img_ppunti_20170916-183832_imagenes_md_propias_ppunti_170916fcb290-kEMH-U431363478422GnG-980x554@MundoDeportivo-Web

Propuesta de trabajo orientado a la prevención de lesiones en isquio

Para elaborar un programa de prevención de lesiones en isquio, nos regimos por el Modelo de Van Mechelen el cual nos establece el siguiente ciclo a realizar:

Establecer la magnitud del problema: -Incidencia-Severidad→Establecer los factores de riesgo y mecanismo de la lesión→Introducir medidas preventivas→Establecer la efectividad del programa repitiendo la primera fase.

A continuación, vamos a desglosar la primera fase, establecer la magnitud del problema, con un análisis epidemiológico:

Antes de nada, debemos realizar una descripción de los términos empleados posteriormente:

o Lesión:SiguiendoaEkstrand(1982)podemosdefinirlacomoelhechoque ocurre durante una sesión de entrenamiento o partido y que causa ausencia para la próxima sesión de entrenamiento o partido.

o Exposición: Es el tiempo de práctica deportiva tanto en entrenamiento como en competición durante el cual el jugador está en disposición de poder sufrir una lesión.

o Incidencialesional:Eselconjuntodelesionessufridasdurantelapráctica deportiva, incluyendo entrenamiento y competición, cada 1000h de exposición.

o Alta médica: Cuando el jugador es capaz de entrenar con el equipo, realizando la sesión propuesta en su totalidad.

La práctica de actividad deportiva conlleva implícito un riesgo de lesión, por lo que, las lesiones constituyen contratiempos adversos que no pueden ser evitados por completo (Casais, 2008).

Un estudio realizado por Chamorro et al. (2009) en el Hospital General Universitario de Alicante (España) a lo largo de cuatro años encontraron que la mayor parte de las lesiones se producen en varones con un 85%, estos con una media de edad de 26+-10 años. Además, el deporte que más lesiones había producido era el futbol, seguido por el ciclismo y en último ligar estaba el baloncesto. La mayoría de dichas se producción en los miembros inferiores (56%) y soliendo ser contusiones o alteraciones ligamentosas en los miembros afectados. Siguiendo esta línea Wong y Hong (2005) han encontrado que el futbol tiene un alto índice de lesiones en el deporte profesional, siendo mayor que otros deportes de campo como el baloncesto, balonmano, hockey hierba, voleibol o rugby.

Actualmente numerosos estudios nos muestran que el número de lesiones en el fútbol profesional comprende entre las 6 y las 9 por cada 1000h de práctica. Todos los estudios coinciden en una mayor incidencia a nivel muscular con una incidencia lesional media de 1,7 lesiones por cada 1000h ya que son las que más bajas de día causan, seguidas de las de carácter ligamentoso.

Un metaanálisis realizado por Lopez-Valenciano et al. (2019) nos indica que en el fútbol las extremidades inferiores son las que más sufren con un total de 6,8 lesiones por cada 1000h. Es seguida, pero a mucha distancia por el tronco con un 0,4 por cada 1000h, las extremidades con 0,3 y por último están la cabeza y el cuello con un 0,2 por cada 1000h. Más en concreto el muslo es la consta con mayor afectación un 1,8 de lesiones por cada 1000h de práctica, seguido por la rodilla, el tobillo, la pierna y el tendón de Aquiles y por último el pie. Del total de las lesiones la más común esa la muscular junto con la tendinosa con 4,6 por cada 1000h. Además, encontramos que las lesiones traumáticas son más frecuentes que las producidas por sobre uso.

Akodu et al. (2012) estudiaron las características de las lesiones durante la Copa de África de Naciones (2011) y encontraron que, el 23 por ciento del total de lesiones (89) afectaban a la extremidad inferior y el 14% eran lesiones musculares.

Un estudio realizado por Ekstran, Hagglund y Walden (2011) nos muestra que los jugadores europeos se pierden un total de 37 días por lesióna lo largo de una temporada de 300 días. Estos períodos de ausencia tan prolongados pueden afectar seriamente a las oportunidades de éxito del jugador.

Un estudio realizado por Dvorak et al. (2011) en dónde analizaban las lesiones producidas a lo largo del Copa del Mundo de la FIFA en 2010 descubrieron que se producen un mayor número de lesiones en un partido que durante un entrenamiento, con un balance de 125 frente a 104. Dentro de las sufridas durante un partido, es destacable que el 66,9% de las lesiones se producían en las segundas partes, obteniendo un pico entre los minutos 75 y el

90. Los miembros inferiores fueron los más afectados con un 73,6%. Durante el entrenamiento, las lesiones más frecuentes habían sido los esguinces de tobillo y las lesiones musculares en el muslo.

Otros autores como Hassabi et al. (2010) analizaron las lesiones crónicas y agudas de los futbolistas en función de la zona corporal que se veía afectada. Estos autores encontraron que, las zonas que sufren un mayor porcentaje de lesiones son las extremidades inferiores (81,5%), siendo estas las más numerosas tanto a nivel agudo como crónico. Cabe destacar otro descubrimiento realizado por dichos autores es que, las lesiones de tronco. Poseen una importancia capital en cuanto a lesiones crónicas se refiere con un 14,3%.

Siguiendo un estudio de Noya & Sillero (2011), en dónde analizaban las lesiones de la 2008-2009 de futbol español profesional, podemos afirmar que las lesiones musculares son las más frecuentes con un 37% del total, y, destacando dentro de estas las sobrecargas, aunque no fueron las que más días de baja acumularon, ya que habían sido las roturas musculares con un total de 267,2 días de baja por equipo. La zona más afectada es el muslo, obteniendo porcentajes en el 59 y el 81% del total de las lesiones musculares. El bíceps femoral es el que destaca como el musculo que cuenta con un mayor promedio lesional, siendo 3,3 lesiones por equipo en dicha temporada. Es destacable que el a nivel de severidad lesional el más destacado es el recto anterior del cuádriceps ya que tiene un promedio de 76,6 días de baja por equipo. Por el contrario, las lesiones con un período más corto de recuperación fueron las registradas en el aductor mediano con un período medio de 12,7 días. Es destacable en este estudio que el músculo semimembranoso sólo se encontraron 5 roturas, pero acumula un período de baja muy elevado ya que su promedio era de 47 días de baja. En la temporada 2008-2009 han provocado un total de 182,1 días de baja por equipo en la liga española, siendo las la segunda más frecuente con un total del 22%. Cabe destacar en este estudio que el ligamento lateral interno ha sido el causante de periodos de baja mayores a lo largo de una temporada por equipo con un valor de 47,3 días a pesar de que su incidencia lesional era de 2,5 lesiones por equipo. Por lo tanto, podemos deducir la mayor gravedad de la lesión. Desde el punto de vista de la gravedad destaca por excelencia el ligamento cruzado

anterior ya que el promedio días de baja por lesión se asocia a 154, esta lesión suele estar asociada a problemas en el ligamento lateral interno y el menisco externo que alarga los períodos de recuperación llegando a 170 días.

En otro estudio realizado por Belloch et al. (2010) en donde realizaban una revisión sistemática acerca de la epidemiología lesional en el fútbol, nos dice que el fútbol es uno de los deportes que presenta un mayor índice lesional, localizando la gran mayoría en las extremidades inferiores. Destacan las contusiones, los esguinces y las distensiones músculo-tendinosas. Este índice lesional aumenta durante el juego, es decir, un jugador tiene mayor riesgo de sufrir una lesión durante un partido debido a la intensidad, los duelos entre jugadores y los factores propios del juego como son el resultado, el modelo de juego, el tiempo de juego…Otro factor que influye en el número de lesiones es la habilidad técnica, ya que, autores como Junge et al. (2000) encontraron que el número de lesiones era mayor en jugadores que tenían menos capacidad técnica. Por otro lado, Giza y Michelli (2005) encontraron que los jugadores que tenían una mejor condición física tenían menor riesgo de sufrir una lesión.

Otro factor de riesgo a la hora de sufrir una lesión es el encontrado por Rahanama et al. (2002) en dónde nos dice que en función del puesto específico de juego es fundamental. Siendo el área de meta la zona en dónde se producen menos lesiones y estos son más leves, mientras que las acciones con mayor potencial de sufrir una lesión de gravedad moderada o alta se producen en tres cuartos de campo. Este estudio también nos dice que las acciones con mayor riesgo están vinculadas con robar el balón.

Panasiuk (2009) realizó un trabajo en dónde realizaba un análisis sobre las lesiones sufridas por jugadores profesionales en Uruguay desde abril de 1997 hasta mayo de 2007. En él, se encontró que las lesiones musculares suponían más de la mitad del total con un total del 57% seguido por las lesiones traumáticas, con un 39% y por último las lumbalgias con 4%. Analizando más en profundidad el tipo de lesión muscular, nos dice que las distensiones o desgarros son las más frecuentes con un 51%, seguido de las tendinopatías con un 27%, las contracturas con un 12% y por último la pubalgia con 10%. Concretando más, los músculos con mayor afectación tanto en las distensiones/desgarros como en las

contracturas se encuentran los isquiosurales, los cuádriceps y los aductores por este orden. Mientras que las lesiones sufridas por tendinopatías, el primero seguía siendo el cuádriceps, en segunda posición aparece el tríceps sural y en tercera posición se mantienen los isquiosurales.

Ekstran et al. (2011) realizaron un análisis epidemiológico sobre las lesiones en futbolistas profesionales. En el encontraron, que, de todas las lesiones, las musculares suponía un 31% de todas, siendo la que obtenía un mayor porcentaje de todas. Además, todas las lesiones musculares, el 53% se producían durante el partido mientras que el 47% por cierto durante los entrenamientos. Otro dato importante es que, el 92% por ciento de las lesiones totales afectaban a las extremidades inferiores, siendo los isquiosurales, los aductores y el cuádriceps los músculos más afectados con un 37%, un 23% y un 19% respectivamente. Es interesante que el cuádriceps, el 60% de las lesiones se habían producido en la pierna dominante, lo cual, puede tener gran relación con el golpeo de balón que es un gesto repetitivo. Casi todas las lesiones musculares se habían producido en situaciones en dónde no había ningún contacto con un porcentaje que varía entre el 90 y 96 por ciento en función de la zona afectada. Jugadores con una edad superior a los treinta años tienen una mayor incidencia lesional muscular frente a jugadores inferiores a 22 años. En cuanto a los períodos de baja, el cuádriceps es el que mayor tiempo produce con una media de 17 días, mientras que los isquiosurales producen una media de 14 días.

En la actualidad sabemos que la densidad competitiva es un factor de riesgo lesional, en el futbol moderno esta densidad es muy alta, por lo que aumenta el riesgo de lesión. Esta información es confirmada por Dupont et al., (2010) en dónde nos dicen que los períodos de 72-96 horas entre partidos son suficientes para mantener el rendimiento en competición, pero son insuficientes para mantener una baja ratio lesional. Siguiendo en esta línea, Lago (2015) nos dice que el aumento de la intensidad y de la densidad competitiva ha derivado en un incremento de la incidencia lesional. Este autor llega a la conclusión de que los esfuerzos realizado a alta intensidad cada vez serán mas determinantes por lo que, nuestro jugador debe estar preparado para ser capaz de actuar de forma repetitiva sin correr el riesgo de lesionarse. Por otro lado, el mes en donde el

mes donde se producen un mayor número de lesiones es el mes de abril, provocado en gran medida por la carga de partidos y finales de competiciones que se produce en los meses finales de la temporada (Ekstrand, Hagglun, Walden, 2011).

El siguiente paso es establecer los factores de riesgo, que los clasificaremos en extrínsecos e intrínsecos, junto con el mecanismo lesional:

Factores Intrínsecos:  

  • edad, es un factor intrínseco de gran importancia siguiendo a autores como Arnason et al. (2004). Freckloten et al. (2013) afirman que los jugadores de mayor edad sufren más lesiones de isquiosurales que los jugadores más jóvenes. Coincidiendo con estos datos, Woods et al. Woods et al. (2004) encontraron que los jugadores de edades comprendidas entre los 17 y los 22 años se lesionan menos que los de mayor edad. Siguiendo en esta línea, Frackleton y Pizzarri (2013) nos dicen que los jugadores más veteranos son más propensos a sufrir lesiones musculares, especialmente en los isquiosurales. Ostro estudio realizado por Hagglun (2013) muestra que jugadores veteranos sufren un incremento de casi el doble en el ratio de lesiones
  • Sexo: La diferencia de sexo parece ser un factor determinante ala hora de sufrir lesiones, teniendo mayor influencia algunas lesiones concretas como la lesión de LCA, esta es tres veces mayor en mujeres que en hombres (Sutton y Bullock, 2012). Esto está producido principalmente a que las mujeres, suelen tener uno niveles de fuerza inferiores y mayor laxitud ligamentosa en la rodilla, que unido a factores, anatómicos, neuromusculares y hormonales hace que el riesgo de lesión sea mayor en mujeres que en hombres en acciones que requieren un elevado control motor, como son los saltos, cambios de dirección… (Hewitt, 2000).
  • Lesiones Previas: Otro de los factores de riesgo intrínseco, son las lesionesprevias (Arnason; 2008). Esto puede ser debido a la formación de ejido cicatrizal no funcional, asociado a unas carencias de extensibilidad del tejido muscular, reducida flexibilidad, reducciones en el trabajo de fuerza excéntrica y alteraciones en la biomecánica de la extremidad (Opar, D. Williams, M. Shield, A. 2012) por lo tanto en el patrón de movimiento. Hagglun (2013) encontró que los jugadores que habían sufrido una lesión muscular en la temporada anterior, tuvieron un ratio de lesión 3 veces mayor que si se comparaban con jugadores sin lesión previa. Además, una temprana vuelta a la competición junto con una rehabilitación deficiente incrementa el riesgo de sufrir una recidiva (Ekstran y Gillquist, 1983).
  •  Fatiga: La fatiga, también puede encontrarla dentro de losfactores intrínsecos de riesgo de lesionarse como dice Van Beijsterveldt et al. (2013) Siguiendo a Clark (2008) y Woods (2004) este hecho puede ser respaldado por el dato de que la mayoría de las lesiones isquiosurales ocurren en las fases finales de cada una de las partes del partido, por lo que podemos asociarla a la aparición de fatiga en dichos momentos.
  • Altura, peso corporal, porcentaje graso e IMC: Hay estudios como los realizados por Orchard (2001) y Fousekis (2019), en dónde encuentran relación entre la altura y el peso con las lesiones de recto femoral. De la misma manera, Orchard et al. (2001) encontraron que jugadores con una altura inferior a 182cm tenían un aumento significativo del riesgo de lesionarse el cuádriceps. Por otro lado, y rebatiendo lo dicho anteriormente, Bradley & Portas (2007) realizaron un estudio por específico en 36 jugadores de la primera división inglesa y encontraron que el peso no era un factor significativo que contribuyera a las lesiones. Van Winckle et al., (2014) demostraron que un incremento de la grasa corporal produce un aumento exponencial en la carga y fuerzas que tienen que soportar las estructuras corporales, por lo tanto, el riesgo de sufrir una lesión es mayor. Siguiendo en esta línea otros autores como Gabbe et all., (2006) y Fousekis (2012) han demostrado respectivamente que el aumento del índice de masa corporal se traduce en un mayor riesgo de sufrir lesiones musculares, como articulares (especialmente tobillo y rodilla).
  • Pierna Dominante: El dominio también es otro factor de riesgo ya que, más de la mitad de las lesiones musculares afectan a la pierna dominante con un 60%. Mientras que un 33% a la pierna no dominante y el 7% restante se producía en ambas piernas o se desconocía la dominante (Orchard, J. 2001). Hagglund (2013) nos muestra que las lesiones musculares y en la ingle son más frecuentas en la pierna dominante debido al mayor número de golpeos que se realizan. Por otro lado, Henderson (2010) encontró que no existen diferencia para las lesiones de siquiosurales, mientras que para las lesiones articulares, la pierna dominante sufre más lesiones de tobillo (92,3) respecto a la no dominante (Ekstrand y Gillquist, 1983).
  • Flexibilidad: Los déficits de extensibilidad y flexibilidad también son un factor de riesgo (Petersen, J. Holmich, P. 2005). El riesgo de sufrir una lesión muscular en el tren inferior se ve aumentado por una pobre flexibilidad (Witvrouw 2003). La hiperlaxitud articular aumenta el riesgo de sufrir lesiones articulares (Ramesh 2005), mientras que un déficit de movilidad en la cadera está asociado a lesiones de isquiosurales (Gabbe 2006)
  • Fuerza Muscular: Un nivel de fuerza muscular junto con una funcionalidad adecuada añadida a su función fijadores a nivel articular es de gran importancia para proteger al deportista de sufrir lesiones deportivas (Thacker, 2003). Es importante asegurar un buen balance musuclar respetando los principios de equilibrio derecha-izquierda, arriba-abajo, delante-detrás y agonista antagonista (Casais, 2008). Los desequilibrios musculares también son otro factor de riesgo como dice Woods et al. (2004). No solo la fuerza concéntrica, sino que, un estudio realizado por Fousekis (2011) demuestra que los jugadores profesionales que se habían lesionado, tenían asimetrías en la fuerza excéntrica. Un desequilibrio en la fuerza concéntrica en torno al 60% entre un isquiosural y otro aumenta el riesgo de sufrir una lesión en esta musculatura (Orchard et al., 1997). Por otro lado, el ratio H/Q es un factor de riesgo para sufrir lesiones traumáticas (Soderman, alfredson…2001). Siguiendo en esta línea Yeung, Suen y Yeung (2009) demostraron que la probabilidad de lesiones de isquiosurales se incrementa con un descenso en el ratio H/Q a 180o/s, y un ratio inferior a 0,6 produce un aumento del riesgo de sufrir una lesión de hasta 17 veces. Por otro lado, un aumento en el pico de fuerza del cuádriceps, es considerado como un factor de riesgo intrínseco para las lesiones de isquiosurales (Freckleton y Pizzaro 2013).
  •  Resistencia:  Es un factor que está directamente ligado con la fatiga, en nuestro campo, el futbol, Chomiak, Junge, Peterson y Dvoral (2000) demostraron que existe una relación entre un nivel bajo de resistencia y la producción de lesiones en futbolistas.
  • Calentamiento: Un calentamiento insuficiente como asegura en su trabajoVan Bejisterveldt et al. (2013). El calentamiento debe preparar al deportista para las situaciones que se va a encontrar durante el propio juego, por lo que, si realizamos un calentamiento eficaz, corremos el riesgo de nuestros jugadores se lesionen. Dvorak y Junge (2000) también han encontrado una relación entre jugadores lesionados y un calentamiento insuficiente.▪ Raza:
  • Existe cierta evidencia en que la raza como los estudioshechos por Woods t al. (2004) y Priot et al. (2009), en dónde nos dicen que, en especial los Aborígenes Australianos y la raza negra, pueden tener mayor riesgo de sufrir lesiones musculares. Esto puede ser debido a su gran explosividad por lo general.
  • Control Motor: Un bajo nivel de equilibrio y estabilidad está relacionado con un aumento de sufrir una lesión (Sonderman et al,2001).

Factores Extrínsecos:

LUK01. MÚNICH (ALEMANIA), 25/04/2018.- Arjen Robben (c) del Bayern de Munich recibe atención médica durante el partido de ida de la semifinal de la Liga de Campeones entre el Bayern de Munich y el Real Madrid que se celebra hoy, miércoles 25 de abril de 2018, en el Allianz Arena en Múnich (Alemania). EFE/LUKAS BARTH
  •  Superficie de Juego: Dentro de los factores extrínsecos podemos destacar el estado del campo, por ejemplo, un estudio realizado por Orchard (2000) nos dice que las lesiones musculares en el miembro inferior y sin contacto son más frecuentes en los terrenos más secos y duros, esto está asociado a la tracción del terreno de juego. Mientras que, por otro lado, no se han encontrado grandes diferencias a nivel de fatiga entre superficies de césped natural y césped artificial de alta calidad (Hughes, 2013).
  • Calzado Deportivo: No se encontraron diferencias significativas en relación las cargas externas que tenía que soportar la articulación de la rodilla durante se realizan gestos específicos lesivos en función de la forma de los tacos si eran de hoja, o redondos. (Gehring 2007).
  • Protecciones: El uso de protecciones como son las espinilleras puede ayudar a la reducción de lesiones por contacto, especialmente de contusiones en la zona protegida. (Estevez 2015).
  • Meteorología: Una temperatura inferior a los 14oC puede producir unenfriamiento de la musculatura haciéndola más susceptible a sufrir una lesión (Van Winkle, 2014),mientras que por otro lado si es supeior a 10oC se puede producir deshidratación muscular (Esteve 2016).
  •  Infracciones en el juego: El número de lesiones producidas en un partido tiene relación con el número de faltas realizadas en el mismo, siendo entre un 18 y un 31% de las lesiones durante la competición provocadas por faltas (Rynanen 2013).
  • Jugar como local o visitante: Los partidos en casa presentan una mayor incidencia lesional en la musculatura isquiosural y aductora, provocada tal vez, por el mayor nivel de estrés (Hagglumd et al., 2013).
  • Nivel de habilidad deportiva: Los jugadores jóvenes presentan el doble de riesgo de sufrir una lesión ya que tiene un menor nivel de habilidad deportiva (Chomiak, Grf-Bauman 2000). También se ha encontrado que los jugadores que compiten en categoría de bajo nivel sufren el doble de lesiones que jugadores de un nivel competitivo mayor.
  • Momento de la Temporada: Las lesiones en el cuádriceps son más comunes durante la pretemporada (Hagglum 2013) mientras que las lesiones en aductores, gemelos e isquiosurales sufren más en la temporada competitiva. Para una misma carga de trabajo la incidencia lesional es mayor a final de temporada que en la primera parte de la misma. (Gabbet 2016).
  • Tipo de exposición: El riego de sufrir una lesión durante la competición es mucho mayor que durante un entrenamiento, habiendo entre 13-40,3 lesiones por cada 1000h, mientras que durante un entrenamiento hay 1,9-5,9 por cada 1000h. (Mallo 2011) (Woods 2004).
  • Posición en el campo:  Los porteros son los jugadores que sufren menos lesiones en el miembro inferior, mientras que sufren más lesiones en el miembro superior, especialmente el hombro. Los jugadores de campo que más lesiones sufren son lo defensas y los medios (Woods et al., 2004). Por otro lado, Mallo (2011) encontró que los delanteros son lo que más incidencia lesional tienen cada 1000h de exposición.

• Mecanismo Lesional:


Isiquiosural: A nivel general esta lesión está producida por el sprint. Lamayor frecuencia y longitudes que se recorren a máxima intensidad son los causantes principales de dicha lesión. El mecanismo de lesión es bien descrito, alta tensión muscular durante una fase de estiramiento muscular. El músculo que más sufre de los tres que forman los isquiosurales es el bíceps femoral. Por poner un ejemplo, esta lesión había producido el 28% de todas las lesiones en la Seria A italiana (Donald, Kirkendall, Jiri Dvorak; 2010). Los momentos más críticos para sufrir una lesión en dicha zona son 3. El primero, en la fase de balanceo de la carrera, se produce en un cambio rápido de una función de tipo concéntrico a otra de tipo excéntrico, cuando la pierna está desacelerando para impactar contra el suelo (Verral et al.,2001). El segundo se produce en la segunda fase del “balanceo”, en dónde los isquiosurales se activan, estirando y activando excéntricamente para desacelerar la cadera, al mismo tiempo que se extiende la rodilla para preparar el contacto del talón con el suelo (Drezner, 2003; Thelen et al., 2005; Ya et al., 2008). A nivel general, podemos afirmar que una lesión de isquiosurales se produce en el sprint, aceleraciones, desaceleraciones, cambias de dirección rápidos y saltos (Drezner, 2003; Devlin, 2000). En función de la localización y las circunstancias en las que se produce la lesión, podemos definir dos tipos de lesiones musculares. Si se produce al realizar una acción explosiva la zona comúnmente más afectada es el vientre muscular, concretamente el de la porción larga del bíceps femoral. Mientras que, si la acción lesiva es una elongación excesiva, la zona comúnmente más dañada es el tendón del semitendinoso (Askling et al., 2002).

Por último, realizamos la introducción de las medidas preventivas, respetando los 3 bloques de trabajo establecidos: Control Motor Analítico, Control Motor Global, Control Motor Específico.

Debido a que el trabajo preventivo consta con una gran carga de trabajo excéntrico, dentro del microciclo estándar se realizaría una vez por semana y con un mínimo de 72h previas a la competición para dar tiempo a la recuperación del estado de fatiga y el DOMS provocado. Dentro de la sesión, debido a su carga excéntrica se realizaría después de la sesión con el grupo, ya que, si la sesión tiene altas demandas de esfuerzos a máxima intensidad, el trabajo excéntrico podría provocar fatiga muscular en dichos esfuerzos y por lo tanto riesgo de lesión.

Si quieres profundizar en prevención de lesiones te recomendamos nuestro curso online de preparación física y prevención de lesiones

curso online preparación física

ARTICULO ESCRITO POR

Alex Tubío Perez

Share this post

Share on facebook
Share on google
Share on twitter
Share on linkedin
Share on pinterest
Share on print
Share on email