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El estrés en el futbolista

Cualquier suceso que genere una respuesta emocional, puede causar estrés. Esto incluye tanto situaciones positivas como negativas. Y en un deporte como el fútbol con situaciones estocásticas e inesperadas, las reacciones emocionales están a flor de piel. Sin contar con la presión que ejerce el entorno mediático sobre el futbolista.

El estrés también surge por irritaciones menores, como un problema con el autobús durante un viaje de partido. Hay ocasiones en las que el origen no es la situación, sino la percepción que tenemos de ella, de forma que las situaciones que provocan estrés en una persona pueden ser insignificantes para otra. Suele aparecer con más frecuencia en individuos frustrados con alguna situación que no están sabiendo manejar y gestionar para cambiarla. 

Hay ocasiones en las que el origen no es la situación, sino la percepción que tenemos de ella

En respuesta a las situaciones de emboscada, el organismo se prepara para combatir o huir mediante la secreción de sustancias como la adrenalina, producida principalmente en las glándulas suprarrenales. La adrenalina se disemina por toda la sangre y es percibida por receptores especiales en distintos lugares del organismo, que responden para prepararse para la acción:

  • El corazón late más fuerte y rápido.
  • Las pequeñas arterias que irrigan la piel y los órganos menos críticos (riñones, intestinos), se contraen para disminuir la pérdida de sangre en caso de heridas y para dar prioridad al cerebro y los órganos más críticos para la acción (corazón, pulmones, músculos).
  • La mente aumenta el estado de alerta.
  • Los sentidos se agudizan.

El estrés es causado por el instinto del cuerpo de protegerse a sí mismo. En momentos de mucho trabajo, pueden surgir la tensión y el estrés. El problema aparece cuando la tensión en nuestro organismo se desborda y supera nuestra capacidad de control. Tener cierto grado de tensión suele mantenernos activos, con más energía, nos ayuda a aprovechar mejor el tiempo y a hacer más de lo que nos creemos capaces. Pero cuando se desborda y sobrecarga nuestro cuerpo y mente es cuando surge el peligro, y empiezan a aparecer síntomas físicos, psíquicos y conductuales. Cuando esto sucede, el cuerpo está trabajando sobre tiempo, sin ningún lugar para usar toda esa energía extra. Esto puede hacerlo sentir ansioso, temeroso, preocupado y tenso.

Aunque muchos estresores no se puedan controlar, indudablemente sí podemos ejercer cierto control general sobre el ritmo de vida de los futbolistas y sobre las valoraciones cognitivas que tienen ante la adversidad, la incertidumbre y el fracaso.

Además existen técnicas para reducir ese estrés como las habladas aquí , asi que te recomendamos que leas ese enlace o visites este post en nuestro instagram

Características de las situaciones estresantes

Lazarus y Folkman señalan que existen ciertas características que parecen determinar el que una situación devenga como estresante. Entre ellas se destacan: el cambio o novedad, la falta de información, la no predictibilidad, la incertidumbre, la ambigüedad y significación para la persona, entre otras. 

Al igual destacan las condiciones biológicas del organismo y la carencia de habilidades para hacerle frente.

Estos estresores pueden aparecer en diferentes contextos para el futbolista. En el ámbito de la disciplina del club ( problemas con algún compañero, falta de apoyo de la afición, cambio de posición y/o de rol etc..) El ámbito familiar también es proclive a desencadenar estrés en el futbolista ( problemas familiares, discusiones con amigos etc…) y pueden ser de tipo biogénico o psicosocial. Ambos tipos de estresores provienen tanto de estímulos externos a la propia persona como de aspectos internos.

Tipos de estresores

Los estresores internos pueden ser estímulos de características físicas, como el dolor producido por una herida, una enfermedad; o de características más cognitivas, como el recuerdo de una situación desagradable, pensamientos sobre la propia inutilidad o lo difícil que puede ser el futuro inmediato, sentimientos de culpa o ambiciones no conseguidas.

Los estresores externos también pueden provenir de aspectos físicos, como la temperatura ambiental extrema, el ruido, la luz intensa; o implicar aspectos cognitivos, como, por ejemplo, ver que dos compañeros hablan en voz baja y de vez en cuando miran y se ríen. Aunque funcionan como estresores tanto los aspectos físicos como los cognitivos, estos últimos son más frecuentes e importantes.

La investigación médica y psicológica ha explorado los factores causales (los estresores) que, de manera general, se dividen en tres grandes grupos:

  • ESTRESORES FÍSICOS: En el futbolista suele ser por un exceso de la carga que conlleva al sobreentrenamiento. 
  • ESTRESORES SOCIALES: provienen de la  interacción con las demás personas ( compañeros, cuerpo técnico, aficionados etc.). Los conflictos con los demás constituyen una fuente de estrés bastante común. Estos estresores sociales son externos y, por lo general, están parcialmente bajo el control del futbolista. 
  • ESTRESORES PSICOLÓGICOS: tienen lugar en el interior de nuestra psique y comprenden todas las emociones, como frustración, ira, odio, celos, miedo, ansiedad, tristeza, autocompasión y sentimientos de inferioridad. La activación emocional es uno de los efectos más frecuentes del estrés y que, cuando el estado emocional negativo es crónico e intenso, puede ser más dañino para nuestra salud que los estresores físicos.

Sintomas del estrés. 

Como entrenadores sería positivo entender los síntomas que produce el estrés para ayudar a nuestros futbolistas a la gestión del mismo, ya sea favoreciendo la autoconciencia del mismo o a través del apoyo en el camino de la autogestión. 

1. A nivel cognitivo-subjetivo:  

  • Preocupación
  • Temor
  • Inseguridad
  • Dificultad para decidir
  • Miedo
  • Pensamientos negativos sobre uno mismo 
  • Pensamientos negativos sobre nuestra actuación ante los otros 
  • Temor a que se den cuenta de nuestras dificultades
  • Temor a la pérdida del control 
  • Dificultades para pensar, estudiar, concentrarse, etc.

2. A nivel fisiológico:  

  • Sudoración 
  • Tensión muscular 
  • Palpitaciones
  • Taquicardia
  • Temblor
  • Molestias en el estómago
  • Otras molestias gástricas 
  • Dificultades respiratorias
  • Sequedad de boca 
  • Dificultades para tragar
  • Dolores de cabeza
  • Mareo
  • Náuseas
  • Molestias en el estómago
  • Tiritar, etc.

3. A nivel motor u observable:  

  • Evitación de situaciones temidas 
  • Fumar, comer o beber en exceso
  • Intranquilidad motora (movimientos repetitivos, rascarse, tocarse, etc.)
  • Ir de un lado para otro sin una finalidad concreta
  • Tartamudear 
  • Llorar
  • Quedarse paralizado, etc

Bajada del rendimiento y lesiones

El problema es que todo esto puede acarrear una bajada del rendimiento del jugador, o hacer más proclive al jugador a sufrir lesiones. Como entrenadores tenemos varias estrategias aplicables a nuestro trabajo con el grupo que generen menos ansiedad a nivel individual. 

Soluciones

Crear grupo en un ambiente de aprecio y confianza:

Todas las personas tenemos dos necesidades humanas muy básicas: el sentimiento de pertenencia a un grupo y el de identidad. Deseamos sentir que formamos parte de un grupo y que somos aceptados y valorados tal y como somos. El rechazo, la falta de integración, va a ser uno de las primeras fuentes de conflicto. Por ende el trabajo de la socioafectividad

Esto se consigue creando un clima de confianza en nosotros/as mismos y en los demás que nos permita enfrentar los conflictos sin miedo, poniendo sobre la mesa las cosas sin tapujos y confrontándolas, dirigiéndonos directamente a las personas con las que tenemos los problemas.

La confianza siempre la trabajamos pareja a la responsabilidad. La confianza sin responsabilidad es ingenuidad, algo muy negativo.

Favorecer la comunicación:

Una buena comunicación es fundamental en el proceso de aprender a resolver conflictos de forma no violenta, ya que el diálogo es una de sus principales herramientas. Poner en práctica juegos y dinámicas que nos permitan desarrollar una comunicación efectiva, que realmente nos enseñen a dialogar y escucharnos de una forma activa y empática.

Toma de decisiones por consenso:

Todo lo dicho anteriormente hay que ponerlo en práctica aprendiendo a tomar decisiones consensuadas, de forma igualitaria, participativa y no-sexista como miembros del staff al que pertenecemos. 

El entrenador no pierde autoridad por consultar algunas decisiones con sus futbolistas si no todo lo contrario, cuando la decisión se ha consultado y valorado con todos los miembros del cuerpo técnico y los futbolistas entendiendo su punto de vista de forma empática el entrenador gana respeto por parte de estos. 

Trabajar la cooperación:

Establecer un tipo de relaciones cooperativas que nos enseñen a enfrentar los conflictos entre todas las partes, desde el descubrimiento de todas las percepciones y utilizando la fuerza de todos y todas en el objetivo común. Desarrollar actitudes cooperativas, buscar formas de trabajo y aprendizaje cooperativo, encontrar alternativas al individualismo mediante la gestión de los egos, a la competitividad, buscando lugares comunes. 

Por tanto, una gestión del estrés será vital en el funcionamiento del grupo, tanto a nivel individual como colectiva. Y por último recordar que 

Como entrenadores somos PERSONAS que saben de fútbol y dirigen a PERSONAS que juegan al fútbol.  

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Gabriel Penelas

Written by Gabriel Penelas

Gabriel Penelas, es graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Posee un Master en nutrición clīnica y nutrición deportiva por la Universidad Isabel I y ha realizado un Master en Coaching Personal en Euroinnova Business School.

Ha trabajado con equipos de élite como el primer equipo de la UD Almería y Helvecia Futsal de Londres.

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