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El jugador de fútbol, esa estructura compleja

El gran aporte realizado por las ciencias de la complejidad, que contempla al jugador desde una dimensión pluridimensional (Seirul-lo, 2016), se valoran las necesidades emocionales del humano deportista en contacto permanente con la forma de jugador, pensar, sentir, disfrutar. A través de este artículo, pretenderé aproximarme al proceso de (con) formación por el cual el jugador atraviesa a lo largo de su experiencia motriz – deportiva, logra adaptarse mediante la variabilidad práctica – no lineal – a las necesidades de los diferentes e inciertos escenarios que el juego propone y expone.

Es importante considerar al humano deportista, como consecuencia de una estructura compleja configurada por interacciones y retracciones, que se manifiestan a través de procesos de los distintos sistemas y subsistemas que lo constituyen.

En un partido de fútbol o en un entrenamiento, un jugador está expuesto a innumerables acciones, en su mayor medida de tipo complejas interrelacionadas con el entorno, o sea, no solo tiene que atender a las acciones, sino que también tiene que adaptarse a las circunstancias positivas o negativas que ofrecen el entorno.

Un jugador de fútbol (así como cualquier otro deportista) forma parte de una complejidad, es considerado un HUMANO DEPORTISTA, compuesto por otras estructuras más pequeñas que se relacionan entre sí. Como es una estructura compleja, la misma está formada por SISTEMAS (conjunto de órganos) y TEJIDOS (grupo de células). En resumen, el cuerpo humano es una compleja estructura de sistemas interrelacionados entre sí. La relación entre los sistemas y con el exterior, determina en última instancia las diferentes capacidades que posee el ser humano. 

Existen un número elevado de capacidades en función de cada sistema o cada elemento del entorno con el que nos podemos relacionar.

                  Para simplificar un poco el marco teórico voy a mencionar que existen 8 grupos de capacidades:

  • Bioenergética
  • Condicional 
  • Coordinativa 
  • Cognitiva
  • Socio – Afectiva
  • Emotivo – Volitiva
  • Expresivo – Creativa
  • Mental

La indivisible relación entre el jugador, el equipo y el juego, permiten configurar situaciones de entrenamiento para los deportes de equipo, adecuadas a la realidad funcional del humano deportista permitiendo, de esta manera, congeniar la teoría de los sistemas con la práctica del entrenamiento en los deportes de interacción en espacio compartido (Seirul-lo, 2017)

                  A partir de ahora, detallare las características más importantes de cada estructura:

ESTRUCTURA BIOENÉRGETICA

Presenta característica relacionada con el aporte de energía en función del esfuerzo al cual se expone el deportista en una situación determinada. Es decir, el jugador necesita energía para tomar decisiones y llevarlas a cabo, esto permite mantener la concentración y utilizar de manera óptima los diferentes sensores. Al mismo tiempo, los procesos cognitivos suponen un gasto energético que, en concordancia con la práctica específica, el descanso, la alimentación permitirá optimizar el rendimiento del jugador.

ESTRUCTURA CONDICIONAL

Aborda las interacciones entre sistemas que conforman las capacidades físicas, tales como fuerza, velocidad, resistencia y flexibilidad.

En el paradigma clásico la estructura condicional hacía hincapié en procesos de análisis y valoración cuantitativa, por ejemplo, mediante la realización de prueba físicas. Esta tendencia analítica reduccionista evalúa el rendimiento del humano en situaciones aisladas al entorno donde el sujeto se construye y aleja toda posibilidad de auto – organización en situaciones de variabilidad.

A contraposición de la visión tradicional, la global, se base en relaciones no lineales, de contextos abiertos y dinámicos que surgen a partir de acciones emergentes, enfocándose en lo cualitativo.

jugador de futbol estructuras complejas

ESTRUCTURA COORDINATIVA

Tiene como objetivo construir tareas ecológicas y flexibles en las cuales fluctúe el avance de los jugadores a los diferentes ritmo y demandas que nacen del propio juego. La estructura coordinativa contempla la relación (directa o indirecta) del jugador con el balón, el juego, los apoyos, desplazamientos, cambios de dirección, giros, etc.

Es decir, facilitan el valor real y nominal de una acción motriz coincida al máximo posible, fortalezca la fidelidad y estabilidad del movimiento del modelo motor (Massafret y Serrés, 2005)Seirul.lo y Massafret (2001), desarrollan la propuesta sobre las capacidades coordinativas bajo tres grandes áreas representativas de la expresión del movimiento

Desde una perspectiva sistémica asociada a las necesidades del jugador y del juego, la estructura coordinativa no se desarrolla aisladamente, sin embargo, los componentes que emergen en función del gesto técnico específico tomaran predominancia una sobre otra.

El fútbol manifiesta perturbaciones permanentes que se expresan en escenarios de carácter holístico, en circunstancias de incertidumbre.

ESTRUCTURA COGNITIVA

Hace referencia a la interpretación y comprensión del juego en general, se la entiende como una estructura conformada por la totalidad de procesos intra e Inter sistémicos que acontecen al jugador y le permiten optimizar su funcionalidad para:

  • extraer
  • tratar
  • disponer

Procesos intra e Inter sistémicos

Según Xesco Espar (2017), las capacidades cognitivas brindan la posibilidad de conocer, reconocer y recordar aquellos elementos informacionales que facilitan las acciones que realizan los jugadores en el campo. Dichas acciones son implementadas en un momento y espacio óptimo, en armonía con las intenciones y deseos que emergen del jugador.

Si se retoma la idea de la funcionalidad cognitiva, la misma efectúa aportes al jugador en relación con la complejidad del entorno, con la intención de reinterpretar la sensibilidad por la cual atraviesa. 

A partir de aquí, se distinguen 3 componente que dan sustento a esta estructura:

  1. Funcionalidad Cognitiva 1 (Extraer)

Antes, durante y después de la participación el jugador deberá extraer de sí, toda la información que circula desde el entrenamiento especifico y el juego mediante los diferentes “sistemas” que le permitan registrar los estados y cambios de toda naturaleza y que están presentes en cada momento de su intervención activa o pasiva en los acontecimientos.

  • Funcionalidad Cognitiva 2 (Tratar)

Sistemas y subsistemas de la estructura cognitiva trataran toda la información incorporada que proviene de:

  • La participación
  • La socializa
  • La verbalización
  • La conceptualización
  • Funcionalidad Cognitiva 3 (Disponer)

Una vez tratada la información, se dispone de ella para volcarla al plano de la acción que se desarrolla en el entorno del juego y lo transforma en el sentido deseado y esperado.

El proceso de toma de decisiones en los deportes de interacción compartida presenta una gran complejidad a la hora de ser elaborados debido a la innumerable cantidad de elementos que debemos tener en cuenta para llevarlas a cabo. La interacción y sensibilidad como herramientas para colaborar en el proceso de conformación del deportista, permitirá estimular los sistemas que dan soporte a dicha estructura.

ESTRUCTURA SOCIO AFECTIVA:

En innumerables ocasiones se oye la expresión, bajo diferentes análisis “este equipo juega de memoria”“estos dos (jugadores) juegan de memoria”. Desde la perspectiva del entrenamiento estructurado asociada a la interacción permanente entre sujetos en un deporte abierto, dinámico y holístico como el fútbol, se considera pertinente o adecuado el uso del término de resonancia asertiva. Dicho concepto se refiere a la comunicación asertiva-motriz que parte de la comprensión empática interpersonal de base afectiva, la cual llega a predecir no sólo la motricidad en la que se verá abocado nuestro compañero, sino también, lo que sentirá en los momentos inmediatos siguientes (Seirul-lo, 2004).

Paco Seirul-lo, en palabras nos indica que, para ganar en estos deportes, es “imprescindible”contar con los demás (2016), por tal motivo es importante la construcción de lazos (interpersonales e intergrupales) estables y satisfactorios, que emerjan y se reproduzcan durante el juego. Estos lazos son el verdadero éxito en un equipo.

La cooperación permite el entendimiento entre personas (jugadores) y, si no es óptima, impactara de manera no deseada sobre el desarrollo y rendimiento del humano deportista.

La estructura dialéctica existente entre el individuo y el grupo pone de manifiesto que un juego como el fútbol solo es posible si se cuenta con los compañeros. De este modo, mediante la interacción entre jugadores, se logra visibilizar y transformar el significado individual de GANAR como principal componente (que dentro de la corriente clásica ha tenido gran relevancia). De este modo aparece la denominada CULTURA COLECTIVA DEL JUEGO, en la cual construyen relaciones interpersonales y se pueden identificar las diferentes señales de comunicación, es decir, se gesta un vínculo colectivo con los diferentes elementos del equipo y en función de los acontecimientos que emergen del juego (Seirul-lo, 2004).

La optimización de la estructura socioafectiva es el resultado de los diferentes procesos que el jugador realiza antes, durante y después de vivenciar situaciones de relación interpersonal que se desarrollan en la práctica específica, es decir, en entornos de entrenamiento o competición. Estos escenarios se presentan, según Seirul-lo (2017), como la fuente que le aporta a cada jugador motivos para su socialización y descubrimiento afectivo.

ESTRUCTURA EMOTIVO – VOLITIVA

“Sin EMOCIÓN  no hay DEDICACIÓN y y por tanto el esfuerzo necesario ni la OPTIMIZACIÓN”

Seirul-lo, 2016

Dentro de está estructura la voluntad tiene un rol preponderante y la misma es considerada como condición indispensable para “todo”

Aspectos para contemplar:

  • Intencionalidad
  • Deseo
  • Predisposición
  • Compromiso
  • Emoción
  • Optimismo
  • Motivación

Según Damunt y Letosa (2015), lo que impulsa al deportista a realizar una tarea se puede dividir en dos necesidades, por un lado, la que proviene de su interior, o intrínseca, y por otro, la que deriva del exterior, o extrínseca.

A partir de dicha concepción, la conducta intrínsecamente motivada tiene como objetivo el propio placer o interés personal en realizarla. Es decir, se sustenta bajo necesidades psicológicas definidas que incluyen: la causación personal, la efectividad y la curiosidad (Monroy, A. y Sáez, G.; 2011)

Por otro lado, la motivación extrínseca es la recepción que penetra desde el exterior, por ejemplo, la influencia que recibe el deportista a través de otras personas ya sea de forma directa o indirecta.

ESTRUCTURA CREATIVO – EXPRESIVA:

Está estructura nos invita a reflexionar acerca de la relación existente entre el jugador, el espacio, el tiempo (como concepto teórico, ausente en la práctica real) y el elemento (balón); componentes a los que expone un equipo en los diferentes escenarios (cambiantes) que forman parte de los deportes de interacción en espacio compartido. Es decir, en una secuencia temporal, ¿qué debemos hacer antes, durante y después de tener el balón?

En un ámbito cognitivo declarativo, está estructura se asocia a la capacidad de reconocer patrones ocultos y de esta manera establecer nuevos lazos entre situaciones y acciones no vinculadas.

Cada jugador deberá manifestar una acción sorpresiva sobre el rival en cada competición. Esto indica la necesidad de construir y potenciar sujetos inteligentemente creativos, capaces de crear disrupción y sorpresa en algún momento y de entender las sorpresas de sus compañeros (socio afectividad) en otros (Castaños, 2017)

La creatividad requiere incorporar variadas tareas de entrenamiento para que este nuevo elemento “bonito” también sea eficaz.

El jugador creativo necesita ser empoderado por el entrenador. Tienen que sentir que el entrenador confía en su capacidad de resolución creativa (creativa-expresiva) en situaciones donde “la táctica del vestuario” no puede controlar la imprevisibilidad del juego y la propuesta del adversario (castaños, 2017).

La creatividad, comprendida desde una acción motriz que emerge de la interacción de las diferentes partes del sistema de toma de decisiones, tiene como objetivo captar el movimiento como expresión de la intención del jugador e incorpora, a través de diferentes tareas, un mayor numero de recursos ante el entorno cambiante en el que se desenvuelve la competencia. Así un entrenador que no atienda a las necesidades de esta estructura, que no disponga de elementos para la optimización de esta; construirá un jugador con menos recursos para resolver ante un sistema abierto, dinámico y variable como es el fútbol.

ESTRUCTURA MENTAL

El propósito de esta estructura, en términos generales, radica en entender, comprender e identificar el sentido y objetivo de nuestra existencia.

Es decir. ¿Qué objetivos tiene el jugador?, ¿Qué quiere ser?

La estructura mental se refiere a las formas que afectan al jugador, las denominadas situaciones no previstas y cómo este supera el nuevo escenario desconocido, que no formaban parte de su planificación mental, que desvirtúa su objetivo inicial y lo distancia de sus motivaciones. Todo este desencadenamiento de acciones emergentes surge mientras se encuentra el balón en juego, es decir, en plena competición. Esta relación entre lo mental y lo contextual queda atapada bajo las sensaciones intrínsecas que un sujeto sufre en su entorno cambiante. Como ejemplo podemos mencionar, como afecta el resultado de un partido sobre la toma de decisiones, como actúa un jugador ante la provocación reiterada de un rival, ante decisiones arbitrales con las que no concuerda, ante decisiones del entrenador que no forman parte de coincidencia, entre otras.

Desde está perspectiva, se considera de gran importancia el uso de esta estructura por 2 razones:

  • La necesidad de definir este conjunto de constreñimientos que aparecen específicamente durante el juego.
  • Englobar dentro de una misma estructura aquellas acciones susceptibles de ser optimizadas a través de reglas provocadoras en las tareas a través de propuestas que generan situaciones similares a las que se exponen durante la competición.

La intención de optimizar esta estructura permitirá dotar al jugador de nuevas formas de proceder bajo el abanico de posibilidades se presentan en los entornos cambiantes que acontecen al juego.

De este modo, podemos concluir, que a partir de comprender al ser humano y la complejidad en la que se encuentra inmerso, podemos construir nuevos elementos y situaciones de entrenamiento que produzcan estas interacciones entre las estructuras multinivel de los distintos sistemas que constituyen el ser humano. De ese modo se justifican muchas de las situaciones que antiguamente aparecían como dogmas dentro de los entrenamientos de la pedagogía tradicional (Seirul-lo, 2002).

Bibliografía:

  • Francisco Seirulo.Lo Vargas. (2017). El entrenamiento de los Deportes de Equipo. Barcelona: Gráficas MB (Pallejá).
  • Barca Coach Academy (2019). Modulo 2. Los Elementos que lo Conforman (Material de Clase)

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Gonzalo Sanchez

Written by Gonzalo Sanchez

Titulación: Licenciado en Actividad Física y Deportes - Preparador Físico Profesional

Profesión Actual: Preparador Físico Principal - Club Monarcas Morelia (Liga de Primera División Bancomer MX) Mexico

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