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Capacidades cognitivas y toma de decisiones en fútbol

“Los jugadores expertos, mientras están realizando una determinada acción, ya están evaluando y decidiendo cuál será la siguiente”

Xesco Espar Moya.

Introducción

El fútbol es considerado como una actividad intermitente en la que los deportistas llevan a cabo diferentes acciones complejas como correr, esprintar, saltar o cambiar de dirección (Bangsbo, Norregaard & Thorso, 1991; Mohr, Krustrup & Bangsbo, 2003, en Pedersen, Loras, Norvang & Asplund,2014). Es por ello por lo que los jugadores son examinados regularmente bajo variables fisiológicas como la capacidad aeróbica máxima o el umbral anaeróbico (Perdersen et al., 2014). 

Sin embargo, además de la capacidad física o condicional de los jugadores, existen muchos más factores que intervienen en el rendimiento del futbolista (Ali, 2011; Russell & Kingsley, 2011).

Capacidades cognitivas

Según Bate (1996), el fútbol consiste en la aplicación de tres tipos de habilidades (cognitivas, perceptivas y motoras) que operan simultáneamente en un entorno cambiante (ver figura 1).

Otros autores como Xesco Espar (2017) afirman que existen diversos grupos de capacidades que engloban la estructura compleja del deportista: las capacidades condicionales, coordinativas, cognitivas, socioafectivas y emotivo-volitivas.

Es más, Le Moal et al. (2014), afirman que el fútbol es un deporte que se desarrolla en un contexto dinámico, por lo que constantemente se necesita la ejecución de diferentes aspectos de la habilidad. Por lo tanto, pese a que existen situaciones cerradas como puede ser el caso de un lanzamiento de falta o de un saque de esquina, el fútbol es considerado como un deporte predominantemente de “habilidad abierta”, donde los jugadores deben, rápidamente, evaluar dónde se encuentra el balón, los compañeros y adversarios, e incluso evaluarse a ellos mismos, antes de llegar a tomar una decisión en base a sus capacidades, a las instrucciones recibidas por el entrenador y a la situación en la que se encuentra el partido en ese momento (Williams, 2000). 

Por ello, debido a que los futbolistas se enfrentan a un entorno complejo y cambiante, Williams (2000) señala que las habilidades cognitivas y perceptivas son determinantes en la capacidad de juego. Es más, algunos autores, señalan que la razón por la que muchos de los goles se marcan hacia el final del partido se debe a un aumento de los errores como consecuencia de los fallos de concentración y al detrimento en la capacidad para tomar decisiones, que acompaña a la fatiga (Bate, 1996).

toma de decisiones y habilidades cognitiva en el fútbol
Figura 1: Esquema de los tres tipos de habilidades que determinan el rendimiento en el fútbol (Bate, 1996).

Estructura cognitiva

En el capítulo “La complejidad en la toma de decisiones y conocer el juego” del libro de Francisco Seirul·lo, se afirma que las capacidades cognitivas (descritas comúnmente como táctica individual) permiten al jugador procesar tanto la información procedente del ambiente, como la generada por él mismo, “percibir un objeto o una situación, imaginarla y analizarla entera o por partes, diferenciar lo importante de lo accesorio, distinguir un patrón dentro de un todo, descodificar mensajes visuales o auditivos, procesar la información y tomar decisiones, generalizar, dar explicaciones, resolver problemas, etc.”.

Siguiendo la línea expuesta en este capítulo, se podría decir, por tanto, que las capacidades cognitivas se agrupan en:

  1. La percepción y el análisis de la situación.
  2. El procesamiento y la toma de decisiones.
  3. La autoevaluación.

Dicho de otra manera, y con el objetivo de conseguir un rendimiento excelente en este campo, es clave en dicho proceso… a) percibir la situación; b) procesar los estímulos; c) tomar la decisión correcta lo más rápido posible y d) ejecutar la acción en el momento oportuno (Schumacher, Schmidt, Wellmann & Braumann, 2018).

De hecho, la evidencia respalda la importancia de los procesos cognitivos, especialmente, la capacidad de anticipación y la toma de decisiones en el fútbol, sobre todo de alto rendimiento, donde el entorno es cambiante y las capacidades cognitivas juegan un papel vital en la interpretación del juego (Williams, 2000).

La toma de decisiones en los deportes de equipo

Para entender la toma de decisiones en nuestro deporte, en este caso el fútbol, debemos atender a todo el proceso perceptivo-motor que el jugador experimenta en su conjunto.

Modelo de procesamiento de la información de Marteniuk

Para ello, citamos el modelo básico de procesamiento de la información de Marteniuk (1974), que basa la ejecución de una acción motriz en tres mecanismos principales: la percepción, la decisión y la ejecución (mecanismo efector).

  1. Fase perceptiva. Obtener la información a través de los diferentes sistemas (que el deportista tiene para ello) y, a continuación, filtrarla.
  2. Fase de toma de decisiones. “Habilidad para tomar la mejor elección entre varias alternativas” (Eysenck, 1994).
  3. Fase efectora. Materializar el movimiento elegido a través del sistema neuromuscular.

La toma de decisiones es un proceso complejo ya que el jugador debe elegir una acción motora entre muchas otras posibles para conseguir la “solución” de una determinada situación (Castelo, 1999). El éxito vendrá, por tanto, condicionado por cómo el jugador sea capaz de asimilar la variabilidad de su entorno y transformar la información disponible para la realización de la acción (mecanismo efector).

La percepción y el campo visual

Como hemos mencionado anteriormente, la toma de decisiones viene precedida por la percepción. Parece claro que “el comportamiento decisional y táctico de un deportista está directamente relacionado con la capacidad para percibir e interpretar la situación de juego, lo que implica a los sistemas cognitivo y emocional” (Ruiz & Arruza, 2005, en Leal & Sillero, 2010).

Según Vila-Maldonado, García López & Contreras Jordán (2012), el proceso de percepción está compuesto por dos fases: la sensación y la percepción. En primer lugar, el jugador capta una información del entorno (no elaborada) a la que llamaríamos “sensación” y, a continuación, serán interpretados los datos considerados como “relevantes” (percepción). Se podría decir que una cosa es ver (sensación) y otra saber lo que se está viendo (percepción) (Palmi, 2007).

La información visual en dichos procesos perceptivos es fundamental para que tenga lugar el aprendizaje y el rendimiento motor (Vickers, 2007, en Vila-Maldonado et al., 2012), pues el sentido de la vista es una de las principales fuentes de información del ser humano. 

Dice Xesco Espar (2017) que, “los buenos jugadores, aunque ven muchas cosas, solo se fijan en los detalles de aquello más significativo e importante para ellos en esa situación, mientras que los jugadores novatos no siempre saben distinguir lo sustancial de lo accidental”.

Los jugadores expertos se caracterizan, por tanto, por su capacidad para seleccionar los estímulos relevantes del entorno, lo que conlleva mayor eficiencia y rapidez en la toma de decisión (Ezquerro & Buceta, 2001). Por lo tanto, es evidente la relación entre la percepción a través del campo visual y la toma de decisiones, por lo que los procesos de atención estarán determinados por aquellas estrategias visuales utilizadas para analizar el medio y tomar la información para su procedimiento (Tenebaum, 2003, en Vila-Maldonado et al., 2012).

Los elementos para la toma de decisiones y la anticipación

Los deportistas atienden básicamente a dos focos de atención: externos(condiciones estratégicas de la competición, lo que hacen mis compañeros y adversarios…) e internos(por ejemplo, el autoconocimiento sobre sus capacidades).

Otros autores como Gréhaigne, Godbout & Boutier (2001, en Vila-Maldonado et al., 2012), consideran que la toma de decisiones interna está compuesta por los siguientes elementos:

  • La estrategia individual.
  • La base de conocimiento del jugador.
  • El conocimiento táctico.
  • Los recursos de los jugadores.
  • Y la localización y postura del jugador.

Los jugadores deben decidir con rapidez y precisión, en la mayoría de los casos teniendo en cuenta todos estos elementos.

No obstante, en ocasiones el tiempo de reacción junto con el tiempo para ejecutar la acción motriz puede superar el tiempo total que el deportista tiene para desarrollar la acción de manera efectiva y precisa, por lo que éste podría o bien reducir la duración del movimiento o bien reducir el tiempo de reacción, siendo un elemento vital para conseguirlo la anticipación (Vila-Maldonado et al., 2012).

Es más, los mismos autores afirman que la anticipación es esencial en los deportes donde las decisiones deben tomarse antes que las del adversario, así como para reconocer el patrón de juego. Concluyendo que, “las investigaciones muestran que la anticipación (o predicción) y la toma de decisiones, son elementos clave para el rendimiento en el deporte, sobre todo en aquellos de alta estrategia. Algunas fuentes argumentan que la anticipación está determinada por la exposición a la práctica específica en la tarea, por lo que depende directamente del entrenamiento concreto (Zwierko, 2006)”.

Mecanismo efector

Finalmente, la acción motriz ejecutada es implementada por el mecanismo efector, que puede darse mediante a) automatismos (donde el jugador no tiene que pensar en la realización de la acción), b) acciones sensomotrices (interpreta y decide realizar una acción controlada) o c) acciones creativas (innovadoras).

En función del resultado de la respuesta motora el jugador podrá analizarla en función de su eficacia. De esta manera, el deportista generará una experiencia significativa al interiorizarla en su memoria, favoreciendo la solución en otros escenarios similares, pudiendo servir también como base para la solución de un nuevo escenario momentáneo del juego (Castelo, 2019).

Es decir, que el cómo lo determinará el mecanismo efector y el objetivo de la acción lo determinará la toma de decisiones. La capacidad de anticipación y la toma de decisiones efectivas son por tanto vitales en el rendimiento en el fútbol. La anticipación es la capacidad para predecir qué es probable que suceda antes de que ocurra una determinada acción, mientras que la toma de decisión es la capacidad para seleccionar y ejecutar una acción determinada en un momento dado (Williams, Ford, Eccles, & Ward, 2011; Williams & Ward, 2007, en Roca, Williams & Ford, 2012).

Será importante trabajar específicamente estas capacidades ya que de esta manera conseguiremos mayor eficacia en el juego de nuestro equipo (junto con el entrenamiento de otras capacidades relevantes), siendo útil cualquier tarea en la que sea preciso analizar el entorno o tomar decisiones. No obstante, a la hora de plantearlas deberemos cumplir algunas condiciones primordiales (Espar, 2017):

  1. Que el número de repeticiones no sea demasiado elevado.
  2. Que exista variedad en el número y en las condiciones iniciales de los ejercicios planteados.
  3. Que haya presencia constante de la toma de decisiones.

Como dice Castelo (2019), “en el fútbol no gana quien es más rápido, salta más alto o corre más, sino quien básicamente tiene la capacidad de reconocer en cada momento las variantes estructurales del juego y de anticipar el desarrollo de esos acontecimientos usando los procedimientos técnico-tácticos específicos adaptados a las situaciones momentáneas del juego, que son escogidos de entre un abanico más o menos grande de posibles opciones para ese caso y están soportados por las diferentes modalidades de la capacidad física (velocidad, fuerza y resistencia) en una correlación íntima (que no hay que confundir con separada)”.

En el fútbol no gana quien es más rápido, salta más alto o corre más, sino quien básicamente tiene la capacidad de reconocer en cada momento las variantes estructurales del juego y de anticipar el desarrollo de esos acontecimientos usando los procedimientos técnico-tácticos específicos adaptados a las situaciones momentáneas del juego

Castelo (2019)

Escrito por:

Referencias bibliográficas

Ali, A. (2011). Measuring soccer skill performance: a review. Scandinavian Journal of Medicine & Science in Sports21(2), 170-183. http://doi.org/10.1111/j.1600-0838.2010.01256.x

Bate, D. (1996). Soccer skills practice. Science and soccer. London: E & FN Spon, 227-241.

Castelo, J. (1999). Fútbol. Estructura y dinámica del juego. Barcelona: Inde.

Castelo, J. (2019). Tratado general de fútbol: guía práctica de ejercicios de entrenamiento. Paidotribo.

Espar, X. (2017). “La complejidad en la toma de decisiones y conocer el juego”. En Seirul-lo, F. Col. (Eds.), El entrenamiento en los deportes de equipo. (pp. 244-257). Editorial Mastercede.

Ezquerro, M., & Buceta, J. M. (2001). Estilo de procesamiento de la información y toma de decisiones en competiciones deportivas: Las dimensiones rapidez y exactitud cognitivas. Análise Psicológica19(1), 37-50.

Leal, J. P., & Sillero, J. D. D. B. (2010). Fundamentos teóricos y aplicación práctica de la toma de decisiones en el deporte. E-balonmano.com: Revista de Ciencias del Deporte6(2), 101-110.

Le Moal, E., Rué, O., Ajmol, A., Abderrahman, A. B., Hammami, M. A., Ounis, O. B., … & Zouhal, H. (2014). Validation of the Loughborough Soccer Passing Test in young soccer players. The Journal of Strength & Conditioning Research28(5), 1418-1426.

Palmi, J. (2007). La percepción: enfoque funcional de la visión. Apunts Educación Física yDeportes, 2, 81-85.

Pedersen, A. V., Loras, H., Norvang, O. P., & Asplund, J. (2014). Measuring Soccer Technique with Easy-to-Administer Field Tasks in Female Soccer Players from Four Different Competitive Levels. Perceptual and Motor Skills119(3), 961-970. http://doi.org/10.2466/03.30.PMS.119c31z2

Roca, A., Williams, A. M., & Ford, P. R. (2012). Developmental activities and the acquisition of superior anticipation and decision making in soccer players. Journal of sports sciences30(15), 1643-1652.

Russell, M., Benton, D., & Kingsley, M. (2011). The effects of fatigue on soccer skills performed during a soccer match simulation. International journal of sports physiology and performance6(2), 221-233.

Schumacher, N., Schmidt, M., Wellmann, K., & Braumann, K. M. (2018). General perceptual-cognitive abilities: Age and position in soccer. PloS one13(8), e0202627.

Vila-Maldonado, S.; García López, L.M.; y Contreras Jordán, O.R. (2012). The research of the visual behaviour, from the cognitive-perceptual focus and the decision making in sports. Journal of Sport and Health Research, 4(2):137-156.Williams, A. M. (2000). Perceptual skill in soccer: Implications for talent identification and development. Journal of sports sciences18(9),

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Patricia Calabuig

Written by Patricia Calabuig

Graduada en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte. Máster Profesorado. Técnico de fútbol Nivel 1. Experiencia en el ámbito formativo, tanto femenino como masculino.

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