la prevalencia de las lesiones por no contacto.

Por su parte, Hewett et al., (1999) analizaron un programa de entrenamiento en fútbo, neuromuscular de 6 semanas previas a la temporada. El programa incorporaba ejercicios de flexibilidad, pliometria, y entrenamiento con pesas para incrementar la fuerza y disminuir las fuerzas de recepción.

Heidt et al. (2000) utilizaron el programa ‘’Frappier Acceleration Training Program’’ que combina acondicionamiento cardiovascular específico del deporte, trabajo pliométrico, coordinación y maniobras propias del deporte, entrenamiento de fuerza y agilidad. Fue individualizado en función la fuerza individual y de las debilidades de cada uno.  El programa se llevo a cabo a lo largo de 7 semanas.

Ambos estudios mostraron resultados parecidos a pesar de la diferencia en las muestras. El programa preventivo utilizado por Hewett et al.(1999) reportó 9 lesiones por no contacto entre las 1263 participantes, de las cuales 5 se produjeron en el grupo que no participó en el programa, y solo 1 en el grupo de intervención; Heidt et al.(2000) reportó entre sus 300 jugadoras universitarias 9 lesiones de LCA, 1 fue en el grupo de intervención y 8 en el grupo control.

Analizando los programas utilizados también podemos observar como difiere bastante con respecto a los analizados hasta el momento, donde la mayoría se centran en programas de calentamiento, Hewett et al.(1999)  plantea un programa de 60- 90 minutos durante tres veces a la semana donde principalmente trabaja los saltos y la fuerza de los participantes, a diferencia de los demás programas neuromusculares que apenas se concentran durante 20 minutos. Por otro lado el programa de Heidt et al.(2000) también incluye mucho más tiempo que un programa de calentamiento y se centra en muchas más variables condicionales que los de calentamiento, incluyendo tareas propias del deporte en el ámbito cardiovascular o tareas de agilidad.

Es difícil aclarar el efecto que puede producir el programa de entrenamiento de 6 o 7 semanas a lo largo de una temporada, puesto que tal como se aclara en los estudios, el programa de acondicionamiento fue puesto al principio de la temporada y luego no se utilizo más, por lo que es difícil evaluar que incidencia puede tener a lo largo de un año entero. Como ya vimos en estudios anteriores, Gilchrist et al. (2008) encontró en su estudio, como entre el grupo control y el grupo de intervención el ratio de lesión fue similar durante las seis primeras semanas, para variar a partir de esta y no producirse ninguna lesión. También  hay  evidencia  que un periodo de  6 semanas no produce cambios en la cinemática del miembro inferior tras un programa de saltos (T. E. Hewett et al., 1996). Sin embargo, se sabe que que muchas de las lesiones ocurren al principio y al final de la temporada, donde los efectos acumulativos de la pretemporada o los efectos de la propia temporada al final son más evidentes (Mclean et al., 2007),  por lo que establecer un programa preventivo basado en el enfoque condicional sea una estrategia muy valida en los inicios de las pretemporadas.

En vista que estos programas de prevención en fútbol no se centran en tareas de calentamiento y tienen un enfoque más condicional, y un mayor periodo de tiempo de trabajo por sesión, es posible que a diferencia de tareas neuromusculares, las adaptaciones que se producen en este tipo de programas sean mucho más rápidas que las vistas en los programas mencionados hasta el momento.

KLIP PROGRAM, PROGRAMA NEUROMUSCULAR DE LABELLA (2009) Y PROGRAMA PROPIOCEPTIVO DE SÖDERMAN ET AL. (2000)

LaBella (2009), Pfeiffer et al. (2006) y Söderman et al. (2000) también evaluaron la incidencia de lesiones tras la aplicación de dos programas preventivos en jugadoras universitarias de fútbol y baloncesto en el caso de LaBella (2009), fútbol baloncesto y vóley en Pfeiffer et al. (2006) y jugadoras de fútbol en Söderman et al. (2000).

LaBella (2009) con su programa se centraba en ejercicios de fortalecimiento, ejercicios pliométricos y ejercicios de agilidad, mientras que Pfeiffer et al. (2006) aplicó el programa Knee Ligament Injury Prevention (KLIP Program) basado en saltos en línea recto, de longitud y en el sitio.

El programa  de LaBella (2009) consistía en 20 minutos de calentamiento neuromuscular que los sujetos practicaban antes del calentamiento y antes de los partidos. El programa combinaba fortalecimiento progresivo, ejercicios pliométricos, equilibrios y ejercicios de agilidad. Además se incluye un programa de entrenamiento neuromuscular que se realizo en las 6 semanas previas a la competición.

Pfeiffer et al. (2006) realizaron el mismo tipo de estudio con el propósito de evaluar la efectividad de un programa especializado de ejercicio que reduzca las lesiones por no contacto en futbolistas. Para este  estudio utilizaron el programa Knee Ligament Injury Prevention (KLIP) que se centra en mejorar las recepciones de los saltos y las deceleraciones durante las carreras con el objetivo de reducir las lesiones.

LaBella (2009) dentro de su grupo de intervención obtuvo 50 lesiones en total, frente a las 96 del grupo control, de las cuales 6 fueron de LCA, frente a las 2 de LCA del grupo de intervención. En el transcurso de la pretemporada se produjeron 0 lesiones y durante la temporada 0,05 por cada 1000 horas de exposición en lesiones de LCA.

Pfeiffer et al. (2006) por su parte tuvo 3 lesiones de LCA en el grupo de intervención y otras 3 en el grupo control y,  discriminando por deportes, en el grupo de intervención de produjeron 0 lesiones y en el grupo control 1 lesión.

Comparando ambos estudios observamos que ante una muestra parecida de deportistas y el número de la misma, la efectividad resultó más alta en el programa planteado por LaBella (2009), puesto que Pfeiffer et al. (2006) tuvo el mismo número de lesiones de LCA en ambos grupos y las lesiones de LCA en fútbol no resultan significativas.

Resultados parecidos a los de Pfeiffer et al. (2006) encontró Söderman et al. (2000) en su análisis de un programa propioceptivo sobre 120 jugadoras, en que no solo no encontró resultados significativos, sino que además la tasa de lesiones de LCA fue superior en el grupo de intervención.

Se llevo a cabo un protocolo en el cual las jugadoras realizaban un programa de 10-15 minutos de entrenamiento propioceptivo y equilibrio sobre una plataforma inestable, antes del entrenamiento convencional de fútbol. Consistía en 5 ejercicios con dificultad progresiva, donde el objetivo era incrementar el grado de dificultad progresivamente

La diferencia entre los resultados obtenidos tal vez sea explicada por los componentes de los programas aplicados, puesto que el programa planteado por Pfeiffer et al. (2006) solo se centra en uno de los factores de riesgo, que es la ejecución y recepción de los saltos por lo que todo el programa de prevención está basado en esto, y Söderman et al. (2000) solo aplica un programa propioceptivo, mientras que LaBella (2009) incluye otros parámetros de fortalecimiento de cadera y zona media del cuerpo, así como ejercicios de agilidad y equilibrios, además de los propios saltos.

Los resultados de Pfeiffer et al. (2006) no muestran cambios significativos tras su aplicación, pero los de Söderman et al. (2000) muestran cambios para peor, puesto que parece ser que la aplicación del programa propioceptivo fue un desencadenante para  producir mayor numero de lesiones en el grupo de intervención. Los ejercicios de propiocepción sobre plataformas inestables parecen alterar la cinemática y la propiocepción en las jugadoras produciendo patrones alterados que conllevan a la lesión.

Puesto que deportes como el fútbol, baloncesto y vóley incluyen aceleraciones y desaceleraciones así como cambios de dirección además saltos, hacen que tengan un mayor riesgo de producirse la lesión en este tipo de maniobras (Olsen, 2004). Entendemos que el programa planteado por LaBella (2009) es mucho más completo e incluye mayores estrategias para prevenir lesiones de LCA basadas fundamentalmente en disminuir o atenuar los factores de riesgo propios de estos deportes. Seguramente esta sea una de las razones que existan  en cuanto a las diferencias encontradas entre ambos programas.

CONCLUSIÓN

Tras el análisis de la bibliografía, podemos concluir que:

Los programas preventivos de intervención diseñados para influir sobre los factores de riesgo analizados en la primera parte (valgo de rodilla, poca flexión de rodillas y de cadera, rotación interna de cadera, fuerzas de impacto verticales y la traslación anterior de la tibia en la ejecución de saltos) son eficaces, pues consiguen reducir el valgo de rodilla, la rotación interna de cadera, la traslación anterior de la tibia y las fuerzas de impacto verticales, así como también consiguen aumentar los grados de flexión de la cadera y de la rodilla.

La modificación de estos factores de riesgo es eficaz para reducir la aparición de lesiones de LCA en futbolistas de edades comprendidas entre los 13 y los 19  años, sobre todo en jugadoras de fútbol femeninas.

Los programas de prevención en fútbol se caracterizan por ser  protocolos de calentamiento que se implantan  antes de los entrenamientos y de los partidos y que están formados por  programas neuromusculares que incluyen fortalecimiento  de la zona media del cuerpo, equilibrios, programas pliométricos y técnica de carrera. Otros programas se caracterizan por incidir sobre la preparación física implados  durante la pretemporada de fútbol.

Los programas de prevención en fútbol son eficaces para reducir la incidencia de lesión de LCA en futbolistas encontrándose rangos de reducción de lesiones de LCA entre el 36% y el 80%.

Prevención de Lesiones en Fútbol. Análisis de Programas Preventivos

en PREVENCIÓN DE LESIONES
prevención de lesiones en futbol

Damos comienzo a un nuevo apartado dentro del análisis de la lesión de Ligamento Cruzado Anterior (LCA). En esta ocasión nos vamos a centrar, nos centraremos en el análisis de programas de prevención en fútbol.

Para esto vamos a analizar  25 estudios que se dividen  en dos apartados correspondientes a dos tipos de investigación en relación a la prevención de lesiones de ligamento cruzado anterior.

En el primer apartado se exponen ocho trabajos que realizaron modificaciones de factores de riesgo mediante programas neuromusculares y que evaluaron su eficacia, valorando los cambios que se producían en realización a determinados movimientos como por ejemplo un dropjump y como se alteraba la cinemática del mismo tras el entrenamiento.

En el segundo apartado, del cual hablaremos en la segunda entrada, se analizan diecisiete estudios que evaluaron  la eficacia en la reducción de lesiones tras la aplicación de diferentes programas de prevención ya establecidos (PEP Program, FIFA +11, etc) y otros programas diseñados por los propios autores.

Los resultados obtenidos dentro de la búsqueda de programas preventivos de lesiones de ligamento cruzado anterior muestran diversos métodos de trabajos, basados fundamentalmente en la modificación o en la atenuación de los factores de riesgo modificables en lesiones de LCA y aplicando en la mayoría de ellos,  programas  pliométricos. Dentro de los trabajos que analizaron la modificación de factores de riesgo tras la aplicación de programas neuromusculares o pliométricos encontramos similitudes entre ellos, puesto que todos se centran en las ejecuciones de saltos verticales y en las modificaciones que se producen a nivel cinemático en la ejecución de los mismos.

En los programas preventivos, la gran mayoría se centran en protocolos de calentamiento tanto para la fase previa al entrenamiento como para el partido, donde podemos observar que se trabajan tanto a nivel de la estabilidad de la rodilla como a nivel de la estabilidad de la zona central del cuerpo.

Otros trabajos enfocan la prevención de esta lesión desde la perspectiva condicional, proponiendo o analizando protocolos de entrenamiento para poder aplicar durante las temporadas, basándose también en la modificación de los factores de riesgo y el aumento de la forma física como medida preventiva de lesiones.

En esta primera parte vamos a analizar los trabajos que inciden sobre los factores de riesgo, que ya revisamos y analizamos en la entrada anterior sobre LCA, y que en este caso se centran sobre aquellos que con modificables.

Análisis de los trabajos que influyen sobre los factores de riesgo modificables

Los resultados que analizaron la modificación de factores de riesgo de lesión de LCA, tras la aplicación de programas neuromusculares o pliométricos, se caracterizan por tener similitudes entre ellos, puesto que todos se centran en las ejecuciones de saltos verticales y en las modificaciones que se producen a nivel cinemático en la ejecución de los mismos, a excepción de uno (Paterno et al., 2004).

Los estudios presentados por Chimera et al.(2004),Irmischer et al. (2004), Lephart et al. (2005),Pollard et al. (2006),Myer et al. (2007), Chappell & Limpisvasti (2008) y Herman et al. (2008) se centran en la ejecución de este tipo de movimientos, que se producen dentro de los deportes como fútbol o baloncesto en los que las lesiones sin contacto son mayores. Por su parte, a diferencia de estos, Paterno et al.(2004) analiza la incidencia de un programa neuromuscular sobre la estabilidad del apoyo.

Factores estudiados

Dentro del análisis de los principales factores de riesgo en la ejecución de un salto, los autores evaluaron diferentes factores asociados a la lesión de LCA, siendo estos los siguientes:

·             Preactivación y activación de la musculatura periférica de la rodilla y de la cadera en la ejecución de saltos (Chimera et al.(2004),Lephart et al. (2005) y Herman et al. (2008)).

·             Momentos de flexión de la rodilla y de la cadera en las fases de los saltos (Lephart et al. (2005), Chappell & Limpisvasti (2008)).

·             Los momentos de abduccion de la rodilla y de rotacion interna asi como la abduccion de la cadera (Chimera et al.(2004), Lephart et al. (2005), Pollard et al. (2006),Myer et al. (2007) y Chappell & Limpisvasti (2008)).

·             Las fuerzas de impacto verticales producidas el contactar con el suelo tras un salto  (Irmischer et al. (2004), Lephart et al. (2005)).

·             Traslación anterior de la tibia en la ejecución de un salto (Herman et al. 2008).

·             Mejora del equilibrio y mantenimiento de la postura (Paterno et al., 2004).

Chimera et al.(2004) encontraron tras 6 semanas de entrenamiento, en los que entrenaron durante 3 días a la semana, mayor activación de los músculos aductores. Los sujetos entrenados demostraron una activación de este musculo mucho más temprana en la fase preparatoria del salto,  y mayor coactivación de los abductores y aductores y cuádriceps e isquiotibiales en la recepción de los saltos. Estos resultados, demuestran, según los autores, mejoras en la estabilidad de la rodilla a la hora de activar la musculatura estabilizadora de la misma en la recepción del salto; Debido a que el músculo gracilis (aductor) trabaja en sinergia con el isquiotibial medial en flexión, la activación del aductor hace que se produzca una mayor activación de los flexores de rodilla, lo que combinado con una coactivación de aductores y abductores proveen a la rodilla de una mayor estabilidad, produciendo mayor flexión y evitando movimientos peligrosos en el plano frontal.

Lephart et al. (2005) aplicaron  el programa durante 2 semanas y, tras 8 semanas de entrenamiento, reportaron  mayor preactivación y fuerza reactiva en glúteo medio y glúteo mayor. Sin embargo, a diferencia de  Chimera et al. (2004), las fuerzas en los isquitibiales no fueron significativas tras el entrenamiento. Si atendemos al protocolo utilizado, observamos que el planteado por Chimera et al. (2004) es mucho más sencillo puesto que se basa  únicamente en saltos de diferentes tipos, mientras que Lephart et al. (2005) incluye mucha más variables como equilibrios y estiramientos. No obstante Chimera et al. (2004) relaciona una mayor activación del aductor relacionándolo con mayor fuerza flexora de la rodilla, mientras que Lephart et al. (2005) solo encontró diferencias de fuerza en los cuádriceps y no en los isquiotibiales en la fase de recepción del salto, aunque si encontraron un 43% de activación del bíceps femoral en la fase previa al salto. Esto puede deducirse como un mecanismo de protección, basado en el aprendizaje de los saltos, producido por la realización del programa. Por otro lado Lephart et al. (2005)encontró mayor  flexión de rodilla y de cadera durante la ejecución de los saltos, así como la activación del glúteo medio y mayor, lo que puede hacernos pensar que es resultado de la actividad de los flexores de rodilla para realizar esta acción.

La modificación de este factor de riesgo, como es la preactivacion y la activación de la musculatura, es de vital importancia en acciones como los saltos y cambios de dirección, puesto que tal como explica Hewett et al. (2010)en este tipo de acciones puede existir una dominancia de ligamentos, que es cuando la musculatura no presenta capacidad adecuada para absorber las fuerzas desde el suelo.

Dos estudios, Lephart et al. (2005) y Chappell & Limpisvasti (2008), encontraron aumentos en la flexión de la rodilla, aunque con diferencias en las fases del salto. Lephart et al. (2005), como podemos ver en la tabla número 2, reporta mayor flexión de rodilla y de cadera así como también una mayor fuerza reactiva y preactivación del glúteo medio. Por su parte, Chappell & Limpisvasti (2008) también muestran  aumentos en la flexión de la rodilla y mayor momento de la flexion máxima durante el aterrizaje. A diferencia de Lephart et al. (2005) no encontró cambios en la flexión de la cadera durante la recepción del salto, pero sí lo hizo en el momento de detener el salto, donde encontró una flexión máxima de cadera y rotación externa de rodilla.

prevención de lesiones futbol

Estabilidad del gluteo medio.

Si analizamos los cambios que se produjeron en el valgo de la rodilla durante la recepción de los saltos, todos a excepción de Herman et al. (2008) encuentran cambios. Los más resaltables son los de Myer et al. (2007) que logró disminuir el momento de la abducción de la rodilla en un 13% en sujetos que tenían alto riesgo de lesión por este motivo. Los grados de valgo en la pierna dominante (39,9) y en la no dominante (37,1) fueron significativamente inferiores tras el entrenamiento pliométrico (34,6 y 32,4 respectivamente). Pollard et al. (2006) por su parte encontró menor rotación interna de cadera (7.1 grado frente a 1.9) y mejoras significativas en la abducción de la cadera (-4.9 grados frente a -7.7), como podemos apreciar en la tabla 4. En el valgo de rodilla y los grados de flexión de la rodilla no encontraron diferencias. La causa a las diferencias entre los resultados, a pesar de que en ambos existen mejoras de los factores de riesgo, seguramente sea debido al tipo de programa utilizado y el tiempo de aplicación. En primer lugar, vemos como en Myer et al. (2007) utilizan un programa neuromuscular basado en la pliometría, mientras que Pollard et al. (2006)utilizan el PEP program. Este último lo hace a lo largo de una temporada entera, mientras que Myer et al. (2007) lo hace en un periodo de 7 semanas. Si comparamos ambos programas, podemos observar que el PEP program tiene un menor componente pliométrico que el administrado por Myer et al. (2007), por lo que tal vez, este haya conseguido más adaptaciones en determinados tipos de movimiento, mientras que Pollard et al. (2006) consiguió otro tipo de adaptaciones, debido al tipo de contenido que tiene el PEP, en donde existe una carga alta de ejercicio de core, destinado al reforzamiento de los músculos de la cadera, como el glúteo medio y mayor que controlan la rotación interna de la cadera hayan producido estas mejoras. Además dentro del estudio de Myer et al. (2007) se incluyen saltos en profundidad, como son los DropJump, mientras que en el PEP Program no, por lo que a la hora de evaluar este movimiento en el estudio de Pollard et al. (2006), la abducción de la rodilla no fue controlada, debido que no se incluyó en el entrenamiento preventivo.

Estudios anteriores de Hewett et al. (2005) ya establecieron que jugadoras que sufrieron lesión de LCA demostraron tener un control neuromuscular alterado en comparación con sujetos sanas, y evidenciaron que el grupo de sujetos lesionadas tenían mayor valgo de rodilla y abducción de rodilla en la recepción de los saltos.

valgo y varo de rodilla en futbol

Valgo y Varo de rodilla.

Estas reducciones en la rotación interna de cadera y en la abducción de la cadera, son dos factores importantes de riesgo que predisponen sobre todo a las mujeres a tener mayor riesgo de lesión de LCA (Hewett et al. 2005) por lo que una modificación de estos factores en la  recepción de los saltos seguramente sea una de los principales alteraciones  que se producen con el programa y que hacen que las reducciones de lesiones de LCA sean tan eficaces con el PEP Program en los estudios de Pollard et al. (2006), así como también en los realizados Mandelbaum et al. (2005) y Gilchrist et al. (2008) que se analizan en el apartado siguiente. Cabría preguntarse en qué medida afecta la aplicación del programa a diferentes poblaciones, en función de si se lesionaron alguna vez de LCA o no, y en qué medida la aplicación del PEP Program logra corregir estos factores de riesgo en función de si existe historial previo de lesión de LCA, puesto que dentro del estudio que analizamos, las jugadoras participantes eran personas sanas, que no tenían historial previo de lesión de LCA.

Los estudios que analizaron la disminución de la fuerzas de impacto son los  realizado por Irmischer et al. (2004) y Lephart et al. (2005) donde el primero  demuestra un 26,4% menos de fuerzas sobre los miembros inferiores al realizar la recepción de los saltos y los segundos no encontraron diferencias significativas entre los dos grupos estudiados. La explicación a la diferencia entre los resultados tal vez la encontremos analizando el tipo de programa que utilizaron ambos estudios. Irmischer et al. (2004) utilizaron el programa KLIP (también analizado en el siguiente apartado) como medida para disminuir las fuerzas de reacción del suelo tras la ejecución de un DropJump. El programa consistente en diferentes fases estructuradas en niveles de dificultades de saltos, difiere en estructura y tiempo al utilizado por Lephart et al. (2005), que utilizó un programa de 8 semanas divididas en dos fases, en las cuales únicamente a partir de la cuarta semana el grupo de intervención realizaba el entrenamiento pliométrico. Ya que tanto el pretest como el postest analizaban la cinemática de un dropjump, es posible que el mayor tiempo de utilización del programa (9 semanas) y el tipo de contenido (saltos de diferentes tipos) programado en Irmischer et al. (2004) haya producido más adaptaciones en los sujetos evaluados que en los que evaluó Lephart et al. (2005), donde el programa pliométrico se comenzaba a utilizar a partir de la cuarta semana, tras realizar un periodo de entrenamiento de la fuerza básica.

En cuanto al trabajo diseñado por Paterno et al., (2004) podemos ver una clara diferenciación con respecto a los presentados en párrafos anteriores, puesto que estos se centran en analizar los efectos que produce el entrenamiento sobre la cinemática del salto, Paterno et al. (2004) estudian la mejora del equilibrio y el mantenimiento de la postura tras un entrenamiento de 6 semanas.

Sin hacemos una comparativa entre los programas planteados por los trabajos expuestos, observamos que no existen grandes diferencias, puesto que este trabajo también se centra en el equilibrio, como el refuerzo muscular de las principales articulaciones y el trabajo pliométrico. De esta forma, se concluye que tras un periodo de aplicación del programa, se modifica el equilibrio antero-posterior, pero no se hallaron datos significativos en la estabilidad medial y lateral de los sujetos.

Dentro de los diferentes planos de movimientos, el control del mismo tanto en los planos frontal, como sagital son importantes para la estabilidad de la rodilla. Zazulak et al., (2007)enuncia que el desplazamiento lateral del tronco es uno de los predictores más fuertes en las lesiones de rodilla. En este caso, Paterno et al., (2004) muestra mejoras en el plano sagital, pero no en el plano frontal ni en la estabilidad medial, lo que a la hora de evaluar cómo afecta la mejora del equilibrio a los sujetos entrenados, debemos tener en cuenta que la estabilidad y el equilibrio debe ser mejorada en todos los planos del movimiento.

lesion de ligamento cruzado anterior

Desplazamiento lateral del tronco en apoyo monopodal.

Siguiendo nuevamente a Hewett et al., (2010), entendemos que una dominancia del tronco en el apoyo monopodal, es decir una disfunción del core/lumbo-pelvico, así como también una mala percepción del cuerpo en el espacio, hace que se permita mayor movilidad, lo que conlleva mayor inestabilidad y mayor riesgo de lesión.

Conclusión 

El trabajo de aspectos relacionados con la correcta activación de la musculatura de la cadera y del tronco, asi como tambien la implementación de técnica de prevenciñon como los trabajos de plíometria (artículo)  paracen ser herramientas adecuadas para la prevención de lesiones y sobre todo de lesiones como las de LIgamento Cruzado Anterior.

FACTORES DE RIESGO EN LA LESIÓN DE LIGAMENTO CRUZADO ANTERIOR

en PREVENCIÓN DE LESIONES
lesion de ligamento cruzado anterior

Continuamos analizando la lesión de Ligamento Cruzado Anterior (LCA). Esta vez lo hacemos desde una perspectiva diferente, analizando los factores de riesgo de esta lesión.

La identificación de factores de riesgo que contribuyan a tener lesión del LCA es necesario para estandarizar y tener una herramienta para detectar múltiples factores de riesgo en los patrones de movimiento (estudio).

Factores de riesgo

Atendiendo a diversas clasificaciones podemos distinguir los factores de riesgo en función de diferentes apartados (estudio,  estudio)

  • Ambientales: tipo de superficie de juego, equipo de protección, condiciones meteorológicas y calzado.
  • Anatómicos: alineación de la extremidad inferior, laxitud articular, fuerza muscular, surco intercondíleo y tamaño del LCA.
  • Hormonales: efecto de los estrógenos sobre las propiedades mecánicas del LCA y mayor riesgo de lesión durante la fase proovulatoria del ciclo mestrual.
  • Biomecánicos: alteración del control neuromuscular que influye en los patrones de movimiento y en las cargas articulares incrementadas.

Khan, Seon, & Song, (2011) ofrecen otra clasificación en la que identifica factores de riesgo intrínsecos al deportista y otros extrínsecos.

Intrínsecos:

  •  Anatómicos
  • Hormonales
  • Neuromusculares
  • Familiares

Extrínsecos:

  • Tipo de deporte
  • Calzado
  • Medio ambiente

Factores de riesgo extrínsecos

Superficie de juego

Los estudios que se centran en la influencia de la superficie de juego en la lesión de LCA, toman como variables la superficie y el tipo de calzado, siendo la superficie de juego una contribuyente asociada a una lesión. Estudios posteriores demuestran que un alto nivel de fricción entre los zapatos y la superficie de juego se ha identificado como un factor de riesgo importante en las lesiones de no contacto de LCA(estudio).

Alentorn-Geli et al., (2009) incluyen en su revisión, aquellos aspectos ambientales como los factores extrínsecos al deportista, como la superficie del juego, características del tiempo, el tipo de calzado o la superficie en contacto con el suelo del calzado.

Existen algunas evidencias sobre el tiempo en que se basan sobre todo en el fútbol australiano donde Scranton et al. (1997) citados por Alentorn-Geli et al. (2009) encontraron mayor tasa de lesiones cuando la superficie de juego estaba seca en comparación con superficies de juego mojadas. Otros autores como Orchard (2002) encontraron que la evaporación del agua en los meses antes del partido y la escasez de precipitaciones elevaban la incidencia de lesiones en el fútbol australiano. Torg et al.(1996) citado en Alentorn-Geli et al., (2009) explica que un aumento de la temperatura del césped afecta a la fricción del calzado con la superficie y potencialmente coloca a la rodilla en riesgo.

El Calzado

Otros factores ambientales extrínsecos al deportista pueden ser la superficie de contacto del calzado, en donde se considera un factor de riesgo para el desgarro del LCA, ya que modula la fijación del pie durante el juego, siendo el número, la longitud y la colocación de los tacos de las botas elementos a tener en cuenta. En función de la colocación de los tacos puede tener mayor resistencia a la torsión con el suelo. (Alentorn-Geli et al., 2009).

Factores de riesgo intrínsecos

Diferencias anatómicas

Existen diferencias anatómicas obvias en las extremidades inferiores como la laxitud articular, musculares y el desarrollo. En cuanto a las diferencias en la incisura femoral y el tamaño de LCA existen menos diferencias  (estudio).

Existen aumentos en la torsión femoral, un aumento del ángulo Q, una excesiva torsión tibial y una mayor pronación en las mujeres (Alentorn-Geli et al., 2009a). Griffin et al (2011) expone que otro factor que podría evidenciar las diferencias entre hombres y mujeres, sería la laxitud (la combinación de las articulaciones móviles y la flexibilidad musculotendinosa) que es más prevalente en mujeres.

Algunos autores han encontrado relaciones significativas en el índice de masa corporal y la relación con lesiones de LCA, especialmente en atletas adolescentes. Este incremento de la masa corporal aumenta la posición de extensión de los miembros inferiores, produciendo un menor grado de flexión en las recepciones de los saltos (Alentorn-Geli et al., 2009a).

La laxitud articular fue propuesta como uno de los factores de riesgo en mujeres, debido a la mayor hiperextensión de rodilla, reportándose 2,8 mayor riesgo de lesión en mujeres con hiperextensión en rodillas. Algunos estudios llevados a cabo con militares (de ambos sexos) reportan un 78% de genurecurvatum en lesionados de LCA frente al 37 % de sujetos sanos. Estos autores proponen que una mayor laxitud articular se ha relacionado con un mayor varo-valgo de rodilla y el riesgo de producir un colapso en valgo (Alentorn-Geli et al., 2009a).

Hashemi, Chandrashekar, Mansouri, Slauterbeck, & Hardy, (2008) sugieren que el LCA de las mujeres ofrece menos resistencia a la deformación y falla al recibir carga en comparación con el de los hombres. Además, exponen que estudios moleculares identificaron diferencias en la expresión del colágeno y en la metalproteinasa que influyen en la remodelación y vuelta a la forma de la estructura del ligamento.

El número de unidad de fibras por unidad de área fue significativamente mayor en hombres. Aunque no se encontraron diferencias en la disposición al comparar las distribuciones de los diámetros de las fibras revelaron diferencias cualitativas. La distribución del diámetro fibrilar de las mujeres consiste en mayor diámetro de fibras comparado con el de los hombres y los estudios muestran como entre un 75% y un 90% fueron mayores en las mujeres. Hashemi et al., (2008) concluyen que el LCA de los hombres tienen mayor número de fibras por unidad de área pero menor diámetro de fibras. Por el contrario, los ligamentos anteriores de las mujeres tienen menor número de fibras por unidad de área pero mayor diámetro de fibras.

La pelvis y el tronco

El tronco, la pelvis, las caderas y el tobillo deben ser considerados como elementos relacionados con la mecánica de la rodilla. Una inclinación pélvica coloca a la cadera en una rotación interna, anteversión y posición de flexión. Esta posición alarga y debilita los isquiotibiales y cambia las acciones de los glúteos. Estos músculos son importantes para ayudar a la extensión de la cadera y para evitar el colapso de la rodilla por el glúteo medio (Alentorn-Geli et al., 2009a). El mismo autor expone que la inclinación anterior de la pelvis también aumenta el genu valgo y la pronación subastragalina. El genurecurvatum, la caída navicular (navicular drop) y la pronación excesiva de la articulación subastragalina fueron encontrados de forma común en sujetos con lesión de LCA.

El ángulo Q

El ángulo Q está formado por la línea directa desde la espina iliaca antero-superior con el centro de la rótula y la segunda línea está formada por el centro de la rótula con el tubérculode la tibia (Alentorn-Geli et al., 2009a).

factores de riesgo futbol- angulo Q

Un ángulo Q alto puede alterar la biomecánica del miembro inferior y puede situar a la rodilla en un riesgo de valgo dinámico y estático. Asimismo Pantano et al.,(2005) demostraron como el pico de valgo de rodilla durante la realización de una sentadilla monopodal, no fue significativamente relacionada con el ángulo Q en estático, pero sí que lo relacionan con una mayor anchura pélvica, lo que los autores sí que consideran que es un mayor predictor durante el movimiento dinámico, debido a que este ancho se relaciona con un mayor longitud del músculo femoral, en comparación con sujetos con anchos de cadera menores. Podemos observar en la ilustración número 1 como existen diferencias significativas en los grados del ángulo Q entre hombres y mujeres.

Escotadura intercondílea

Para Fung & Zhang (2003) exponen que muchas de las lesiones de LCA se producen como resultado de una carga directa sobre el ligamento, donde este sufre un pinzamiento con la escotadura intercondílea. Ireland, Ballantyne, Little, & McClay (2001) analizaron la influencia de las dimensiones de la escotadura y su incidencia. En su estudio, encontraron que los sujetos con lesión de LCA tenían una escotadura intercondílea más pequeña que los sujetos con el LCA intacto.

Una mayor incidencia de lesiones en mujeres deportistas puede que se deba a este factor. Souryal y Freeman (1993) citado en Fung & Zhang (2003), establecen que el tamaño de la escotadura es menor en las mujeres que en los hombres.

La pronación del pie

La pronación del pie y la caída del navicular se han considerado un factor de riesgo para las lesiones de LCA. Algunos estudios establecieron una relación directa entre la hiperpronación de la articulación subastragalina y lesiones de LCA. En su estudio, los sujetos lesionados de LCA tenían mayor caída del navicular que los sujetos no lesionados.

Loudon, Jenkins, & Loudon, (1996) compararon 20 mujeres lesionadas de LCA con 20 mujeres de grupo control, donde se midieron diversas variables, como el genurecurvatum, la caída del navicular y la excesiva pronación subastragalina, donde resultaron ser discriminadores significativos entre lesionados de LCA y grupos no lesionados.

Chuter & Janse de Jonge, (2012) estiman que una excesiva o prolongada pronación del pie implica numerosos cambios en el miembro inferior provocando lesiones que afectan a la zona lumbar, cadera, rodillas y tobillo. Una excesiva pronación está asociado con una estructura inestable, una alteración mecánica propulsiva y un incremento en el estrés que soportan las estructuras, incluyendo a la fascia plantar y los cambios que en la distribución del peso por debajo del pie.

La inestabilidad del pie, se produce como una deficiencia en el primer metatarsofalange, que implica una alteración en el mecanismo propulsor. Estos cambios producen patrones compensatorios, que incluyen una prolongada inversión propulsiva, perturbaciones posturales y disfunciones en el complejo lumbo-pelvico. Estas alteraciones estas relacionadas con lesiones como la de ligamento cruzado anterior, debido en parte al mecanismo en el que de excesiva pronación, fue sugerido como una prolongada rotación tibial y femoral, en rotación interna (Chuter & Janse de Jonge, 2012).

Papel hormonal

Según Griffin et al., (2001) parece existir evidencia del papel que juegan las hormonas en las lesiones de LCA. Varias investigaciones han determinado que las hormonas sexuales femeninas podrían influir en la composición y propiedades mecánicas del LCA.

Varias investigaciones han intentado analizar las fluctuaciones hormonales durante el ciclo menstrual, pero los resultados son contradictorios: algunos estudios muestran mayor número de lesiones en la fase ovulatoria del ciclo menstrual y menos lesiones en la fase fonicular. Otros estudios han encontrado un menor número de lesiones en la mitad del ciclo de estrógenos (Griffin et al., 2001).

Alentorn-Geli et al., (2009) sugieren que las células del LCA en humanos tenían estrógenos y sitios de receptores de progesterona, por lo que podría ser una de las diferencias claras entre las roturas de LCA en hombres y mujeres. Dentro de las tres fases del ciclo menstrual (fase folicular, alrededor de la ovulación y luteal) existe disparidad de resultados en cuanto a la determinación de las lesiones en mujeres. Zazulak, Hewett, Reeves, Goldberg, & Cholewicki,( 2007) informan de un aumento en la laxitud de la rodilla durante la fase ovulatoria o post ovulatorio, encontrándose una menor laxitud articular en mujeres que se encontraban utilizando anticonceptivos orales.

En cuanto a la afectación del LCA por parte de las hormonas sexuales, se ha encontrado que los estrógenos y la progesterona pueden afectar al metabolismo del colágeno en modelos animales y humanos. Parece ser que el estrógeno disminuye la proliferación de fibroblastos y del pro-colágeno tipo I mientras que los niveles de progesterona atenuarían los efectos inhibitorias del estrógeno en el colágeno del LCA femenino (Alentorn-Geli et al., 2009). El riesgo de padecer una lesión de LCA es mayor durante la fase preovulatoria del ciclo menstrual. Algunos estudios usaron la orina para comprobar los niveles de estrógenos, progesterona y hormona leutinizante (estudio). La incidencia de lesión fue mayor durante los días 9 al 14 del ciclo de 28 días y fue menor durante la fase postovulatoria.

La laxitud articular y el papel hormonal

Shultz et al. (2004) realizaron un estudio con 25 mujeres con edades entre los 18-30, y que mostraron un ciclo menstrual normal durante 6 meses. Comprobaron la laxitud de la rodilla tomando como referencia el desplazamiento anterior de la rodilla, mediante un artrometro. Los autores encontraron una diferencia del 8% que fue explicado por la acción de tres hormonas (estradiol, progesterona y testosterona) y sus interacciones.

Existen suficientes evidencias respecto a una mayor laxitud de las mujeres en comparación con los hombres, debido a que durante el ciclo menstrual se producen cambios en los niveles hormonales. La consecuencia de estos cambios produce un incremento de la laxitud de la rodilla desde la función neuromuscular y biomecánica de la rodilla, que aumenta el riesgo de lesión en esta. Se describieron cambios a nivel biológico y morfológico en las propiedades del colágeno, que al alterar la laxitud del ligamento, altera las propiedades mecánicas del LCA cuando es expuesto a fluctuaciones hormonales. Se considera que esta afectación disminuye el colágeno del ligamento, haciendo más susceptible a fallar durante las cargas al ligamento (Shultz, Carcia, & Perrin, 2004).

Hewett (2000) expone su teoría de que uno de los factores que elevan el riesgo de lesión en mujeres es el papel hormonal, y como afecta la fluctuación los estrógenos, progesterona y la relaxina en los sistemas neuromusculares y musculoesqueléticos. Según el autor, las evidencias demuestran que las hormonales sexuales femeninas tienen un efecto significativo en el sistema neuromuscular, donde algunos trabajos encontraron un incremento de la fuerza del cuádriceps y una desaceleración de los músculos durante la fase ovulatoria. Además las fluctuaciones de los niveles de estrógenos tuvieron efectos sobre las funciones de los músculos y sobre la fuerza de los tendones y ligamentos ( Hewett, 2000).

Las hormonas femeninas tienen efectos sobre la estabilización activa y pasiva en la estabilización de la rodilla. El estrógeno y la relaxina tienen efectos sobre las propiedades tensiles de los ligamentos y las funciones neuromusculares. Los receptores de estrógenos están presentes en los fibroblastos del LCA y el estradiol disminuye la síntesis de colágeno (Hewett, 2000).

Factores biomecánicos

Hewett et al., (2010) enumeran diversos factores de riesgo para sufrir una lesión de LCA. Estos factores parecen ser comunes en muchos casos y son los siguientes:

  • Poca flexión de rodilla
  • Todo el peso trasladado a la pierna de apoyo e inclinación lateral del tronco.

En relación a esto, los propios autores exponen cuatro desequilibrios neuromusculares:

  • Dominancia de ligamentos: cuando la musculatura no presenta capacidad adecuada para absorber las fuerzas desde el suelo. El valgo de rodilla es un ejemplo donde estas fuerzas se transmiten a los ligamentos y articulación en vez de ser absorbidas por los músculos.
  • Dominancia de cuádriceps: lo relacionan con poca flexión de rodilla durante las recepciones de un salto o en cambios de dirección. Provocado por un desequilibrio neuromuscular con dominancia del cuádriceps en la estabilización de la rodilla sobre la musculatura de la cadena posterior, provocando un aumento del estrés en el LCA, debido a un mayor desplazamiento posterior de la tibia sobre el fémur.
  • Dominancia de una pierna: las diferencias o asimetrías en la fuerza y activación muscular y/o en el control motor entre ambas piernas deben ser valoradas, debido a que existe mayor aumento del riesgo de lesión en la pierna menos fuerte.
  • Dominancia del tronco (disfunción del core/ lumbo-pelvica): en este sentido hacen referencia a la posición que ocupa el tronco del sujeto en el espacio (en las tres dimensiones). Una mala percepción del cuerpo en el mismo hace que permitan mayor movilidad lo que conlleva mayor inestabilidad y mayor riesgo de lesión.

El papel de propiocepción

En términos biomecánicos, la estabilidad de una articulación viene determinada por la estabilización de elementos estáticos y dinámicos de las articulaciones. La activación del músculo esquelético puede ser consciente o inconsciente, por lo que el control neuromuscular se refiere a la activación dinámica de restricciones que rodean la articulación en respuesta a estímulos sensoriales (Griffin et al., 2001).

La propiocepción se refiere a la información aferente derivada de la periferia, referente a la regulación de la postura, equilibrio y estabilización de las articulaciones(Griffin et al., 2001).

El control sobre las restricciones dinámicas, se puede considerar que ocurre tanto a nivel de preparación y en respuesta a eventos externos. El sistema de preparación se produce con la identificación del comienzo de un evento o estimulo. Esta propiocepción juega un papel un importante papel en el mantenimiento funcional de la articulación siendo un medio de prevención muy eficaz, en las activaciones de preparación del músculo, ante las fuerzas externas en cadera y rodillas protegiendo de esta manera el LCA. Estas activaciones vuelven a ser diferentes en hombres y mujeres y se han encontrado diferencias significativas en la activación de los músculos isquiotibiales y glúteo medio, lo que se traduce en una mayor carga sobre la rodilla en posición de varo, debido a la falta de estabilización de la cadera.(Griffin et al., 2001).

Estudios de video de jugadores de fútbol, observaron que la posición de pie plano en el suelo fue de dos tercios de los lesionados en todos los jugadores masculinos. Realizar un contacto con los dedos del pie en el suelo en lugar de con los pies planos hace que sea prácticamente imposible para el centro de gravedad caer detrás de la rodilla. Este centro de gravedad por detrás de la rodilla hace que la contracción de los cuádriceps sea mucho mayor, produciendo un mayor desplazamiento de la tibia. Para Alentorn-Geli et al.,( 2009) cada momento que influya sobre la flexión de la rodilla puede contribuir a la rotura del ligamento.

Autores como Blackburn y Padua (2008) citado por Alentorn-Geli et al. ( 2009) demostraron que un incremento de la extensión del tronco altera la cinemática en el plano frontal, aumentando el riesgo de lesión, debido a que una postura más erecta durante la recepción de un salto está asociada con mayor extensión de rodilla.

Se han encontrado disminuciones en la activación de la cadera y en la flexión de la rodilla durante las recepciones de los saltos, en comparación con los hombres, en estudios con mujeres y hombres de 13 años. Otros estudios que estudiaron a población femenina que practicaban vóley, fútbol, y baloncesto también encontraron disminución en la activación de la musculatura de la cadera y menores ángulos de flexión en las rodillas con respecto a los hombres, durante pruebas de salto. Esta falta de activación provoca una mayor carga sobre el LCA. Sin embargo, se detectaron mejores fuerzas de impacto y pequeños ángulos de flexión de cadera y rodilla en la fase inicial del apoyo del pie y máxima flexión de rodilla en la fase final del aterrizaje (Alentorn-Geli et al., 2009a).

Plano Frontal

Zazulak et al. (2007) investigaron las alteraciones en el plano frontal durante la realización de un sidestep (paso lateral), y encontraron desviaciones laterales del tronco de 2 y 3 grados en comparación con un paso hacia adelante.

El mismo autor, en estudios posteriores investigo también los efectos del desplazamientos del tronco después de una perturbación en sujetos con lesión de rodilla y concluye que el desplazamiento lateral del tronco es uno de los predictores más fuertes en las lesiones de rodilla y entiende que la estabilidad del núcleo (core) puede ser un componente importante en la prevención de lesiones de LCA.

Valgo de rodilla

En estudios llevados a cabo por Hewett et al., (2005) intentaron delimitar hasta qué punto la observación y la medición del ángulo Q de la rodilla con la cadera y el valgo de rodilla dinámico, era un factor predictor de lesión de LCA en mujeres deportistas. Los autores exponen que hasta el análisis de la mayor tasa de lesiones en mujeres era debido a factores anatómicos y hormonales, que por naturaleza son casi imposibles de modificar. Sobre lo que sí que se puede incidir es sobre una pobre o un anormal control neuromuscular del miembro inferior y particularmente sobre la rodilla durante acciones de potencia en los diferentes deportes, como los saltos o cambios de dirección donde mayor número de LCA se producen.

Este estudio comparo en 3D diversas medidas biomecánicas en atletas femeninas, comparando un grupo que no había sufrido lesión de LCA y otro que había sufrido lesión en competición. Los dos grupos fueron comparados en la ejecución de un drop-jump en el que se analizaron las caídas de los sujetos para determinar diversos factores de riesgo en función de la biomecánica en la recepción del salto. Como se puede observar en la ilustración número 3, las atletas que sufrieron lesión de LCA demostraron tener un control neuromuscular alterado en comparación con el grupo de no lesionadas, y se evidencia en que el grupo de sujetos lesionadas tenían mayor valgo de rodilla y abducción de rodilla en la recepción de los saltos. Determinados ángulos y momentos de valgo pueden ser predictores de lesiones de LCA., debido a que el momento de valgo en la rodilla puede incrementar la traslación anterior de la tibia y produce una sobrecarga en el LCA. (Hewett et al., 2005).

Ilustración 3. Modelo biomecanico que representa la acción cinemática de la rodilla durante la ejecución de un dropjump con caída vertical entre mujeres lesionadas y mujeres que sufrirían lesión de LCA. Se representa el contacto inicial y el desplazamiento máximo. (Hewett et. al 2005).

Los autores concluyen que la falta de control neuromuscular del valgo de rodilla en acciones dinámicas es más relevante que el incremento del ángulo Q en estático (Hewett et al., 2005).

valgo de rodilla en futbol

Valgo dinámico de rodilla (Hewett et. al 2005).

 Los mecanismos que ocurren en el plano sagital fueron propuestos como los causantes de las lesiones de LCA. Según McLean et al.,(2004) estos postulados están basados en el hecho de que en la fase de aterrizaje de un salto, lleva incorporado grandes fuerzas del cuádriceps con una relativa pequeña flexión de rodilla, lo que en combinación se sabe que induce una fuerza de traslación anterior de la tibia. Estos movimientos fueron habitualmente observados en los movimientos de las mujeres, pero con menos grados de flexión que los hombres, lo que es un serio contribuyente a sé un aumento de riesgo de lesión (McLean et al., 2004). Estiman que un control neuromuscular y un ratio de fuerza de isquiotibiales y cuádriceps fueron vistos como importantes componentes en el plano sagital en los mecanismo de lesión de LCA.

A diferencia de otros estudios, McLean et al. (2004) incluyen otro componente en los mecanismos que ocurren en el plano sagital, durante la ejecución de movimientos deportivos que ocasionan lesión de LCA: este componente es la gran reacción del suelo, que es directamente posterior con respectos a la tibia. Estas fuerzas deberían ayudar a proteger el LCA durante la fase de aterrizaje, pero no son tenidas en cuenta en las teorías de los mecanismos que ocurren en el plano sagital durante la lesión. Encontraron una fuerza de reacción articular anterior evidente durante la fase de recepción del peso por parte de la rodilla.

La siguiente carga de fuerza se realizó en la parte posterior de la rodilla, que seguramente se derive de la carga que se ejerce sobre la tibia, provocada por las fuerzas resultantes del suelo en la fase de desaceleración. Estas cargas durante la ejecución de diversos movimientos como el sidestep sugieren que el impacto de este mecanismo puede ser más importante del que había sido considerado previamente. Para los autores es posible que incluyan otro tipo de mecanismos de carga aparte de los vinculados al plano sagital sean necesarios durante los cambios de dirección en los pasos laterales, por lo que incluyen el valgo de rodilla y rotación interna tanto en aislamiento como en combinación, como productoras de grandes cargas en la lesión del LCA.

Quatman & Hewett (2009), siguiendo la línea de investigación de los autores mencionados en el estudio anterior, establecen el mismo tipo de propuesta y revisan el concepto sobre los planos en los que ocurre la lesión de LCA. Para esto proponen que muchos estudios indican que las lesiones por no contacto de LCA ocurren en un plano sagital de forma aislada y también plantean que otros autores establecen la posibilidad que la lesión solo ocurre en el plano frontal de manera aislado, produciendo un movimiento de valgo que se asocia con la ruptura del LCA.

En este estudio se establece que la mayoría de las lesiones ocurren durante un pivotaje lateral, un aterrizaje de una caída o una maniobra de desaceleración, pero que los planos de acción de la lesión no están del todo claros.

El ligamento como frenador de fuerzas

El LCA contrarresta aproximadamente el 85% de la fuerza de traslación de la tibia hacia delante en 20-30 grados, donde se demuestra en diversos estudios que en el plano sagital la rodilla se encuentra cerca de la extensión y existe una mayor fuerza del cuádriceps, por lo que la lesión ocurre predominantemente en un plano sagital. En contraste el plano puramente frontal (valgo-varo) o el plano transverso (interno-externo), de la rodilla tiene grandes efectos sobre la tensión ejercida sobre el LCA Quatman & Hewett (2009).

Valgo se refiere a la angulación hacia fuera del segmento distal de un hueso o articulación. En la articulación de la rodilla, en valgo se pueden producir a partir de un movimiento de abducción puro de la tibia con respecto al fémur en el plano transverso (fémur/ tibia rotaciones internas /externas). Hollis and colleagues mencionado por Quatman & Hewett (2009) describen la rotación axial de la tibia relativa al fémur durante el valgo y encontraron incrementos de la rotación a mayor aumento del grado de flexión de la rodilla, lo que describe una cierta postura típica en las lesiones de ligamento cruzado anterior que describen como un valgo en colapso con la rodilla cerca de la extensión (0-30 grados), una rotación externa de tibia y el pie plantado en el suelo, durante la deceleración de una maniobra (Quatman & Hewett, 2009).

Las mujeres exhiben mayor colapso de valgo durante las lesiones de LCA y los autores estiman que este movimiento es un gran predictor de lesión de ligamento.

Se plantea la posibilidad de que exista riesgo de sufrir lesión únicamente en el movimiento de valgo de rodilla, y exponen estudios en los que se evidencian que no es posible lesionarse en este tipo de movimiento debido a la poca carga que supone. Para estos autores, el movimiento de valgo supone una característica predictiva de lesión de LCA en mujeres y entienden que es lo entender el movimiento de la lesión en el plano sagital y omitir el valgo de rodilla como un movimiento que causa daño en el ligamento puede obstaculizar los esfuerzos de intervención en la prevención (Quatman & Hewett, 2009).

Es difícil que la lesión ocurra solo en el plano sagital, y que sobre todo en mujeres, la probabilidad de que ocurra por un valgo de rodilla es más común (Quatman & Hewett, 2009).

Krosshaug et al (2006) llevaron a cabo un estudio en el que estudiaron mediante 39 videos en los que se producía lesión de ligamento cruzado anterior y analizaron dos puntos, que según ellos resultaban fundamentales: el contacto inicial con el suelo y 50 milisegundos después de este primer contacto.

Estudios anteriores han concluido que la lesión del LCA ocurre después del apoyo del pie en el suelo con la rodilla extendida. Pero diversas interferencias entre el contacto inicial y 50/33 milisegundos después del contacto inicial del pie en el suelo, al analizarlas en video muestran como lo que se asume el tiempo de lesión, los grados de la rodilla se encuentran en 18 y 24 grados en hombres y mujeres respectivamente. Numerosos estudios investigaron si el género era una diferencia en la incidencia de lesión y si esta estaba causada por las flexiones de rodilla y cadera en las recepciones del pie. Estos autores encontraron mayores ángulos de flexión en cadera y rodilla que los hombres tanto en el contacto inicial del pie como a los 50/33 milisegundos de este primer contacto, por lo que sugieren que la forma de actuar del cuádriceps es diferente a la de los hombres (Krosshaug et al., 2006).

Los ángulos de rodilla son asumidos como el punto de lesión en donde es mayor en hombres que en mujeres. Las mujeres tienen 5.3 veces mayor riesgo relativo debido al mayor valgo de rodilla con respecto a los hombres. Las lesiones ocurren predominantemente en las recepciones (Krosshaug et al., 2006).

El papel del núcleo (Core)

El termino core se refiere a la tejidos óseos y blandos forman parte del complejo lumbo-pelvico. Huesos y ligamentos componen la estabilidad estática de la columna vertebral, pero ofrecen pequeña estabilidad. Los grandes estabilizadores son los músculos que producen contracciones a nivel del tronco, pelvis y cadera (Chuter & Janse de Jonge, 2012).

Chaudhari (2013) define el ‘’core’’ como la región del cuerpo delimitada por la pelvis y el diafragma, que incluye los músculos del abdomen y la parte baja de la espalda. Zazulak et al. (2007) describe el mismo término como la parte del cuerpo que incluye estructuras pasivas del espina toracolumbar y la pelvis, así como también la contribución activa de la musculatura del tronco.

La estabilidad del core se refiere a la habilidad de los músculos de estabilizar la columna con contracciones musculares y manteniendo la presión abdominal. Requiere de un incremento del stiffnes del tronco y de las caderas para la preparación y la respuesta a las cargas espinales, para prevenir la estabilidad en la columna y facilitar el reequilibrio después de una perturbación. El incremento del stiffnes del core mantiene centrado el centro de gravedad, manteniendo una base que absorbe de manera eficiente la fuerzas generadas desde el suelo (Chuter & Janse de Jonge, 2012).

Chaudhari (2013) entiende la estabilidad del core como la habilidad del cuerpo de mantener o devolver a una posición de equilibrio al tronco tras una perturbación. La musculatura de la cadera actúa en conjunción con el cuadrado lumbar para estabilizar el tronco sobre el miembro inferior y transferir fuerza a la pelvis y a la columna, además de mantener la cadera alta y controlar la aducción del fémur. La contracción de la musculatura lateral del core previene de los movimiento internos de la cadera Chaudhari (2013).

Las disfunciones en la zona central, producen un aumento de probabilidad de lesión de LCA, debido al incremento del valgo de rodilla. Deficiencias en la fuerza abductora de caderas y extensión de la misma, aumentan los momentos de valgo, por aumento de rotación interna de fémur y abducción de rodilla. El stiffnes de las caderas está demostrado que juega un papel muy importante en la reducción del riesgo de LCA.

La estabilidad del core del cuerpo debe estar regulada por un buen control neuromuscular del tronco como respuesta a fuerzas internas y externas, incluyendo las fuerzas generadas por las partes distales o perturbaciones inesperadas. Déficits en el control neuromuscular en esta musculatura contribuyen a un comportamiento más inestable a lo largo de toda la cadena cinemática (Zazulak et al., 2007).

La estabilización de la pelvis y el tronco es necesaria para todos los movimientos de las extremidades. Fuerza suficiente en las caderas y el tronco, mantiene la estabilidad en los tres planos de movimiento, y algunos estudios demuestran que la contribución de los diferentes grupos musculares de la zona lumbar depende de la dirección y de la magnitud de las fuerzas del tronco. Los abductores de caderas y los rotadores externos juegan un papel importante en el mantenimiento de una buena alineación de los miembros inferiores. Asisten a mantener elevada la pelvis y previenen que la cadera realice movimientos de rotación interna y aducción, lo que provoca un movimiento de valgo de rodilla y el consiguiente riesgo de lesión.Se ha sugerido que la rodilla es una ‘’victima de la inestabilidad del core’’ con respecto a la estabilidad y la alineación durante acciones deportivas, y en particular cuando se hace referencia al LCA (estudio).

La fatiga

Uno de los factores que influyen en el control de las extremidades inferiores es la fatiga neuromuscular. La fatiga combinada con los mecanismos fisiológicos que ocurran a nivel central y periféricos, tiene efectos sobre las vías de aferencias musculares, comúnmente observadas en la deficiencia propioceptiva. Además la fatiga induce cambios en estas vías aferentes, particularmente en la propiocepción que puede estar influenciada en la edad y el género. En deportes como el fútbol o baloncesto, donde existen esfuerzos de alta intensidad que son prolongadas durante largos periodos de tiempo, la fatiga del atleta es inevitable (estudio).

No está del todo claro, pero la fatiga contribuye a lesionar el LCA por un mecanismo sin contacto. Se sugiere que estas lesiones están asociadas a un pobre acondicionamiento físico y que un aumento de esta condición muestra reducción en la tasa de lesiones (estudio).

Mclean et al., (2007) explica que muchas de las lesiones ocurren al principio y al final de la temporada, donde los efectos acumulativos de la pretemporada o los efectos de la propia temporada al final son mas evidentes.

Algunos estudios han evaluado el rol que juega la fatiga neuromuscular en las lesiones sin contacto de LCA. Wojtys et al. (1996) citado en Mclean et al. (2007)encontro que la fatiga aislada del cuadriceps y de los isquitibiales en jovenes sanos potenciaba la traslacion anterior de la tibia hacia adelante. Ademas, aunque el orden de activacion no cambio, el las fases o tiempos de reaccion fueron notablemente mayores.La fatiga localizada en el cuádriceps y en los isquiotibiales inducia cambios significativos en el control de la extremidad inferior durante maniobras de cambios de dirección (Nyland et al., 1997).

Chappell ( 2005) entiende que la fatiga es el factor extrínseco que afecta al sistema musculo-esquelético y al sistema neurológico. La fatiga está asociada con un empeoramiento de la propiocepción de la rodilla y con un aumento de la laxitud. Las fibras musculares pierden capacidad para absorber energía y se produce un aumento de las funciones neuromusculares que produce un aumento de la traslación anterior de la tibia.

Chappell ( 2005) concluyen en su estudio que la fatiga en la extremidad inferior incrementa el pico de fuerzas anteriores en la tibia proximal, lo que puede provocar mayor tensión en el LCA y por lo tanto mayor riesgo de lesión. Este aumento del pico de fuerza está asociado con una disminución del ángulo de flexión de la rodilla y un aumento del momento de valgo.