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El liderazgo en el equipo de fútbol del siglo XXI

En el siglo XXI los grandes entrenadores no son esos que tienen unos elevados conocimientos teóricos y se olvidan del resto de habilidades. Los grandes líderes del vestuario son personas muy movilizadoras, personas que despiertan nuestro entusiasmo y alientan lo mejor que hay en nosotros. Cuando tratamos de explicar su especial habilidad apelamos a nociones como la planificación, la previsión o el poder de las ideas, pero la realidad es mucho más sencilla: los grandes líderes del vestuario son personas que saben manejar las emociones.

Poco importa lo que hagan, poco importa que se dediquen a planificar estrategias o se ocupen de movilizar la acción de un equipo, puesto que su éxito no depende tanto de lo que hacen como del modo en que lo hacen. El rasgo distintivo reside, en suma, en su comprensión del extraordinario papel que desempeñan las emociones en el entorno del equipo, no solo en cuestiones tan patentes como el rendimiento, sino también en variables tan intangibles como la motivación o el compromiso.

Elementos tan subjetivos como la motivación y el compromiso nacen del optimismo y de la sonrisa, por el contrario, suelen consolidar las habilidades neuronales básicas necesarias para desempeñar bien cualquier tarea. Por tanto, no es de extrañar que sea una de las herramientas fundamentales del entrenador emocionalmente inteligente. 

El líder es —y siempre ha sido, en todo momento y lugar— la persona a quien los demás recurren en busca de la convicción y claridad necesaria para hacer frente a una amenaza, superar un reto o llevar a cabo una determinada tarea. En este sentido, el líder es la persona que mejor sabe encauzar las emociones de un determinado grupo. Esta función esencialmente emocional —que disipa la bruma de las emociones tóxicas y canaliza las emociones del grupo en una dirección positiva— sigue siendo la principal tarea del líder en el ámbito de cualquier club moderno en cualquiera de sus niveles, desde un utillero hasta el director deportivo.  Así pues, en resumen el líder de un grupo humano es la persona más capaz de influir en las emociones de los demás. Cuando las emociones se orientan en una dirección positiva como el entusiasmo, por ejemplo, el funcionamiento del grupo puede alcanzar cotas muy elevadas mientras que cuando, por el contrario, se inclina en la dirección del resentimiento, apatía o ansiedad, encaminará al grupo hacia su desintegración, lo cual pone de relieve otro aspecto esencial del liderazgo: su efecto trasciende el mero hecho de llevar a cabo un buen trabajo.

Los resultados de una investigación realizada en empresas determinaron que la fortaleza de los líderes «estrella» no residía en ninguna habilidad técnica ni cognitiva, sino en cuatro competencias características de la inteligencia emocional: la motivación de logro, la iniciativa, la capacidad de colaborar y trabajar en grupo y la habilidad para dirigir equipos. Además de saber adaptar los distintos tipos de liderazgo explorados anteriormente aquí

El entrenador del siglo XXI lleva a su equipo y aficionados a conectar con una visión, su visión. Para que el lider sea capaz de estimular la resonancia de un determinado grupo y cultura deportiva, los líderes emocionalmente inteligentes deben comenzar mirando en su interior y prestando atención a lo que piensan, sienten y experimentan con respecto a su grupo. Bien podríamos decir que este tipo de líderes funcionan como sismógrafos muy sensibles que permiten conectar con la visión ideal y la misión del equipo y perciben la diferencia existente entre lo que es y lo que podría ser. Y no estamos hablando aquí exactamente de la intuición, sino del uso de la inteligencia emocional para observar e interpretar los indicios más sutiles de lo que realmente está ocurriendo, lo cual nos transmite una información mucho más precisa que cualquier otro tipo de datos.

En resumen,  el entrenador del siglo XXI triunfará si desarrolla una toma de decisiones de forma democrática , es afiliativo, es decir, fomenta la unión del grupo y promueve el crecimiento tanto personal como profesional de cada uno de sus integrantes a la par que el del mismo y el del equipo. No se antoja tarea sencilla para el lider del grupo que tendrá que lidiar con mil problemas provenientes de 360 grados. Por tanto, un manejo de las capacidades de la inteligencia emocional facilitará su desempeño aunque tendrá que hacerlo con la ayuda de todos, recordando en su mente perpetuamente una frase celebre japonesa que ilustra a la perfección el liderazgo del entrenador del siglo XXI “ Ninguno de nosotros es tan inteligente como todos juntos “ 

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  1. Me apasiona el entrenamiento, y las bases de un entrenador son el conocimiento de la materia, las habilidades comunicativas y el liderazgo, miren aquí algunas de las dotes de un líder en mi blog.

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Gabriel Penelas

Written by Gabriel Penelas

Gabriel Penelas, es graduado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Posee un Master en nutrición clīnica y nutrición deportiva por la Universidad Isabel I y ha realizado un Master en Coaching Personal en Euroinnova Business School.

Ha trabajado con equipos de élite como el primer equipo de la UD Almería y Helvecia Futsal de Londres.

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