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Claves de como introducir el perfil de fuerza-velocidad en fútbol

“El perfil fuerza-velocidad en fútbol es un método de entrenamiento que nos permite evaluar cómo aplican la fuerza nuestros deportistas de una forma objetiva e individualizada”

EL NUEVO FÚTBOL 

El fútbol está siempre en continua evolución y cada vez se está volviendo más exigente. Debemos tener claro que en el 2020 no se jugará igual que en el 2030 (1) ya que cada año se juega a velocidades más altas y con periodos más densos de esfuerzos a alta intensidad, por ello, necesitaremos adaptarnos al contexto en el que nos encontremos y analizar las demandas de nuestra competición para que nuestras estrategias basadas en el ejercicio resulten eficaces en nuestros jugadores de fútbol. 

Si seguimos entrenando a nuestros jugadores como hace 10 o 15 años, nuestros entrenamientos no se estarán adaptando ni a las nuevas necesidades del fútbol, ni a las nuevas necesidades del futbolista; lo cual conllevará un peor rendimiento deportivo tanto individual como colectivo y un mayor riesgo de lesión. Si a esto, le añadimos que no estamos realizando ninguna evaluación objetiva del rendimiento del jugador, no sabemos ni si estamos mejorando, ni qué estamos mejorando en el jugador, ni si el jugador se está adaptando a las demandas de la competición.

IMPORTANCIA DEL ENTRENAMIENTO DE FUERZA 

Actualmente el entrenamiento de fuerza está cobrando mucha importancia y tiene un gran peso en la planificación anual en el fútbol, no solamente para la mejora del rendimiento, si no también en la reducción de lesiones, demostrándose que es el principal factor a tener en cuenta en el desarrollo de programas preventivos (2). 

La literatura sugiere que los atletas más fuertes y más rápidos tienen un riesgo reducido de lesiones en comparación con sus contrapartes más débiles; esto apoya la tendencia actual de que la velocidad máxima proporciona un efecto protector contra las lesiones y que la fuerza relativa puede moderar el riesgo de lesiones para el equipo (Malone et al., 2019). 

Pero debemos de tener en cuenta, que no por ser más fuerte o más rápido, en concepto de mover más kilos o tener un mejor sprint que los demás, va a hacer que no tengas lesiones durante la temporada o que tengas el mejor rendimiento físico del equipo. Lo realmente importante en el fútbol, lo que va a marcar la diferencia, es la “fuerza aplicada”; el tiempo que tardo en hacer las cosas, es decir, el tiempo que tardo en aplicar una determinada fuerza a una determinada velocidad. 

Aquí es donde cobra importancia la evaluación del perfil fuerza-velocidad, el cual nos ayudará a reducir el riesgo de lesiones, optimizar y controlar el rendimiento del futbolista de forma objetiva e individualizada, permitiéndonos de esta manera, adaptar los entrenamientos a las necesidades específicas del fútbol y del futbolista. 

QUÉ ES EL PERFIL FUERZA-VELOCIDAD 

Es un método de evaluación del rendimiento neuromuscular de los deportistas, el cual identifica la relación entre la fuerza y la velocidad (Jiménez-Reyes et al., 2018), pudiendo valorar de forma objetiva la aplicación de fuerza tanto horizontal (sprint) como vertical (salto) a través de las siguientes variables: 

  • Fuerza máxima teórica (F0). 
  • Velocidad máxima teórica (V0).
  • Potencia máxima (Pmax). 

Es importante tener en cuenta que, el perfil fuerza-velocidad en salto (perfil vertical) proporciona información sobre la capacidad de la extremidad inferior para producir fuerza en una dirección vertical, mientras que el perfil fuerza-velocidad en sprint (perfil horizontal) proporciona información sobre la capacidad de producir fuerza que es efectiva para una tarea de sprint específica (fuerza horizontal) (3). 

Si quieres saber cómo entrenar y como interpretar el perfil fuerza-velocidad de una manera precisa, te aconsejo leer este estudio y este estudio.

1. Cómo se evalúa 

Para poder medir y evaluar el perfil fuerza-velocidad existen, aparte de otras herramientas, dos apps muy útiles y prácticas validadas en la literatura científica; “My jump 2” para el perfil fuerza-velocidad vertical y “My Sprint” para el perfil fuerza-velocidad horizontal (4,5). 

Aquí os dejo los dos canales de youtube que resumen el uso de las apps: 

Figura 1: “Cálculo del perfil fuerza-velocidad a través de My jump 2”.  (Extraído de link)

2. Por qué introducirlo 

Mejora el rendimiento de acciones físicas decisivas en el fútbol. 

Sabiendo que la fuerza aplicada en un determinado tiempo y a una determinada velocidad es muy importante en el fútbol, y que las acciones físicas más frecuentes que suceden antes de un gol, tanto para el asistente como para el anotador son: el sprint, el salto y el cambio de dirección (6); la introducción del perfil fuerza-velocidad dentro de nuestro proceso de entrenamiento nos ayudará a optimizar esas acciones tan importantes en el fútbol, y por lo tanto, esto conllevará mejoras en el rendimiento individual y colectivo. 

Individualiza el entrenamiento. 

Esta metodología de trabajo nos ayudará a valorar de forma individual a cada jugador y nos permitirá prescribir un entrenamiento totalmente individualizado para cada uno de nuestros futbolistas.

En el mismo equipo no todos los jugadores van a tener las mismas necesidades de fuerza-velocidad, por lo tanto, es necesario que los entrenadores y preparadores físicos sean capaces de explorar el perfil fuerza-velocidad completo e individual de cada uno de nuestros deportistas. 

Para ello, debemos de analizar las demandas de cada posición de juego (figura 2) dentro de nuestro contexto específico (modelo de juego, rivales, momento de la temporada…), y en base a esto, analizaremos el perfil fuerza-velocidad y potenciaremos las necesidades de cada futbolista y de cada posición de juego. 

Figura 2: “Demandas físicas del jugador según su posición de juego”. (Elaboración propia) 

Ayuda a prevenir lesiones. 

El ratio de lesiones musculares aumenta durante el período competitivo (Septiembre-Mayo), respecto al período pre-competitivo (Julio-Agosto), exceptuando el complejo del cuádriceps (7). Este aumento de índice lesional puede ser debido a un deterioro en las variables del perfil fuerza-velocidad, produciéndose valores submáximos en las variables más relacionadas con la aceleración: fuerza horizontal (F0), ratio de fuerza (RF) y potencia máxima (Pmax) tanto al comienzo como al final de la temporada y no produciéndose cambios en las variables referentes a la velocidad máxima (V0 y DRF) (8), lo que coincide con otros estudios donde relacionan un descenso de la variable F0 con lesión en la musculatura isquiotibial (9). 

Sabiendo que la evaluación de los cambios en las variables del perfil fuerza-velocidad (F0, V0, Pmax, RF…) nos permite identificar y controlar qué capacidades están más expuestas y alteradas por los cambios inducidos por la fatiga (10), uno de los principales factores de riesgo en el fútbol, resulta lógico entonces proponer que una monitorización y mejora de la relación fuerza-velocidad, enfatizando en la fuerza horizontal para prevenir lesiones y específicamente en los isquiotibiales, lesión más frecuente en el fútbol. 

3. Cómo lo introducimos 

Teniendo en cuenta cómo se puede evaluar y todos los beneficios que conllevaría llevarlo a cabo dentro de nuestra metodología de trabajo; el perfil fuerza velocidad se podría introducir dentro de nuestros entrenamientos de fútbol en base al siguiente algoritmo de trabajo (figura 3). 

Figura 3: “Cómo introducir el perfil f-v en el fútbol” (Elaboración propia). 

Ejemplo de introducción del perfil f-v en un microciclo. 

A continuación, os muestro una propuesta de cómo podríamos introducirlo dentro de nuestro microciclo semanal. 

Teniendo en cuenta el algoritmo de trabajo (figura 3), y una vez evaluado el perfil de cada jugador y las demandas de la competición y del equipo, deberemos de pasar a la optimización e individualización del trabajo de fuerza del jugador en base al perfil fuerza-velocidad, donde el principal objetivo será desarrollar y modificar las variables F0,V0,Pmax… teniendo en cuenta las necesidades individuales, la demarcación y el modelo de juego, con el fin de mejorar el rendimiento físico y reducir el riesgo de lesiones en el futbolista. 

Por lo tanto, la introducción del perfil fuerza-velocidad quedará distribuido de la siguiente manera y con las siguientes premisas: 

  • Se realizará un volumen semanal de 8-12 ejercicios enfocados en la fuerza vertical y 4 ejercicios enfocados en la fuerza horizontal. 
  • Los jugadores se dividirán en grupos teniendo en cuenta el déficit y las pautas establecidas por Jiménez-Reyes et al., (2017): 
    • Alto déficit de fuerza (<60%): 
      • MD+1: con una carga de 3 ejercicios de F0 para fuerza vertical y 2 para fuerza horizontal. Si ha jugado >60´ en el partido y está fatigado, priorizará un carácter del esfuerzo más bajo, si tiene molestias físicas no lo realizará. 
      • MD-3: con una carga 3-2-1 para fuerza vertical y 2 para fuerza horizontal  
      • MD-4 o MD-2: será voluntario u obligatorio en el caso de no realizar en MD+1 con una carga 2-1-0 para fuerza vertical. 
    • Bajo déficit de fuerza (60-90%): 
      • MD+1: con una carga de 2 ejercicios de F0 para fuerza vertical y 2 para fuerza horizontal. Si ha jugado >60´ en el partido y está fatigado, priorizará un carácter del esfuerzo más bajo, si tiene molestias físicas no lo realizará. 
      • MD-3: con una carga 2-2-2 para fuerza vertical y 1 para fuerza horizontal  
      • MD-4 o MD-2: será voluntario u obligatorio en el caso de no realizar en MD+1 con una carga 2-2-0 para fuerza vertical. 
    • Óptimo (90-110%): 
      • MD+1: con una carga de 1-1-1 para fuerza vertical y 2 para fuerza horizontal. Si ha jugado >60´ en el partido y está fatigado, priorizará un carácter del esfuerzo más bajo, si tiene molestias físicas no lo realizará. 
      • MD-3: con una carga 1-1-2-1-1 para fuerza vertical y 2 para fuerza horizontal  
      • MD-4 o MD-2: será voluntario u obligatorio en el caso de no realizar en MD+1 con una carga 1-1-1 para fuerza vertical y 1 para fuerza horizontal. 
    • Bajo déficit de velocidad (110-140)  
      • MD+1: con una carga de 2 ejercicios de V0 para fuerza vertical y 2 para fuerza horizontal. Si ha jugado >60´ en el partido y está fatigado, priorizará un carácter del esfuerzo más bajo, si tiene molestias físicas no lo realizará. 
      • MD-3: con una carga 2-2-2 para fuerza vertical y 1 para fuerza horizontal  
      • MD-4 o MD-2: será voluntario u obligatorio en el caso de no realizar en MD+1 con una carga 0-2-2 para fuerza vertical. 
    • Alto déficit de velocidad (>140%) 
      • MD+1: con una carga de 3 ejercicios de V0 para fuerza vertical y 2 para fuerza horizontal. Si ha jugado >60´ en el partido y está fatigado, priorizará un carácter del esfuerzo más bajo, si tiene molestias físicas no lo realizará. 
      • MD-3: con una carga 1-2-3 para fuerza vertical y 2 para fuerza horizontal  
      • MD-4 o MD-2: será voluntario u obligatorio en el caso de no realizar en MD+1 con una carga 0-1-2 para fuerza vertical. 

Para todo esto, se tendrá en cuenta la demarcación del jugador, por ejemplo, en jugadores que juegan por los pasillos laterales (extremos y laterales) se enfatizará más en variables como la V0, velocidad máxima… y en jugadores como los centrales, se enfatizará más en la variable F0, aceleraciones… si no presentan déficits muy altos. 

Por último, si durante la monitorización o re-evaluación del perfil fuerza-velocidad se ven descensos o algún cambio significativo de las variables, como, por ejemplo la F0, la cual está relacionada con la lesión isquiotibial, se deberá reprogramar el entrenamiento teniendo en cuenta estos cambios transitorios, y de esta manera, poder tomar decisiones acertadas para reducir el riesgo de lesión de cada jugador.

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REFERENCIAS

  1. Nassis GP, Massey A, Jacobsen P, Brito J, Randers MB, Castagna C, et al. Elite football of 2030 will not be the same as that of 2020: Preparing players, coaches, and support staff for the evolution. Scand J Med Sci Sports [Internet]. 2020;30(6):962–4. Available from: https://doi.org/10.1111/sms.13681
  2. Lauersen JB, Bertelsen DM, Andersen LB. The effectiveness of exercise interventions to prevent sports injuries: A systematic review and meta-analysis of randomised controlled trials. Br J Sports Med. 2014;48(11):871–7.  
  3. Jiménez-Reyes P, Samozino P, García-Ramos A, Cuadrado-Peñafiel V, Brughelli M, Morin JB. Relationship between vertical and horizontal force-velocity-power profiles in various sports and levels of practice. PeerJ. 2018;2018(11):1–18.  
  4. Balsalobre-Fernández C, Glaister M, Lockey RA. The validity and reliability of an iPhone app for measuring vertical jump performance. J Sports Sci [Internet]. 2015;33(15):1574–9. Available from: http://dx.doi.org/10.1080/02640414.2014.996184 
  5. Romero-Franco N, Jiménez-Reyes P, Castaño-Zambudio A, Capelo-Ramírez F, RodríguezJuan JJ, González-Hernández J, et al. Sprint performance and mechanical outputs computed with an iPhone app: Comparison with existing reference methods. Eur J Sport Sci [Internet]. 2017;17(4):386–92. Available from: http://dx.doi.org/10.1080/17461391.2016.1249031 
  6. Faude O, Koch T, Meyer T. Straight sprinting is the most frequent action in goal situations in professional football. J Sports Sci. 2012;30(7):625–31.  
  7. Hägglund M, Waldén M, Ekstrand J. Risk factors for lower extremity muscle injury in professional soccer: The UEFA injury study. Am J Sports Med. 2013;41(2):327–35.  
  8. Jiménez-Reyes P, Garcia-Ramos A, Párraga-Montilla JA, Morcillo-Losa JA, CuadradoPeñafiel V, Castaño-Zambudio A, et al. Seasonal Changes in the Sprint Acceleration Force-Velocity Profile of Elite Male Soccer Players. J Strength Cond Res. 2020;(February):1.  
  9. Mendiguchia J, Edouard P, Samozino P, Brughelli M, Cross M, Ross A, et al. Field monitoring of sprinting power–force–velocity profile before, during and after hamstring injury: two case reports. J Sports Sci. 2016;34(6):535–41.  
  10. Jiménez-Reyes P, Cross M, Ross A, Samozino P, Brughelli M, Gill N, et al. Changes in mechanical properties of sprinting during repeated sprint in elite rugby sevens athletes. Eur J Sport Sci [Internet]. 2019;19(5):585–94. Available from: 
https://doi.org/10.1080/17461391.2018.1542032

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